Sunday, April 26, 2015

Válvulas de escape y redes sociales


Las redes sociales son uno de los atractivos más importantes de Internet, porque finalmente mucha gente no necesita saber gran cosa de computación para acceder a ellas. Twitter y Facebook, las más populares en nuestro país, están llenas de muchísimos mexicanos que día con día alimentan un sinfín de contenidos, muchos de ellos supuestamente graciosos, interesantes, inútiles y falsos. Y como todos tenemos las mismas posibilidades de publicar lo que se nos ocurra, entonces hallamos que la basura de contenidos está a la orden del día.

Desde luego, en muchas ocasiones las redes sociales nos permiten mostrar nuestro descontento ante las cosas bizarras que por ejemplo, ocurren en nuestro país. Un ejemplo claro fue el caso del problema de Ayotzinapa, el cual prácticamente se ha demostrado como un crimen de Estado. Las protestas virtuales han dado de qué hablar y los medios electrónicos tradicionales, como la televisión y la radio, hablan contínuamente de lo que se dice en las redes sociales. Y la realidad es que es un caso tan triste y lamentable, que no hay quien no se indigne por esta situación.

También tenemos los "memes", esas imágenes a las que se les añade algún texto y que buscan ser irónicas, graciosas, ridículas o bien, con el afán de insultar a algún personaje público. Estos memes suelen salir cuando ocurren hechos como el de la casa blanca de peña Nieto, o las explicaciones de la actriz mejor pagada del mundo, Angélica Rivera, sobre el origen de sus recursos, etcétera. Y entonces vemos que los internautas se burlan de estos personajes con memes o inclusive, con videos en donde se hacen parodias de las actuaciones televisivas de los involucrados en algunas situaciones particulares.

Cuando veo todas estas manifestaciones de los internautas, me es claro que son en general de descontento. Y nos burlamos de la Gaviota o de Peña Nieto, y hasta editamos videos en donde mostramos una y otra vez lo mal que habla el inglés el presidente de este país, o hacemos burla de sus dislates cotidianos. Pero todo esto es una mera válvula de escape del mexicano con acceso a Internet, porque más allá de nuestras protestas no pasa nada. La clase política y sobre todo, la que está en el poder, simplemente ni nos escucha, ni nos ve y menos nos contesta. Así, nos sentimos geniales y mejores porque una vez más pusimos una imagen en donde se avergüenza al primer mandatario mexicano o a su mujer, pero en el fondo nada cambia porque la clase política sabe algo que no queremos aceptar pero que es un hecho: las redes sociales no tienen fuerza real en las decisiones que dan los mandatarios en este país.

Es más, me atrevería a pensar que en realidad los propios políticos saben de estas burlas que les hacen contínuamente los internautas, y en ocasiones les obligan a cerrar sus cuentas de Twitter o Facebook para evitar más problemas, pero en el fondo se mueren de la risa haciéndonos creer que les importamos un ápice. No, no les importamos y por eso la impunidad desbordada, la corrupción de no creerse y la desvergüenza que demuestran todos estos personajes a diario. No es casualidad ni es gratuito. En pocas palabras, ahí están esas válvulas de escape para no explotar y el mundo que siga su curso.

Se ha dicho que en otros países las redes sociales han logrado incluso tirar a algún dictador que se ha eternizado en el poder. Puede ser, pero en México esto jamás ha ocurrido ni ocurrirá. Aquí tendremos a Denisse Dresser que pide firmas para que reinstalen a Aristegui en su puesto en MVS, como si las decisiones de las empresas, privadas o públicas, alguna vez hubiesen cambiado por una recolección de firmas. Solamente pensemos en cuantas iniciativas de recolección de firmas para que no se dé una situación se han hecho en México y cuántas han sido funcionales. Les doy la respuesta: ninguna.

Por eso, mientras no se llegue a un nivel espantoso, mientras el robo de los políticos no se castigue y solamente se tengan paliativos como el que el cretino director de la CONAGUA haya tenido que renunciar por la presión mediática (lo mismo que le pasó al padre de Lady Profeco), estaremos al margen de lo que ocurre en México. Estamos tan acostumbrados a la transa y al robo desmedido que ya todos sabemos que Peña saldrá millonario de la presidencia y nadie hará nada... Bueno, sí, harán memes y videos de burla mientras que los que saquean al país se ríen de nosotros de verdad. Nuestras burlas y carcajadas se convertirán en muecas de disgusto y de tristeza. Y esa es la horrible verdad.

Friday, April 17, 2015

Los que se sienten moralmente superiores


Hoy en día Internet es por mucho una necesidad. Lo usan niños y adultos y hay todo tipo de información que puede consultarse prácticamente de inmediato. ¿Queremos saber en qué año nació Asimov? Googleamos... ¿Queremos saber qué película ha tenido más éxito en ventas en los últimos años, también lo buscamos en la red. Vamos, es una especie de Oráculo que parece saberlo todo.

Por otro lado, tenemos la interacción de los usuarios. Las herramientas modernas nos han mostrado que no necesitamos saber HTML, ni Javascript y menos programar una computadora para poderla usar. Podemos hacer fácilmente, sin saber nada técnicamente, un blog como el que estás leyendo. Puedes, con un poquito más de conocimiento, hacer una página web y desde luego, hacer videos o podcasts es algo muy común entre un buen grupo de usuarios de la red.

Pero quizás donde más coincide la gente es en las redes sociales, Facebook y Twitter, que son las más conocidas al menos en México. Yo no sé cuanta gente esté inscrita en ellas pero sin duda una mayoría de las personas tienen o han oído hablar más de una vez de Twitter o de Facebook. CNN México indica que son 51 millones, de los cuales 25 millones lo hacen a través de su teléfono celular. De acuerdo al economista, de datos del 2012, hay en Twitter 10.7 millones de usuarios de México.

Así pues, tenemos un mundo en millones de opiniones, las cuales son de todo tipo. Sin embargo, como una mente colectiva, Facebook y Twitter pueden ser analizados en el conjunto de opiniones que permean en todos. Por ejemplo, en Twitter y Facebook, sobre todo en la primera red de microblogging, los usuarios descalifican todo lo que haga Enrique Peña Nieto, al cual le adjudican un sinfín de dislates, probablemente la mayoría ciertos. En  Facebook, como hay más oportunidad a interactuar entre los usuarios, las discusiones al respecto pueden ser más largas y con una miriada de argumentos a favor o en contra de cualquier tema. Desde luego, en temas sensibles, aborto, religión, el Papa, o la situación política y sus políticos, surgen acaloradas discusiones en donde unos dicen "A", otros indican "no A" y ambos creen tener la razón, cuestion lógicamente imposible.

El asunto es que si de pronto alguien decide defender un punto de vista, saldrán un catálogo de personajes que se sienten superiores al interlocutor y no lo bajarán de imbécil en el mejor de los casos. En esta consciencia colectiva, ciertas opiniones ganan peso y cualquiera que se oponga a ellas, seguro está mal. Entonces, por ejemplo, se habla de la libertad de expresión, pero si salen los cretinos alumnos del Instituto Cumbres con un video de lo más misógino y nefasto, entonces le caerán los feisbuqueros e internautas en bola para ponerlos peor que lazo de cochino... ¿Y la libertad de expresión? Bien gracias.

Vamos, hay cosas que no se pueden decir públicamente, a menos que te importe poco el linchamiento virtual en las redes sociales. Hay muchos casos que actores o cantantes han cerrado su twitter después de haber hecho una lamentable canción dizque en favor de México y en donde, como no se les aplaude, sino que se les denosta, entonces mejor hacen como que no veo ni oigo, entonces cierro mi cuenta. Y de nuevo todos estos críticos parecen tener la verdad en la mano y son todos superiores moralmente a los demás.

Otro ejemplo son los foros de discusión o de comentarios, incluso en algún sitio web. Yo por ejemplo, escribo en unocero.com. Y entonces de pronto doy mi opinión sobre un tema en un artículo, o reflexiono sobre algo en particular y llegan los superiores moralmente a regañarme, a insultarme, a decirme casi casi que por qué sigo escribiendo, etcétera. La mayoría de quienes me han atacado por lo que sea, son usuarios anónimos, sino es que todos. La realidad es que una cosa es el mundo virtual, donde en la comodidad de mi casa le digo a alguien que es un imbécil y no pasa nada. Asunto que desde luego no haré jamás en público por los riesgos que esto implica, porque no es educado hacerlo y porque no es lo mismo tener enfrente a un interlocutor.

Y pondré un ejemplo: una vez compré una película pirata por 10 pesos (La Dictadura Perfecta). Cuando la quise ver, me asombró que el filme estaba grabado de la sala de cine, con una cámara. Es decir, no era copia del DVD original. No, para nada. Era una grabación hecha sin tripié, en donde incluso se ve gente -sus siluetas- entrando con sus palomitas y tomando sus respectivos asientos. Pues bien, mal experimento, fallido sin duda. Pero salieron de inmediato los moralmente superiores que casi me acusaron de apoyar al narcotráfico, porque según ellos todos esos puestos son parte de la delincuencia organizada. Pues sí, todos estos personajes que me criticaron tan duramente se siente moralmente superiores. Ninguno de ellos jamás ha dado mordida, o ha usado una palanca para ahorrarse tiempo o sacar alguna ventaja y menos haber comprado una película pirata, por favor. Todos son personas inmaculadas que jamás tiran basura y que tiene una vida impoluta. Yo en cambio, por comprar una película en un puesto callejero (que hay N en esta ciudad), soy casi el más perverso y no me condenan a la horca porque no existe, sino ya estarían pidiendo mi cabeza.

Más de uno, en unocero, también me ha dicho qué y cómo debo escribir. Si hablo de ajedrez computarizado, me dicen que estoy usando el sitio como mi blog personal. Si hablo de un tema que no les interesa, lo mejor que pueden decirme es que copié bien mi artículo de la fuente que usé. Y yo creo que todos estos seres moralmente superiores creen que uno puede inventar las notas y noticias que escribo por día. Hay también aquel que me dice que debo poner varias referencias en cada uno de mis artículos, contrastar opiniones, ver los diversos puntos de vista. Todos saben qué debo hacer y cómo hacerlo, aunque muchos de ellos no puedan escribir una línea sin errores ortográficos lamentables. Pero claro, desde su pedestal virtual sienten ser los dueños de la única verdad. Mi única respuesta a ellos es que cuando sean mi empleador, que dicten la política editorial. Mientras tanto, si no les gusta lo que escribo pues siempre tienen la opción de no leerme.

Y ése es el problema. Todos esos seres moralmente superiores lo son en el mundo virtual. En el mundo real se pasan altos, abusan, se estacionan donde no deben, sacan ventajas, también compran productos piratas y son ciudadanos que violan cuando pueden las leyes para salirse con la suya. Los hemos visto en todas partes, mientras manejamos nuestro coche, cuando hacemos cola en una fila y alguien se quiere meter en ella, etcétera. Hay miles de eventos donde se ve a la gente como es en el mundo real y que, seguramente, son estos mismos que se siente perfectos que los demás, y que saben qué hacer y cómo hacerlo. Todos ellos desprecian poderosamente la trampa, el chanchullo. Y critican ferozmente a los poderosos, aunque probablemente, si ellos fuesen los poderosos, actuarían mil veces peor que los que hoy son los verdaderos poderosos. En el mundo virtual son perfectos... y anónimos, porque en el mundo real se les caería la cara de vergüenza si alguien les señalara cómo son en verdad.

Tuesday, April 14, 2015

Un tramposo más en ajedrez


El mundo moderno nos ha dotado de herramientas sorprendentes. Digamos que hace 10 o 15 años hubiese sido imposible siquiera imaginar que los teléfonos actuales pudiesen tener esta capacidad de cómputo tan espectacular que no sólo permiten hacer las labores propias del teléfono, sino que además hoy en día hay muchas aplicaciones que finalmente nos ahorran tiempo o bien, nos permiten pasar horas y horas jugando con el dispositivo. Hay una infinidad de juegos para el teléfono y desde luego, el ajedrez no es la excepción. Los programas que han sido portados a las plataformas de telefonía más populares son fantásticos y juegan muy, pero muy bien.

Por ejemplo, en iOS tenemos Deep Fritz, que juega tan fuerte como un gran maestro de primerísimo nivel, o Hiarcs, que es el programa que más me gusta por sus posibilidades y por lo bien escrito que está, incluyendo su interfaz gráfica. En Android hay DroidFish, que es la versión portada de Stockfish para PC, que se encuentra entre los 5 mejores programas de ajedrez en el mundo y un detalle significativo: es gratuito.

Así, estos programitas permiten ya a cualquier ajedrecista entrenarse con un rival extrafuerte, que no perdona el más mínimo error. Y ésa es su gran utilidad. Ahora podemos analizar con estos ingenios miniaturizados y hallar los errores en nuestras partidas de ajedrez, en la manera de pensar. Desafortunadamente, también pueden ser usados como una herramienta para intentar hacer trampa. Un búlgaro de apellido Ivanov, hace menos de un año, levantó las sospechas de su nivel de juego, pues de ser un jugador mediocre, de pronto empezó a ganarles a los grandes maestros en los torneos. Se sabe por la larguísima experiencia en torneos que estos brincos de nivel de fuerza son poco probables y realmente muy pocos jugadores en el mundo demuestran esta habilidad de brincar de un nivel mediocre a uno de gran maestro de la noche a la mañana. Vamos, ni siquiera los campeones del mundo han tenido semejante habilidad aunque desde luego, muchos de ellos demuestran un talento especial para el juego ciencia desde niños.

Ivanov en su momento fue investigado a petición de algunos de sus rivales que no creían que alguien pudiese jugar como él estaba jugando, venciendo a rivales que le llevaban 200 o 300 puntos de rating. Se le hizo quitarse la ropa pero cuando un oficial le pidió se quitase la camisa, éste se negó. Se le dijo que sería expulsado del torneo y prefirió eso a quitarse la camisa. En otro torneo un jugador notó en la espalda de Ivanov un cuadrado del tamaño de un teléfono celular. Tomó el aparato -camisa de Ivanov de por medio- y gritó que Ivanov traía algo sospechoso. Sin embargo, no le hicieron caso en ese momento, Ivanov se deshizo del acusador y salió de la sala del torneo. Después de eso parece que este búlgaro decidió abandonar los torneos porque se siente acosado, de acuerdo a sus palabras, cuando la realidad es que probablemente se había inventado un muy buen sistema para hacer trampa.

Pero la historia de Ivanov es ya vieja. Hoy nos enteramos que en el fuerte torneo abierto de Dubai, el GM georgiano, Nigalidze, fue sorprendido ayudándose de su teléfono celular utilizando un fuerte programa de ajedrez. El rival del georgiano era en ese momento Tigran Petrosian, homónimo del noveno campeón del mundo pero sin relación con él. Petrosian empezó a sospechar de su contrario pues éste iba demasiadas veces al baño. En algún momento lo siguió y Nigalidze se metía siempre al mismo cubículo. Entonces Petrosian le dijo al juez de este extraño comportamiento. El árbitro del torneo eventualmente hallaría escondido detrás del basurero del cubículo del baño, un celular (dicen algunos que era un iPhone). Lo tomó y se lo llevó a la mesa en donde estaban los rivales jugando. El árbitro le preguntó a Nigalidze si era su teléfono. Éste lo negó, pero cuando lo encendieron hallaron que el teléfono era de dicho gran maestro. De acuerdo a las palabras de Petrosian, Nigalidze se puso de todos colores y no supo qué decir. Fue expulsado del torneo.

Ahora la Federación internacional de Ajedrez debe ver este nuevo caso de trampas en el ajedrez y tomar una decisión. La "legislación" del organismo indica que se le suspenderá 3 años al jugador que incurra en falta semejante, pero es claro que aquí el problema es mucho mayor: por una parte, estamos hablando de un gran maestro (GM), un jugador que para jugar a ese nivel tuvo que trabajar por algunos años en ajedrez. Tener el título de GM es equivalente a tener un título de doctorado, si se me permite la analogía. Y un GM sabe perfectamente las reglas del ajedrez competitivo y sabe que ayudarse de un programa informático es hacer trampa, y eso es inadmisible por muchas razones, entre las que destacan que  un GM es una celebridad en el mundo del ajedrez, es un modelo a seguir, es un personaje que merece nuestra admiración por el enorme esfuerzo que ha hecho para llegar a dicho título. No respetar el título, no tener ética en este sentido es deplorable. Es, para seguir con las analogías, parecido a cuando un médico no cumple con el juramento hipocrático y por ejemplo, quiere convencer a sus pacientes de que requieren una operación x porque eso le dará más dinero, aunque el enfermo no necesite semejante intervención. Es decepcionante y deja muy mal parado a un jugador titulado esa manera de actuar.

Pero además, creo que a Nigalidze no le fue tan mal. Un jugador que hace trampa en un torneo como el mencionado, en donde hay al ganador unos 20 mil dólares, es un torneo con mucho dinero en total para todos los premios que se otorgan y el querer ganar un premio por medios ilícitos es equivalente a robar. Los organizadores del torneo de Dubai pudieron haberlo acusado de tentativa de robo. Nomás para empezar.

¿Qué hacer con este caso? En mi opinión la falta va más allá de querer hacer trampa. El GM no tiene ningún atenuante al respecto y sabe que hizo trampa. es indigno de un GM por lo que representa este título. Pienso que hay que quitarle el título (que es honorario) y expulsarlo definitivamente del ajedrez regulado oficialmente. Eso sí sería un castigo ejemplar y si a otro GM se le ocurre, o cualquier jugador, del nivel que sea, buscar hacer trampa, pues ya sabe lo que le puede pasar.

La FIDE ha puesto reglas por demás draconianas sobre si suena un teléfono celular a la mitad de una partida. Si eso pasa, el ajedrecista poseedor de dicho teléfono se le da la partida por perdida. Pensé siempre que esa regla era demasiado estricta pero ¿saben? ha eliminado potencialmente un sinfín de discusiones sobre este tema y ya los ajedrecistas lo saben. Entonces, ¿por qué la FIDE no pone ya orden en este sentido?

Saturday, April 11, 2015

Internet ¿Un basurero?


Hoy en día tener acceso a Internet parece ser tan necesario como cuando en este país tener teléfono residencial era algo difícil, tan difícil, que había que esperar muchos meses, incluso años. Hoy las cosas han cambiado. Por una parte están los teléfonos celulares, los cuales tienen incluso acceso a Internet vía una red móvil. Por otra parte, se puede contratar el acceso a la red de redes de manera mucho más fácil y hacerse de una línea telefónica residencial es algo que se realiza en pocos días.

Y sí, internet tiene mucha información y con los años se ha convertido en una especia de oráculo que tiene respuestas a casi cualquier pregunta. Hoy podemos salir de dudas sobre personajes notables, si están aún vivos, si de verdad hicieron tal o cual cosa. En Internet ya hay quien ha alimentado esta información a páginas especializadas o bien a la Wikipedia, por decir un sitio popular. Así, de verdad tenemos mucha información al alcance de los dedos y el esfuerzo comunitario es literalmente asombroso.

Igualmente las redes sociales, particularmente Facebook, con sus casi 1000 millones de usuarios, nos proveén de un sinfín de datos que caen entre lo interesante, lo banal, lo chusco, lo baboso y lo absolutamente prescindible. Desde luego que esto dependerá de cada usuario que definirá de alguna manera sus límites en lo que quiere ver, en su seguridad y privacidad, etcétera. Pero en general recibimos muchísima información que francamente es tan poco importante que la desechamos o bien, le tomamos importancia aunque no haya una fuente confiable para creer en la misma.

Un truco muy socorrido en las redes sociales es poner un letrero gráfico, muchas veces con una imagen adecuada al tema, y soltarnos una frase que no tiene ningún sustento. Por ejemplo, "Cuidado con sus niños, una vecina me informó que en Walmart están robando infantes". Y sin mediar ninguna investigación mínima en la red (teniendo Google a dos teclazos), hay quien comparte en su red social ese letrero "por si las dudas". No sabe si es verdad. No se sabe si realmente existe semejante ilícito, pero no vaya a ser la de malas... Y la realidad es que de por sí vivimos siempre con el "Jesús en la boca", porque las noticias diarias indican que hay un nuevo brote de ébola, o que regresa la pandemia del sida, o quizás es que el cambio climático va a terminar con la raza humana y así hasta la naúsea. Y pareciera que hay un afán extraño de que la gente no pueda vivir tranquila. Y si ponemos un cartel alarmante en Facebook la gente lo creerá, no se preguntará nada y supondrá su veracidad como cuando niño, para afirmar algo decíamos: "Está en este libro. Tiene que ser verdad".

La realidad de las cosas es que por una parte las redes sociales, o el acceso irrestricto a los servicios de la red, han hecho que la calidad de lo que se publica vaya demeritándose cada vez más. Cuando salió Internet era una posibilidad para que no tuviese un escritor que pasar por todos los filtros que las editoriales promovían, sino que cada quien podía publicar lo que se le ocurriese. El problemas es que al no haber nadie que valore si vale la pena la publicación de algo, entonces la red se empieza a llenar de mucha basura. Y no se malinterprete: no busco que haya censura, sino un poco más de cautela al publicar algo, más sensatez, buscando el beneficio de todos en la red y no meramente poner la primera tontería que se nos ocurre. Decimos que queremos siempre lo mejor para nuestros hijos, pues bien, parte de ello bien podría ser poner información valiosa y no las mil tarugadas que vemos cotidianamente.

De acuerdo con un estudio, los norteamericanos gastan media hora por día en Facebook y revisan la red social 14 veces al día. ¿Y qué buscan con tanto interés en este sitio? Difícil saberlo pero veamos la experiencia propia: uno entra a la red social favorita y empieza a ver las publicaciones de nuestros conocidos y amigos. Y vemos por enésima vez el video del niño que se cae al agua (del cual los de galletas Emperador ya hasta anuncio hicieron), o alguno de los cientos de videos virales de automóviles, accidentes, peleas callejeras o denuncias sociales sobre algunos de los actores políticos que una vez más, se les  agarra infraganti haciendo un negocio sucio. Pasamos las publicaciones con el mismo desenfado que pasamos por los canales (lo que llaman zapping) con el control remoto de la televisión. Perdemos 10 minutos en esto y pensasmos para nosotros: "no hay nada interesante", pero al rato volvemos a hacer esto esperando quizás un dato relevante, algo de interés. Pero nada. La rutina se repite.
 

Y esto es consecuencia de la poca sensatez con la que usamos Internet. En lugar de tener un entorno donde haya mucha información importante, ésta es la de menos. Hay toneladas de basura informática, empezando por las redes sociales, que se han pervertido y nos han querido hacer creer que pueden ser agente de cambio, cuando solamente son conjuntos enormes de personas que están sentaditas frente a sus pantallas, sintiéndose moralmente superiores e indicando acciones y comportamientos que desde luego, en la vida real ni ellos hacen.

Y si vamos a la parte de software, hallaremos que estamos expuestos una y otra vez a sitios donde nos prometen programas y aplicaciones que hacen lo que necesitamos pero que al descargarlas, si somos cuidadosos, encontramos que son programas virulentos por ejemplo, o bien, todos esos mensajes de correo que nos dicen que nos ganamos la lotería, o que nos indican que nuestro banco nos bloqueó nuestra cuenta y que para evitar eso debemos entrar al portal del banco -desde el enlace que nos dan, el cual es apócrifo, y en donde simplemente quieren ver si nos sacan los datos de nuestra tarjeta para clonarla o hacer un cargo y robarnos.

La realidad es que Internet se está convirtiendo en un triste basurero informático. Esta fantástica herramienta se está llenado rápidamente de cuanta estupidez el ser humano es capaz de hacer y en el fondo estamos perdiendo la gran oportunidad que nos brinca el acceso único a algo que muchas generaciones antes de nosotros no tuvieron. Yo francamente no veo, para colmo, que se esté revirtiendo esta tendencia, al contrario, está aumentando. Me da ya vergüenza ser parte de la raza humana. Y mi pregunta sería ¿Tú cómo usas Internet?

Thursday, April 09, 2015

Cantidades infinitas de dinero

Imaginen que a un niño le muestran una llave del agua, la abren, y le dicen que de ahí pueden conseguir agua, y que jamás se va a acabar, aunque no cierre la llave. ¿Qué enseñanza le estarán dando al chamaco en cuestión? ¿Si no cierra nunca las llaves del agua, tendríamos que recriminárselo? Probablemente no. Y si menciono este ejemplo es porque me he dado a reflexionar sobre el último video de la Gaviota, sus hijas (suyas y de su marido), así como de algunas amigas de ellas, todas paseando en un Centro Comercial de Beverly Hills que barato no será. Hay tiendas carísimas y si se trata de ropa y demás, de acuerdo al reportaje de Telemundo, un vestido Versace puede costar entre 10 mil y 20 mil dólares. Es decir, para la mayoría de nosotros las cantidades que mencionan son de insulto.

Pero pensemos en la Gaviota y sus hijas. De pronto tienen una llave de dinero, que no agua, que pueden no cerrar. ¿Qué necesitas? Se te puede comprar. ¿Quieres esos zapatitos de moda? pues cómpratelos. ¿Quieres esa bolsa Louis Vitton? Pues llégale... ¿dos mil dólares cuesta? ¡qué barato!  Y eso es lo que está pasando: Angélica Rivera le llegó el dinero a manos llenas (y no por su amplio trabajo en televisa), sino por motivos más obvios. Y entonces pasear por las tiendas más costosas le es algo que a la larga le será indiferente en alguna medida. ¿Un vestido de 2000 dólares le será costoso a la señora? No, porque lo puede pagar con la mano en la cintura, porque tiene un cheque en blanco y en ese sentido nunca le faltará para pagar lo que quiera. Y eso es parte de lo que da el poder. La casa de 80 millones de pesos dejará de ser esa bonita mansión para convertirse en algo infame, porque seguramente al tenerlo todo, su estándar subirá y entonces querrá tener más. Y si tiene la señora primera dama de este país 100 pares de zapatos, quizás requiera otros cien pares más. Vamos, que ya subido en el barco del dinero ilimitado se pierden todas las proporciones.

A mí, confieso, Angélica Rivera me caía bien antes. Era una actricita de televisa de buen ver y que hacía su luchita. Pero de pronto le llega el galán de telenovela, con poder, candidato a la presidencia y aparece el supuesto flechazo. Y gran boda, y gran pareja presidencial, y gran matrimonio entre el espectáculo y la política (prepárense a Manuel Velasco y su flamante esposa Anahí), el cual muchos dudan que sea cierto. Probablemente se terminará el amor cuando acabe la gestión de nuestro iletrado presidente, ya veremos.

Pero en el mientras, la Rivera no le importa que se sepa de sus dislates, de su dispendio, porque finalmente ella está ahí por decisión propia y cuando sintió que el mundo no se la merecía, estaba Enriquito para darle todo ese dinero que sustituye casi cualquier carencia. Pero eso tiene consecuencias que la señora seguro no ha visto. Tiene tanto ahora, tiene a manos llenas. No le alcanzan los ojos para leer las cifras de dinero que puede gastar, que simplemente gasta. Y nada entonces empezará a satisfacerla. Y ya los zapatos de no sé qué enorme precio quedarán arrumbados en un gigantesco clóset porque hallará otros más costosos que le parecerán más divinos. Y sus hijas, peor tantito, porque han sido ya entrenadas en este concepto de la llave de agua que nunca se agota. Y por eso, vemos a la pseudo actricita, Sofía Castro, con una bolsa que cuesta, dicen, unos 2000 dólares. Y la niña tiene unos 20 años... Si así tiene a esa edad, ¿qué esperamos que ocurra con ella cuando pasen los años?

Peña Nieto como priísta de cepa, se llevará todo el dinero que pueda a sus arcas personales. No le importará nada este país y probablemente llegará a tener tanto dinero que gastándolo a manos llenas no será suficiente para acabárselo en varias generaciones. Angélica Rivera desde luego, verá cómo le hce para mantener esta vida de lujos absurdos que a la larga nom's hacen más grande un vacío existencial. La pareja presidencial será denostada por todos. Ya no será Enriquito el blanco de todos los insultos, sino que su mujer tambien será partícipe activo en este desangelado final de un sexenio. Nos habrán robado todo lo que hayan podido, pero probablemente sus vidas serán más que miserables y además, porque ellos así lo quisieron. En el fondo me dan una pena infinita.

Sunday, April 05, 2015

¿Hay futuro en el ajedrez de México?



El domingo 5 de abril terminó el torneo abierto más importante de nuestro país, el llamado "Nacional Abierto", el cual define al mejor jugador de México. Hoy en día este torneo se ha vuelto incluso mucho más importante por la presencia de muchos jugadores extranjeros, la mayoría de ellos cubanos, que vienen en decenas de ellos y que juegan un estupendo ajedrez. El mejor mexicano, a todo esto, el campeón nacional, aunque no sea el mismo que gane el torneo.

La transmisión del evento por Internet fue bastante desigual. En ocasiones se podía seguir bien la transmisión. Por momentos quedaba uno desconectado y aparecía el mensaje de que quien hacía la transmisión había sobrepasado el ancho de banda disponible. Esto es, como había mucha gente conectada, el servidor web que se usaba era insuficiente y entonces, nos quedábamos sin ver las siete o seis mejores partidas del torneo, las cuales se transmitían en vivo, asunto que ya es común en muchos torneos.

Lo que parece ser triste es que los mejores mexicanos se están alejando de sus compatriotas cubanos. Si uno veía la tabla de pareos, podía observar muchas banderas cubanas y muy pocas mexicanas. En México tenemos jugadores como José González, Gilberto Hernández o Juan Carlos González, los tres con el título de gran maestro, los cuales han jugado por muchos años y con mucho éxito tanto en los circuitos internacionales como los nacionales, pero de pronto, vemos que pasan los años y que no parece haber una nueva generación de ajedrecistas que empiecen a tomar la estafeta de la generación anterior. Sigo está pasando. Y no se me malinterprete: tenemos a Uriel Capó, a Luis Ibarra, a Julia Rojas, a Óscar Sánchez, a Luis Torres, entre muchos jugadores jóvenes que están haciendo un esfuerzo fuerte por empezar a escalar posiciones, y sé que no es fácil, pero el punto es que todos estos fuertes juveniles siguen estando lejos del nivel de los mejores lugares y de nuevo, no se me malinterprete, es claro que todos estos torneos son muy difíciles porque la oposición que enfrentan es muy fuerte también.

Pero veamos el caso de Cuba. Hay una buena cantidad de juveniles que están empezando a tomar las posiciones de los grandes maestros de tanto prestigio como Nogueiras, Vera, Silvino García, entre otros. Siguen desde luego jugadores como Bruzón o Lenier Domínguez, que se mantienen en los mejores lugares cubanos pero saben que si se duermen, se los lleva la corriente. Es decir, hay un empuje muy importante para que los jóvenes cubanos decidan prepararse extenuantemente en ajedrez. Hay motivación, ganas de progresar en el juego y así convertirse en los siguientes grandes maestros de elite. Cuba hace además un sinfín de torneos locales y además, hace el Capablanca in memoriam, en donde juegan en dos o tres grupos, uno de elite, otro de grandes maestros y finalmente un torneo abierto, en donde también hay muchos grandes maestros jugando. Hay pues planes, disciplina, trabajo y un esfuerzo organizativo que nos resulta francamente envidiable.

Veamos ahora a nuestro México y a la Federación Nacional de Ajedrez, presidida por Raúl Hernández, que lleva ya su segunda re-elección y que prometió hace ya dos años que había un magistral plan para convertir a muchos jugadores en ajedrecistas de primer nivel e incluso, con un título de gran maestro que cuesta mucho, pero mucho trabajo. Pero los planes de Hernández son una mentira más del funcionario público, que recibe un presupuesto para promover el ajedrez en nuestro país que me dicen, es de 4 millones de pesos anuales. Quizás a unos no les parezca mucho dinero, pero puedo apostar que los cubanos han hecho mucho más con mucho menos dinero. Es decir, como siempre, nos conformamos con esos discursos grandiosos sobre planes magistrales que llevarán a México a otro estadío pero ¿qué pasa? la realidad nos alcanza. La falta de coordinación, de trabajo, de esfuerzo de las asociaciones de cada estado se notan una y otra vez. De todo estos estados que somos, ¿cuántas asociaciones organizan un torneo abierto importante? ¿en cuántas Raúl Hernández apoya? ¿Dónde quedó el magnífico plan trazado por nuestras autoridades deportivas en ajedrez para que México tuviese en cuatro años de varios titulados como grandes maestros? les diré dónde quedó, en un discurso triunfalista y mentiroso de Raúl Hernández, que usa a la Federación Mexicana como su modus vivendi, porque vive de eso. Y por mí, que viva de eso pero estaría pues obligado a entregar resultados, cosa que en diez años no ha hecho.

El ajedrez en México va en picada. Los jóvenes talentos no tienen el mínimo apoyo y desde luego, sin éste ¿cómo van a poder dedicarse a estudiar ajedrez con profundidad? Tenemos a Cuba al lado pero no hay un intercambio entre federaciones. ¿Cuántos jóvenes se han ido, pagados por la FENAMAC, a entrenarse con grandes maestros cubanos? Cero. Cuando vino el presidente de la FIDE, Ilumzhinov, apareció en los periódicos que se mandarían a promesas mexicanas a estudiar ajedrez en Rusia. Otra mentirijilla más. Vamos, que ni siquiera tenemos un entrenador nacional. ¿Por qué? La razón es sencilla: a Raúl Hernández no le interesa el ajedrez un ápice. Es simplemente el vehículo para vivir una vida tranquila. Cuando termine su tercer período, si es que no halla manera de cambiar las reglas para poderse reelegir de nuevo, habremos tenido como conclusión doce años perdidos en el ajedrez mexicano.

Thursday, April 02, 2015

¿Se estrelló un avión el 11 de septiembre del 2001 en el Pentágono?

En todas estas teorías conspiratorias los que creen en ellas parecen tener siempre suficientes pruebas de que hay más de lo que el gobierno norteamericano está dispuesto a  admitir. Por ejemplo, se cayó el edificio 7 del WTC unas horas después de que las torres gemelas hubiesen caído. El edificio se desploma como si fuese una demolición programada. ¿Hubo una conspiración del gobierno de Bush aquí? No lo sé. Lo que sí sé es que hay muchas pruebas contradictorias y creo que no está dicha la última palabra al respecto de este tema a pesar de que ya pasaron 14 años del terrible suceso.

En ese día, el Pentágono, presumiblemente el edificio más seguro sobre la Tierra, con cientos de cámaras de vigilancia, recibió el impacto de un avión de pasajeros 757 el cual nadie vio nunca. El único video que mostró el gobierno fue el siguiente:




Ha habido una enorme discusión acerca del incidente del Pentágono. Nadie parece haber visto un avión y ahora veo un video, que de ser cierto (podría ser un video manipulado), muestra que no fue un avión lo que chocó contra el edificio de los militares, sino un misil. Pero vean ustedes y juzguen por sí mismos:


¿Fue un misil? Y si no fue ¿por qué no se ve el avión chocando? Un misterio más que probablemente nunca se resuelva.

El cotidiano abuso del poder


Leo que el Subsecretario de Desarrollo Social, Ernesto Javier Nemet, utilizó un reloj marca Hublot modelo King Power en su visita a la ciudad de Nueva York, Estados Unidos el pasado 22 y 23 de enero. El funcionario federal utilizó el reloj valuado en unos tres millones 330 mil 514 pesos (unos 220 mil dólares), durante una reunión con líderes de la comunidad mexicana. El político mexiquense, cuya principal tarea es el combate a la pobreza según lo indica el semanario, visitó Nueva York con propósito de exponer las nuevas reglas del Programa 3×1 para Migrantes.

Veo que David Korenfeld,  que desde diciembre de 2012 es el titular de la Comisión Nacional del Agua, utilizó un helicóptero de la dependencia para transportar a su familia al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para viajar a Colorado, de vacaciones, aunque diga la dependencia que fue una emergencia médica. Korenfeld declaró en twitter que su acto es inexcusable y djo que pagaría el costo del traslado a la Tesorería. Sin embargo, de acuerdo con  el artículo 223 del Código Penal Federal, el uso de bienes públicos por funcionarios está definido como peculado y es un delito. El cubrir el costo no compensa el delito ni el hecho que sea por cuestiones médicas es un atenuante. Dicho en pocas palabras: cometíó un ilícito, un delito.


El asunto es una cuestión de impunidad cotidiana, del abuso de poder que es parte de nuestra manera de vivir. Los funcionarios de este gobierno se sienten poderosos a grado tal, que deciden que venga el helicóptero de CONAGUA para transportarlos al aeropuerto. Porque miren, si hubiese sido una emergencia médica, el Hospital Angeles está a cinco minutos de donde vive este señor.

Ya el exprocurador de la Profeco fue despedido porque su hijita montó un show cuando en un restaurante no le dieron una mesa (http://la-morsa.blogspot.mx/2013/05/sobre-la-lady-profeco.html). Ya abundé ahí sobre la impunidad que hay en este país para la clase política.

El punto es que en este país el que tiene acceso a los dineros públicos puede hacer lo ue se le antoje. Un político como Nemer, por ejemplo, me recuerda al personaje de Susanita, de Mafalda, en donde la primera le decía a la segunda: "¿Y si organizamos un gran banquete para recolectar fondos para comprarles arroz a los pobres?". Bueno, pues ese chiste se aplica a los funcionarios y políticos de este país y el peor problema es que ya aquí no resulta gracioso.