Monday, August 22, 2016

Aristegui, Peña Nieto y México


Ayer 21 de agosto, a las 10 de la noche, en Aristegui Noticias, se presentaría un reportaje especial sobre Peña Nieto, el actual presidente de este país de risa loca. ¿Qué se iba a decir en este reportaje? Era misterio. Aristegui anunció el video sobre el particular echando su interminable rollo de unos tres minutos. Como mucha gente, pensé que el reportaje especial sería al menos de media hora, pero no fue de más de 7 minutos. En él, el equipo especial de Aristegui Noticias hizo un análisis de la tesis de licenciatura de Enrique Peña Nieto cuando éste tenía 25 años. El documento trataba sobre el presidencialismo mexicano y el o los/las investigadores/as de Aristegui hallaron que hay 29% de la tesis que es simplemente un plagio de otras obras.

En el trabajo periodístico se tomaron en cuenta todos los detalles y se halló que Peña no citó fuentes, dejó sin entrecomillar párrafos enteros, etcétera. Y entonces las repercusiones en las redes sociales no se hicieron esperar. Desde luego sobraron memes sobre el plagio de Peña. Los sinodales de ese momento han sido atacados como si el candidato a abogado en ese entonces, hubiese tenido el poder que tiene ahora y que dejaron pasar todo el asunto y le otorgaron el título de licenciado en derecho.

Pero remontémonos cuando Peña tenía 25 años y estaba "escribiendo" su tesis. Su director de tesis y él como alumno, trabajaron en un ambiente de buena fe, es decir, el alumno trabaja haciendo la tesis y no copiando frases y párrafos de este y otro libro aquí, o de ése libro allá, etcétera. Es claro que aunque aparezca en la bibliografía, el director de tesis y sinodales no necesariamente podrían saber que era un fusil de páginas enteras. Hoy podemos saberlo, porque finalmente la tecnología nos permite poner frases completas y que salgan las referencias que Peña escondió o que "se le olvidó" poner.

Es decir, es fácil ahora analizar, muchos años después, con las herramientas de ahora, lo que hizo el actual presidente de México. Es fácil ahora catalogar uno y otro párrafo como copia idéntica, porque Google nos puede dar esas respuestas y otras más. Vamos, que un estudio como el que se presentó en el video no se podría haber hecho el año en que se realizó esa tesis o si se hubiese hecho, podría haber llevado mucho más tiempo.

¿A dónde quiero llegar? A que primero, no me interesa defender a Peña, pero sí tratar de mostrar que hoy todos apuntan y señalan a Peña como el culpable de una gran atrocidad en donde además, pone de cómplices al director de tesis y sinodales respectivos. Y francamente caemos en esta ridícula perfección de las redes sociales, en donde todos, desde sus respectivas computadoras, decretan lo que es verdadero o falso, quién es bueno o malo, quién es un imbécil y quién un santo, etcétera.

Para muchos, el asunto del plagio de la tesis de Peña se reduce a esto: "si se trata de copiar frases de un solo libro, le decimos plagio; si se copia de muchos libros decimos que es una investigación". Otros quieren minimizar el asunto. Sin embargo, el equipo de Aristegui -da la impresión- busca vengarse de los ataques que el gobierno le ha propinado desde el asunto de la "casa blanca". La corrieron de MVS (aunque no fue estrictamente por lo que Aristegui dice, sino porque no puedes andar poniendo por encima de tus jefes, sea lo que sea lo que haya pasado, pero ésa es otra historia). Con este reportaje seguro Peña cada vez queda peor. Su popularidad va a la baja en una situación sin precedentes y ahora este golpe mediático lo pone como un farsante.

Ya hay por ejemplo, peticiones para que se retire el título de abogado a Peña. De pronto, al Universidad Panamericana está involucrada en un caso en donde su ética parece ser puesta en tela de juicio aunque repito, en el contexto del momento en el que se hizo esa tesis, los sinodales no tenían las herramientas para saber que Peña estaba copiando a destajo cuanta frase necesitaba. Pero ya el asunto empieza a salpicar más de la cuenta.

Por otra parte, Aristegui, para muchos, está dando patadas de ahogado. Muchos esperábamos una profunda investigación y nos salieron con el asunto de la tesis de licenciatura de Peña y ya. Hay quien cree que esto es el suicidio mediático de la periodista. Algo que está claro es que no hay periodista objetivo y Aristegui tampoco lo es. Si así fuese, ¿no debería hacer un análisis de la tesis del Peje, por ejemplo? ¿No hay por ahí una copia de sus calificaciones (del Peje), en la carrera, en donde se muestra que reprobó no sé cuantas veces una materia? Pero López Obrador es intocable, parece.

El reportaje de Aristegui pone el entorno en una situación más que complicada. Hoy varios periódicos internacionales muestran la nota de que Peña plagió en su trabajo de tesis. Ya esto se salió del ámbito local. ¿Qué hará Presidencia? ¿Saldrá Peña a minimizar el asunto? ¿O simplemente buscará ignorarlo? Esto último parece poco deseable porque ya la gente no se calla y en muchos casos interrumpe al presidente o al funcionario en turno cuando el caso lo amerita. El control priísta no puede contra tanto descontento.

Vamos a ver en qué termina todo esto: o a Peña le causa un conflicto mucho mayor o simplemente termina pasando como anécdota. Cabe recordar que Ayotzinapa, siendo un tema más grave que lo de esta ridícula tesis, no se ha resuelto ni tiene visos de resolverse.

Así las cosas en este país kafkiano que es México.

Saturday, August 20, 2016

Sobre el albur



Dice la Wikipedia que "el albur  es un juego de palabras que esconde un doble sentido, sobre todo de carácter sexual" y  es propio de algunos países como en  México, Colombia, Chile y la República Dominicana. Hay "albures" en países como Estados Unidos, los cuales se denominan comúnmente como Innuendo o slang.

Y el albur -por lo menos en México- pretende ser ingenioso de alguna manera, en donde dos interlocutores intercambian expresiones que podrían considerarse con connotaciones definitivamente sexuales. Por ejemplo, "¿Es verdad que van a mandar a un burro a Marte?" o bien  "No produce música, pero le dicen órgano", etcétera. En este país hay muchos programas dizque cómicos que apelan al albur como su mecanismo para hacer comicidad.  Jorge Ortiz de Pinedo, por ejemplo, está convencido que siempre el albur hace reír y mientras más connotaciones sexuales tenga la frase, más sucia sea, más divertido es.

Cuando uno es niño, pasa muchas veces por una etapa en donde las cochinadas le hacen gracia. Basta decir: "popó", "caca", "pipí" para que el infante se ría. Cuando crece un poco, entonces esta etapa escatológica ya superada, comienza a tener connotaciones sexuales. Y entonces los pubertos se la pasan picándose la cola entre ellos, acusándose mutuamente de putos (homosexuales), y haciendo "calzón chino" a sus compañeros. Y eso les hace mucha gracia. Pero esa etapa eventualmente desaparece.

Pero entonces llega el albur y se planta en la mente de cada mexicano como una etapa infinitamente larga, que no tiene fin, y que muestra simplemente una falta de lo que es la comicidad, amén de que el albur es un claro ejemplo de las bromas que hace muchas veces la gente que no ha tenido educación y que de alguna manera no ha podido salir de este primitivismo cultural que ahoga.

Y si hablo de esto es porque estaba en un chat entre amigos que verdaderamente estimo, pero que por Whatsapp de pronto salen con andanadas de albures que no son propios de personas que han ido a la universidad, que se han educado, que tienen cierta cultura. Y ya me harté por lo que me di de baja de dicho grupo. Ya me cansé de tanta estupidez del mexicano, al que le han hecho creer que ser buen alburero es señal de gente inteligente, de vivacidad mental, pero todo eso es mentira: el albur sólo nos presenta como primitivos, como poco educados, como ignorantes. No sé qué aplaudimos de una actividad en donde lo único es disfrazar las cuestiones sexuales en los escenarios más grotescos que a alguien se le puedan ocurrir. No le encuentro la gracia. Todos estos chiste son de y para gente ignorante.

Friday, August 12, 2016

Murió Ricardo Ramírez Honey


En México los clubes de ajedrez siempre han escaseado. Cuando empecé a jugar probablemente el club más popular era el "Pomona", en donde iban una buena cantidad de jugadores fuertes. Pero a mí el Pomona me quedaba relativamente lejos y el problema era muchas veces regresarme a casa porque siempre se jugaba después de las 8 de la noche, si mal no recuerdo, los martes y los viernes. Pero he aquí que encontré un pequeño Club, que creo el dueño le había puesto "Capablanca" pero quizás aquí ya me falla la memoria. En este club cabían probablemente unas 20 mesas de ajedrez y era en realidad el garaje acondicionado como club, en donde se podía jugar prácticamente todas las noches, porque la entrada de la cochera no interfería con la entrada de la casa.

El dueño del club se llamaba Ricardo Ramírez Honey, que siempre fue un entusiasta ajedrecista y que cuyo mejor rating, de acuerdo con Chessgames.com, fue de 2080 puntos. Ahí se afincó el club en donde empecé a jugar, llamado "Club Mercenarios", que no era otra cosa que un grupo de amigos aficionados al ajedrez. Lo encabezaba Héctor García Barragán. Ahí conocí a Luis Vaca y a muchos de mis amigos más entrañables. La sede del club era la calle de Mercaderes, literalmente pegado al Teatro de los Insurgentes. Hoy la casa y el primer club donde jugué ya no existen. Se vendieron a algún inversionista y hay ahora un restaurante Vips, entre otros negocios.

Ricardo nos permitió jugar en su local por años y hasta donde recuerdo jamás cobró cuota alguna. Su pequeño club era por amor al ajedrez. Los primeros años, el torneo cerrado del club Mercenarios era una batalla muy dura entre algunos jugadores ya adultos y algunos jóvenes que como yo, esperábamos ganar esa competencia y convertirnos en el campeón de nuestro club. Ricardo Ramírez Honey al principio me apaleaba pero con el transcurso de los años, llegó un día en que me tocaba jugar con él. Preparé alguna variante para luchar contra su ajedrez pero mi rival jugó una Pirc. La jugó fatal y le gané en menos de 25 jugadas. No fue la defensa Pirc, sino que de pronto yo había dado un salto en mi nivel y me sorprendí la facilidad con la que vencí a Ricardo. Después de eso habremos jugado dos o tres partidas más, pero se revirtieron los papeles. Ahora le vencía y francamente me daba mucho orgullo porque este ajedrecista fue "mi coco" los primeros años de competencias.

Ricardo Ramírez Honey organizó alguna vez un Nacional Abierto y fue también dirigente de la Asociación del DF. Como muchos ajedrecistas, nuestro juego le hacía feliz. Hoy me he enterado que Ricardo falleció. Supe primero que tenía cáncer en la tiroides, pero después se me informó que tenía cáncer en la garganta (me parece que esto fue producto de tantos años de fumador). El club Mercenarios está organizando un evento especial y Ricardo se había apuntado, condicionando su presencia al tratamiento que le estarían dando. Pero ahora sé que no pudo ser. Es muy triste su fallecimiento porque fue un amigo del ajedrez, fue el que hizo que el club Mercenarios se consolidara y fue, desde luego, un apasionado del juego. Descanse en paz.

Wednesday, August 10, 2016

¿Por qué México no gana medallas en las Olimpiadas?



Cada cuatro años es lo mismo: se manda una nutrida delegación de deportistas a los Juegos Olímpicos de verano y el resultado es que escasamente se ganan un par de medallas las cuales, en términos del esfuerzo económico que el país hace, no es redituable. Y ahora con la Olimpiada en Río de Janeiro 2016 vemos como nuestros representantes en tantos y tantos deportes que ahora tiene el olimpismo, quedan eliminados, se quedan en el "ya merito" en ocasiones, y entonces comienzan las críticas.

La realidad es muy simple: somos por una parte un país tercermundista y por otra, somos un país desorganizado. Ser tercermundista no es un crimen, es algo que pasa y que además, no necesariamente es el argumento para explicarnos el que nuestros deportistas no ganen medallas. Cuba, por ejemplo, tiene mucho menos recursos para sacar deportistas de alto rendimiento pero eventualmente lo hacen mucho mejor que nosotros. La penosa verdad es que nuestra desorganización no nos permitirá -por lo menos en un relativo corto plazo- competir contra ningún país más organizado y disciplinado que nosotros.

Hace rato veía un fragmento de un programa de TV en donde Mario Ramírez Barajas, uno de los pocos miembros permanentes del Comité Olímpico Internacional, indicaba que en México no tenemos ninguna manera de clasificar a los deportistas para ubicarlos en los deportes donde quizás podrían tener éxito. Decía Barajas: "Si tengo un hijo de 16 años que mide 1.90 m., ¿a dónde lo llevo para saber qué deporte podría ser el más favorable para tener éxitos internacionales? Simplemente no hay nada para poder catalogarlo de acuerdo a su genética". Y entonces, como el mismo miembro del COI decía, los padres invierten en el deporte que al chico le gusta, esperando que de pronto gane un nacional y entonces sea susceptible de ser apoyado.

Observen a Michael Phelps, que él solo ha ganado más medallas que todas las preseas olímpicas que México haya obtenido en toda su historia. Es un súper atleta, un fuera de serie, con un cuerpo hecho para la natación. Pero además, tiene una infraestructura enorme: entrenadores, dietistas, científicos que buscan sacar la más mínima ventaja. Y esto último puede verse en las marcas que tiene ahora en brazos y piernas, producto de un sistema de ventosas en el cuerpo para oxigenarlo mejor, una terapia que tiene entre nosotros muchos años y que ahora se ha aplicado al deporte. Si le ha servido a Phelps para ganar más medallas, no lo sé, pero el asunto es que se trabaja a consciencia, buscando reducir décimas de segundo al cronómetro. Y Phelps sigue entonces ganando medallas y destrozando récords mundiales.

Pero regresando a México y sus atletas. Tenemos a la gimnasta Alexa Moreno, la cual quedó en el lugar 31 de las competencias en gimnasia olímpica. Su cuerpo es robusto y a pesar de eso, la joven hizo un papel bastante decoroso. Para los apoyos oficiales lo que ha logrado es de gran mérito. Pero ¿qué hacemos? La criticamos porque tiene cuerpo de tamal, porque ese cuerpo no es de una atleta. Y la gente en las redes sociales, por ejemplo, no se fija en su desempeño. La destrozan porque es muy fácil criticar a un tercero desde la comodidad del asiento.

Quien no sepa lo que significa la competencia jamás podrá entender que en el deporte se gana y se pierde. Y en el ámbito olímpico van los mejores del mundo, por lo que ganar es más una excepción que la regla. Tener una de las tres preseas que se dan en cualquier justa olímpica implica un trabajo monumental que nadie de los que critican lo podría hacer. Como alguien me dijo: "Criticar así es una ojetada". Y lo es, porque de verdad, la competencia deportiva es cruel, dura y para colmo, ahora los deportistas tienen que aguantar la crítica de una sarta de pelmazos que no tienen nada mejor que hacer.

Y si ahora hablamos de que además, muchos deportistas tienen que competir con profesionales (cuando el olimpismo debería ser amateur), pues entonces las diferencias se amplían. Decía Bill Rodgers, maratonista, que nadie quien tuviese que trabajar 8 horas por día le ganaría en una competencia como el maratón. Y claro, él "trabajaba" de maratonista mientras que otros tenían que trabajar y además, entrenarse para esta competencia.

Yo hablo desde el mi experiencia en el ajedrez y comparo la competencia y por eso la entiendo. Llegar a competir en Río de Janeiro ya es un triunfo. Una medalla sería la gloria, pero aquí hay todos estos factores en donde nadie tiene la culpa pero todos tenemos en realidad la culpa. Unos por omisión, otros porque no controlan que los recursos se usen para lo que deben usarse. Los funcionarios deportivos, los de "pantalón largo", muchas veces ignoran a los propios atletas. Y la verdad es que solamente nos damos cuenta de esto cuando nuestra delegación "fracasa" y no llegan las medallas.

Lo peor del asunto es que este país puede gastar toda clase de recursos para que los deportistas de alto rendimiento tengan mejores oportunidades en las competencias en las que intervengan, pero eso no va a cambiar la realidad de lo que somos: un país de improvisados en donde muchos creen en esta justicia "divina" en el que "ya nos toca ganar". Y no, no nos toca ganar. No hay esa parrafada de "justicia divina". No. Somos improvisados, somos el ya merito, somos el "sí se puede", pero todo esto es meramente una serie de pretextos para seguir poniéndonos una venda en los ojos para no observar nuestra triste realidad.

Wednesday, August 03, 2016

Un brazalete para medir la actividad física


Ayer mi hermano me regaló una banda de salud, un brazalete que pesa mucho menos que mi reloj electrónico y que da la hora, la fecha, además de poder medir cómo duerme uno, los latidos del corazón, los pasos caminados, las calorías quemadas y las distancias recorridas si uno hace "jogging". Vamos, que es un juguete bastante interesante y que además, no necesariamente es muy costoso.

Desde luego que hay todo tipo de precios en estas bandas o brazaletes para la salud. Los hay de marcas como Microsoft, Samsung, Polar o Nike. También hay una serie de estos dispositivos de bajo costo, la mayoría hechos en China y que, aparentemente, cumplen con las mismas funciones.

El brazalete que ahora tengo se llama "diggro bracelet SH09" y junto con una app en Android o iOS, se pueden monitorear muchas de las funciones al hacer ejercicio, por ejemplo, o mejor aún, incluso cuando se duerme. El dispositivo es pequeño, que se instala en una correa plástica (aunque hay que sacarlo de la misma una vez a la semana, más o menos, para recargar el juguete). Una vez instalado, vía BlueTooth, el brazalete se conecta con la app y entonces se puede saber qué tan bien se está durmiendo, o cuantos pasos hemos dado en la jornada, etcétera.

El aparatito tiene un par de sensores de movimiento y además, un par de leds que vibran contínuamente para medir el pulso, entre otras cosas. A través de estos nuevos sensores miniaturizados y cierto ingenio, se puede tener mucha más información de nuestro cuerpo, nuestras costumbre y actividades físicas que quizás antes ni siquiera prestábamos atención, pero que definitivamente permiten ser más conscientes de que debemos ejercitarnos para mantenernos en forma.

Por ejemplo -y estoy quizás especulando un poco- el dispositivo mide cómo dormimos midiendo las veces que se mueve el brazalete cuando cambiamos la posición mientras dormimos. El sistema lleva cuenta de esos cambios y entonces podemos ver después en la app una gráfica del tiempo dormido, en donde además, nos muestra cuando fue ligero o un sueño profundo. Es claro que esto es una mera aproximación y no necesariamente una medición muy precisa. Sin embargo, puede dar una idea de nuestros ciclos al dormir, por ejemplo.

Asumo que cuando caminamos el brazalete se mueve de una manera característica en nuestro brazo y entonces puede contar (o aproximar), los pasos que hemos dado. Si se asume una distancia X entre paso y paso, eventualmente el propio sistema nos puede mostrar cuantos pasos hemos dado y cuantos kilómetros hemos caminado.

Todo el brazalete viene en una pequeña caja la cual contiene el cargador USB, un pequeño manual (en chino y en inglés, aunque casi todo es esquemático), además de la correo en donde se pone el dispositivo. No hay más. Se debe descargar al teléfono una app gratuita llamada "smart movement" la cual se enlaza vía Bluetooth con el dispositivo. Esta parte fue la que me costó más trabajo echar a andar. De hecho, mientras no se enlace la app con el brazalete no se puede tener la hora ni la fecha correcta en el reloj, pues se toma de lo que dice el teléfono. Finalmente se conectó con mi app en Android. Curiosamente, cuando me reconecto, muchas veces la app me pide reconectarme aunque ya lo estoy. Aparentemente esto no pasa en iOS. La razón parece ser que primero se hizo la app para el sistema de Apple y después se portó a Android. Y aunque es un problema menor, pues ahí está.


En mi opinión es un interesante "gadget" que bien puede motivar a salir a correr, a hacer jogging, a caminar más, etcétera. En los sitios chinos hay de todos los precios. Por unos 300 pesotes se puede probar alguno de ellos si no tiene inconveniente de que la empresa que lo vende tarde dos o más meses en que le llegue el paquete a su casa. Si lo ve útil y funcional, quizás entonces habrá que cambiar eventualmente a un dispositivo más costoso, más de marca, donde se asegura de alguna manera la calidad que en muchos casos los productos chinos no dan. Sin embargo, reconozco que el producto que tengo se ve bien hecho y cuidado. Tal vez si la app fuese más consistente y fácil de usar, estaría hablando mejor del producto.

Como sea, ahí están estas nuevas bandas para monitorear el ejercicio que hacemos. Anímese si considera que requiere de algún estímulo extra para salir a correr o para empezar a hacer más ejercicios. Por el costo de este tipo de dispositivos, es algo significativamente económico, sin duda.

Friday, July 29, 2016

Use su teléfono y mejore su ajedrez


Uno de los juegos de mesa que tiene la mejor interacción con el cómputo es el ajedrez. Hace unos 15 años aproximadamente, los programas que jugaban al ajedrez empezaron a progresar enormemente. De pronto llegaron los primeros triunfos contra los grandes maestros e incluso, se organizaron torneos entre hombres y máquinas. Hoy en día los programas de ajedrez son tan fuertes que ya este tipo de competencias son atractivas.

Sin embargo, no solamente se crearon programas para jugar al ajedrez. Salieron bases de partidas, como Chess Assistant o ChessBase, para mencionar las dos más populares a nivel comercial. Con el tiempo la colección de encuentros entre jugadores creció de forma importante y hoy se pueden conseguir DVDs con unas 6 millones de partidas, que tienen literalmente toda la historia del ajedrez registrada.

También salieron entonces discos compactos con información: monografías sobre la primera fase del juego, sobre los finales de partida, etcétera. Hoy hay cientos de títulos en donde los maestros explican a los que adquieren estos discos, las jugadas, las variantes más importantes, los trucos de las partidas, entre otras muchas cosas.

La empresa Convekta, la creadora de Chess Assistant, por ejemplo, creó una serie de discos para estudiar los temas ajedrecísticos de una manera mucho más interactiva. Así salió el programa CT-Art (Chess Tactics Art), que contiene más de 2000 posiciones de análisis, recolectadas por Maxim Blokh, el cual publicaría antes un librito con todos estos ejercicios. La ventaja de usar el programa Ct-Art es que los ejercicios eran evaluados por la computadora y le daban tips a los usuarios cuando estos erraban el camino.

Después del Ct-Art llegaron una colección completa de diversos títulos: todas las partidas de los campeones mundiales, Spassky, Fischer, Tal, Kasparov, Carlsen, Capablanca, Lasker, etcétera. Todos ellos basados en la misma interfaz que se usa en el Ct-Art. Y tuvo tanto éxito esta idea que Convekta reescribió su interfaz -al cual llamó Peshka- y relanzó sus títulos de manera que se ven en pantalla de una manera más moderna.

Convekta -me parece- ha hecho una alianza con Chess King, otra empresa de aplicaciones para ajedrez, comandada por Alexandra Kosteniuk, excampeona del mundo, y ahora algunos de los discos mencionados están como apps, tanto para iOS como para Android. Lo mejor del asunto es que todos los títulos son gratis (tienen anuncios pero hasta donde he visto no son invasivos).


Alexandra Kosteniuk

Bajé el CT-Art y ahora puedo estudiar ajedrez incluso en el teléfono. Cuando me subo al transporte público, cuando estoy esperando que me atienda el dentista, cuando tengo tiempo libre y no estoy en casa, etcétera. Vamos, que me parece fantástico que ahora desde el teléfono pueda uno seguir viendo posiciones interesantes, resolviendo problema de ajedrez y eventualmente, entendiendo más este juego de una obsesión inacabable.

Si le interesa el juego ciencia, esta es una buena oportunidad de hacerse de material sin costo, que le dará muchas horas de trabajo ajedrecístico.

Referencias:

Google Play (ct-art) 

Thursday, July 28, 2016

Promociones dignas de un gángster


Hoy recibí una carta de Inbursa (ver más abajo), el Banco que si no me equivoco, es propiedad de Carlos Slim. En esta misiva se me ofrece un crédito por 50 mil pesos. La carta indica que si aceptó, pagaría 28% tasa de interés fija (que se convierte en unos 32.48% anual neto con IVA incluido, según entiendo). El chiste es que hay que pagar 2,203.64 pesos por mes, durante 36 meses, para saldar el crédito.

Se me ocurrió hacer la cuenta y esto es: 36 x 2,203.64 pesos = 79,331.04... Es decir que además de regresar los 50 mil pesos prestados hay que pagar 29,331.04 pesos por los intereses. El problema es que el 32.48% de intereses es de 16,240 pesos. Entonces tenemos una diferencia de 13,091,04. Para decirlo en otras palabras, el interés que Inbursa quiere agendarse es del 58.66% y no del 32.48%. Vamos, que es un robo al mejor estilo gangsteril. Son unos auténticos ladrones.

Dar click para verla más grande


Pero quizás estoy equivocándome en algo, así que acudí al Banco Inbursa y la plática fue algo así:

Yo: Me llegó esta carta ofreciéndome un préstamo por 50 mil pesos pero hay algo que no entiendo...
Inbursa: Sí, dígame...
Yo: Multiplique 36 x 2203.64 pesos... ¿Cuánto le da?
Inbursa: 79,331.04
Yo: ¿Ya vio que esto no es el 32.48%?
Inbursa: Es que es el interés anual.
Yo: ¿Y? La tasa es fija por los 36 meses del préstamo
Inbursa: Sí. 
Yo: ¿Entonces? Se la pongo fácil: si el 34.48% de 100 mil pesos es de 34,480 pesos, entonces por un préstamo de 50 mil pesos debería ser la mitad ¿o no?
Inbursa: Este... Sí.
Yo: Entonces este cálculo de lo que debo pagar está mal, ¿verdad?
Inbursa: Pues sí, pero yo no hago los productos promocionales. Debe mandar un correo al Banco.
Yo: Ya veo. Usted no puede hacer nada. Ni reportarlo.
Inbursa: Escriba al correo del Banco con su queja.

Así, como siempre, el banco se demuestra como lo que es, uno de los ladrones más abusivos de este país. Para empezar el interés es enorme pero para colmo, ni siquiera no pueden hacer las cuentas bien.

En resumen: aunque se vistan de traje y corbata, aunque quieran dar la imagen de una institución sería, no son más que una sarta de ladrones. Así de simple, así de llano.