Sunday, October 21, 2018

El infinito ajedrez y sus combinaciones



Los domingos tengo una serie de clases con unos buenos amigos que quieren progresar en el juego. Uno de ellos lleva a sus dos hijos, Alex, que es el más grande y a David, que una vez viene de hombre araña, otra de Capitán América y hoy, por ejemplo, llegó disfrazado de Batman. David d epronto dice cosas como: "usa el cerebro, que pensar no duele", sobre todo cuando analizamos posiciones donde supuestamente debe haber táctica.

De hecho, hoy analizábamos la posición 69 del libro "Combinations, The Heart of Chess", de Irving Chernev, Ed. Dover. Esta es la posición de interés:


Lexandrovich - Krumhauser
Berlín 1951
Juegan las blancas

Analizamos esta posición con cuidado y observamos la siguiente línea:

1. Dxc8+! Txc8 2. Txc8+ Rh7 (2... Tf8 3. Cg6 Db4 4. Txf8+ Rh7 5. Txe6 ganando) 3. Rh8+ Kxh8 4. Ng6+ y Cxe7 ganando pieza.

Curiosamente la solución del libro es: 1. Cg6 Df6 2. Ce7+! Dxe7 3. Dxf5 ganando calidad y en términos prácticos, la partida.

Komodo (64 bits) indica la siguiente variante:

1. Qxc8+Rxc8 2. Rxc8+ Rf8 3. Ng6 Qe8 4. Rxe8 Rxe8 5. Rc1 ganando.

En cualquier caso, el sacrificio de la dama deja a las negras con una pieza menos y la variante que se dio en la partida gana solamente la calidad.

Eso habla de la dificultad del ajedrez y del que siempre se pueden hallar nuevas ideas. Curiosamente, la posición del sacrificio de dama con el caballo en g6 blanco dando jaque, es un tema ya visto. Por ejemplo, en la partida de Susan Polgar contra Vassily Smyslov, del match mujeres contra veteranos de 1993, se dio la siguiente posición:


Susan Polgar - Vassily Smyslov
Mujeres vs. Veteranos 1993
Juegan las blancas


Susan Polgar remató con: 39. Dxa2! Cxa2 40. Tc8+ Rh7 41. Th8+! Rxh8 42. Cg6+ Rh7 43. Cxh4 y ganó el final poco después... Una vez más, ¡el poder de los patrones!

Saturday, October 20, 2018

La caravana migrante y la doble moral del mexicano




"Cientos de hondureños, entre ellos niños y mujeres, partieron de San Pedro Sula, y otros puntos de su país e ingresaron este lunes a Guatemala con la intención de llegar a la frontera norte de México", dice una nota noticiosa al respecto de este movimiento al que se le ha llamado "caravana migrante".

Aparentemente quienes han salido de Honduras no buscan el sueño estadounidense, sino huir de la delincuencia y las amenazas de vida de su país. Pero parece ser que poco menos de 5 mil personas están dispuestas a llegar a la frontera norte de México y pasar a los Estados Unidos. La tarea parece absurda considerando que el presidente Trump simplemente dará la orden de evitar que entren esta cantidad de hondureños a su país.

Con este asunto las redes sociales en masa ya han dado su opinión y han despreciado la actitud del gobierno mexicano de -al menos- no apoyar a los migrantes. Y entonces se dan argumentos sobre humanismo, sobre la tradición mexicana de permitir que llegue de otros países y que rehagan su vida acaso en el nuestro. Sin embargo, todos estos argumentos aunque muy bonitos en la forma, no hablan del fondo. Es fácil decir: "permitan la entrada a los migrantes". Muy bien, y entonces ¿qué se hará con ellos? ¿Dónde vivirán? ¿Pondrán albergues mientras se analiza su situación legal? ¿Cómo se les ayudará? ¿De dónde saldrán los recursos para que esos 5 mil hondureños vivan mientras tanto?

El asunto tiene muchas aristas y una complejidad que sobrepasa las bonitas intenciones de que apoyan a los migrantes, pero pasemos a la vida real y veamos qué se debe hacer con estas personas. La realidad es que no se trata si estas personas deciden o pueden quedarse a vivir en México, sino de su futuro inmediato: ¿de qué van a vivir? ¿En qué van a trabajar? etcétera. No es fácil contestar estas preguntas iniciales. Para colmo, un grupo humano de esas dimensiones requiere de agua, higiene, alimentos, lugar para dormir, servicios médicos básicos, etcétera. ¿Se los va a proveer el gobierno mexica? No sé ni qué se pueda hacer.

Pero vamos a suponer que somos muy humanitarios todos los mexicanos. Pregunto: ¿Cuántos de los que apoyan a los migrantes están dispuestos a meterlos en sus casas al menos temporalmente? Y es aquí donde la puerca tuerce el rabo, para decirlo coloquialmente. La mayoría de los que hablan de ser humanitarios no son capaces de ceder parte de sus casas para acomodar a ningún migrante. Y para ello pueden tener muchos motivos, pero claramente la naturaleza humana se debate en esta doble moral: "sí, hay que ayudarlos, pero a mí no me corresponde hacerlo, para eso tenemos un gobierno".

¿Entonces? ¿No que muy leales y humanitarios? Porque hay que pasar de las palabras a los hechos o como dice la máxima latina "res non verba" (hechos, no palabras). ¿O no?

Wednesday, October 17, 2018

El examen de candidatura para el doctorado



Mis amigos, esos cuatro que me siguen fielmente en este blog, deben ya saber mis peripecias desde que decidí hacer el doctorado en ciencias de la computación (circa 2014). Tengo tres tutores estupendos, el Dr. Jorge Luis Ortega-Arjona (asesor principal), el Dr. Héctor Benítez (director del IIMAS) y el Dr. Vladislav Khartchenko, los cuales cada semestre me evalúan y obsrvan mis avances.

Debo reconocer que el rigor académico ha sido enorme. Aquí todo va más allá de cualquier propuesta. Está uno obligado como estudiante a mostrar algo original como propuesta para contribuir al conocimiento. Sea ésta una contribución pequeña o grande, uno termina de darse cuenta que la ciencia es un "negocio" complicado, por decirlo de forma coloquial. Además, sirve todo esto para darnos cuenta de las grandes contribuciones de algunos científicos como bien podrían ser Newton, Hawking o Einstein. Vamos, que me veo tan lejos de estas grandes contribuciones...

Hace tiempo fui a saludar al Dr. Fernando Magaña, que me dio Física Teórica III - Electromagnetismo, una de las asignaturas más importantes que recuerde y cuando le dije que mis asesores probablemente tenían unos 10 años menos que yo, me dijo: "se puede aprender de mucha gente". Y me dio ánimos. Me dijo: "puede ser que sufras el doctorado, pero aún así, disfruta el sufrimiento".

Ahora haré mi examen de candidatura correspondiente, lo cual -quiero creer- me acerca al la meta trazada. Vamos a ver cómo se dan las cosas. Mientras tanto, debo agradecer a todos los que han apoyado, empezando por mis tres tutores, al Dr. Jorge Luis Ortega-Arjona, que ha puesto orden y confianza en mi trabajo, al Dr. Benítez, que su rigor académico me asombra y siempre me pone en problemas, y por supuesto, al Dr. Khartchenko, que hace pocas indicaciones, pero cuando lo hace es puntual y al grano. Debo agradecer al posgrado, que siempre apoya y a la UNAM misma, que la verdad, como me dijo una vez el Dr. Rafael Fernández: "La institución (la UNAM), es muy generosa con quien trabaja para ella".

Seguiremos informando. Gracias.

Tuesday, October 09, 2018

El país de la retórica


México, da siempre la impresión, "se cuece aparte". Basta con ver los procesos electorales mexicanos, del pasado y actuales. Basta ver cómo un día un político piensa que López Obrador es casi el mismísimo diablo para que al ser éste elegido presidente entonces cambie su opinión y lo considere el más apto para el puesto, por decir lo menos. Las cámaras de diputados y senadores son recintos en donde la palabra tiene su máxima expresión y las frases retóricas siempre justifican cualquier acción (muchas veces en contra de la ciudadanía), como ésta: "es por el bien de México".

Y si hago referencia a esto es porque la designación de Paco Ignacio Taibo II como director del Fondo de Cultura Económica, ha despertado toda clase de opiniones. Por ejemplo, hay quien piensa que es bueno que llegue un escritor a este puesto, aunque no sepa nada de la administración, y esto ocurre porque en este país siempre hemos creído que en cualquier rama del saber humano, los mejores exponentes son aquellos que saben del tema y por ende, son los idóneos para ser los que dirijan a las instituciones correspondientes. Y así, tuvimos a un futbolista, Carlos Hermosillo, en la CoNaDe. Era un deportista ¿no? Debería entender las necesidades de los de este gremio pues lo vivió en carne propia cuando era deportista él también. Pero ¿qué pasó? De acuerdo con este enlace, el futbolista ejerció más dinero, "por servicios personales", que el que le correspondía. ¿La suma? nada más 6 milloncitos de pesos.

Y entonces ahora se dividen las opiniones en torno al futuro director del FCE. Por ejemplo, Víctor Manuel Torres, que escribe para Excélsior, dice: "En una esquina están los opinadores (multitemáticos) que muestran su cabal desprecio hacia el narrador: que si es un radical rojillo que sólo publicará a sus cuates y marginará a sus enemigos, y que en sus manos el sello de 84 años de vida fenecerá irremediablemente. En la otra están los opinadores (multitemáticos) que están convencidos de que Taibo le dará un giro total, y para bien, a la “política institucional del libro” (). Para los primeros es prácticamente un troglodita. Para los segundos, el prolífico autor tiene todas las posibilidades de convertirse en un renovador institucional". Esto último es un ejemplo de la retórica que se ejerce en este país.

Yo nunca he estado muy seguro de que los profesionales en un campo son los mejores para dirigir las instituciones de los temas que dominan. Por ejemplo, en ajedrez, los Estados Unidos tienen como director ejecutivo de su federación a Michael Hoffpaulr, el cual ni siquiera tiene rating internacional. Probablemente sabe mover las piezas pero la realidad es que en el vecino país piensan que lo que requieren es un buen administrador como cabeza que un estupendo ajedrecista.

Y paso a ejemplos sencillos: si yo tengo una fuga de agua ¿a quién llamo? ¿A mi amigo que es dicharachero pero que no entiende ni la o por redonda en el tema de plomería o precisamente a un plomero? Y voy más lejos, ¿si se trata de elegir al Presidente de la República a quién elijo? ¿Al que lleva más de 15 años recorriendo al país y prometiendo que la honestidad valiente, la república amorosa, el desprecio por las instituciones, etcétera, o a un administrador? En el ambiente mexicano de la política la mayoría de los presidentes han sido licenciados en derecho. ¿Por qué? Misterio.

Y ese es el punto: el cantante/actor del grupo Garibaldi es ahora diputado y lo quieren (o ya lo comisionaron) para la Comisión de Cultura. Y las voces en contra no se han hecho esperar. La razón es que Mayer no parece el más avezado para lidiar con la cultura y digamos que su carrera actoral en televisa, ¿donde más? no le da muy buenas cartas credenciales. Pero es aquí donde entra de nuevo la retórica, aunque ahora no se dice que Mayer podría ser más que una cara bonita, más que un galán de telenovela, porque quizás este país necesite a alguien con ideas frescas, etcétera. Pero claramente esto es otro argumento retórico.

Así entonces, vivimos en este país retórico, en donde un día el Peje es un -peligro para México y un día después es el Mesías que iniciará la cuarta transformación nacional y por fin México será el país que todos queremos. Y lo mismo ocurre con Elena Alvarez-Buylla, que presidirá Conacyt, pero que antes de empezar ya ha sido criticada por sus acciones y peticiones para con el director anterior de la institución. Y en esta retórica ya todos expertos en políticas públicas, ciencia, el nuevo aeropuerto o el tema que quieran. Aquí podemos argumentar y contra-argumentar porque nos han acostumbrado a eso. Y el problema no está ahí, sino al hecho de que no hay más que puntos de vista pero cero acciones. Y entonces, cuando se hacen las acciones se realizan desde las rodillas, sin pensar, por mis huevos o la parte que más les guste citar.

Esta es pues otra razón de que este país, como dice Guil Russek, no sirve.

Wednesday, September 26, 2018

De la envidia



Dice la Wikipedia (2012): La envidia (del latín invidia) es aquel sentimiento o estado mental en el cual existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que tiene el otro, sea en bienes, cualidades superiores u otra clase de cosas. Y si hablo de esto es porque estoy notando que por alguna razón, ahora parece que hay mucha gente que me es hostil, que me insulta, que busca difamarme incluso. Me explico.

Estoy en Facebook y recibo el mensaje del usuario Armando Castro, que vive en Mérida aparentemente. A eso de las 12 de la noche, quizás un poco más tarde, me dice: "Hola", para continuar con un "eres un fanfarrón". Me sorprendo un poco y le pregunto por qué me dice eso. Me contesta con un mensaje poco claro sobre que he jugado varias veces en el Carlos Torre, un torneo de ajedrez que se hace en diciembre cada año y que se llena de grandes maestros. Le indico que siempre he jugado el Torre mal y que, efectivamente, nunca he sacado premio. Le aclaro que no soy un profesional del ajedrez y que juego y estudio porque me gusta, pero que no me dedico a eso (claro, si me dedicara y nunca sacara un premio pues sería poco menos que lamentable y tal vez hasta criticable). Y entonces el Sr. Castro me dice: "Todos en Mérida saben que eres un fanfarrón" y remata: "todos en la República lo saben". Vaya, parece que el Sr. Castro ha hecho una encuesta a nivel nacional para saber si soy o no un fanfarrón. Le pregunto qué le molesta, si le he hecho algo. Me contesta que no, pero eso no me quita lo fanfarrón. Decido entonces bloquearlo. No puedo creer que alguien se haya molestado en querer platicar conmigo por Facebook para insultarme. Le digo que voy a bloquearlo y me contesta con un "fanfarrón".

Y esto lo achaco al canal de YouTube que ha empezado a tener éxito. Estamos acercándonos a los 100 mil suscriptores, una meta que hace un tiempo parecía imposible para un canal de ajedrez pero sorprendentemente, parece que ha caído bien en el gusto de los amantes del juego ciencia. José Antonio Pontón, con quien grabo, hace mucho trabajo de edición y apoya para que todo esto empiece a funcionar, pero parece que la envidia de algunos es inevitable y entonces expresan su molestia como el siguiente mensaje que me llegó a uno de los videos:


Este mensaje no lo entiendo. Si yo veo un contenido pésimo no sigo más ese canal. ¿Por qué alguien se molesta en escribirme eso? La respuesta es simple: por alguna razón le da envidia. Y les diré algo, quizás sea justificable envidiar algo queuno no puede tener, por ejemplo, imaginemos que yo quisiera un Lambourghini (cosa que no quiero en el mundo real). Claramente no puedo hacerme en esta vida de un coche de ese precio porque quizás ni siquiera lograse juntar ese dinero en mi vida. Pero envidiarme porque tengo un canal en YouTube cuando cualquiera puede hacer lo mismo, me parece sorprendentemente raro.

Cuando veo estas muestras de molestia y enojo me doy cuenta que si yo, que tengo un canal con apenas 100 mil suscriptores, soy blanco de toda clase de insultos, no sé qué sentirán los "influencers" o los "youtubers" con millones de suscriptores, ya sea el Werevertomorro, Yosstop o Luisito Comunica, entre otros.

Creo que la envidia es uno de los peores sentimientos de los seres humanos. Envidiamos lo que no podemos ser porque no queremos hacer el mínimo esfuerzo para hacerlo. Si hablamos de ajedrez, apuntamos las fallas de los grandes maestros en sus partidas porque eso nos da un sentimiento de superioridad tal vez, mostrando los fatídicos errores de los que nadie se salva y que -desde luego- los "engines" de ajedrez muestran casi al instante. Pero eso nos hace feliz, disminuye a lo mejor nuestra envidia que es de pena ajena.

En fin, no quería dejar pasar esta reflexión. Así las cosas en este mundo de la comunicación instantánea y del Internet.

Monday, September 24, 2018

¡Me saqué un premio en Twitter!





Forward Chess es un programa, una app como se dice ahora, que bien puede catalogarse como un lector de libros elctrónicos para dispositivos móviles, iOS y Android, así como para Mac OS y Windows. La idea de la plataforma es involucrar a las editoriales de manera que pasen sus libros en papel a este nuevo formato, buscando así que los lectores comiencen a entender que este tipo de libros interactivo es tal vez la mejor manera de estudiar ajedrez. La app -hay que decirlo- permite al usuario mover las piezas en el tablero electrónico, intentar sus propias variantes e incluso, analizar con Stockfish, probablemente el programa de ajedrez de código abierto más fuerte del planeta.

Pues bien, si hablo de esto no es por la idea de la app, que ya de por sí es buena, sino porque me he ganado un libro de Dvoretsky llamado "la tragicomedia en el final", el cual ya está en el formato de la app de Forward Chess. Debo agregar que la app es gratuita, pues el chiste es que la gente compre sus libros en este formato realmente.




Así que ya me he comunicado con estos amigos de Forward Chess y pronto hablaré de la app ya cuando me ponga a trabajar y estudiar con ella. Me siento contento, porque en general nunca me saco nada en rifas, sorteos y concursos.

Saturday, September 22, 2018

Cosas que no entiendo (II)



Este país es kafkiano en un sinfín de situaciones y me parece que la mayoría de los que vivimos en México ya asumimos muchos comportamientos y no nos preguntamos nada, aceptando incluso injusticias evidentes.

Por ejemplo, acabo de ir a Playa del Carmen, el cual es un sitio con unas playas paradisiacas, con el tradicional azul del mar de Cancún y una arena blanquecina fina e impresionante. Sin embargo, debido al sargazo las playas están llenas en la costa por esta alga y nadar incluso en el mar así no parece ser una buena idea. Sin embargo, se tienen kilómetros de playa y bien que mal uno puede tomar el Sol cual lagartija por algún tiempo (bloqueador incluido).

El problema es que al llegar a la playa, encontramos que sí, hay kilómetros de ésta, pero está concesionada a los hoteles de la zona. En la mayoría de ellos tienen camastros y sombrillas, las cuales son para uso de los clientes de dichos hoteles. Si usted osa acostarse en alguno de esos camastros notará que no pasa mucho tiempo hasta que llega un empleado y les indica que ahí es propiedad del hotel y por ende, no puede uno estar ahí. La única solución es alquilar una sombrilla, por unos 300 pesos (todo el día), y acostarse en la arena (o encima de la toalla que un lleve).

Y la realidad es que esto es un comportamiento por demás injusto para cualquier turista. Si las playas son de México y no pueden ser propiedad privada, entonces el gobierno da permiso (y seguro cobra por ello), para que los hoteles puedan disponer de esos espacios en beneficio de sus negocios. Muy bien, pero ¿por qué el gobierno no exige a estos hoteles que aparten una zona para los turistas aunque no sean del hotel y desde luego, provean de camastros y sombrillas? Misterio. Porque en el régimen de las cosas, las playas no son de los mexicanos, sino de los hoteles que han logrado que el gobierno en turno les concesione esos espacios. Así, la única manera de usar esos espacios es -hoy por hoy- el alojarse en esos hoteles que tienen la concesión de las playas.

La pregunta obligada es: ¿Qué se puede hacer ante esto que es un abuso en contra de los turistas en general?