
Mis padres han comprado una cafetera de primer mundo. Todo es automático. El café se muele en la misma; se puede graduar la cantidad de café que se desea; se tiene vapor o agua caliente de acuerdo al tipo de café que se desee. Todo se hace simplemente apretando un par de botones. De hecho, el manual de dicho artefacto viene en una cinta VHS (ya deberían haber puesto un DVD, ¿no? En fin, una maravilla.

2 comments:
Sólo falta que después de servirte tu café platique contigo. Tú y yo podríamos trabajar en ello, ¿no?
Me acuerdo cada vez que iba a visitarlos Pedro me preparaba un capuchino buenisimo. Ahora ya no puedo tomar capuchinos, la leche me hace muchisimo daño. Oh que tiempos aquellos!
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