Friday, February 23, 2007

La manera de contar en Morelia

Hoy la prensa especializada de ajedrez fue invitada a una comida, organizada por quienes han desarrollado todo este magnífico evento. Fue la mayoría de los periodistas apostados en la tradicional ciudad. La comida se efectuaría en la casa del Secretario de Cultura del Estado de Michoacán, la cual -decía la invitación- se situaba en la calle de Patzimba 590, col. Vista Bella (que resultó ser un fraccionamiento muy parecido a la Herradura en la capital). Tomamos Russek y yo un taxi para dicho evento. El taxista ignoraba exactamente la calle y se la pasó preguntando, una vez habiendo llegado a la colonia mencionada, a cuanto transeúnte se encontraba. Todos, invariablemente contestaron: "no sé" o "no soy de aquí". El taxista sufría además de algún problema en la garganta y se la pasaba carraspeando. Además, insistía en preguntar por la calle "Atzimba", a pesar de las correcciones que le hacíamos.

Más adelante, nuestro experto conductor encontró a un colega -otro taxista- y le preguntó por la calle en cuestión. El compañero tenía la guía roji de Morelia y entonces el taxista se detuvo, consultó con el amigo la guía y sorpresa: no había calle Patzimba... sólo ¡Atzimba! como ya nos había aclarado desde un principio. Sonaba extraño, pues la invitación venía en una tarjeta impresa. ¿se habrían equivocado en la dirección y nadie lo notó?

Finalmente dimos N vueltas por el fraccionamiento en cuestión y cuando estábamos decididos a regresar al hotel, Russek vio un minúsculo letrero que decía: "Calle Patzimba". Ahí, en esa calle de doble sentido, el taxista decidió subir hacia la derecha. La numeración crecía... ¿o bajaba? por momentos... nada extraño para este país que para estos absurdos, se pinta solo. Finalmente se acabó la calle y entramos a terracería... y el último número era el 500...

Así entonces regresamos por la misma calle, pensando que probablemente la calle tendría el mismo comportamiento errático en números. De nuevo subía y bajaba hasta que hallamos el número deseado. Lo increíble es que enfrente del 590, la numeración marcaba el número 11. A todo esto, los periodistas de chessbase no llegaron. ¿Habrán hallado un taxista como el que nos tocó y quizás jamás encontraron el sitio de la comida? ¿qué pensarían de tan suigéneris sistema de numeración? Misterio.

Las fotos que ilustran esta aventura no me dejarán mentir. Aparte de eso, me parece que nuestro conductor, o no sabía leer un mapa de la guía roji o de plano era medio analfabeta. Otro misterio, que desde luego, nunca podremos develar.

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