Hace unos días puse un mensaje sobre un programa de computadora que generaba las secuencias necesarias para obtener códigos, que al ser alimentados en el celular, daban tiempo aire gratis. El software funcionaba tanto para teléfonos móviles de la compañía Telcel y Pegaso. Hubo gente que me lo pidió de inmediato. Al momento de escribir esto he recibido alrededor de 30 mensajes de gente que no pudo aguantarse a tan jugosa oferta de hacerse de tiempo para hablar desde su celular sin pagar por ello.Hoy día, todos aquellos que me pidieron (y que recibieron) el software en cuestión, habrán caído en la cuenta de que dichos programas son un fraude, porque efectivamente, no pueden generar esos códigos que las compañías celulares usan para activar más tiempo a los usuarios de los teléfonos móviles. Lo único que hace el programa es un bonito espectáculo con visos científicos (por los letreros que manda cuando éste se ejecuta), en donde aparentemente está generando la clave correspondiente para abonar, en breves segundos, 200 pesos de tiempo aire a la cuenta de dicho celular.
La intención original era mostrar finalmente, que los seres humanos somos capaces de querer obtener beneficios, sin pagarlos, desde luego, si se nos da la oportunidad. Cuantimás, si podemos hacer que todo esto sea anónimo. Dicho en otras palabras: más de uno habrá pensado alguna vez en si hay forma de hacerse de dinero, quizás de mucho dinero, sin comprometerse. Los Bejaranos e Imaz que rondaron hace un par de años por el gobierno capitalino así lo creyeron pero se les pasó por alto que los estaban videograbando. Ahumada, personaje que me sorprendió por sus múltiples negocios en todos los ámbitos existentes en este país, y que además, ahora parece ser que lo conocen todos los políticos de México, los hizo caer en este espectacular gambito, con las consecuencias conocidas en los videoescándalos.
Cuando comentaba con una alumna de la Ibero sobre este programa de claves telefónicas para tiempo aire me dijo: “yo lo quiero, pásamelo, ¿si?” Pero cuando le dije que eso era hacer trampa, que era literalmente robar, me contestó: “es que es muy caro tener teléfono celular, aunque es una necesidad”. Le dije que no era una necesidad, tan es así es que yo no uso teléfono móvil. Por supuesto que entendía perfectamente su argumentación, pero yo solamente me estaba poniendo pesado para hacerle ver lo mal que actuaba insistiendo en que le pasara semejante software. Al final le aclaré el truco para que no se fuese con la idea de que no quería ayudarla en su economía.
Hubo gente que me escribió diciéndome que no tenía ningún remordimiento en usar este programa, pues Slim es el tercer hombre más rico del mundo y unos pesos más o menos no le afectarán (argumento falso. Si un millón de usuarios usa una sola vez este supuesto programa de tiempo-aire gratis, Telmex perdería 200 millones de pesos en un momento), así que no son "unos pesos más o menos". Otro más, con argumentaciones similares, no bajo de "cerdo" a Slim. No se a cuenta de qué esa necesidad de insultarlo, pero en fin, tendrá sus razones.
Sin embargo, entre los que me pidieron el software, hubo un par que me preguntaron si era truco o verdad. Les confesé por correo privado mi estudio “estadístico”, mi sondeo sobre el tema y mi intención de mostrar que todos (me incluyo), podríamos ser capaz de estas actitudes totalmente fuera de la ley (calificadas al menos como robo, en este caso a la compañía celular). Evidentemente no es mi idea moralizar ni decirle a nadie si hace bien o mal. Cada quien sabrá cómo actúa y se responsabilizará de sus actos. Cabe destacar que como el software no funciona, pues no hay crimen que perseguir y eso nos libera de una carga innecesaria a todos.
Pero lo mejor del asunto fue el mensaje que me envió el Sr. Miguel A. Soto Rivera, de Villahermonsa Tabasco. Lo transcribo tal y como me lo mandó: “He leído su artículo y quiero decirle que tiene razón al hablar que estamos tan acostumbrados a la corrupción, que no nos asombra ya casi nada; es algo que esta enquistado ya en nuestra esencia nacional, siempre lo hemos sabido. Pero la diferencia es que ahora salen a la luz los videos que prueban lo que ya sabíamos, y, ¿quién sabe?, a lo mejor mañana salen videos tricolores o blanquiazules. [...] Pero el punto al que quiero llegar, es que yo soy usuario de teléfono celular y creo que es perfectamente posible crear un software para robar tiempo aire a las compañías telefónicas, pero no me interesa. Tal vez sea también un ser corrupto. Algunas veces le he entrado a la mordida por algún motociclista salvaje con mirada de perro, no lo negaré, pero sí creo que podemos empezar a dar la batalla a la corrupción desde uno mismo, dándole yo mismo el ejemplo a mis hijos que apenas son unos niños, negándome a pagar mordidas y si cometo alguna falta y es justo, entonces pagar multas exigiendo mi recibo de la tesorería. Le agradezco su oferta del programa para robar tiempo aire, pero declino en nombre mío y de mis hijos. Quedo a sus apreciables órdenes”. Ojalá todos actuáramos como el Sr. Soto, al cual felicito por esa contundente negativa a ser cómplice de un fraude, de un acto más de corrupción finalmente.
Debo agradecer enormemente a Enricco Wizard (quien ha fallecido hace un par de años), creador del software mencionado.

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