Saturday, August 18, 2007

Mi visión personal del infierno

Yo no sé si exista el infierno, pero es claro que de alguna manera, la imagen que provoca dicho lugar suele ser por decir poco, muy desagradable. Así, he pensado en diferentes escenarios de lo que el infierno podría ser. Hace años, entonces, llegué a la conclusión de que ir al infierno significa entrar a un cuarto donde hay solamente una silla, una mesa y un teléfono, del cual no se pueden hacer llamadas, sino sólo esperar a que lo llamen a uno. Y entonces el condenado al infierno espera que suene el teléfono... y sigue esperando, y el maldito aparato simplemente no suena. Uno entonces descuelga y hay línea, sí, pero no hay manera de marcar, entonces cuelga el auricular y ha seguir esperando. ¿Esperando exactamente qué? No lo sé, pero la situación por definición me parece desesperante.

De hecho, ayer, meditando sobre esto, encontré que hay una variante que hace aún más terrible este infierno personal: el mismo cuarto, la misma mesa, la misma silla y el mismo teléfono, sólo que en esta ocasión ya se pueden hacer llamadas sin problemas. Curiosamente, uno marca a los teléfonos de conocidos, y sin embargo, o no contestan, o está ocupado. Todavía se le puede dar una vuelta más a la tuerca. Imaginen que ese teléfono también puede mandar y recibir mensajes de texto. Entonces apelamos a este recurso pero de nuevo, nadie no nos contesta ninguno de los mensajes que son mandados.

En estos momentos me pregunto qué diría, estando en esa situación, si alguien me contestara finalmente. ¿Qué le pediría? ¿Le diría que me ayudara a salir de ahí? Pero "ahí" es ¿donde? No tendría referencia del lugar donde estuviese. ¿Cómo me podrían ayudar? Igualmente, me pregunto, ¿cómo habría llegado a ese cuarto? ¿habría aparecido ahí sin más trámite? Muchas dudas de una situación improbable (espero)...

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