Saturday, October 06, 2007

¿Por qué es importante el maratón de Madrazo?

Hoy sale en el periódico Reforma una nota sobre la descalificación de Roberto Madrazo del maratón de Berlín, en el cual es prácticamente un hecho que hizo trampa. Entre las protestas de varios corredores y la denuncia del periódico local, la eliminación del tabasqueño simplemente habla de algo importante: no podemos permitir que estos tramposos se salgan ni una vez con la suya. Me queda claro que la única manera de poner orden con estos nefastos personajes, que glorifican la tranza y la trampa, es exhibirlos públicamente para que así todos sepamos de lo que son y de lo que también son capaces de hacer. Por eso es importante no quitar el dedo del renglón.

En el fondo no entiendo qué mueve a alguien a hacer trampa en una competencia deportiva. Vamos a suponer que nadie se hubiese percatado de la tranza de Madrazo y que le hubiesen otrogado la medalla y los premios que le correspondían por ese notable tiempo. Él lo recibiría con su falsa sonrisa ¿y? Podría engañar a todos, pero a él mismo no puede engañarse. Probablemente a los ojos del mundo seía el héroe local, pero un triunfo así ¿a quién le puede saber bien?

Se supone que el deporte ennoblece. Madrazo debería ser castigado por la Federación de Atletismo de este país e impedirle que participe en ninguna prueba en donde dicha institución dé su aval. Desafortunamente el presidente de dicha federación ha sido señalado también como nefasto para el atletismo mexicano, nada más y nada menos que por Ana Guevara, que en un acto que también habría que discutir, ha amenazado con no participar en los Juegos Olímpico de Beijing el año que viene si dicho funcionario no renuncia a su cargo en la Federación.

5 comments:

yo said...

El sr marinolazo forma parte de una generación de helmintos (con todo respeto para esta especie) que tienen una serie de "triunfos" asi como el del maraton de Berlin... ganan en todo, con todo, contra todos y a pesar de todos... con trampas y engaños.
El "...¿y?" le vale madrazo a este helmintazo.
¿Qué dirán sus hijos, nietos, sobrinos, esposa, vecinos, maestros de sus hijos, padres de familia de sus compañeros de escuela...? ¿con qué cara el helmintazo-marinolazo sacará dinero de su cartera para pagar escuelas, paseos, casas, autos, ropa, diversion de su familia? ¿se avergonzará? me cae que nel...

Morsa said...

Probablemente a él le valga, pero al entorno no. Así que quedará siempre como un tramposo, aunque a dicho personaje no le importe. Lo importante es que hay que señalar todas sus trampas...

saludos
Manuel

pablo aguayo said...

Hola morsa: te manda saludos Pablo Aguayo desde Mexicali, esperando sigas con bien y reponiendote de la desaparicion fisica de tu padre el maestro Manuel Lopez Ramos. He estado siguiendo de cerca todos tus trabajos relacionados con el ajedrez y la falta de honestidad del mexicano en general. Este pais no tiene remedio Manuel, tal vez el cambio vendra en 300 anos! Es una sociedad desquiciada, en donde la flojera y la baba imperan en muchos ambitos. La contestacion que te dio el tal Jose Gomez en la entrevista que realizaste es una muestra mas de la mala interptretacion de la norma juridica, que aunque no este escrita, no por ello debe dejar de observarse. El tipo es un cinico
que no le gusto nunca trabajar, y solo deja al arbitrio de si mismo la interpretacion del libro de Garica Maunez. En cuanto a lo de Madrazo y lo de Fox, aunado a lo de Saggiante, te digo que el mexicano no esta educado para tener poder. Saca sus complejos y sus miserias espirituales a la hora de tener el poder en sus manos. No te parece? Pablo Aguayo

Morsa said...

Hola, Pablo,

Me parece que tu juicio es muy acertado. Pero en el fondo no creo que el mexicano no esté educado para tener poder, es que al contrario, nos han educado para -precisamente- en caso de tener poder, sacar ventaja absoluta de éste. Para resumirlo, como diría una amiga: "¿quiéres saber si es honrado? Ponlo donde hay"...

saludos
Manuel

Ivetth said...

Hola Pablo, remember me? solo queria decir hola... hace mucho que no te saludaba.