Ha terminado el Campeonato Mundial de Ajedrez, con la victoria del jugador de la India, Viswanathan -Vishy- Anand. Jugó un extraordinario torneo en donde aparte de no perder partida, sacó un punto de ventaja a sus rivales, incluyendo Kramnik (el campeón defensor), que aparentemente, al menos por momentos, mostró un desinterés extraño en el torneo. Por ejemplo, la partida entre Kramnik y Grischuk duró sólo 13 jugadas. Unas tablas cortas cuando el ahora excampeón del mundo tenía que ponerle presión al líder (Anand), resultan lastimosas, por decir lo menos. Ahora bien, Anand tendrá que poner en juego su campeonato frente a Kramnik en algún momento del 2008. El ser campeón del mundo da ciertos privilegios y ahora Anand seguramente los tomará. Aparte, el "tigre de Madrás" logrará quedarse en la primera posición del rating mundial, con más de 2800 puntos.Con respecto al Mundial y a su organización, habría mucho que decir. Hubo un caos generalizado (que me tocó vivir desde dentro, pues estuve a cargo de la página web por prácticamente 10 meses). El descontento de muchos de los que ahí trabajamos se hizo ver en muchas manifestaciones: algunos (como yo), que renuncié faltando escaso un mes, pues no se me pagaba lo acordado. En situaciones similares muchos de los ajedrecistas que vieron estar en la organización del mundial como un privilegio, se convirtió en una lamentable decepción.
Penoso es, además, que la poca difusión que recibió el evento era patente. En mi estadística personal al respecto, fue claro que al no haber promoción, pues el público en general no se enteró, y quienes se enteraron se habrán llevado la desagradable sorpresa de que cobraban 300 pesos por ronda (cuando por ejemplo, en Dortmund 2007, se cobraba 25 euros por ver TODO el evento, no una sola ronda. Llama la atención esto, porque curiosamente en este tercer mundo a veces pagamos sobreprecios que en el primer mundo jamás se ven. Esto, cabe decirlo, se aplica al Mundial de Ajedrez como a muchos conciertos de artistas extranjeros, que aquí cobran como si el público mexicano fuese millonario).
Es interesante ver también que la organización no tuvo el gesto amable de darles a los grandes maestros mexicanos (la excepción fue Manuel León Hoyos), un pase para poder entrar a la sala de torneo cuando quisieran y los días que quisieran. El organizador, Jorge Saggiante, dijo extrañado que por qué habría de hacer eso. ¿Qué han hecho esos jugadores por el ajedrez nacional? -se preguntaba. Me reservo mi opinión al respecto de tan triste cuestionamiento. Igualmente, cuando se le comentó al Sr. Saggiante que no se veía mucha transparencia en las finanzas, él indicó que eso no era cierto, que había total transparencia. Entonces se le preguntó: ¿cuánto dinero ha puesto el Gobierno del DF? su respuesta fue muy ilustrativa: "¡qué te importa!".
Mi conclusión de todo este torneo me deja un mal sabor de boca:
- Amigos ajedrecistas que colaboraron en el Mundial siguen sin recibir su paga total, asunto que me incluye.
- El torneo, por el alto costo del boletaje, fue para todo el mundo, excepto para la comunidad ajedrecística mexicana.
- El Gobierno del DF puso muchos millones de pesos, por un lado, garantizando el premio (1.6 millones de dólares que se le depositaron a la FIDE), y por otro, para la organización. Un mes antes no había ya dinero y la página web se abandonó. Saggiante asegura que puso de su bolsa medio millón de dólares y aún así parecía que el dinero se había evaporado. Entonces parece ser que el Instituto del Deporte inyectó con más dinero al torneo, pero ¿en qué se gastó? ¿Dónde se fue todo esto? ¿Por qué, si había tanto dinero invertido salieron tan mal las cosas?
Yo creo que las cosas se hicieron muy mal y desafortunadamente este torneo se convertirá no en lo que tenía que haber sido: un importante inicio para hacer de México un país con más interés en el Ajedrez, sino en una llamarada de petate. Triste final de una organización que tuvo más de un año de anticipación para que esto funcionara y por las razones que sean, salió lamentablemente mal.












