
Va mi artículo para Proceso...
Entre lo jurídico y lo éticamente incorrecto
Encuentro en
www.cofradia.org un comentario sobre una página web, la cual anuncia sus servicios de realización de tesis para aquellos que no tienen tiempo de hacerla. En
www.tesishoy.com.mx, el autor de dicha página ha decidido hacer un negocio que apunta contra la más elemental de las éticas profesionales. Dice dicha página:
Redactamos e investigamos su tesis o investigación para cualquier tipo de Licenciatura o Posgrado. Titúlese. Si no lo ha hecho por falta de tiempo, nosotros realizamos su tesis o trabajo final.
Como académico que soy, esto suena mal, muy mal. Así que me contacté con el Licenciado en Derecho, José Gómez, aparentemente el creador de ese sitio en Internet, el cual, cuando le dije que lo que hacen es éticamente incorrecto me contestó: “
No hacemos nada ilegal. Sólo prestamos nuestros servicios profesionales. Lo que no está prohibido, está permitido. Es un principio general del derecho”. Es claro que lo que dice es cierto, porque no hay ninguna ley en el país que impida ese tipo de actividades, pero seamos francos, aquí hay algo más que legalidad. Es un asunto principalmente de ética, que de acuerdo a la definición de
wikipedia, “
ética es la rama de la filosofía que estudia los fundamentos de lo que se considera bueno, debido o moralmente correcto. También puede definirse como el saber acerca de una adecuada gestión de la libertad”. Si vamos a esa definición, parece claro que el negocio del señor Gómez dista mucho de ser ético.
En mi discusión con dicho personaje, a través del mensajero instantáneo, le comenté que cualquier universidad que se precie de tal condena semejantes prácticas, y que se considera una falta académica grave el usar ayuda de esta manera para titularse. Como buen abogado el señor Gómez me contestó: “
Checa los ámbitos de validez de una norma. Nosotros no somos alumnos universitarios y por eso no aplica la reglamentación de las universidades a nuestra actividad”. Entonces me sugiere que revise “Introducción al Derecho, de García Maynez, para que aprenda lo que es el ámbito de validez de una norma. Es curioso que sus actividades tengan que ver con los trabajos escolares de los estudiantes, pero que de acuerdo a las leyes, no entran en su ámbito laboral.
Lo que se le olvida al señor Gómez es que su negocio dentro del ámbito universitario, que es donde los alumnos podrían usar sus servicios, va contra las normas y reglamentos de la institución. Ahí, dentro de ese ámbito, es ilegal. Cito el documento “
Derecho Universitario de los Alumnos”, de la Máxima Casa de Estudios, UNAM (que puede verse completo en
http://www.alumno.unam.mx/derechosuniv.pdf), y que dice a la letra en su página 9: “
II. El alumno que haya prestado o recibido ayuda fraudulenta en las pruebas de aprovechamiento, será suspendido hasta por un año, sin perjuicio de la nulidad del examen sustentado; III. El alumno que falsifique certificados, boletas de exámenes y documentos análogos, o use o aproveche los propios documentos cuando la falsificación sea imputable a terceros, será expulsado de la Universidad, y IV. Los alumnos que incurran en las conductas previstas, en las fracciones IV y V del artículo 95, serán suspendidos hasta por un año, y en caso de reincidencia, serán expulsados definitivamente de la Universidad”. Más claro ni el agua. Quien use este tipo de servicios puede ser incluso expulsado de la Institución, asunto que conlleva que el alumno que pensó que así obtendría su título, no sólo no lo obtendrá, sino que además, jamás podrá acceder a éste.
El señor Gómez, para defender su “negocio”, me dice, entre otras cosas, que él no obliga a nadie a usar su servicio, ni a presentarlo tal y como lo diseñan. Igualmente me dice que debería pasear por el campus de la Universidad para que vea la cantidad de anuncios y de las decenas de personas que se dedican a esta labor. Incluso me dice que revise periódicos como El Universal, que los martes y domingos publican anuncios de esta naturaleza. Le indico que no importa que sean miles los que trabajan haciendo tesis a terceros. Eso no valida su proceder. La argumentación básica de dicho abogado es jurídica, pero se olvida el problema ético en el que se encuentra su situación. Como dice el buen amigo Manuel “el ruso” García: “
Es como decir que el pollo descompuesto que le vendiste al restaurantero no pudo intoxicar a sus comensales porque no es ilegal vender pollo. El pollero puede desarrollar luego su defensa igual que tu interlocutor: Yo le vendo el pollo pero no lo obligo ni a cocinarlo ni servirlo, eso ya es decisión suya. Somos muchos los que vendemos el pollo en semejante estado. ¿Ya se paseó por la Central de Abastos?”. Su analogía me parece sorprendentemente ajustada al problema que aquí discutimos.
Finalmente, cuando le pregunté si le quedaba claro que lo que hace no es correcto dentro del ámbito universitario, su respuesta fue muy ilustrativa. No contestar. Cuando le pedí que me contestara a tan simple pregunta me dijo: “
no voy a contestar lo que tú quieras. Sólo lo que a mi derecho convenga”. De acuerdo a lo que el señor Gómez piensa, mis argumentos jurídicos son endebles. Lo podrán ser dentro del ámbito legal en el que pretende moverse dicho negocio, pero es claro que éticamente no le asiste la razón en ningún caso.
Sin embargo, a pesar de la terquedad de los argumentos jurídicos del señor Gómez, la solución a la problemática es muy simple: Los directores de tesis deben estar atentos y observar cómo avanzan los alumnos en el desarrollo de sus respectivos trabajos terminales. Si un alumno presenta una tesis fraudulenta (por ejemplo, realizada por un tercero de
tesishoy.com.mx), debería ser fácil detectarlo, y sin duda, parte de la culpa recaería en el académico que no revisó con cuidado el trabajo de su tesista.
A quien le interese la discusión completa con el señor Gómez, lo remito a la transcripción de la misma en
www.la-morsa.blogspot.com [más abajo aquí mismo, en esta página que está leyendo]. Y que conste, es larga, aburrida y reiterativa en la postura del Licenciado Gómez.