Monday, January 07, 2008

Una historia de horror y una posible solución

De mi artículo de Proceso, a publicarse la semana que viene:

Historia de horror en el abierto de Vandoeuvre

Hace pocos días terminó el torneo abierto de Vandoeuvre, el cual parecía ser una competencia más. Sin embargo, hubo una sorpresa, ya que la chica húngara Anna Rudolf empezó ganando 3 juegos de 3 y compartía el primer sitio. Sin embargo, algunos jugadores no podían simplemente aceptar que una mujer jugara mejor que ellos .

De hecho, de acuerdo a otra competidora, Marie Boyarchenko: “el jugador letón Oleg Krisonov acusó directamente a Anna de usar Fritz (un fortísimo programa de ajedrez para computadoras personales), aunque no ofreció ninguna prueba al respecto. No obstante esto, al día siguiente, Krisonov vino con apoyo de Ilmars Starostits y Oleg Lazarev y ahora los tres acusaron a Anna de usar… Rybka (otro potente software). Los tres individuos dijeron que Anna iba muchas veces a los baños y que probablemente en su bolsa tenía su conexión secreta a internet.” Para ser más precisos, “la conexión secreta de Internet le estaba transmitiendo las mejores jugadas, con la ayuda del lápiz labial de Anna”.

Y no, no es una broma. Esta es la historia real. Anna entonces fue sometida a una fuerte presión extra, pues ella no estaba entre los posibles ganadores del evento. El climax del problema ocurrió cuando en el último juego Anna tuvo que enfrentar a Starostits. He aquí lo que vio Marie Boyarchenko: “
Cuando Anna Rudolf tuvo que enfrentar al jugador letón Starostits, él le pidió al árbitro que confiscara su bolsa y que no le permitiera usar su lápiz labial. Igualmente pidió que no pudiese abandonar la sala de juego sin permiso del árbitro. Está claro que esto tuvo que afectar a Anna, especialmente cuando Starostits se negó a estrechar su mano antes de empezar la partida. Y aunque ella perdió, jugó un ajedrez bello e interesante.”

He aquí lo que pasó, de acuerdo a las propias palabras de Anna: “
Antes de empezar la última ronda se me informó que había reclamos de jugadores indicando que yo recibía ayuda del exterior. Tenía pues que dejar mi bolsa con los árbitros y que sólo podía mantener conmigo lo que estuviese bajo estricto control. La cuestión se puso aún más ridícula cuando llegó mi rival y no se digno siquiera a estrecharme la mano. Cuando el árbitro inició los relojes, volví a intentar darle la mano pero mi contrario se negó a estrecharla. Le pregunté por qué y me dijo que no jugaba limpiamente. Le pregunte azorada ‘¿limpiamente?’ ‘Así es’ fue su amable respuesta. Así se creó una atmósfera muy amigable para la partida. Mi rival jugó un sistema anticomputadora e6-d6-g6-b6 y cuando yo me levantaba del tablero él hacía su jugada inmediatamente, para que yo no me saliera de la sala. Es difícil concentrarse en la partida cuando se pone este tipo de presión a un jugador. Finalmente me equivoqué en una posición pareja. Sorpresivamente, él si aceptó mi mano cuando la extendí al rendirme. Tal vez porque mi derrota demostraba que no había hecho trampa, al menos en esa partida. Terminé llorando, pero no por el resultado de la partida, sino por lo que me hicieron”.

Cabe destacar que Anna tenía medio punto más que su rival y un empate la ponía en posibilidades de ganar una medalla. Starostits, en cambio, tenía que ganar la partida si quería entrar en los premios. ¿hay alguna manera más sencilla de ponerle mucha presión a una jovencita que está jugando bien al ajedrez? La cuestión aquí es si las leyes de la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) pueden alcanzar el dudoso comportamiento del jugador letón. Hay una comisión de ética que deberá revisar el caso.

De hecho, desde el 2007, de acuerdo a la nueva reglamentación de la FIDE, no estrechar la mano de su rival es un acto que se castiga severamente. La penalización incluye que el jugador que no le da la mano a su rival puede ser castigado con la pérdida del punto en la partida.
De acuerdo a los organizadores, Anna fue víctima de un conflicto destinado a distraerla en la última ronda. En la premiación, dice Marie Boyarchenko, debieron escuchar los aplausos” y concluye: “¡A Anna le aplaudieron por más de 5 minutos!”. Aún así, lo más grave es que Krisonosov ha prometido acusar a Anna de nuevo, pero esta vez en el torneo de Capelle La Grande, en donde se volverán a encontrar.

En cualquiera de los casos, Anna obtuvo norma de gran maestra femenil y de maestra internacional entre los hombres.


Hasta aquí la nota. Curiosamente el problema d
e estrechar o no la mano a su rival ha generado cierta controversia en el mundo del ajedrez. De acuerdo a las disposiciones de la FIDE, quien se rehusa a estrechar la mano a su rival perdería la partida automáticamente (aunque aparentemente aún no se toma una decisión definitiva. Véase el blog de Susan Polgar para saber más al respecto). Y que conste que las reglas que impulsa la FIDE a veces parecen excesivamente autoritarias, pero es claro algo, termina con el problema de una vez por todas [1].

Creo que el problema de no estrecharle la mano al rival debe ser castigada de la manera más estricta. Se pueden tener muchas razones para no querer darle la mano a su rival al inicio de la partida, pero hay que discernir el ajedrez de la vida real. Recuerdo ahora un malentendido que tuvieron un amigo mío y otro jugador en un torneo de clasificación FIDE. Quien se molestó con mi amigo no quería ni hablar con él. En un torneo me tocó jugar contra ese personaje y le comenté simplemente que en mi opinión, no valía la pena enojarse de por vida con alguien por tan poca cosa. Incluso enfaticé mi comentario diciendo que hay cosas que de verdad vale la pena preocuparse y que la vida ya de por sí es difícil para además estar enojado por una minucia... Me dijo que lo tomaría en cuenta, pero al final, según supe, nunca arregló sus diferencias con mi amigo.

En fin, regresando al tema que nos ocupa, creo que cuando ocurre un acto como el rechazar darle la mano al rival, se comete una doble falta: por un lado, es una falta de deportivismo y por otra, es un mal ejemplo a las siguientes generaciones, sobre todo los jóvenes, que no necesitan de muchos malos ejemplos para imitarlos. Por ello mismo todas estas actitudes fuera del "fair play" deberían ser simplemente erradicadas. Pero ¿usted qué piensa?

[1] Por ejemplo, la regla de que si suena el teléfono móvil de un jugador, éste pierde automáticamente la partida, ha terminado con un inconveniente que podría haber existido y además, causado más polémica de la que merecía. A mí en lo particular -originalmente- me pareció demasiado radical, pero la realidad es que este regla de rajatabla puso orden en el asunto y ya los ajedrecistas sabemos todos las consecuencias.

5 comments:

Pau said...

Bien, me parece denigrante la actitud de esos jugadores que increparon a la joven jugadora que jugaba excelentemente, eso demuestra que ellos querían llevarse el premio y que al ver que esa joven les hubiera noqueado en el tablero,buscaron la manera más horrible y asquerosa de quitarsela de enmedio a través de esa sucia estrategia...deberían sancionarlos sin poder jugar almenos 2 años y así aprenderían a saber tratar a las personas y a tener respecto por los buenos jugadores y por supuesto así aprenderían la lección.se demuestra que estos 2 alimañas eran un buscavidas de los tableros y solo viven de los ingresos de los premios que puedan obtener jugando al ajedrez de torneo en torneo.

Stanislaw Sosabowski said...

Pues que hagan en todos los torneos como en los campeonatos del mundo... fianza de 50, 100, 1000, "x" euros para el que quiera formular una reclamación, si se acepta, se devuelven, si no se aceptan, pa la saca.

Morsa said...

No es mala idea tu idea Stanislam...

saludos

Enrique Vázquez L. said...

Admirado M.: Creo que los arbitros deben hacer alguna comprobación de la reclamación. Por otro lado no se comenta nada sobre el apretón de manos al finalizar la partida. ¿Es obligatorio?
Te relato lo siguiente: En un torneo provincial sin aval FIDE, jugué con quien compartía puntuación, el ganador podría aspirar a la premiación, nos estrechamos las manos pero pronto mi contrincante adoptó medidas de presión, tosía hacia mí, me dí cuenta que estaba agripado y el colmo recibió señales de un amigo, no reclamé pues el arbitraje era deficiente, perdí y no le estreche la mano diciendole que no deseaba contagiarme. ¿es obligatorio hacerlo también al finalizar? ¿Que más debí hacer? Gracias por tu atención.

Morsa said...

Hola, Enrique,

tu caso es interesante. Creo que la situación particular del mismo (el deficiente arbitraje) es algo que debe ser corregido... Pienso, por otra parte, que es difícil reclamar sobre si tu rival tose demasiado o lo hace a propósito, pues no es muy fácil de probar algo así. Recuerdo que el papá de Kamsky amenazó a Short una vez porque en la partida que habían jugado, Short (que salía aparentemente de un resfrío), tosía constantemente y eso causó enorme molestia en el padre de Kamsky, que fue boxeador en su juventud.

No sé, sin embargo, si el apretón de manos antes y después es obligatorio. Muchas veces, después de una partida, comentas con tu rival los incidentes de la misma. ¿Significa eso que al final le tengas que dar la mano a fuerzas? Lo dudo. Creo que las reglas de torneo no pueden contemplar todos los casos y que además, muchas veces esas reglas se ponen porque los jugadores de elite, los que viven de esto, actúan así, (Karpov contra Korchnoi, por ejemplo).

En mi opinión, el problema de estrechar las manos prácticamente no existe en el medio ambiente de los torneos abiertos o en la mayoría de los torneos internacionales. Por ejemplo, Kramnik no es muy amigo de Topalov después de Elista, y probablemente se saluden de mano como formalismo. Cabe recordar que el saludar de mano viene de una tradición milenaria, porque en la antigüedad servía para saber si con quien hablabas no estaba armado (eso sabía, quizás alguien pueda tener más información sobre esta costumbre de darse la mano).

El punto es que estas conductas son en cierta medida antideportivas y dejan muy mal aspecto del ajedrez. Los medios están ávidos de noticias de esta naturaleza, que muestren actitudes o comportamientos fuera d ela normalidad porque es nota y vende, y por ello mismo, nunca veremos un comportamiento normal como saludarse y jugar. Eso no es nota, no vende, no escandaliza a nadie. El problema es que el mal ejemplo es más fácil de imitar que el buen ejemplo. Es más fácil violar la ley que respetarla, ¿no? Por eso se tienen que poner estos reglamentos.

Te pondré otro ejemplo: una vez jugué con un GM en Las Vegas. Mi rival olía a rayos. Llevaba días sin bañarse, me queda claro. ¿Eso se vale? ¿tenemos que esperar a que la FIDE regule incluso cuándo los jugadores deben ducharse? Lo dudo. A mí me parece igual de desagradable que no te quieran saludar al inicio de una partida, por rencillas personales, como el que aparezca tu rival (o uno mismo) sin bañarse.

En mi opinión es cosa de sentido común. Desafortunadamente los árbitros en ajedrez a veces adolecen de esto. Por ejemplo, entiendo la regla de la prohibición del celular, pero creo que esa regla se pensó para el ajedrez de alto nivel, para evitar suspicacias y posibles trampas. Pero en un abierto hay mucha gente que quizás necesite tener el celular disponible. Pienso en algún médico ajedrecista. Pues bien, como la FIDE dijo que si suena el celular se pierde automáticamente la partida, entonces aplican la ley con un rigor absoluto. Curiosamente, si me suena la alarma del reloj en medio de una partida entonces no se me castiga. Eso quiere decir que no se castiga que suene el celular por el sonido mismo. Y que conste, está bien, entiendo la regla, la asumo y listo, pero los árbitros nunca consideran su propio juicio para decidir en qué caso podría aplicarse dicha regla. Recuerdo que al MF Ibrahim Martínez le sonó el celular en un torneo por equipos y su rival casi gritó al árbitro, porque así ganaba un punto. ¿Tiene sentido eso? ¿no que se trataba de competir, de jugar ajedrez?

Regresando al punto que nos ocupa: qué tal si de prontoganas una partida, termina ésta y a los 10 minutos tu rival reclama al árbitro porque no le diste la mano al despedirte de él... ¿qué acción puede tomar el árbitro? ¿debe hablar contigo y castigarte perdiendo el punto que ganaste? Lo dudo.

En fin, me he alargado demasiado pero para conlcuir te diré que si no te despediste dándole la mano a tu rival, no veo que sea motivo para castigarte por ello.

saludos
Manuel