Saturday, May 31, 2008

Visita a Tonanzintla (II)

El viaje a Puebla, para ir al Observatorio de Tonanzintla fue una de las experiencias más gratificantes y ricas que he tenido en mi vida. Como físico sé lo que significa hacer ciencia, pero es claro que ver trabajar a los astrónomos directamente en su medio ambiente es algo muy interesante. El primer día visitamos el observatorio, que consta de varios telescopios, uno de 1872, otro de 1942 y el último circa el año 1960. Todos, desde luego, cuentan con montura ecuatorial (que permite mover el telescopio a las coordenadas que uno desee en la bóveda celeste para localizar una estrella o planeta en particular. En el caso del primer telescopio, el cual creo denominan "La Carta del Cielo" (véase la primera imagen), el observatorio en donde se encuentra situado es chico y además, la semiesfera (típica de los observatorios), se abre y cierra a mano, es decir, no tiene motores para hacer estos movimientos. Todo se ve de manera artesanal y me parece que este telescopio realmente no se usa para hacer ninguna investigación. De hecho, prácticamente los telescopios que trabajan con luz visible (una fracción del amplio espectro electromagnético), están cayendo en el desuso, si es que no cayeron ya hace mucho, porque la contaminación por luz de las ciudades, por ejemplo, hacen cada vez más difíciles las observaciones. De ahí que el Hubble esté en el espacio, en donde no tiene ese elemento al escudriñar el derredor. He aquí unas cuantas fotos de este telescopio en particular:

Kelly moviendo la semiesfera a la posición correcta para que así el telescopio tenga su ventana para mirar al cielo (nótese que el mecanismo es una cuerda con nudos en una especie de rueda dentada).

Kelly abriendo la ventana hacia el exterior (también manualmente)


Parte del mecanismo de engranes de la montura ecuatorial


El telescopio de 1872


Pepe Gordon y un servidor esperando para grabar mi sección, parados sobre la montura ecuatorial (rifándonos el físico)...

Kelly posando después de su ardua labor para abrir la cúpula del observatorio

Nótese el buen estado en el que están las cosas. El observatorio de Tonanzintla recibe a escuelas en ciertas temporadas en un buen intento por promover la astronomía.

Desde luego hay otros telescopios, que se usan para otras funciones, por ejemplo, estudiar al sol. Así que nos desplazamos a ver dicho aparato en donde además, se haría una entrevista con un reconocido físico, que resultó ser el Dr. Francisco Soto, el champiñón, ¡mi asesor de la tesis de licenciatura! He aquí algunas fotos de este episodio:

Aunque este es otro telescopio solar (en la azotea), y no es el que está donde se hizo la entrevista con el Champi, se muestra para que se note la cantidad de equipo para observación que tiene Tonanzintla.


Aquí se ve a Pepe Gordon (de espaldas) con el Champiñón, momentos antes de la entrevista. Al fondo está el telescopio solar.

Cabe señalar una interesante anécdota, la cual aparece en una pequeña placa, puesta en un lugar del telescopio. Resulta que Luis Enrique Erro (cuyo planetario del Politécnico lleva su nombre), era artillero y había perdido parte de su audición debido a este asunto. Así, el General Lázaro Cárdenas le dio dinero para que se fuese a Europa a comprar un artefacto para mejorar su audición (año 1937). Pero Erro no compró dicho aparatito, sino que se gastó el dinero en el telescopio que vemos (el cual compró usado). Aunque no se nos dio la fecha de la creación de ese telescopio, se asume que se hizo a principios de los años 1900 por una compañía alemana.

El Champi y un servidor en la foto del recuerdo.

Finalmente pasamos al telescopio de un metro, el cual -según comentó el Dr. Fernando Garfias- se pretende usar para usos educacionales, es decir, para los estudiantes. Este telescopio tiene una cúpula que se abre eléctricamente. Tiene un control computarizado que permite situar la cúpula en el espacio y tiempos correctos para hacer observaciones específicas sobre planetas o estrellas específicas. Es impresionante ver cómo se mueve la bóveda y al mismo tiempo los servomotores del telescopio para situarse en la posición exigida. He aquí algunas fotos:

Pepe y Froylán caminando hacia el telescopio de 1 metro.


El telescopio de 1 metro.

Desafortunadamente tengo pocas imágenes de esta parte, porque mi cámara no tiene mucha luminosidad y oscurece demasiado las fotos en donde hay poca luz. Sin embargo, debe decirse que los astrónomos de Tonanzintla nos permitieron hacer varias observaciones, entre ellas la de Saturno, que francamente fue espectacular. Se vieron constelaciones, cúmulos, etc., a pesar que las condiciones no eran las idóneas (mucha gente en donde está el telescopio, lo cual genera cierto calor y perturbaciones en el medio ambiente, aunque suene exagerado).

En el siguiente artículo platicaré la experiencia de ir al día siguiente, al GTM (Gran Telescopio Milimétrico), el cual está a 4600 m. de altura sobre el nivel del mar. Una visita que fue muy impresionante y que además, fuimos privilegiados, pues tuvimos acceso a prácticamente todo (excepto, pararnos en la gran parábola del radio telescopio).


3 comments:

Gabriel F. said...

Manuelín:

Que curioso que te encontraras al famosísimo Champiñón, recuerdo haberlo conocido en el IFUNAM, circa 86-87 del siglo pasado, pues él era el único en toda la UNAM que tenía una "Tarjeta Copiadora".... (¿Esto lo convirtió en el primer "hacker" de la UNAM?, je, je, je).

Y sí tienes razón, es impresionante trabajar en el telescopio del 1 metro, y una experiencia inolvidable estar tomando datos entre 3 y 4 de la mañana, es muy emocionante, tanto que no sientes el frío. Definitivamente la astronomía observacional tiene su lado romántico.

Ahora bien, se tejen muchas anécdotas en torno a Erro y a Haro, ambos astrónomos de primera línea, cabe mencionar que los famosos objetos Herbig-Haro, fueron descubiertos por separado primero por don Guillermo Haro y luego por Herbig. Sin embargo Erro fue pionero de la astronomía moderna en México.

Nos contó, en nuestra visita a Tonanzintla, gente de la UNAM, que el maravilloso telescopio "La Carta del Cielo" fue un donativo a México, por parte del gobierno francés, siendo el telescopio de fabricación holandesa, y se le llamó la carta del cielo, porque precisamente a principios del siglo XX, gracias a los conectes en europa de don Porfirio Díaz, México entró a un concurso intenacional convocado por el gobierno francés, para hacer un mapa de todas las estrellas, constelaciones, y galaxias de todo el cielo visible. México fue uno de los países que ganó el concurso logrando mapear con gran precisión, la parte del cielo que nos toca ver, usando precisamente ése famoso telescopio. Y sí, oí por ahí la anécdota que citas de Erro. Sin embargo lo que sé de él, es que un cráter de la luna, creo que cerca del Mar de la Tranquilidad, lleva su nombre. El cráter Erro.

No sé si actualmente esté ya funcionando la Cámara Wilson que tiene la SEP, pero por lo que aprecio en las fotos, veo que Tonanzintla, aunque ya se usa para los estudiantes, ha sufrido una remodelación asombrosa, desde hace 20 años que lo visité.

Ahora bien, lo que comentas de las perturbaciones en la observación por la gran cantidad de gente, mmmm, más bien me suena a que se los vacilaron, porque el efecto del famoso "seeing" es por las condiciones atmosféricas, cuando tienes gradientes de temperatura pero a altitudes del rango de kilómetros, eso es lo que hace que se observen estrellas tintilear o parpadear, pero te aseguro que con 20 estudiantes de astronomía "Bien Calientes" y 3 operadores de telsscopio, no tuvimos ninguna perturbación en nuestras observaciones. Pero bueno, finalmente tu eres más físico que yo y sabrás mejor de ésto.

Me imagino que en tu visita al telescopio milimétrico, que como sabrás, es el más grande del mundo, te tocó conocer al genial, además de ser una excelente persona, con una mente mucho muy brillante y práctica, al famosísmo Dr. Alfonso Serrano Pérez-Grovas, mejor conocido como "El Pinguino". Yo recuerdo que ya traía en mente éste proyecto, en 1990 cuando era Director del Instituto de Astronomía de la UNAM, según me comentó apasionadamente. En esa época él era el secreario de La Comisión Nacional del Eclipse Total de Sol de 1991, y lo conocí porque él me encargó hacer las animaciones 3D, para el citado eclipse. Incluso ya se había pactado que yo me fuera el Jet Propulsion Lab de la NASA con el archifamoso Dr. James F. Blinn, quien hizo las animaciones 3D de las misiones Voyager, para hacer las propias para el eclipse, sin embargo en un extraño giro del destino, un día me habló a la casa, en domingo a las 6 de la mañana (!) para decirme que ya había un distribuidor de Silicon Graphics y del Software Wavefront, para que yo hiciera las animaciones aquí en México. :(

Recuero al Dr. Serrano, como un tipo realmente visionario y con una gran calidad humana, además, aunque por poco tiempo, fue mi mentor en el área de visualización de la DGSCA, él me motivó mucho para meterme a la visualización, incluso a veces me mandaba llamar con su chofer para enseñarme algún video de supercómputo, pues originalmente en la UNAM se quería comprar una "Connection Machine", en vez de la Cray. Él fue uno de los pioneros del supercómputo en México junto con el genial y gran amigo el Dr. Carlos Bunge Molina del IFUNAM (Te recomiendo que le digas a Pepe Gordon que lo entreviste, es un tipo genial, elegante y divertido, con unas anécdotas fabulosas. Al ser un argentino porteño, es muy sabroso platicar con él. Incluso yo le hice en 1996 una entrevista para un documental de cómputo que yo estaba haciendo, y me dió las 2 horas más amenas de todos mis 10 entrevistados. Lo pueden localizar a través del Champiñón, en el Instituto de Física), y formó parte de la comisión de supercómputo de la UNAM. Sencillo en su trato un poco desparpajado, pero un verdadero genio. Incluso a través del Dr. René Moreno me ofrecía chamba en el INAOE de Puebla, pero me fue imposible aceptar su oferta por otros compromisos aquí en el D.F.

Realmente tengo muy buenos recuerdos de él y si había alguien que fuera capaz de llevar a buen puerto el proyecto del Telescopio Milimétrico, sin duda era él, pues además tiene el don, entre muchos otros, de ser un gran gestor y sabio político.

Con esto que te ha tocado ver de primera mano, te habrás dado cuenta, o más bien confirmado de nuevo, que contamos con grandes y capaces científicos mexicanos, lo triste es la falta de apoyo a la ciencia en México, así como su falta de integración con la iniciativa privada.

En fin, mi querido Manuel te felicito una vez más por tu trabajo en la Oveja Eléctrica, y mis respetos tanto para tí como para el genial Pepe Gordon.

Un abrazo.

Gabriel Martínez

Edel said...

No soy muy aficionado a la Astronomia, de hecho mis conocimientos son casi nulos pero leí la novela La piel del cielo de elena Poniatowska donde describe la inauguración del observatorio de Tonanzintla en la época de Avila Camacho estando presente Shaple de Harvard Mass.
tambien estuvieron Carbonell y Marcelo Santaló, refugiados españoles, Marcelo Santaló fue mi maestro de Matemáticas en prepa 1 de UNAM. pues bien retomando a Erro dice Elena: mexicanos como estos son los que requiere México. Yo le agregaria: Mas en estos tiempos dificiles.

Durruty said...

Recomiendo como un ejercicio crítico leer el artículo de Bart Bok sobre la astronomía en México (http://articles.adsabs.harvard.edu//full/seri/RMxAA/0007//0000021.000.html) y compararlo con la novela de Poniatowska...