Saturday, August 30, 2008

México en las Olimpiadas de Beijing 2008

Ha terminado la fiesta olímpica en China y México regresa con tres medallas: dos de oro y una de bronce. Los mexicanos hubiésemos querido y esperado más preseas, pero es claro que esta competencia es feroz y los que se hicieron de alguna medalla, sean del país que sean, sin el menor asomo de duda, se la habrán ganado "a pulso".

Aquí los medios hicieron una campaña clásica de desprestigio a las autoridades deportivas. Que no tuvieron suficiente apoyo los deportistas, que las becas son raquíticas, que los funcionarios (los de pantalón largo), van a pasearse, que no hay una organización adecuada, etc. Por ejemplo, el periódico Reforma indicó que cada medalla costó como 40 millones de pesos. Muy caro, ¿verdad?

Lo que todos estos críticos no dicen, porque probablemente no lo saben, porque de seguro nunca han participado en ninguna competencia deportiva oficialmente, es que en el deporte las cosas son así. Se gana y se pierde. Los deportistas mexicanos que asisten a una olimpiada cumplieron con las marcas mínimas y van a hacer su mejor esfuerzo. Es cierto, por ejemplo, que no resulta muy halagüeño saber que algún nadador mexicano compitió en su prueba y logró una mejor marca personal, aunque haya sido eliminado de la final. Pero seamos francos. ¿Quién puede competir con estos superdotados como Michael Phelps, por ejemplo? Las 8 medallas de oro de este fenómeno de la piscina sólo habla de que dicho personaje nació para nadar, amén de que trabajó muchos años para lograr la hazaña que vivimos ahora en Beijing 2008.

Igualmente se dijo que un atleta mexicano, en alguna de las competencias -precisamente de atletismo- no pudo terminar adecuadamente porque le hizo daño un espaguetti muy condimentado. Señores, así puede pasar y nadie está exento de esto. Repito: así es el deporte. Creo recordar que Margarita Michelena, cuando fueron las Olimpiadas en Barcelona (1992), critico agriamente a una corredora mexicana porque abandonó su prueba a la mitad porque el calor la había agotado. Desde luego que la Michelena ni idea tiene de lo que es una carrera de 5, 10 o 20 kilómetros. Sin embargo, no se tentó el corazón para poner pinta a la mexica que no pudo terminar.

Si algo tiene el asociarse a una actividad competitiva, ya sea atletismo, futbol, lanzamiento de jabalina o incluso ajedrez, es que en tales competencias se maneja el juego de la guerra en una escala controlable y además, sin hacer daño real a sus enemigos. Eso ennoblece tanto a quien gana como al que pierde. El deporte es una válvula de escape a otras actividades menos recreativas y además, permiten que el ser humano sea mejor. Las olimpiadas siempre demuestran que la competencia deportiva es apasionante y es una de las actividades más importantes en la cotidianidad del hombre.

Yo no creo que los deportistas mexicanos que compitieron en China hayan sido un fracaso. Quizás, para el tamaño de país que tenemos, la estructura deportiva no funciona y eso haya que cambiarse. Suena lógico pensar que la parte de la organización del deporte en México ha fallado, a pesar de que se gasta muchísimo dinero en esto en nuestro país. Ya lo decían los ingleses, que para mantener a la India en la pobreza, se necesitaba mucho dinero. Pasa lo mismo con el deporte confederado en México. Se gasta mucho dinero pero la estructura no parece generar los deportistas que consigan medallas. Los medios entonces deberían enfocar sus baterías contra los de pantalón largo. Ésta es la gente que lleva el deporte en México. La falta de más medallas no es por falta de ganas, o porque los deportistas de nuestro país no dejaron el corazón en las competencias en las que participaron. Si hay que hacer algún cambio, éste se encuentra precisamente en todo el organismo que dirige el deporte en México.

2 comments:

Gonzalo said...

Muy interesante, siempre me sorprende ver al pais de Cuba que a pesar de ser un pais pobre en las olimpiadas siempre logran algo....habria que pedirle consejos a Fidel haber como se hacen mejores deportistas con no mucho dinero ;)

Morsa said...

Hola, Gonzalo,

Pues el ejemplo de Cuba indica que no es cuestión de dinero, sino de cómo se está organizado.

saludos
Manuel