No hay rico honrado, dice Juan Sandoval
Empresarios criticaron las declaraciones de Sandoval al señalar que él lleva la vida de un 'monarca' Dubraska Romero / Corresponsal
Guadalajara (29 de abril de 2008).-
Empresarios
de Jalisco discreparon con el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez por su visión de que los ricos hacen el dinero de manera deshonesta. El domingo pasado, en una misa ofrecida a la Unión voceadores, Sandoval Íñiguez aseguró que en el mundo no hay rico que sea honrado. "Hubo alguna explotación, algún engaño o hacer trabajar mucho, en fin, muchas cosas para hacerse rico. San Agustín, aquel gran padre de la Iglesia, dijo que todo rico o es ladrón o es hijo de ladrones", expuso el Cardenal. Sandoval Íñiguez preguntó en su homilía por qué en la sociedad hay un afán y un ansia de dinero, y un gran vacío emocional, pues se están incrementando las cifras de suicidios de jóvenes. "No hay rico, rico rico rico, que sea honrado, porque trabajando nadie se hace rico, porque si trabajando se hiciera uno rico los burros serían los más ricos, trabajando nadie se hace rico", dijo el prelado. Agregó que el afán por el dinero y los suicidios se dan en la gente porque no tienen fe en Dios y porque los padres lo que les enseñan es la búsqueda de la superación económica sobre la superación emocional.
Hugo Álvarez Bloom, presidente de la Asociación de Importadores de Productores Forestales de México, opinó que el Cardenal no predica con el ejemplo. "Vive como un príncipe, como un monarca. Entonces, si el dice que los ricos no son honestos, ¿él qué es? Porque también vive como rico", cuestionó. El empresario preguntó por qué el Cardenal acepta donativos de los hombres ricos de Jalisco. "¿Y todos esos donativos que le han hecho? Entonces él también está recibiendo dinero de gente que no es honrada, que no reciba dinero de gente que dice que deshonestamente ha hecho su dinero".
Juan Arturo Covarrubias, consejero nacional del Consejo Coordinador Empresarial, se dijo sorprendido por esas declaraciones. "Mucha gente que ganamos el dinero, como es mi caso, lo ganamos con toda honestidad y generamos riqueza y fuentes de empleo. No me parece que el mensaje de Jesucristo sea que los ricos no tienen entrada en el cielo, es un mensaje donde hay una responsabilidad social del empresario con el dinero, y con los pobres".
El presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara, José María Andrés Villalobos, se dijo desconcertado. "No me cae el veinte con esa declaración del señor Cardenal. No puede generalizar. Hay mucha gente en Jalisco y empresarios que trabajan honradamente. Estamos en total desacuerdo", expuso.
El coordinador del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, Javier Gutiérrez Treviño, recordó un pasaje bíblico: "De todo hay en la viña del Señor". En tanto, Antonio Gutiérrez Montaño, vocero de la Arquidiócesis de Guadalajara, matizó las declaraciones del Cardenal, en el sentido de que no fue una acusación, sino una alerta para que los católicos busquen a Dios y no los bienes materiales. "Para aquellos que su única finalidad son los bienes materiales, pues entonces van a hacer cualquier cosa por conseguirlo sin tener ninguna cosa que los limite, ese es el riego del que quiso prevenir el Cardenal", señaló.
Hasta aquí la nota del periódico. En mi particular opinión, empecemos por ver algunas cuestiones acerca del dinero. Por ejemplo, un negocio legalmente constituído es -en alguna manera- un robo legalizado. Me explico: una empresa hace un bien que le cuesta X cantidad de pesos por unidad. Lo lleva a las tiendas, lo tiene que distribuir para que los consumidores puedan acceder a dicho bien. Todo ese proceso contiene una serie de elementos que se suman al costo del producto: empleados que conduzcan los transportes que distribuyen, transportes que cuestan dinero, así como insumos para los mismos, gasolina, aceite, llantas, etc. En un cálculo que probablemente hagan las empresas que producen un bien específico, podrán calcular el costo de lo que venden considerando todos esos factores. Ahora bien, la empresa a su vez entonces le añade un porcentaje extra, que es su ganancia, la cual le permite seguir adquiriendo sus propios insumos para seguir produciendo el bien que venden. Eso es legal y así además, funcionan todos los negocios. El asunto es que en muchos casos, el porcentaje que se añade al producto que se vende no se rige por un criterio estrictamente económico, sino más bien a esa "mano invisible" de la oferta y la demanda. Si hay mucha demanda de un producto, los precios aumentarán y pueden hacerlo de una manera considerable, pues es la ley de la oferta y la demanda, nada que ver con el costo original del bien que se pretende comprar o vender. Igualmente, si hay poca demanda, quien oferta tendrá que bajar el precio para ver si sube la demanda... Así hasta llegar a un equilibrio.
Ahora bien, pensemos en lo que significa trabajar y ganar dinero: yo vendo mi fuerza de trabajo, lo que sé hacer, a quien considere que le voy a representar alguna ganancia. Nadie me contratará si va a perder dinero ¿no es así? De esta manera, si me contrato en la UNAM, por ejemplo, la Máxima Casa de Estudios me pagará de acorde a lo que haga. Si investigo, obtendré un salario determinado, si doy clases, tendré que acoplarme al tabulador de pagos por hora, etc. A cambio tendré que generar conocimiento o bien, alumnos preparados. Mi desempeño podrá valorarse de acuerdo a los resultados, lo cual ya está además, parametrizado desde hace muchos años. Así funciona el asunto.
Ahora me pregunto... ¿quién le paga al prelado por su trabajo? ¿Tiene un salario verdad? ¿De dónde sale el dinero para pagarle por sus servicios? ¿Cómo le hace, además, para vivir como rey? Porque el hombre así vive. Se transporta en camioneta de lujo, tiene N sirvientes y ayudantes a su disposición, etc. ¿de verdad? ¿Cómo le hace?... Porque precisamente, la mayoría de los que vivimos en este país no tenemos ni lejanamente los lujos que este señor tiene. Pensemos en el Gobierno... ¿Cómo es que se les paga a los burócratas? Muy fácil: a través de los impuestos que todos pagamos. En cierta medida, es nuestra colaboración para que al menos en teoría, los gobernantes usen los recursos que todos aportamos para generar riqueza, infraestructura y un mejor país. ¿O no? En el caso de la Iglesia y sus ingeniosos representantes (como este cardenal), todos ellos viven de las aportaciones que la sociedad católica entrega a la Iglesia (¿el diezmo?). No vayamos muy lejos: el Papa vive estrictamente como un monarca. ¿Y cuál es su trabajo? Representar -supuestamente- a Dios. Porque el Papa ES el rpresentante del creador en la Tierra y además, sus juicios son infalibles. Es decir, la opiniones del Papa vienen directamente de Dios y este señor nos informa lo que piensa el creador ¿Cómo se representa a Dios? ¿Cuáles son las obligaciones de este señor? ¿Qué reportes le presenta al Creador? ¿De veras alguien se cree estas patrañas? Misterio...
En mi opinión, el cardenal tuvo una magnífica oportunidad para quedarse callado. Su argumento, aparte de ser ridículo, es como escupir al cielo. No puedo creer que semejante personaje sea capaz de decir estas cosas públicamente. Lamentable y ridículo. Sólo se pone en evidencia.
Yo creo que hay gente que ha trabajado mucho y que merece haber hecho mucho dinero. Pondré un ejemplo: Bill Gates hizo un imperio de dinero a Microsoft (nos gusten o no sus productos). ¿Es acaso él un hombre deshonesto? ¿sería interesante preguntarle al cardenal qué piensa de esto? Pienso en los creadores de Google. ¿son acaso ladrones o hijos de ladrones? Entiendo que las desigualdades de México son muchas, y aquí el problema no es que haya ricos, que siempre los habrá, sino que la riqueza está muy mal repartida y la pobreza alcanza, sólo en nuestro bananero país, más del 50% de los habitantes. El objetivo del gobierno es entonces ése, hacer que la riqueza esté mejor repartida, dar más alternativas a sus ciudadanos, darles educación, salud, empleo, etc., que sean de buena calidad y dignifiquen. Todo eso no ocurre como debiese y para colmo, tenemos que aguantar al cardenal mexica, cuyo discurso invita a la defensa de los pobres, cosa que él, desde luego, no va a hacer. No se va a desprender de su gran estilo de vida, de la opulencia morbosa en la que vive. Eso sí que no. Pero lo que sí hará es hacer generalizaciones por demás absurdas y carentes de todo sustento. Lo más penoso en este caso es tener representantes de la Iglesia que tengan acceso a un micrófono y a los medios para soltar esta cantidad de estupideces sin ningún control. Lamentable, repito.
(*) Como puede verse en la imagen, el cardenal juega Golf, un deporte de masas de los pobres, ¿verdad?

















