Sunday, March 22, 2009

Del periódico Milenio

Me mandaron este artículo del periódico Milenio. Creo que vale la pena:


Compermisito

La letra desobediente

Braulio Peralta



México es un país de “palabritas”: tantito, prontito, rapidito, favorcito, compermisito… Son nuestra manera de faltar el respeto a cuanta legalidad exista: meterse a la fila por las malas, estacionarse en lugar prohibido, rebasar a una persona faltando al respeto civil, empujando; llegar tarde, comer en horas de oficina… Agregue lo que usted guste, si es capaz de ejercer una posible autocrítica.

—Ay, no sea malita, el trámite es rapidito. Tengo que ir a recoger a m’ijito a la escuela.

—Compermisito, llevo un poquito de prisa.

—Espérenme tantito, en un momentito les atiendo.

—No se preocupe, es prontito, apenas un segundito.

—Un favorcito, se lo pido de caridad.

Lo que la filósofa española María Zambrano llama “cortesía mexicana” a ese “hablar quedito”, no es más que una educación para faltarnos al respeto constantemente.

Con el “nomás tantito” una mujer deja de ser virgen, al aceptarle al hombre sus deseos. El favorcito suele resultar caro porque la interpretación que se tiene de la limosna es una lástima, no compasión, términos que suelen confundirse. La caridad mal entendida hace que mucha gente salga a la calle a repartir moneditas de a peso. Malita disfraza en realidad la verdadera frase: “no sea cabrona”. ¿Cómo si no puede leerse: “mi mamá era malita conmigo”?

Pues eso: la hipocresía se descubre con el uso que las personas hacen de los diminutivos. Estamos hechos para disfrazar las palabras, adornarlas, cuando queremos decir otra cosa. El lenguaje dice mucho de nosotros, de lo que somos y cómo pensamos. Pareciera que el temperamento del mexicano tiende a caer en el melodrama.

No en balde la frase “no te pongas melodramático”; o sea, “no hagas olas”, “déjate de payasadas”, “no llores”, “¡Ya párale!” El cine mexicano es una prueba irrefutable de frases a modo, incluida la exitosa Rudo y cursi, que pretende ser una parodia del melodrama.

Son los extranjeros lo que notan y hasta aprecian nuestra habla. Los más suspicaces lo captan, y mejor sonríen. Pero muchos ni siquiera se dan por enterados del denominador común del mexicano: su estilo para alburear y hasta ser simpático. Albures donde la sexualidad es el centro de atención:

—Cuidado con el chiquito.

Seguro México tiene una pléyade de frases irrepetibles en otras naciones. Nuestro lenguaje nos descubre un carácter que no termina de madurar.

¿Miento?

braulio.peralta[at]milenio.com

4 comments:

Cyberprimo said...

Mentir ?? No que va si es la pura y cruda realidad a mi la verdad desde niño siempre me causo repulsion y hasta pensaba que las personas que venian y me hablaban o se hablaban entre ellos con diminutivos o eran tontas (por no decir otra palabra) querian agarrar de tonto a uno y creo que tras leer esta nota no estaba del todo errado XD

Saludos

PD: En cuanto a lo de los albures aqui es de ley estar al tiro por que hasta las mujeres te van a poner a parir si no sabes jeje XD

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas:

El uso del diminutivo es resultado de nuestra historia; nada tiene que ver con carácteres que no terminan de madurar.

En las lenguas mesoamericanas el uso del diminutivo era totalmente normal, y eso pasó a nuestro uso del español - o castellano, como quieran -. Obviamente no es una herencia directa, pues el mestizaje introdujo nuevas facetas, pero lo que hizo en todo caso fue modificar un elemento ya existente en lo que ahora es México.

Por ejemplo, en alemán suizo se usan tantos o más diminutivos que en el español mexicano. Vamos, hasta los verbos tienen diminutivos. Los alemanes se burlan de los suizos con argumentos muy similares a los del autor de esta "profunda columna" (¿se habrá sentido un segundo Octavio Paz "psicoanalizando" el carácter mexicano?). Pero quiero ver si a este tipo se le tuerce la lengua para afirmar que el carácter suizo no termina de madurar.

Segundo punto: ¿Cuál es el carácter nacional del mexicano? Conozco a cientos, si no es que a miles de ellos - pues soy mexicano - y los hay de todo tipo. Eso del carácter nacional es una falacia decimonónica que afirmaba que "los ingleses son flemáticos", "los franceses son románticos", "los italianos son apasionados", "los orientales son inescrutables" y ya. O sea, no es más que una colección de clichés. Juntemos a diez mexicanos y es muy probable que tengamos diez caracteres totalmente diferentes. Ya ningún autor que se respete toma en serio con esa fantasmagórica categoría del "carácter nacional".

Un abrazo

Morsa said...

Ruso,

muy interesante comentario. Gracias. Coincido contigo.

saludos
Manuel

YESHUA RODRIGUEZ said...

Solo deseo comentar que el dia 27 de este mes acudí al parecer igual que todos a una invitacion de un proyecto y leyendo esto desde 2009 a 2012 no ha cambiado nada, Eric sigue ahi, la platica es la misma y el concepto piramidal es el mismo, que lastima que despues de tantos años esto siga siendo lo mismo y siendo una empresa de tan alto nivel como se manejan ni siquiera su plan de marketing lo puedan variar a pesar de haber pasado tantos años, pero mas deplorable aun es q la gente crea esto, soy gastronomo y puedo decir que hoy en dia no existe nada que te cure todo lo que te venden con este producto, que lamentable es que usen la ignorancia como llave para cautivar a las personas idealizandolas a que pueden ser igual de ricas que Bill Gates sin necesidad de un trabajo real por eso es mejor leer y culturizarse pero sobre todo no dejarse comprar por cosas como estas