Friday, August 28, 2009

Costos y ganancias

Cada cierto tiempo aparecen noticias sobre el descubrimiento de nuevos piratas de software en nuestro país. Hace tiempo la Universidad de Guadalajara fue auditada "cibernéticamente" en sus computadoras y hallaron toneladas de bytes ilegalmente instalados. Seguramente muchos productos populares como Windows, Office, Lotus, Visual BASIC serían los que dichos auditores hallaron sistemáticamente en esas máquinas. La ley, ni lerda ni perezosa ya habrá tomado acciones para que la Universidad delictiva se ponga las pilas y pague las licencias a los fabricantes de esos programas informáticos (como les suelen decir).

El problema de la piratería es polémico, añejo y de difícil solución. Empecemos por entender por qué la gente piratea el software. En mi opinión, la razón principal para copiar software ilegalmente es que es más barato y fácil de hacer. Los programas originales son excesivamente costosos y además, las copias de los programas (para que funcionen) tienen que ser exactas al original. Así, al contrario de otros bienes en donde el original siempre se distingue de otras copias de mayor o menor calidad, en el software las copias de los programas informáticos son idénticas a sus respectivos originales.

Pero el problema principal es que el software original es demasiado caro. Windows, en su versión 98 costaba alrededor de 100 dólares y su copia en algún tianguis capitalino es de alrededor de 8 a 10 dólares. Los fabricantes dicen que quien copia software pirata no tiene acceso a las actualizaciones y al soporte técnico. Por supuesto que cuando uno habla a estas empresas pidiendo ayuda (aún con programas legalmente comprados e instalados), lo más probable es que no sepan ayudarle. Eso me consta. Pero además, si sale una actualización, el pirata de confianza le tendrá su copia lista para cuando usted la necesite.

Habría que preguntarse por qué el software es tan costoso. Por supuesto que el desarrollo lleva tiempo y la empresa que lo hace paga a sus programadores, amén de dotarlos de infraestructura para que puedan aplicarse y desarrollar los productos que después se venderán por los canales de distribución. Windows 2000, por ejemplo, fue un esfuerzo de cientos de programadores, los cuales percibieron sueldos y eso alguien tuvo que pagarlo. Sin embargo, muchas veces el precio final de un producto de esta naturaleza es exagerado. Los economistas, esos mártires de la nación, me dirán que todo se basa en la famosa ley de la oferta y la demanda. O para decirlo de otra manera: Quien produce algo le puede poner el precio que sea. Ya la gente verá si lo compra o no.

Y vean el siguiente caso: los cartuchos con juegos de vídeo para Nintendo o PlayStation. Cuestan alrededor de 40 dólares (o más). Cada vez que sale un nuevo programa para alguna de estas consolas, éste se vende como pan caliente. Hay más de un millón de consolas Nintendo vendidas al menos y esta empresa sabe que sus ganancias son extraordinarias porque los cartuchos no se pueden copiar. Hay que comprar el original. Probablemente a Nintendo le cueste cada cartucho no más de 5 dólares por unidad. ¿Por qué lo venden a 40 o más dólares? ¿Por qué sacarle 8 veces el costo? Pero seamos más precisos. Pensemos que el desarrollo de dicho juego llevo una inversión total de 10 dólares por cartucho. ¿Por qué entonces se vende a cuatro veces su costo? Otro ejemplo: Bill Gates es el hombre más rico del mundo. ¿Cómo se puede amasar una fortuna de 40 mil millones de dólares de manera legal en menos de 30 años? Muy fácil: vendiendo muy caro.

Así como la ley es escrupulosa para que quienes tienen programas ilegales paguen lo que deben o los borren de sus máquinas, de la misma manera debería haber una ley que indicara cuál es el máximo precio que se le puede poner a un artículo, aunque a algunos esta idea suene ridícula. Porque pareciera que las empresas legales tienen derecho a pedir la cantidad que sea aunque esto represente un robo a mano armada. Pero ¿por qué se da este fenómeno? Sencillamente porque la competencia en algunos rubros ha sido prácticamente eliminada. Díganme ustedes qué otro sistema operativo (aparte de Windows) conocen. El programa de Microsoft está instalado en millones de computadoras. Y a partir de ahí me pregunto: ¿Si está en tantas máquinas por qué es tan costoso? Porque no hay quien pueda competir contra ellos, son virtualmente un monopolio. Y eso me remite a la telefonía local. Hace unos pocos años, cuando no existían otros proveedores de telefonía en nuestro país estábamos anclados a las maniobras de Telmex. Si Teléfonos de México decidía cobrar seis pesos el minuto para llamar por larga distancia a algún sitio, no había alternativa. O se pagaba o simplemente no se hablaba a ese lugar. Entran las demás empresas y entonces, de la noche a la mañana los precios de Telmex bajan. ¿Qué quiere decir eso? Que antes nos podían literalmente robar impunemente porque no había otra opción. Osease: "Usa Telmex o hazle como quieras" parecía ser la consigna. Un ejemplo más: Vayan al cine de su preferencia. El boleto de entrada costará alrededor de 50 pesos. Si quiere comprar palomitas y un refresco tendrá que desembolsar quizás el doble del boleto. Pregúntome: ¿Se vale pagar 50 pesos por una bolsa de palomitas de maíz? ¿Es que nadie se ha dado cuenta del excesivo precio que se paga por ello? ¿Es que nadie les puede decir que se están pasando? ¿es que no hay un control a estos robos por demás descarados? (y no me pidan que me lleve mis palomitas hechas en casa porque simplemente en los cines no me dejarán pasar a la sala con ellas).

Pero regresando al tema de la telefonía, las cosas han cambiado, sí, pero en lo que se refiere a cómputo enfrentamos una situación parecida a lo que pasó tantos años en Telmex. Hay un monopolio llamado Microsoft que domina el espacio de las aplicaciones más populares e incluso el sistema operativo. Por supuesto hay alternativas como Linux, que es gratis, que viene con código fuente, que no requiere de licencias de uso, que se puede bajar de Internet completito, etc. pero que por razones que tienen que ver quizás con la poca cantidad de gente que usa estos sistemas operativos alternos, no levantan aún vuelo (pero de Linux hablaremos en otra ocasión).

El punto fundamental aquí es que la ley, tan expedita para ciertas casos debería serlo también para limitar los márgenes de ganancia de las empresas y no sólo en cómputo, sino también en otros órdenes. Porque aunque las empresas comerciales tienen fines de lucro, no creo que esto sea equivalente al robo en despoblado ¿o me equivoco?

1 comment:

Joel said...

Sobre Linux y su licencieamiento quiero hacer un matíz, EMHO sería mas corrector decir "no requiere adquirir una licencia privativa" en lugar de decir que "no requiere de licencias de uso" porque al usar Linux tienes que aceptar también su licencia que es la GPL y la de sus programas que pueden ser otro tipo de licencias. Es decir, no es así nomas al libre albedrio, se tiene que respetar su licencia también.

Otra cosa es que la GPL precisamente promueva la libertad del usuario de copiar y redistribuir el software con ciertas "limitaciones" como lo es la de proveer el código fuente si los redistribuyes. Y otros detalles más.

Saludos.