Saturday, October 31, 2009

Los elementos para el fraude

Hoy sábado recibí una llamada de alguien que se identificó con el nombre de "la señorita Miriam", la cual me preguntó si yo era Manuel López. Me indicó que estaba verificando si una promoción por buen uso de mi plástico (se refería a la tarjeta de crédito), me había llegado por correo. Le informé que no me había llegado nada. Entonces la señorita en cuestión me dijo que la promoción consistía en 750 pesos de bonificación a mi tarjeta y que probablemente, si no había recibido mi paquete por correo, era porque algún dato estaba equivocado y lo iba a verificar.

Entonces Miriam me dio mi nombre completo, mi fecha de nacimiento, los cuatro números finales de mi tarjeta de crédito, la calle y número donde vivo, etc. Todos los datos exactos. Sólo tuvo una confusión sobre si vivía en el Estado de México o en el Distrito Federal. Cuando le dije que todo era correcto, me indicó que me pasaría a su supervisora para que me diera la clave de autorización. ¿De autorización? Quise preguntarle a qué se refería pero no pude saberlo porque entonces tomó el auricular otra mujer, cuyo nombre no recuerdo, pero me dijo algo como "Buen día, soy la licenciada fulana de tal", etc... De nuevo me indicó que la promoción era por buen uso de mi plásticop y que tenía que verificar un par de datos más. Me preguntó entonces qué tipo de tarjeta de crédito era la que manejaba. Le indiqué que no sabía, que sólo sabía que era una tarjeta de crédito. Entonces inquirió por la fecha de vencimiento de mi tarjeta. "Oh oh", pensé para mis adentros, "esto ya suena a chanchullo" (a fraude). Le dije que no le daría ese dato, que si ella tenía el dato yo podía confirmarlo, pero que si no lo tenía ella, no se lo iba a proporcionar yo. Entonces la licenciada me dijo que la promoción no podía hacerse efectiva sin ese dato. Le repetí que no le daría nada y que ya sospechaba que todo era una trampa para robarme dinero de mi tarjeta. Mientras le decía eso, la supuesta licenciada me repetía que necesitaba ese dato pero que en cualquier caso me harían un cargo por la promoción. ¿Cargo? le pregunté aún calmado. Difícil que me hagan un cargo a mi tarjeta si no tienen el número completo. Entonces me colgó el teléfono. Por supuesto, en el identificador de llamadas aparece el teléfono como no disponible.

Aquí evidentemente se estaba cocinando un fraude para probablemente sacarme dinero de mi tarjeta de crédito. Como nunca le di información de mi tarjeta, nada pudieron realmente hacer, pero es claro que de algún lado sacaron mis datos personales, incluyendo los últimos cuatro números de mi "plástico".

El mecanismo del fraude es la oferta de un beneficio que se da gratuitamente y además de manera rápida y expedita. En este caso, para hacerlo creíble, no me dijeron que me gané una camioneta o un viaje, sino que me gané una relativamente modesta cantidad por buen uso de mi tarjeta de crédito. ¿quién no quiere recibir algo a cambio de nada? Aquí entra un curioso mecanismo que se echa a andar ante este tipo de ofertas: la de obtener un beneficio a cambio de nada. Nos gana la avaricia y dejamos de pensar. Nos gana la supuesta ventaja que nos dicen que vamos a obtener. Exactamente así funciona el fraude nigeriano.

En mi opinión, quienes me hablaron no viven siquiera en la ciudad de México, pues tenían confusiones sobre la ciudad en la que vivía y la delegación en la que estaba. Quien vive en la ciudad de México pocas veces tiene esas dificultades, amén de que me preguntaron si el código telefónico de mi ciudad era el 555.

Como sea, aprendamos de este tipo de personas que basan sus engaños en la máxima que nace un tonto cada segundo y que ante una jugosa oferta de hacernos de algún beneficio somos susceptibles a dar información personal o privilegiada que puede bien comprometer nuestras finanzas personales. Mucho ojo entonces.

1 comment:

Joel said...

Yo tuve un problema similiar, también me dí cuenta inmediatamente. La primer vez les di datos falsos para que me dejaran en paz, e incluso les dije que mi dirección (que estaba bien) estaba mal y les inventé otra. La diferencia estuvo en que tuve que lidiar con estas llamadas por durante unas dos o tres semanas en las que seguían insistiendo a pesar de que les colgaba o les decía que no me encontraba en la casa. Sin duda, otro tipo de intento de fraude teléfonico más en la lista. Por cierto, las mujeres tenían acento sudamericano, para mi que eran colombianas.

Saludos.