Sunday, March 13, 2011

Tecnología, dianética y fraude: ¿qué es el e-meter?


El 13 de marzo se cumplirían 100 años del nacimiento del creador de la Cienciología, mejor conocida como Dianética, Ron L. Hubbard. Quizás algunos ya sabrán de esto porque actores como John Travolta o Tom Cruise, son creyentes de esta ¿religión?

Curiosamente, para convertirse en un miembro de la cienciología, se necesita pasar un proceso de auditoría, y éste se hace a través de un aparato llamado e-meter, una especie de detector de mentiras que con él los cienciólogos creen poder "ver los pensamientos". Pero exactamente ¿qué clase de artefacto es éste?

Oficialmente se le llama "electroencephaloneuromentimographómetro" y lo que realmente hace es medir la respuesta galvánica en la piel de una persona. Y aunque esto suena a ciencia casi espacial, lo que significa en términos comunes es que el e-meter induce una corriente eléctrica en el cuerpo del creyente y regresa al dispositivo para medir los cambios en la resistencia eléctrica del cuerpo humano.

Entonces, ¿cuál es su utilidad? Bueno, los miembros de la cienciología dicen que el e-meter es un dispositivo que mide los "campos estáticos" que rodean al cuerpo humano. Básicamente, para estos cienciólogos, se supone que le dice al auditor si la persona que está siendo medida con semejante aparato se ha ya "liberado de sus impedimentos espirituales de experiencias pasadas", o en términos más comunes, "si está listo para entrar en la cienciología".

¿Cómo se usa? Durante el proceso que el auditor somete al candidato, la persona toma con las manos dos cilindros metálicos, los cuales están conectados al e-meter, y se le hacen una serie de preguntas. Cuando hay una respuesta, el auditor nota la actividad del aparato medidor (el movimiento de una aguja como la de los multímetros analógicos), lo cual tiene un único signficado en el mundo de la cienciología. El auditor lee los resultados y los interpreta a su criterio. Piénsese en un detector de mentiras, solamente que envuelto en un aura de misterio y ciencia. O en una especie de cartas del tarot de alta tecnología.

Hubbard y sus seguidores desarrollaron el e-meter para ayudar en este proceso llamado auditoría. Se piden generosas cantidades de dinero por el e-meter y por las sesiones usando este dispositivo. Los cienciólogos repetida y expresamente dicen que en estos procesos de auditar a los candidatos a la dianética y cienciología, se efectúan curas físicas e incluso de carácter mental. Cabe señalar que este proceso casi garantiza la cura de cualquier enfermedad. Por supuesto que esto es absurdo.

El e-meter se trata como un aparato religioso, por parte de los cienciólogos, pero la realidad es que es una máquina de hacer dinero. Las pruebas con el e-meter son terriblemente costosas y se usan para responder muchos de los problemas de los que practican la cienciología. Como dicho dispositivo solamente puede ser usado por "profesionales entrenados", entonces los cienciólogos más dedicados son los que pueden acceder a este tipo de procesos.

Pero ¿qué tiene un e-meter dentro? Es claro que la curiosidad por saber qué circuitería tiene este dispositivo ha sido la suficiente para hacerse de uno de estos e-meter, desarmarlo y analizarlo. No obstante, las cosas no son tan fáciles, pues un e-meter de última generación cuesta 3850 dólares. Eventualmente alguien consiguió uno y lo destripó literalmente, para saciar la curiosidad. Los detalles en esta página.


Estrictamente el e-meter tiene una parte analógica y otra digital. La analógica es un simple medidor de la resistencia de la piel en quien tiene en sus manos los cilindros metálicos. Debido a esto, los cambios son fácilmente notables. Sin embargo, el sistema tiene una parte digital, que incluye un microprocesador 8051. ¿Para qué podría servir esto? Aparentemente es usr demasiada ingeniería electrónica, pero quizás tiene su razón de ser. El e-meter, que en su versión más fina se llama Mark Super VII hace algo más que medir la resistencia eléctrica. Se puede conectar a un e-meter "maestro", de manera que el supervisor pueda monitorear las acciones de un auditor que está usando el aparato con un candidato. El sistema puede entonces transmitir toda la información de medición a la unidad "maestra" muchas veces por segundo. Así entonces, la parte digital parece estar totalmente justificada.

Cabe señalar que la FDA en los Estados Unidos, la Food & Drug Administration, hizo una redada el 4 de enero de 1963, en la iglesia de la cienciología de Washington. Se requisaron libros y e-meters. La FDA exigió que las unidades de los e-meters tuviesen una etiqueta que dijera que el dispositivo era ineficiente en el diagnóstico de enfermedades o tratamientos de las mismas. Los cienciólogos perdieron el juicio, pero no han cumplido, a la fecha, con el ordenamiento legal.

En una parte del ordenamiento judicial en contra del "electrómetro de Hubbard" et al., se dice que se prohíbe a la iglesia de la cienciología y a sus organizaciones relacionadas, de decir que se puede curar usando el e-meter: "Este dispositivo debe tener un un lugar visible una nota que advierta a toda persona que lo use que está prohibido por la ley indicar que hay bases científicas o médicas para creer que el dispositivo puede ser útil en diagnosticar, tratar o prevenir cualquier enfermedad. Cabe señalar que esta advertencia sobre este dispositivo condena su uso con fines médicos o científicos que pretendan mejorar la salud o las funciones del cuerpo de cualquier persona".

Sin embargo, la placa que viene en el e-meter dice:

"Por sí mismo, este dispositivo no hace nada. Su utilidad es para guíar a los Ministros de la iglesia [de la cienciología] en sus sesiones pastorales y de consejos. El electrómetro no es capaz de mejorar la salud médica o de manera científica de nadie y su uso es religioso, destinado para los estudiantes y Ministros de la iglesia de la cienciología".

Como puede verse, todo suena a fraude, en cuyo caso, para poderlo realizar, los cienciólogos usan un artefacto dizque de "alta tecnología", con poderes casi mágicos, de poder curar enfermedades, tanto físicas como mentales. Yo no sé por qué, pero todo esto cada vez me recuerda más al fraude de Xango.

2 comments:

intton said...

Qué curioso...

Yo no sé, pero a mi la cienciología se me hace algo inofensivo. Hay que ser muy, muy pero muy torpe para caer en un fraude del tipo. Con ese dinero, si uno es pobre y necesita curación, mejor se va al gabacho o compra un "medicamento milagro" de esos que anuncian a las 2am en el 40.

Lo que si sabía, o bueno, no sabía pero conocía, era el aparato aquel. Sólo lo he visto una vez y por una circunstancia peculiar y eso bastó para que me convenciera (de que para algo sí servía).

Para rápido, el caso es que mi abuela estaba enferma, así que decidí llevarla con varios doctores los cuales le dieron un diagnostico tan alentador como el que le han de haber dado a Steve Jobs: meses. Mi abu, presurosa aunque resignada, me pidió que la llevara con una curandera que atendía en cuernavaca, que en sus mocedades le había curado mil enfermedades milagrosamente (hay que ver que en los tiempos de mi abuela, un catarro caía como VIH). Yo ya había hecho de tripas corazón, pero cuando estuvimos en el lugar, la presunta sanadora sacó el aparatito, lo conectó, lo prendió, lo observó, le movió y le sopló y luego anotó un montón de números en un papelito que se llevó a un cuarto contiguo al que estábamos, y luego regresó con unas pastillas que desde entonces mi abuela ha tomado en tandas de tres cada seis horas y antes de dormir, las cuales le han quitado la mayoría de sus dolencias y, lo más importante, le han permitido seguir en pie.

Sigo algo confundido con la experiencia. Después de preguntarle a mi abu si sintió algo con el juguete aquel o si en verdad cree que la cura fueron las pastillas me he dado cuenta de que ella quedó igual de perpleja. Pero de algo estamos seguros, y es de que sí sirve para algo. O sino ¿Por queé anotó los numeritos aqueles? ¿Por qué los necesitó para el medicamento? ¿Por qué los otros doctores no pudieron dar con el medicamento? Y que no me digan que es por negocio, que todo el tratamiento salió tan caro como una simple consulta en cualquiera de los otros consultorios.

Quizá no sea científico, pero podría ser que como placebo presencial funciona. Después de todo, ver como Tom Cruse (o una indígena descalza) manipula un medidor de 3850 dólares debe darte alguna garantía...

Buen blog, Morsa : )

Francisco said...

Has visto el infame GT200? Es un fraudulento aparatito que tiene el rimbombante nombre de "detector molecular". Se supone que es capaz de detectar muchas drogas ilegales, explosivos, entre otras cosas. Donde comienzan las sospechas es que no requiere pilas, sino que supuestamente opera con la electricidad estática del usuario. Cuando lo abres resulta que es un tubo de plástico vacío y la famosa tarjeta que se inserta es un pedazo de cartulina. Cuestan varios miles de dólares y el gobierno mexicano ha comprado una buena dotación de ellos.