Friday, March 18, 2011

Ya salió el libro "Bobby Fischer, el más grande",



 que escribí junto con el Maestro FIDE argentino Silvio Pla. He aquí el índice del mismo:


Indice
Prólogo ............................................. 9
 
Capítulo 1. Una pequeña biografía de Fischer ....... 14
Fischer – Di Camillo, Washington, 1956 ............. 24
Byrne, D. – Fischer, Nueva York, 1956 .............. 26
Ejercicios ......................................... 31
Fischer – Pilnik, Santiago, 1959
Spassky – Fischer, Reykjavik, 1972
Fischer – Gligoric, Rovinj/Zagreb, 1970
Fischer – Benko, (Candidatos) Curazao, 1962

 
Capítulo 2. El rating de Bobby Fischer ............. 33
Fischer – Tal, Portoroz, 1958 ...................... 40
Fischer – Keres, Zurich, 1959 ...................... 43
Smyslov – Fischer, Bled/Zagreb/Belgrado, 1959 ...... 47
Ejercicios ......................................... 52
Fischer – Myagmarsuren, Sousse Interzonal, 1967
Fischer – Benko, USA (ch), Nueva York, 1965
Fischer – Weinstein, USA (ch), Nueva York, 1960
Rivera – Fischer, Varna (ol), 1962

 
Capítulo 3. El repertorio de aperturas  ............ 54
Keres – Fischer, Bled/Zagreb/Belgrado, 1959 ........ 62
Unzicker – Fischer, Varna (ol), 1962 ............... 65
Ejercicios ......................................... 68
Fischer – Dely, Skopje (ol), 1967
Fischer – Durao, Habana (ol), 1966
Reshevsky – Fischer, Palma de Mallorca (itz), 1970
Fischer – Fine, Nueva York, 1963


Capítulo 4. Los rusos contra Bobby ................. 70
Spassky – Fischer, Mar del Plata, 1960 ............. 93
Fischer – Tal, Bled, 1961 .......................... 98
Kholmov – Fischer, Skopje, 1967 ................... 101
Fischer – Tukmakov, Buenos Aires, 1970 ............ 103
Ejercicios ........................................ 106
Fischer – Petrosian, Bled, 1961
Fischer – Bisguier, Poughkeepie, 1963
Fischer – Osbun, Davis (simultáneas), 1964
Fischer – Mecking, Palma de Mallorca (itz), 1970

 
Capítulo 5. Candidato a Campeón Mundial ........... 107
Taimanov – Fischer,Vancouver, 1971 ................ 110
Fischer – Larsen, Candidatos (1), Denver, 1971 .... 114
Larsen – Fischer, Candidatos (2), Denver, 1971 .... 123
Ejercicios ........................................ 129
Acevedo – Fischer, Siegen (ol), 1970
Fischer – Bolbochán, Julio, Estocolmo (itz), 1962
Fischer – Greenblat (Comp.), Cambridge USA, 1977
Fischer – Matulovic, Herceg Novi (blitz), 1970
 
Capítulo 6. Fischer versus Spassky ................ 131
Spassky – Fischer, (1) Reykjavik, 1972 ............ 134
Fischer – Spassky, (6) Reykjavik, 1972 ....... .... 139
Spassky – Fischer, (13) Reykjavik, 1972 ........... 146
Fischer – Spassky, Match Belgrado, 1992 ........... 152
Ejercicios ........................................ 157
Fischer – Sherwin, Nueva York, 1962/63
Fischer – Addison, Palma de Mallorca (itz), 1970
Fischer – Petrosian, Candidatos, Buenos Aires, 1971
Fischer – German, Estocolmo (itz), 1962

Capítulo 7. Los aportes de Fischer al ajedrez ..... 159
Byrne, R. – Fischer, Campeonato USA, 1963 ......... 165
Fischer – Panno, Buenos Aires, 1970 ............... 166
Fischer – Gheorghiu, Buenos Aires, 1970 ........... 169
Quinteros – Fischer, Buenos Aires, 1970 ........... 170
Ejercicios ........................................ 174
Fischer – Nievergelt, E., Zurich, 1959
Larsen – Fischer, Candidatos (4), Denver, 1971
Johanneseen – Fischer, Habana (ol), 1966
Fischer – Beach, T., Poughskeepie, 1963

Capítulo 8. Las paradojas de Fischer .............. 176
Ejercicios ........................................ 187
Fischer – Stekel, Santiago, 1959
Lombardy – Fischer, Nueva York, 1960
Fischer – Bednarski, Habana (ol), 1966
Bisguier – Fischer, Nueva York, 1966

Capítulo 9. Los últimos años ...................... 189
Ejercicios ........................................ 197
Letelier – Fischer, Leipzig (olimpiada), 1960
Fischer – Gadia, Mar del Plata, 1960
Fischer – Pachman, Leipzig (olimpiada), 1960
Fischer – Najdorf, Varna (olimpiada), 1962

 
Epílogo ........................................... 199
El genio en Buenos Aires .......................... 199
La culpa es de Bobby .............................. 202
 
Solución a los ejercicios ......................... 203
 
Notas ............................................. 209

He aquí el prólogo del libro:

Prólogo

Se han escrito muchos libros sobre Bobby Fischer. La mayoría de ellos hablan sobre su vida y sus partidas. Desde luego esto no tiene nada de malo pero, en nuestra opinión, pareciera que todos los autores han olvidado las grandes aportaciones de Fischer al ajedrez. Por ello, hemos decidido enfocar el análisis de Bobby Fischer a sus grandes contribuciones al mundo del tablero escaqueado. Evidentemente, no podemos hacer a un lado la vida compleja que llevo el norteamericano en sus años como jugador activo, su lucha por llegar a ser el mejor, la guerra literal contra los soviéticos cuya hegemonía era i ndiscutible antes de él.

Para nosotros Robert James Fischer es el mejor jugador de toda la historia del ajedrez. Aunque, evidentemente, esto es un asunto polémico y que claramente las comparaciones contra jugadores del presente y del pasado suelen siempre poner en tela de juicio este tipo de afirmaciones, es claro que todo debe verse desde la perspectiva histórica. Considerando los tiempos de Fischer como jugador activo en donde tuvo que enfrentar a los grandes monstruos del ajedrez soviético: Spassky, Petrosian, Tal, Keres, Geller, Averbach, Smyslov e incluso al mismo Botvinnik, entre otros, amén de los jugadores más notables de Occidente: Larsen, Olafsson y en su tierra natal, Reshevsky, con quien tuvo un intenso reto ajedrecístico por años, podemos decir que Fischer sin duda fue excepcional para su época.

Pero más aún, Fischer es el ejemplo del individuo contra el esfuerzo comunitario que los soviéticos tenían ya recorrido. Bobby se hizo sin ayuda y toda la vida trabajó de manera solitaria. No tuvo entrenadores, ni preparadores, ni coaches, menos computadoras o programas como Rybka o Fritz, y por ello mismo sus logros son excepcionales.

Garry Kasparov, para muchos el mejor jugador de toda la historia, dijo sobre Fischer lo siguiente: Todavía recuerdo los días del campeonato mundial entre Spassky y Fischer en 1972. Yo era un niño de nueve años haciendo mis primeros pasos en la carrera ajedrecística, en la pacífica Bakú. Yo sabía, por supuesto, que Spassky, el campeón del mundo reinante era un muy fuerte jugador, pero yo tenía la idea de que Fischer, mi ídolo de ajedrez de ese entonces, era un jugador de otro calibre, alguien que estaba en otra clase, en su propia clase. […] Cuando comparo mi propia carrera con la de Fischer, debo admitir que yo gocé de cierta ventaja sobre él. Él no tenía nadie a su lado como para alcanzar las alturas a las que llegó, en donde yo tuve el privilegio de tener un jugador de primera clase como Karpov, que me impulsó a esforzarme más a mí mismo y avanzar todavía más arriba. Si uno puede juzgar la fuerza de los jugadores comparándolos con sus contemporáneos, pareciera que los logros de Fischer son imposibles de sobrepasar. El espacio entre él y sus más cercanos rivales fue el más amplio que ha habido entre el campeón del mundo y los jugadores de más alto rating en su tiempo. Él estaba unos 10 a 15 años por encima de su tiempo, en preparación y entendimiento. Esto puede atribuirse en parte a su dedicación al juego, que jamás fue igualada por otros jugadores antes o en el tiempo de Fischer. Y no es una partida en particular la cual me impresionó, aunque él jugó grandes partidas. Es su actitud profesional al juego, sus cualidades como luchador que me llamaban tanto la atención. Fischer fue el primer jugador profesional realmente y yo me considero su seguidor.

Kasparov menciona un detalle interesante en sus palabras: el rating de los jugadores. Para finales de los años sesenta se implantó un esquema de clasificación de la fuerza ajedrecística en la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, por sus siglas en francés), propuesto por el matemático húngaro/norteamericano Arpad Elo. Así, con un número que identificaba la fuerza ajedrecística de un jugador, el ajedrez cobró nuevos impulsos y esto puso los cimientos de un ajedrez medible en todos sentidos. Ahora se tenía un valor objetivo, un número, para identificar el nivel de fuerza de un jugador. Fischer llegó en 1972 a la cifra record de 2785 puntos Elo, casi 100 puntos por encima de su más cercano rival, en su momento el gran Boris Spassky.

No obstante, la historia no está correctamente escrita. En los tiempos de Fischer, dicha lista de rating se actualizaba dos veces por año y se contabilizaban todos los torneos jugados en ese periodo de tiempo. Hoy día se llevan cálculos de rating incluso de un día a otro. Bajo esa perspectiva Fischer llegó a tener más de 2805 puntos Elo (antes de su match con Spassky) y al finalizar éste, la puntuación final dio 2785 puntos. Esto quiere decir que Bobby, unos 20 años antes que todos, llegó a las cumbres del rating Elo en donde actualmente, en el mundo, no hay más de cinco jugadores que han sobrepasado la barrera de los 2800 puntos Elo.

Podríamos decir más de Bobby Fischer: él inventó la idea del reloj con incremento, cuya intención era la de no tener que padecer los apuros de tiempo en posiciones ganadas. A cada jugada hecha el reloj abonaría una cantidad de tiempo  determinada. Dichos relojes se hicieron una realidad cuando la tecnología digital llegó al consumidor final. O bien, habría que agradecerle a Fischer el hecho de que gracias a sus peticiones, a veces incluso exageradas para muchos, el ajedrez se convirtió en una actividad que pasó a las primeras páginas de los periódicos. Bobby pugnó por mejores bolsas de dinero, porque se les pagara a los jugadores de ajedrez por practicar su actividad (Bobby pedía en su momento entre 2000 a 3000 dólares simplemente por participar en algún torneo internacional). Si hoy día los jugadores de elite gozan de estas prerrogativas es precisamente por el empuje que Fischer le dio a las mismas. En su momento parecían incluso peticiones desorbitadas, fuera de lugar, pero hoy a nadie le parece extraño que los jugadores cobren por participar en algún torneo de elite. Esto fue sin duda gracias a Fischer.

Hubo otras aportaciones menos exitosas, como el ajedrez llamado Fischer Random 960, en donde el orden de las piezas en primera fila se pone azarosamente. Bobby indicaba que con este ajedrez toda la preparación de aperturas no tendría sentido y aquí ganaría el mejor jugador, no el que estuviese mejor preparado en la primera fase del juego.

Tal vez lo único que puede recriminársele a Bobby Fischer fue que hizo pocas aportaciones en lo que se refiere a la literatura ajedrecística. A diferencia de Kasparov, que nos ha dejado un gran legado escrito, el norteamericano escribió poco. Su libro Mis sesenta memorables partidas es sin duda una obra obligada para entender a Fischer, pero no nos es suficiente. Evidentemente hubiésemos querido más de la pluma de Fischer. No obstante, a pesar de esto, Bobby dejó unas setecientas partidas jugadas en torneos oficiales. Ahí es donde debemos trabajar para hallar los grandes momentos de este gran portento ajedrecístico. Su legado está ahí, en las partidas que jugó, escrito entre líneas, para decirlo de alguna manera coloquial. En este libro pretendemos leer a ese Fischer, el que dio tanto por el ajedrez.

Cabe señalar que hemos incluido algunas de las partidas más emblemáticas del norteamericano, las cuales han sido analizadas profundamente por muchísimos jugadores alrededor del mundo. En este sentido tuvimos que tomar una decisión sobre el nivel de análisis que mantendríamos en cada encuentro. Después de muchas discusiones decidimos que el ajedrez de Fischer no se puede abreviar a comentarios más o menos generales. Su profundidad de análisis, su trabajo exhaustivo se ve en partidas como las que aquí hemos presentado. Pensamos que, a pesar de que en algunos casos los análisis parecen abrumar, el lector cuidadoso sabrá apreciar si se lo exige, las complicaciones que Bobby imprimía en sus partidas y que nunca rehuía. Suponemos que si el lector, tablero en mano, sigue estos análisis, sacará incluso mayor provecho de este libro.

Estamos convencidos de que Robert James Fischer fue un parteaguas en el mundo del ajedrez. El gran maestro  norteamericano nos mostró que se puede llegar a grandes alturas con un esfuerzo extraordinario y, evidentemente, una capacidad fuera de serie para el juego ciencia. Cuando se le preguntó qué se requería para penetrar en los secretos del ajedrez, Bobby dijo: Máxima concentración y amor al juego. Creemos que con esto último todo está dicho.

MF Silvio Pla Montero
MF Manuel López Michelone

2 comments:

Pau said...

Felicidades por el libro, y espero que sea un éxito de ventas y realmente aporte muchos conocimientos a los lectores. saludos.

Francisco said...

Me pregunto, si Fischer consiguió todo lo que consiguió trabajando como lobo solitario,¿qué hubiera sucedido de haber tenido el apoyo de un sistema? ¿o tal vez su propia personalidad hubiera hecho tal apoyo contraproducente o inútil?
Sobre Fischer, prefiero quedarme con todas sus contribuciones positivas al ajedrez, que son muchas y relevantes. Pero no puedo evitar pensar en la gran oportunidad que se perdió con su desaparición tras haber obtenido el campeonato mundial. El ajedrez de occidente podía haber ganado mucho momentum con una continuación de la "Fischermanía", aunque ya sé que a él estas cosas le tenían sin cuidado.