Tuesday, April 12, 2011

El afán de engañar


Hoy recibí un mensaje de correo de alguien que no sé quién es. Aparentemente quien lo manda es una joven mujer que dice haber visto mi perfil y que quiere entablar algún nexo de amistad conmigo. Incluso me manda su foto (en un archico ZIPeado), para que vea que es real.

Es fácil sospechar de esto porque en general mi perfil -por ejemplo en Facebook- no es totalmente abierto. Así que por ahí no fue. ¿Entonces en dónde supo de mí? No sé, pero tampoco importa. Me queda claro que es un engaño.

Al abrir el archivo picture.zip encuentro que contiene un archivo picture.scr, en donde ".scr" es la extensión que usa Windows para el protector de pantalla. No me molesté en siquiera intentar instalarlo. Lo más probable es que sea un virus.

Pero el punto de reflexión aquí es que no entiendo el afán de tratar de engañar a terceros, ya sea con historias sobre una señora con cáncer, que está a punto de morir, que vive en Costa de Marfil y que tiene una fortuna de muchos millones que quiere darme porque no tiene a quien entregarla ya que todos sus parientes y familiares han muerto o han sido asesinados, o bien, con este cuento de que quiere conocerme una mujer que en mi vida he visto y que de pronto ha cobrado un rápido y extraño interés en mi persona. En el caso de la señora de Costa de Marfil, hablamos del conocido "fraude nigeriano", en donde le proponen a uno que preste su nombre para dizque depositarle millones de dólares a cambio de nada. Se le llama así por la cantidad de nigerianos que han entrado en este esquema a ver a quien le sacan dinero, porque para que ellos "depositen" las cantidades que dicen tener, hay que dar un adelanto por trámites, etc., y ahí empieza el robo de dinero al iluso que cree que se hará millonario fácilmente.

Con respecto al último caso, el del correo que recibí, es evidente que quien lo mandó me está tirando un anzuelo para infectar mi máquina. Me preguntó ¿para qué? ¿qué gana ese nefasto personaje si mi máquina es infectada por su virus incluido en su protector de pantalla?

Es decir, ¿no es suficientemente compleja la vida para que además tengamos que defendernos de nuestros propios congéneres que sin la más elemental ética están dispuestos hacernos un daño de la manera que pueda, quizás por el afán de robarnos o peor aún, porque les parece simpático y gracioso?

Cuando observo estos comportamientos me da vergüenza mi propia raza. Me apena darme cuenta que la inteligencia humana tiene facetas por demás deplorables. Mucha gente es capaz de pasar por encima de propios y extraños si con ello saca ventaja de algo.Y pienso que en este sentido el ser humano ha fallado en este planeta. Obviamente la raza humana ha hecho muchas cosas buenas, pero otras por demás de pena ajena.

Tal vez esta problemática podría ser evitada con la suficiente educación en los primeros años. No quiero parecer moralista, pero cuando me llegan este tipo de correos; cuando alguien me habla por teléfono para decirme que me saqué un premio en un concurso de VISA/Mastercard, cuando ambas tarjetas son competencia entre sí, y que en realidad lo que quieren es mi número de mi tarjeta de crédito para hacerme un cargo fraudulento, me causa francamente una decepción terrible.

Y la verdad, no importa si es para meterme un gol en mi tarjeta, o para que reenvíe a todas las direcciones de mis amigos una cadena del niño con cáncer que quiere que le manden tarjetas virtuales, o que nos avisen que Bill Gates está regalando dinero a quien mande no sé qué mensajes a no sé qué dirección de correo electrónico. Todos estos fraudes, algunos más inocuos que otros, simplemente tienen un factor común: el engaño. De verdad, no puedo entender ese afán de algunas personas.

2 comments:

Pau said...

totalmente de acuerdo contigo, la gente hoy en día esta solo por infringir daño y si encima es través del dinero, mayor placer obtienen. saludos amigo.

Hunter said...

Siempre he creído que el engaño es una parte de la naturaleza humana, posiblemente que tal vez y en millones de años desaparezca, aunque es poco probable.