Tuesday, January 01, 2013

Saliendo de la influenza estacional


Entre el 24 y 25 de diciembre de este 2012, que ya ha finalizado, empecé con dolor de garganta y tos. Pensé que no era nada serio pero ya el jueves 27 me sentía fatal. Pilar estaba peor que yo ya con un cuadro de fiebre. Fuimos al doctor, quien le recetó a ella un antibiótico y al verme a mí, me dio una serie de medicinas y el antibiótico sí y sólo sí, me diese fiebre. Ese mismo jueves en la noche tenía 38.5 grados de fiebre y empecé con el antibiótico. Al día siguiente seguía igual. Tomé paracetamol para la fiebre pero éstas regresaba cuando la sustancia perdía su efecto. En resumen dos días fatales. Finalmente, al tercer día le dije a Pilar que aplicáramos el plan B: ir a Urgencias.

Así, llegamos a Médica Sur (en Tlalpan) y entrando a Urgencias me atendieron diligentemente. Pilar se encargó de los trámites, de garantizar el pago al hospital, incluso. Yo, ya en un privado, me recibió un doctor internista que se ve está de guardia. Me revisó, me hizo las preguntas de rigor. Me dijo que escuchaba bien mis pulmones pero que tomarían una placa para asegurarse y ver si me redirigían con un neumólogo o con un otorrinolaringólogo. Me sentaron en una silla de ruedas y llegamos a Rayos X. Tomaron la placa y listo. Me hicieron algo que se llama la prueba rápida de la influenza, la cual consiste en meterte unos segundos por la nariz unos isopos (¿así se llaman?), que no son más que unos palillos finos con algodón, los cuales sumergió en unas sustancias de colores. Me tomaron sangre para una biometría hemática y poco tiempo después llegó el neumólogo, el Dr. Pablo Cortés Borrego.

Él se presentó y me dijo que tenía influenza estacional A. No la influencia hache ele ene ele de la maestra Gordillo ni la cepa H1N1. Lo que sí me dijo es que estaba brava la influenza en esta temporada. El Dr. Cortés me indicó que podía internarme para que estuviese más cómodo en estos días pero no me sentía tan mal como para tomar tal decisión. Entonces me mostró la placa y algo no le convencía de la misma, por lo que pidió otra más, ahora lateral. Fui a Rayos X y de nuevo, minutos después, el propio doctor me dijo que todo estaba bien. Me recetó Tamiflu cada doce horas y paracetamol cada 8 para la fiebre, este último los siguientes dos días.

Afortunadamente tengo un seguro médico de gastos mayores y en el caso de una emergencia, si ésta pasa de una cantidad determinada, no me cuesta un peso. Ahora veré con el seguro el reembolso. El costo de la emergencia fue de unos 6500 pesos, aproximandamente, pero la salud no tiene precio y si para algo sirve el dinero, pues he aquí un buen ejemplo.

Pilar, a todo esto, con el tratamiento inicial respondió favorablemente y no tuvo necesidad de tamiflu siquiera.

1 comment:

Ernesto said...

Que bueno que ya Estas bien. Yo me enfermé hace como tres meses y también fui a dar hospital. Lo malo fue que aparte de la fiebre y unas manchas no había otro síntoma. Además todos los estudios de la sangre y de cultivos salían bien. El diagnóstico era fiebre de origen desconocido. Y este tipo de padecimientos no los cubre el seguro. Ya que no viene en los tabuladores.

Al final resulto posiblemente una reacción alérgica a algo desconocido y se curó con tres medicamentos que combinados costaron como 90 pesos.