Wednesday, April 03, 2013

De árbitros y reglas


Hoy leo, en el periódico, que hay una pequeña crisis en el futbol mexicano. Aparentemente la semana pasada estuvo llena de fallos en el arbitraje de la liga de futbol MX. Expulsiones indebidas, tarjetas de amonestación exageradas, decisiones equivocadas, las cuales dejaban a un equipo literalmente en la indefensión. Y el punto es que en mi opinión, al contrario de lo que dice el Presidente Ejecutivo de la Liga MX, Decio de María que simplemente aclara: "Creo que es un tema que preocupa, pero no para calificarlo de crisis ..."

Pero la realidad es que las decisiones de los silbantes afectan en los resultados finales de los encuentros y entonces el futbol se vuelve un deporte injusto, el cual se decide muchas veces por una decisión errónea del árbitro.

La realidad -en mi opinión- es que la estructura del arbitraje en el futbol está totalmente equivocada. El hecho de que por tradición, si se quiere, exista sólo un árbitro, el principal, con los respectivos abanderados en las laterales de la cancha, hacen que el trabajo del silbante del encuentro sea lo más parecido al infierno: persigue una pelota los 90 minutos del encuentro pero no puede jugar con ella, tiene que tener vista de lince para reconocer una falta en un instante determinado, tiene que tener mil ojos para tomar decisiones casi al vuelo sobre todo lo que acontece en el terreno de juego y la verdad, es un trabajo proclive al error.

En deportes como el futbol americano, por ejemplo, hay un árbitro principal, pero se ayuda de no sé cuántos jueces auxiliares que monitorean cada jugada que se realiza en el juego. Un error, un movimiento ilegal y salen a relucir los pañuelos amarillos indicando que el proceso fue defectuoso. El árbitro principal toma las decisiones finalmente, pero es claro que su grupo de ayuda le hace la labor más sencilla. En cambio, en el futbol soccer el árbitro tiene una compleja labor y prácticamente está solo.

Y miren ustedes. La idea de un  árbitro es para que se respeten las reglas del deporte en cuestión. En ajedrez, por ejemplo, en algún momento hubo una regla, en donde el jugador debía reclamar si el rival perdía por tiempo. Si no se hacía el reclamo en el momento correcto, entonces el infractor podría no ser penalizado por ello. Después, me parece, la FIDE cambió la regla y entonces el árbitro puede decir cuando un jugador sobrepasa el tiempo de reflexión sin necesidad de esperar que el rival de dicho jugador se dé cuenta de esto.  Suena más sensato que el árbitro sea quien penalice a quien cometió la falta pues para ello está. Es su función. La idea, al final del día, es que se cumplan los reglamentos del deporte del que estemos hablando.

Por ello, pienso que la solución de De María está fuera de lugar: "más capacitación a los árbitros". Y es absurda la idea porque repito, la carga y responsabilidad que tiene un silbante en un partida es demasiado para una persona. Por ejemplo, ¿qué tal poner más de un árbitro, digamos uno para cada mitad de la cancha? Eso seguramente eliminaría errores de juicio causados por cansancio, por correr tanto en la cancha e ir observando todas las acciones. Repito ser árbitro de un partido de futbol es demasiado complejo y sujeto al error por la cantidad de juicios que debe hacer a cada instante el árbitro sobre todas las jugadas.

Tal vez como me dijo una vez Silvio Pla: No cambian las reglas de futbol, no se ponen más árbitros, no se usa la repetición instantánea en caso de jugadas dudosas, porque eso provoca la polémica al día siguiente en los medios. Se habla entonces toda la semana de las pifias de los árbitros, de todo lo que se marcó mal, etcétera. Da la impresión que la FIFA no piensa cambiar nada de eso porque eso hace más popular el juego al tener a los medios hablando de él todo el día.

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