Wednesday, October 08, 2014

Cuando una decisión cambia todo


Ayer salí de mi casa para ir al sur. Se me ocurrió no tomar el segundo piso a la altura de  San Antonio, pues el tránsito en el periférico parecía fluir normalmente. Sin embargo, pasando la entrada al segundo piso, cien metros después, hallé que los coches se empezaban a detener. Hubo un accidente de tránsito y ya estaba el automóvil de la aseguradora, una patrulla y una motocicleta de la policía, en donde estos dos últimos elementos por alguna razón habían detenido la entrada de la lateral, amén de cerrar el carril de la derecha (cuando el accidente ocurrió en el carril de alta velocidad). En fin, íbamos a vuelta de rueda pero cuando pasé el auto siniestrado, parecía que las cosas irían mejor. Pero no fue así. doscientos metros después regresamos al "vuelta de rueda". ¿La razón? Nunca la supe, pero de Barranca del Muerto hasta San Jerónimo las cosas fueron lentas, muy lentas.

Y entonces me puse a pensar cómo la decisión de no subirme al segundo piso me hizo padecer un tránsito inesperado y unos 40 minutos más de tiempo para llegar a mi destino. Una decisión que cambio todo. Y si me refiero a esto es porque en el Seminario de Inteligencia Artificial (Ajedrez por Computadora), estamos revisando la apuesta de David Levy.

La historia va así: En 1968 Donald Michie, fundador de l departamento de Inteligencia Artificial y Percepción, en la Universidad de Edinburgo, invitó a Levy, ya un fuerte maestro internacional, amén de ser un estudiante graduado en ciencias de la computación, a la Conferencia sobre IA que se llevaría a cabo en Edinburgo. Levy jugó una partida amistosa con John McCarthy (el autor del lenguaje Lisp, ni más ni menos), la cual ganó el primero. McCarthy le dijo entonces a Levy que podía éste vencerlo siempre, pero que predecía que un programa de computadora le ganaría a Levy en los siguientes diez años. David entonces hizo su famosa apuesta, en la cual aseguraba no habría programa que le ganara en una serie de partidas con los tiempos de torneo. McCarthy aceptó la apuesta después de consultar  a Michie. Originalmente se apostaron 500 libras (250 por parte de McCarthy y otros 250 por parte de Michie), pero luego se duplicó cuando Seymour Papert (el creador del lenguaje Logo), del MIT y Ed Kozdorwicki (creador del programa COKO), se unieron a la apuesta.

David Levy eventualmente ganaría la apuesta en un match a seis partidas (en donde él tenía solamente que hacer 3 puntos, la mitad). Chess 4.7 no pudo contra el Maestro internacional, empatando una partida (la primera), y ganando una, en donde Levy indica, experimentó cuando la puntuación le favorecía 2.5 a 0.5, y en donde planteó la peligrosa defensa denominada como "gambito Letón". De hecho, la estrategia del maestro internacional fue "la de no hacer nada", y así logró ganar fácilmente el encuentro. Los involucrados en la apuesta pagaron un par de semanas después de concluido el match, a excepción de Kozdorwicki, quien le debe a David Levy 250 libras más los intereses compuestos desde el año 1978 (de hecho, en el 2007, en el Campeonato Mundial de Ajedrez llevado a cabo en la Ciudad de México), el propio Levy me confirmó que el autor de COKO no le había aún pagado el dinero que le debe.

Pero si hablo de esto es porque la apuesta de Levy fue más allá que un hecho entre particulares: movió a la comunidad de científicos y gente de computación a desarrollar técnicas y algoritmos para atacar el problema del ajedrez. Dicho de otra manera, esta decisión (la de trabajar basándose en querer ganarle la apuesta a Levy), cambió probablemente el rumbo de la investigación del ajedrez por computadora y para bien. Es curioso que una apuesta de menos de 2000 libras se haya convertido en un catalizador para la investigación más profunda del ajedrez computarizado. Me parece que Levy merece el crédito de empujar este desarrollo aunque probablemente lo hizo sin pensar en las consecuencias.  Esto es, una decisión cambio el derrotero de esta disciplina.

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(*) La ilustración muestra al MI David Levy (ataviado con smoking), en una de sus partidas contra Chess 4.7, que se llevó a cabo en Toronto, Canadá, en el edificio de la Galería Nacional, a fines de agosto de 1978.

2 comments:

Shalim said...

Opino que aquí hay una confusión entre causa y efecto.
La apuesta de Levy no fue la causa de la revolución cibernética del ajedrez.
En los 70's la computación empezaba a revolucionar todo.
La apuesta fue uno de tantos efectos, la revolución del ajedrez con la computadora se iba a dar inevitablemente, aunque la anécdota de Levy nunca hubiese ocurrido.

Morsa said...

Shalim,

sin duda eventualmente la investigación en ajedrez se hubiese dado, aunque probablemente hubiese sido mucho más lenta. Escribí: "Es curioso que una apuesta de menos de 2000 libras se haya convertido en un catalizador para la investigación más profunda del ajedrez computarizado.", lo cual simplemente dice eso, que fue un catalizador y de eso no tengo dudas.