Wednesday, August 31, 2016

Hay que esconder al presidente en el baño


No hay duda que los tiempos han cambiado. Cuando Salinas fue elegido presidente, alguien sabía de un triste acontecimiento que había ocurrido cuando este personaje era niño. "Jugando", mataron a una sirvienta con un arma de fuego, probablemente tomada por accidente o negligencia de dónde los adultos deben tener las armas de fuego. La nota salió publicada en el Excélsior de esos tiempos pero sin querer disculpar a nadie, fue un terrible accidente. Salinas -dicen- mandó quitar de todas las hemerotecas públicas esa nota y me dicen -no me consta- que esta noticia no aparece ya en ninguna parte, al menos en lo que se refiere a bibliotecas y hemerotecas públicas.

Pero Peña Nieto, priísta hasta la médula, vive en ese pasado en donde el gobierno podía mover voluntades fácilmente. Cuestión de unos pesos por acá, una "lanita" por allá y listo, se cubrían errores y listo. Y en esta dictadura perfecta que es México nada pasaba. Pero llegó Internet y con ello eventualmente las redes sociales. Esto cambió sin duda, poco a poco, la faz del entorno en el que nos toca vivir. Ahora no hay noticia que pueda cubrirse. No hay nota que no quede al descubierto. Y sí, también hay un sinfín de notas falsas pero en muchas ocasiones es fácil discernir sobre ellas.

Peña Nieto tiene un entorno muy complicado. Amén de los gasolinazos, el problema de los 43 desaparecidos, que probablemente nunca se va a resolver, sus abusos que insultan a todos los mexicanos como el de la "casa blanca", el predial pagado por un amigo de la Gaviota en Miami, la designación de personajes dependientes del gobierno para revisar si el mandatario no tuvo conflictos de intereses, los millones y millones que ha ganado la mujer de Peña, que es por mucho la actriz mejor pagada de todos los tiempos en televisa, y el último, su fraudulenta tesis, hacen que el gobierno que arropa a Enrique Peña Nieto lo tenga que esconder.

Y esconderlo no significa que no dé sus cotidianos discursos vacíos y sin ninguna trascendencia. Lo que significa es que el gobernante está lejos de aparecer en actos verdaderamente públicos. Hoy, por ejemplo, vino Donald Trump, el candidato republicano de las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo a fin de año en el país del norte, y se hizo un acto en donde los dos personajes dijeron sus respectivos discursos que francamente a nadie le importan. Pero apareció Peña Nieto, sí, en un auditorio dentro de los Pinos, en donde solamente fueron invitados unos cuantos a este espectáculo que no tiene trascendencia alguna en lo que dijeron, pero sí en la estupidez de este gobierno para hacer todo mal. Invitan a un cretino como Trump cuando constantemente ha insultado a los mexicanos, pero en fin, eso es arena de otro costal.

El punto es que Peña, después del reporte especial de Aristegui sobre la tesis plagiada que hiciese éste en la Universidad Panamericana, no podrá ya enfrentar directamente al respetable porque en estos tiempos ya la gente no se queda callada, sino que ahora, gracias a, y envalentonados incluso por las propias redes sociales, si se encuentran a Peña en un acto público bien podrían decirle de cosas, ridiculizarlo o tener que aguantar los malos tratos que se le dio a Peña en la Ibero cuando era candidato presidencial y del cual muchos nos acordamos cuando este personaje se tuvo que esconder en un baño de dicha universidad.

Peña Nieto es un títere que tiene una agenda que le dan y que él simplemente ejecuta. Osorio Chong y Videgaray tienen que salir constantemente al quite porque es claro que no tienen la misma cola que tiene el presidente, que es muy larga y fácil de pisar. Y entonces lo protegen, o se lo llevan a firmar acuerdos a la "conchinchina" cuando las cosas se están poniendo feas en el país.

Una prueba más de este escondite de Peña es que ahora no habrá el día 1 de septiembre un informe a la nación, sino que habrá una serie de cápsulas donde Peña, en un entorno controlado, sin gente que le tire mala leche, hablará de las cosas que cuentan poco pero que cuentan, que creo que es el slogan publicitario que parece que al presidente le ha parecido genial y se llena la boca de esta frase cada vez que puede.

Peña pues, no puede dar la cara porque hay un buen porcentaje de personas que le dirían hasta de qué se va a morir si lo tuviesen enfrente y no sin razones. Es claro que este es un presidente en imagen que busca serlo en el exterior, pero ya hasta eso está en tela de juicio. Por ejemplo, medios como el País (España) y The Guardian (Reino Unido), ya publicaron lo de la tesis fraudulenta de Peña. Así, los baños de la Ibero le quedan cortos. Hay que buscar otros más grandes para esconderlo.

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