Sunday, October 09, 2016

El ajedrez es un lenguaje


Una de las preguntas más frecuentes que se hacen los ajedrecistas es ¿por qué no mejoro en ajedrez? Y tenemos a muchos jugadores que estudian con ahínco, que trabajan duro, pero que de pronto s estancan y parece que dar el brinco a un nuevo nivel es algo prácticamente imposible. ¿Cuáles son las razones de esto? Yo tengo una teoría que podría explicar qué está pasando:

Miren, el ajedrez es como un idioma. Quienes aprenden desde niños a hablar en un idioma en particular, no lidian con reglas gramaticales, sino que con la práctica y el escuchar cotidianamente cómo hablan las personas mayores, hacen que poco a poco el cerebro de un niño comience a comprender que hay ciertas reglas que encadenan unas palabras con otras, en un orden determinado. Curioso es que cuando un niño está empezando a hablar, o ya habla con cierta soltura, de pronto se equivoca con frecuencia cuando trata de conjurar los verbos irregulares. Los mayores entonces los corrigen y poco a poco se va alcanzando un nivel "competitivo" para expresarse.

El ajedrez es algo parecido. Quien empieza a ver ajedrez desde su más tierna infancia, no se le necesita explicar incluso cómo se mueven las piezas. Si le damos el suficiente tiempo y lo hacemos con frecuencia, el niño podrá descubrir cómo es que las figuras se mueven en el tablero y cuáles son las reglas del mismo. Desde luego que no están de más las explicaciones pero a mí me queda claro que aunque no se le den ningún tipo de argumentos, si se les muestra el tablero con frecuencia y cómo se mueven las piezas, en poco tiempo el niño podrá entender al menos cómo se juega al ajedrez. De hecho, se me ha ocurrido que si a un niño, desde que nace, se le "bombardea" con tarjetas con posiciones de partidas, con las diferentes secuencias que se dieron en ellas, a la larga terminará entendiendo este "lenguaje" y sabrá qué está pasando aunque repito, no se le dé ninguna instrucción hablada.

Con el tiempo, el niño entonces va a la escuela y aprende gramática. Su vocabulario se incrementa y si se le acostumbra a leer al infante, seguro en unos pocos años tendrá una expresión oral y escrita mucho mejor que sus compañeros de clase. Por ejemplo, quien no lee no sabe cómo se escriben las palabras y por eso comete errores de ortografía que parecen "horrores". Leer incrementa el vocabulario.

En ajedrez el "leer" significa repasar las partidas de otros jugadores. Y es incluso más fácil todo porque hay muchos libros que describen las mejores partidas, las más ilustrativas, en donde se hicieron las jugadas más sorprendentes o donde quizás, se encontraron planes estratégicos nada simples que a la larga llevaron a la victoria. Quien lee mucho -valga la analogía- hallará que poco a poco las partidas importantes se vuelven parte de su vocabulario ajedrecístico. Las partidas más ilustrativas pasan a ser el acervo (el vocabulario, pues), del ajedrecista y entonces podrá aplicarlas (podrá hablar con soltura), si el caso lo amerita.

Si seguimos con esta analogía, nos daremos cuenta de algo: quien estudia un idioma, es decir, que no es su lengua materna, encuentra que aprender a expresarse en otro idioma es difícil y se requiere de estudiar y de practicar. Pasemos al ajedrez: si aprendí de grande a jugar al ajedrez, sin duda podré ir acumulando conocimientos y llegar a "expresarme" bien dentro del juego pero... ¿podré jugar como los grandes maestros? Difícil saberlo, aunque claramente si regresamos a la analogía del lenguaje, el escribir textos no nos convierte en Borges necesariamente. Hay algo más en todo esto: algo del manejo del lenguaje, un vocabulario extenso, así como conocimiento profundo de lo que se escribe. Sin embargo, aunque no lleguemos a la erudición de un Borges, bien podríamos podernos expresar lo suficientemente bien para que incluso, eventualmente, alguien se interesara por publicar nuestros escritos.

Y sigamos con la analogía del lenguaje. ¿Cuánta gente podría escribir bien en un idioma que ha aprendido ya de adulto? ¿Qué necesitaría para ello? Probablemente mucha práctica, hacer del idioma extranjero algo como propio, entender las expresiones idiomáticas (¿patrones?) de dicho idioma para poderse expresar más como la gente se expresa localmente en ese idioma en particular.

Entonces, ¿se puede progresar en ajedrez? ¿romper esas barreras invisibles que a partir de cierto nivel parecen no poderse sobrepasar? Sí, sin duda se puede, pero se requiere de aplicarse profundamente en este "idioma" que es el ajedrez. Hay que practicar ("hablar y escribir") en este idioma nuevo tanto como se pueda. No se puede progresar si no se hace un esfuerzo muy grande para que, a la larga, podamos expresarnos en este idioma particular.

¿Entonces se puede llegar a gran maestro? Probablemente sí, pero esto requiere, sobre todo si el ajedrez no fue su "lengua materna", dedicarse quizás de tiempo completo. Y esto, considerando que hay que ganarse la vida, muchas veces no es fácil. Pero más allá de eso quizás por eso es difícil mejorar a partir de haber llegado a cierto nivel. Pasa lo mismo ya sea un idioma extranjero o el nivel ajedrecístico. Vamos, que hablar "mejor" en un idioma nuevo parece difícil a partir de que ya quizás podemos entendernos con la mayoría.

Para mí la analogía -producto de una plática con el Dr. Carlos Torres, matemático/lógico de la Facultad de Ciencias de la UNAM- es estupenda, porque hablar de un idioma o del ajedrez es prácticamente hablar de lo mismo.

Termino con la frase de Bent Larsen: "es un lenguaje marcado por la agresión, por la discusión". O mejor aún, vean la imagen que ilustra este artículo. Para mí esto es ya clarísimo.

Wednesday, October 05, 2016

Aceptaron mi artículo para el congreso de Argentina


Hace un par de días recibí un correo de la organzación del SugarLoafPlop, una conferencia dedicada al tema de patrones de diseño. El artículo es una parte de mi tesis de doctorado que me está dirigiendo el Dr. Jorge Luis Ortega-Arjona.

Debo decir que en estos dos años y medio casi de trabajo, he aprendido el rigor que la ciencia impone. Sin duda es muy ilustrativo y muy formativo y me demuestra lo que ya sabía desde hace mucho: que nunca uno deja de aprender.

Ya daré cuenta de lo que acontezca en este tema.