Sunday, September 24, 2017

32 años después y seguimos sin aprender nada



México es un país en donde la simulación es cotidiana. Nos hablan de que hay leyes para todo, pero en el fondo todo termina en la corrupción en todos los órdenes de la vida. Y así como hay corruptelas para otorgar proyectos millonarios, también las vivimos cuando el policía nos detiene por una falta de tránsito, sea real o ficticia, que se arregla normalmente con una mordida. A eso mi hermano le dice "simplificación administrativa", en una de sus ironía.

Pero con el sismo del pasado 19 de septiembre regresamos a lo que ocurrió hace 32 años. Hubo un simulacro de sismo a las 11 am en todo el país, pero eso y nada es lo mismo, porque no hay compromiso, porque nadie se lo toma en serio, porque en dicho simulacro no se da nada parecido a lo que pasa en un sismo. Me explico: yo estaba en la sala de cómputo de la biblioteca de la Facultad de Ciencias, y me informaron que diez minutos antes de las 11 cerrarían la misma "para que todos fuesen al simulacro y nadie se quedara trabajando". Entonces, 10 minutos antes salimos todos de la sala de cómputo, con nuestras pertenencias.

Pero dos horas y 15 minutos después ocurrió el movimiento telúrico y ahí vi salir a gente corriendo, cosa que en principio debería de evitarse. Ahora el laboratorio donde daba clases se quedó vació en menos de un par de minutos y muchos alumnos no sacaron sus pertenencias. Simplemente dejaron todo en el salón (y así hice yo).

Y entonces comenzó una errática organización al respecto. Los ingenieros, coordinadores, y demás personajes académicos de la Facultad de Ingeniería, comenzaron a organizarse y lograron en menos de una hora tomar decisiones importantes. Cerraron la Facultad y hallé que toda Ciudad Universitaria sería desalojada.

Como no había transporte público, caminé desde la Universidad a casa de mi madre y no parecía haber daños en los edificios por el trayecto en el que estaba. Ya comenté que llegué a casa de mi madre y no había luz, la cual llegó a las  5 de la tarde y entonces enfrentamos las mismas escenas que se vivieron hace 32 años, y el mismo caos, y los mismos voluntarios espontáneos y la supuesta coordinación del gobierno en el desastre.

Con el paso de las horas y los días, ahora con Internet y las redes sociales, hemos leído sinfín de peticiones de ayuda, de material, de comida, de materiales como picos y palas. Y entonces se apela a la sociedad civil a que lleve generadores de electricidad, materiales como los mencionados, comida, agua, etcétera. Y no es que eso por definición esté mal, pero yo me pregunto: ¿Y el fondo para los desastres nacionales que tiene unos 9 mil millones de pesos, dónde está? No he visto que se haya comprado una sola pala, un solo pico, con dicho fondo. Y además de eso, tenemos empresas como Google y Facebook, en donde cada una ha donado un millón de dólares para ayudar en la tragedia. Salma Hayek donó 300 mil dólares y el Vaticano sólo 150 mil dólares, que me parece casi una grosería siendo el propio Vaticano, pero en fin. El asunto es que ¿a qué cuenta depositaron? ¿Cómo se puede acceder a ese dinero? ¿Por qué en este sentido nada se transparenta? ¿Cómo podemos saber los mexicanos que ese dinero se ha usado para lo que fue donado y no para embolsárselo?

La realidad es que de nuevo, estamos actuando como hace 32 años, pero con el agravante de que no aprendimos nada. Nuestra cultura de la prevención es otro mito del gobierno y además, a la hora de apoyar, el gobierno se hace "pato", como se dice coloquialmente, es decir, no se ve que realmente el gobierno federal haga su tarea. De nuevo, en su mayoría las cosas se están haciendo gracias al esfuerzo ciudadano.

Y me pregunto ¿por qué no hemos hecho nada en serio en estos 32 años? Tenemos a las fuerzas armadas que no entran ninguna guerra des de hace muchos más años y que cuesta al Estado mucho dinero. ¿Por qué no se organiza de verdad algo entre los militares y la ciudadanía para que en el momento de que ocurra el sismo estemos ya con un plan de trabajo? Sí, no podemos saber qué edificio se caerá y dónde habrá que acudir, pero si de verdad hubiese organización, bien podríamos tener de inmediato los fondos listos para ser usados en el desastre. Y si he pensado en las fuerzas armadas es porque ahí están, porque supuestamente tienen ya disciplina castrense y bien que mal, podrían organizar efectivamente las operaciones de rescate con un liderazgo claro, como por ejemplo, en lo que se refiere a suministros de agua, comida, materiales, motosierras, elementos de higiene, vendas, medicinas, etcétera.  Quizás, para evitar que con el tiempo esta organización se maleara o se corrompiera, debería haber un contrapeso ciudadano. Y tener un seguimiento constante porque creo que tampoco hemos aprendido que vivimos en una zona sísmica.

Yo no quiero pensar que de pronto un país nos invadiera porque si así fuera, no habría la mínima organización para repeler cualquier amenaza a la nación. En la Segunda Guerra Mundial, los Aliados trabajaron con disciplina y todo el desarrollo fue para apoyar el esfuerzo de la guerra. Hoy, que no estamos en guerra con nadie, no podemos lidiar con estas catástrofes naturales porque nunca nos hemos organizado de verdad, porque nos han vendido la mentira de la protección civil y de la cultura de la prevención. Nada de eso sirve.

Vamos, que lo más lamentable es que no veo ninguna iniciativa al respecto y con el tiempo olvidaremos todo esto que está pasando y nos acordaremos de nuevo cuando nos llegue el siguiente sismo. Parece que al mexicano le gusta improvisar y nunca se piensa preparar de verdad. Triste realidad que vivimos.

1 comment:

Rigoberto Lazaro said...

También me he estado cuestionando este asunto. Vivo en Tabasco y el único desastre natural que me toco ha sido la inundación del 2007 (que no afectó a mi comunidad, gracias a que es zona alta), pasó algo parecido a ahora, hubo mucha ayuda humanitaria pero era un desastre de organización ya que muchos oportunistas aprovecharon de la situación y con la ayuda internacional luego se dio a conocer que parte de este dinero fue desviado por el gobernador y sus allegados. Lamentable ver que esto sea así.

Un saludo.