Saturday, September 30, 2017

De sismos y ciudadanía



Dentro de un par de días habrán pasado dos semanas desde el espantoso sismo del 19 de septiembre del 2017. Como pasó en 1985, la ciudadanía se volcó para ayudar a mucha gente que quedó atrapada en edificios y construcciones colapsadas. Como hace 32 años, el gobierno resultó casi de adorno y hoy, gracias a las redes sociales, hubo una comunicación que no se pudo tener en el 85.

Ahora los ciudadanos tienen voz y opinan -muchas veces sin bases- de cuanto tema se les ocurre. Las redes sociales guardan todos esos bytes de las infinitas discusiones e intercambios de opiniones y esto enriquece nuestro entorno muchas veces.

Sin embargo, cuando ocurren los sismos y pasa gradualmente la emergencia, entonces no faltan los personajes que en el sitio de videos más famoso del mundo, YouTube, expresan sus opiniones sobre lo que se debe seguir haciendo o bien, sobre lo vivido y lo que se espera que ocurra con la ciudadanía.

Y así tenemos a varios actores y actrices, como Eugenio Derbez, que siempre tiene que promoverse en cuanto lugar puede, a decir que él no esperaba ver que la ciudadanía hubiese actuado como actuó después de la sacudida que nos dio el sismo. Y supone que ya México cambió y que ganamos un nuevo México en donde la corrupción y el egoísmo se quedan atrás. Pero la realidad es que todo su discurso son palabras huecas porque hay algo que rebasa todas las buenas intenciones, el sobrevivir día a día.

Y sí, quisiéramos pensar que México cambió, pero no lo veo realmente. Por ejemplo, ¿se va a reconstruir la ciudad? Suponemos que sí por lo que sí por lo que dijo Peña Nieto. ¿Y los fondos apá? ¿Y la transparencia? Bien gracias. ¿Por qué nadie levanta la voz para que se dé una relación de donativos y del cómo se usará, del cómo acceder a ellos? De eso nada.

Lo grave es que todo eso los políticos lo saben y no dirán nada porque entienden perfectamente que con el correr del tiempo regresaremos a lo que es México, este país desorganizado, mal hecho, que no sirve (dixit Russek), en donde el que no tranza no avanza y en el que eventualmente los del poder decidirán sobre el futuro de todos nosotros pero siempre a favor de ellos.

Nada va a cambiar porque simplemente no hay líder moral en este sentido. Ya más de uno dirá que está López Obrador, y aunque no tiene cola que le pisen, es claro que con este país de tramposos y en donde jamás se respeta la decisión en las urnas, que llegue a la presidencia será imposible y por ende, terminará el Peje mandando al diablo a las instituciones y vivirá hasta su último respiro gracias a su partido, Morena.

Y lo peor es que si este escenario se cumple no pasará nada. Todo seguirá igual. El sismo cimbró 50 segundos a esta ciudad y quizás a este país por entero, pero será como esas catástrofes que habremos de apechugar porque la vida sigue. Yo dudo que algo cambie sin un líder verdadero, uno que ponga a temblar de verdad a la farsa institucional, uno que de verdad termine ganando las elecciones y juzgando a todos estos ladrones de cuello blanco que cada seis años llevan a este país a la quiebra. Mientras no exista algo así, todo habrá de pasar como si nada.

Y si alguien cree que las redes sociales, sus críticas, sus memes, sus videos, todo lo que se ve en ellas, incide para que las cosas cambien, pues les tengo noticias. No es así. Los políticos lo saben, los del gobierno lo saben. Son válvulas de escape de la ciudadanía en donde podemos mentar madres y decirle al presidente que chingue su madre, pero eso no cambia un ápice a este país, aunque quizás le da más calma a quien insulta al mandatario, el cual -cabe decir- ni nos ve y ni nos escucha.

Así pues, todo quedará en esas buenas intenciones, aunque de buenas intenciones esté empedrado el infierno.

1 comment:

Emerson Posadas said...

En mis escasos treinta y siete años de existencia, nunca he visto que México haya mejorado en aspectos de calidad de vida, no veo por que vaya a ser ésta la excepción