Tuesday, September 19, 2017

Se repite la historia 32 años después



Hoy hubo un simulacro de sismo en todo el país. Yo estaba en la Facultad de Ciencias y me dijeron que cerrarían laboratorios de cómputo para que nadie se quedara en ellos y participara en el simulacro. A las 11 sonó la alarma y la gente se arremolinó en los lugares destinados para un evento de estos. Pasaron quizás 10 minutos y todo terminó.

Regresamos todos a nuestras actividades. A la 1 pm fui a Ingeniería a dar mi clase y cuando explicaba las bondades de Linux de pronto vi que todos los alumnos se paraban... Y entonces noté que estaba temblando. Salimos todos con prisa y en la salida del edificio vimos cómo parecían romperse algunos cristales. Es una situación pavorosa. Yo ni siquiera me fijé en mis cosas, simplemente salí al sitio oficial de reunión para estos desastres naturales. Un par de segundos dentro de las instalaciones podrían ser claves para salvarse.

Cuando salimos todavía vi un poste de luz que se mecía. Pienso que fue un sismo muy corto, no lo sé, pero tengo la impresión que si acaso duró 40 segundos, los cuales finalmente son suficientes para hacer mucho daño. Estuvimos en el punto de reunión una hora más, hasta que se nos permitió entrar a los laboratorios. Mis alumnos pasaron ordenadamente, recogieron sus cosas. Yo hice lo propio y salí. Desde luego la UNAM cerraría para ver los posibles daños.

Como todos salimos prácticamente a la misma hora, los PUMAbuses no eran suficientes. Me fui caminando a la estación Ciudad Universitaria del MetroBús. Vi enormes filas que se arremolinaban y además, no pasaban los autobuses. Decidí entonces regresar a pie.

Habré caminado 20 o 25 minutos y llegué a Periférico con la esperanza de tomar algún transporte. El tránsito desquiciado. Decidí irme caminando a casa de mi madre. Había mucha gente caminando como yo. No vi ningún edificio colapsado y pensé que nada más había sido el susto. No había acceso a Internet en el teléfono y no podía saber el estado de las cosas.

Llegué a casa de mi madre, que estaba bien, aunque también se había asustado y comimos. No había luz, la cual llegó a eso de las 5 pm. Y entonces las escenas del sismo del 85 regresaron. Gente apoyando en los edificios colapsados, peticiones de ayuda, peticiones para hallar personas desaparecidas. Los primeros reportes de personas fallecidas. El caos en pleno y los medios tratando de hacer su tarea, a excepción de López-Dóriga, que se tenía que colar en la transmisión de Televisa porque su vanidad lo puede todo. Y decía frases que me hacían hasta doler del coraje, como la de que era un "nuevo alumbramiento", cuando se veía en las escenas que sacaban a una persona de los escombros. vaya pseudo-periodista que quiere hacer una gran crónica en estos momentos donde no se tiene más que informar y ayudar. Pero así es este México. Siempre habrá cretinos.

Curiosamente hoy fue el simulacro y un par de horas después el sismo. Esto pasó hace 32 años, también un 19 de septiembre y lo que se vivió en ese momento no puede olvidarse, como tampoco puede olvidarse lo que ahora vivimos. Quizás en términos estadísticos este sismo fue menos, mucho menos grave que el de 1985, pero es claro que la ciudad y el país mismo está convulsionado y tratando de rehacerse en esta situación tan fuerte.

Hoy, como hace 32 años, viví como muchos otros mexicanos, una espantosa tragedia provocada por causas naturales. No se puede hacer nada ante la fuerza de un sismo (que en algún otro mensaje de este blog buscaré calcular). Sólo resta tomar las precauciones del caso y esperar que la suerte esté de nuestro lado.

Sólo queda, por hoy, reinventarse.

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Foto que ilustra el artículo, cortesía de Fernando Romo.

2 comments:

JL said...

Enorme pena por las víctimas y el daño que han causado los terremotos. A la vez, me alegro de que Usted y su madre se encuentren bien. Siento el mismo dolor que si la catástrofe hubiera ocurrido en mi país.

Un abrazo desde España.

Morsa said...

Gracias mil. Un abrazo