Friday, February 24, 2017

Cuando hay dolo



En el artículo pasado hablé de mi experiencia en la Editorial Rodrigo Porrúa, la cual usa un modelo de negocios que básicamente puede definirse como de "vanity printing", un esquema que muchas editoriales estadounidenses han usado. La idea básica es que el autor paga la edición de 1000 o 2000 ejemplares, en los talleres de la propia editorial, y entonces ésta se encarga de organizar las presentaciones para que el autor pueda empezar a darse a conocer y recuperar el gasto de la impresión de su obra. En este modelo de negocios, cuando el autor recupera la inversión, entonces las utilidades van al 50%, lo cual en ese sentido es mejor trato que el que da cualquier editorial con el modelo tradicional, pero a cambio la editorial simplemente no arriesga y más aún, se hace de trabajo porque el autor le paga a los talleres de la propia editorial la confección de su libro.

Después del maltrato del cual fui objeto, quedé con el vicepresidente del Grupo Rodrigo Porrúa, que tendríamos una cita el martes pasado. Quedamos a las 12 del día en sus oficinas. Llegué con todo el tiempo del mundo y a las 12 estaba esperando que me recibiera, pero Zozer Santana no había llegado. Me dijeron en la entrada que me avisarían cuando llegara. Esperé unos 45 minutos y encontré a Patricia Quinn. Entonces le comenté que tenía cita con Zozer y ella me dijo que no había llegado porque estaba muy ocupado atendiendo otros asuntos. Le informé a la Sra. Quinn que yo también estoy muy ocupado y que aún así llegué al compromiso pactado y que me parecía una falta de respeto del vicepresidente que no llegara a la cita acordada.

Le expliqué a la Sra. Quinn todo el catálogo de -en el mejor de los casos- medias verdades que me habían recetado para tratar de meterme en este negocio del "vanity printing". Se disculpó de no haber aclarado desde antes el modelo de negocios usado. Se disculpó sobre la actuación de la impertinente y grosera persona que me atendió ara ver qué pensaba de la cotización que me habían mandado.

El Sr. Santana llegó, me saludó y pensé que me atendería pronto, pero no, se fue a sus oficinas, supongo, y después, por medio de la Sra. Quinn me dijo que estaba muy preocupado por tenerme ahí esperando, pero no me atendió. Le dije a la Sra. Quinn que el trato que se me dio simplemente no puede ser y que lo que menos me importaba ya era que el libro se publicara. Ella me indicó que habría la posibilidad de buscar patrocinios porque aseguró que mi libro era estupendo. Pero la verdad no le creo nada. Me pidió que reconsiderara el tema y que ella se movería para hacer las cartas a diferentes instituciones que pudiesen patrocinar mi obra. Después de todo esto, y sin haber sido atendido en la cita a la que fui, me despedí de la Sra. Quinn a la una y media de la tarde. Y por cierto, hasta el día de hoy ni una llamada para reagendar la cita, nada. No hay el mínimo interés finalmente.

Pero he aquí que un usuario llamado "Redes Porrúa", escribió un comentario al respecto del primer artículo que escribí, que dice a la letra:

"Después de leer su historia con Grupo Rodrigo Porrúa, lamentamos que haya vivido tan mala experiencia, pero nos gustaría aclararle que esa empresa nada tiene que ver con Porrúa y los 117 años que la respaldan. Rodrigo Porrúa del Villar no es y nunca ha sido accionista, apoderado ni trabajador de Librería o Editorial Porrúa. Sus actividades no son una división de nuestra empresa, no es parte de la familia y simplemente se vale del buen prestigio que su apellido tiene en el mundo de los libros para atraer clientes y obtener beneficios. Grupo Rodrigo Porrúa es una empresa de reciente creación (2015) y tenemos un proceso en su contra ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) porque no queremos que siga manchando nuestra reputación. El compromiso que tenemos con la cultura es real y 117 años de historia, 75 sucursales y colecciones emblemáticas como Sepan Cuantos y Biblioteca Jurídica Porrúa lo avalan".

Es decir, el Grupo Rodrigo Porrúa no tiene nada que ver con la Editorial Porrúa. ¿No sería conveniente aclararle a los autores esto desde un principio? Porque sí, puede haber otra editorial que contenga el apellido Porrúa, pero al menos para mí es claro que hay dolo en no decir que no tienen nada que ver con la emblemática editorial.

Si uno entra a la página del Grupo Rodrigo Porrúa, podrá ver la siguiente leyenda...



¿La editorial más grande e importante de México? Podría pensar si se tratase de la Editorial Porrúa, pero como indica el comentario a mi blog, la famosa Editorial Porrúa no tiene nada que ver con este grupo. Me parece que este grupo saca provecho de la fama de la auténtica Editorial Porrúa.

Pero por si fuera poco, he aquí un video del mismo grupo, en donde se nos hace creer que esta editorial es finalmente parte de la Editorial Porrúa, cosa que no es cierta:



A mí me queda claro pues que hay dolo. Así las cosas.

Friday, February 17, 2017

Modelos de negocios y la vanidad humana



Hace un par de semanas me hablaron de la editorial Grupo Rodrigo Porrúa. Me habló Patricia Quinn, quien me dijo que uno de los libros que propuse en su promoción de cazadores de talentos había pasado los filtros básicos y querían publicarlo. Quedamos en vernos personalmente y por cuestiones de trabajo sólo pude ir a las oficinas una semana después. Ahí la Sra. Quinn me indicó las condiciones de la publicación de la obra, las cuales son que yo pague la producción del libro y que la editorial se encargarían de hacer las presentaciones del libro, etcétera. Se supone que en el trato está que todas las ganancias serán para mí hasta que recupere la inversión de la producción del libro y que después de eso iremos al 50% en las ganancias del mismo.

Entiendo el modelo de negocios y le dije que esperaría a la cotización, la cual finalmente me la mandaron por correo electrónico. En los siguientes días me habló Vanessa (o Valeria), no me acuerdo del nombre exacto, para darle seguimiento al asunto. Le expliqué por teléfono que sería lo más franco posible. Le informé que me parecía costosa la cotización porque no estoy en un momento de gastar una cantidad que me es muy superior a lo esperado (el tiraje mínimo son mil libros, a todo esto). Aparte de esto había otro cargo bastante oneroso para ser publicado como e-book y otro más que no entendí, que era de una cantidad similar, pero que era para estar en algo que en la editorial llaman "realidad aumentada". Estos dos últimos rubros no tienen ninguna explicación al autor.

Le expliqué a la srita. que me habló que además, en el fondo, me sentía engañado. Cuando le hablan a uno de un sello editorial como Porrúa, uno quizás asume que la editorial se interesa por publicar mi libro, pero en el modelo de negocios, que no se aclara en el proyecto de cazadores de talentos explícitamente desde el principio, (es decir, desde antes de que se manden las obras a análisis por parte de la editorial), el autor debe pagar la producción del libro. Eso es como si yo le dijera a usted lector que tiene pinta para ser locutor o locutora y lo invito a mi empresa que hace televisión. Y usted va, pero cuando va a aparecer le digo: ah, pero te aviso que tú tienes que pagar la producción. Nosotros ponemos lo demás, la infraestructura, y vas a salir en la TV, vas a ser famoso, etcétera. Es un poco deshonesto, es un poco como engañar, ¿no? Enganchan al autor con la potencial idea de publicarle su libro pero a la hora de la hora le informan que uno tiene que pagar por ello.

Pero créame, entiendo perfectamente el modelo de negocios de esta promoción. La editorial arriesga menos y esperan que el libro se venda para que eventualmente, cuando el autor recupere el gasto que hizo, puedan ambos ir a un porcentaje en utilidades mejor que en las propuestas tradicionales.

Y entiendo también que mucho se mueve por la vanidad del autor. Todo autor quisiese ser publicado y hay algo de ego y vanidad en el asunto. En mi caso ya no tengo ese problema porque ya me han publicado antes cuatro libros (todos de ajedrez, sí, y éste libro es de física). Pero comprendo que si un sello de la calidad de Porrúa le hace una propuesta así, no es tan fácil decir que no.

Por otro lado, me temo que me siento engañado, le comenté a la que me habló por teléfono, porque la Sra. Quinn me dijo primero, vía telefónica, que había pasado por varios filtros, empezando por 15 mil propuestas de libro. Después en la plática que tuvimos personalmente me dijo que eran 11 mil propuestas. No le creo esos datos. Entiendo que quiere venderme la idea, pero no me está diciendo la verdad.

Y es fácil probar que la Sra. Quinn exageró. Supongamos que había 11,000 propuestas de libro. Supongamos que tienen 110 personas para revisarlos (que desde luego no tienen tanto personal). Eso correspondería a cada uno de esos revisores el ver 100 libros y decidir si valen la pena o no. Por supuesto que pueden no pasar muchos por estar mal escritos o tener faltas de ortografía desde la página uno y entonces el revisor los descarta. Supongamos que se queda con la cuarta parte de los 100 libros. Ahora tendrán en total 2750 obras por revisar. Una labor titánica de todas maneras. Por eso no le creo a sus cifras alegres.

Más aún, comentó la Sra. Quinn que una autora (de una novela juvenil de aventuras, me parece), en su primera presentación había vendido 600 ejemplares de su obra. ¿Pues a qué foro/local la llevaron en donde cupieran 1000 personas quizás? Tampoco le creo ese dato. Lo siento. Me parece todo exagerado porque quiere que le entre al negocio que me han planteado.

Otro asunto es que Valeria, o Vanessa (?) me dijo que la editorial colocaba sus libros en muchísimos lugares. Lo que no dice y que le indiqué, es que muchas veces pueden mandar cientos de libros a muchas librerías, pero están a consignación, asunto común en esta industria hasta donde entiendo. En consecuencia, si ponen 500 libros míos en diferentes sitios no es garantía de que se van a vender. Normalmente se tienen devoluciones y en muchas ocasiones son mayoritarias. Así, poner N libros en tiendas comerciales, librerías, puestos de periódicos, etcétera, no significa que esos libros se den por vendidos y como dije, de hecho la mayoría se regresan, dato que no dicen explícitamente.

Y les explico a mis cuatro lectores: yo escribí un libro sobre la naturaleza del tiempo, es de física y no se va a vender como novela ni como libro de autosuperación. Aunque esté muy bien escrito (yo soy el autor y al autor siempre le complace su propia obra), no soy Stephen Hawking y su "Breve Historia del Tiempo". Pero yendo a los números, que probablemente que yo pudiese recuperar la inversión va a llevar muchos meses, sino es que años. Una vez McGraw Hill me dijo que un libro que escribí sobre Inteligencia Artificial me lo publicarían si podía asegurarles 500 ejemplares vendidos, cosa que le dije que no podía asegurarles nada. Por ende, no se publicó. Y lo entiendo, la industria editorial es un negocio y no es un asunto de caridad.

Todo eso se lo dije a la srita. que me habló, pero no le gustó. Me dijo entonces que qué bueno que le decía eso porque ya no perderían el tiempo conmigo. Me dijo que me estaban dando una oportunidad única cuando ese concepto para colmo es falso. En todo caso son los autores los que le dan a las editoriales esa oportunidad única de que les publiquen sus materiales porque sin libro no hay editorial, punto. El libro es pues la materia prima. Pero eso, la grosera que me atendió no lo entiende.

Lo que me dijo la impertinente empleada de Porrúa es un insulto a mi persona además de ser un insulto a mi calidad de autor potencial en dicha editorial. Le dije que buscaría sacar cita con el Sr. Rodrigo Porrúa porque a mí (ni a nadie), se le puede dar el trato que se me dio. La grosera que me atendió me dijo que me estaban dando la oportunidad pero que qué bueno, porque autores no le faltaban.

Yo me pregunto ¿Así trata a sus potenciales autores la editorial Porrúa? Para la srita que esperaba que le dijera que sí a todo, pues como no le gustó, de pronto, de ser un prometedor autor resulté deleznable. De ser un brillante escritor pasé a ser parte de la basura, desechable, total tienen lista de espera de autores. Yo no puedo creer que se me dé ese trato. No puedo creer que se me digan medias verdades (o peor aún, mentiras), sobre la realidad de recuperar la inversión y el hecho de que todo esto no me lo indicaron antes de que les mandara el libro para su revisión.

Por cierto, cuando le pedí el nombre a la que me atendió, ya no me lo quiso dar y me colgó el teléfono. Ahí tiene el trato que recibí.

Pero sin afán de hacer demasiado largo el asunto, debo decirles que en este modelo de negocios el autor puede aparecer en el sello de Porrúa (o quizás otro), si escribe más o menos sin faltas ortográficas evidentes y si tiene el dinero para pagar la producción del libro. No se trata pues de si el contenido del libro es bueno. Mi libro es de física, sobre el tema de la naturaleza del tiempo, asunto nada fácil de explicar y en que me llevé dos años en escribir. ¿Hubo en ese análisis de mi obra un diagnóstico de algún físico que siquiera hubiese hojeado mi obra? No. No hay nada de eso.

Y mi punto es que las editoriales en el modelo tradicional de negocios, cuando ven a un autor prometedor, apelan para que dicha editorial arriesgue y publique el libro porque el autor lo merece, porque su obra tiene cierto valor, etcétera, y no porque el autor va a pagar la obra para que entonces se publique.

He pedido cita con el vicepresidente de la editorial y lo veré el martes que viene. Vamos a ver qué me tiene que decir. Seguiremos informando.

Los gasolinazos que no se cumplen


En los primeros días de enero de este 2017 el gobierno empezó con el tema de la liberación de los precios de las gasolinas, que a su entender, estaban subsidiadas y eso simplemente no podía ser. Así, nos aventaron un prime "gasolinazo" de unos 2 pesos (10 cvs. de dólar) por litro, lo cual hizo que la gente se enfureciera.

Los primeros días del gasolinazo hubo saqueos, bloqueos en carreteras y esto se multiplicó en todo el país. Por primera vez quizás, el pueblo le respondía a Peña y su gobierno por la medida. Tardó unos días en salir nuestro carismático presidente a decir que "la medida era dolorosa pero necesaria y además, que él sabía del enojo y frustración de los mexicanos", pero no cambió nada. No bajó la gasolina. Nada pasó. Pero el asunto no quedó ahí. Se siguieron bloqueando gasolinerías y era evidente que nadie, pero nadie, estaba contento. Finalmente, si sube la gasolina, sube todo.

Cabe señalar que el gobierno, en uno de sus actos tan fuera de tiempo, empezó a decir que no se podían quitar los impuestos especiales a la gasolina porque de esos dineros salían los presupuestos para un sinfín de tareas del gobierno. Así, salió el imbécil de Nuno, el de la SEP, a decir que se recortarían programas educativos si se bajaba el precio a la gasolina. El Dr. Narro, quien estuvo en la rectoría de la UNAM por 8 años si mal no recuerdo y que ahora es el de la Secretaría de Salud, dijo que programas de salud sufrirían si se bajaba el precio del petróleo. Es decir, no le sirvió de nada a Narro estar en una institución emblemática y guerrera como la UNAM para terminar siendo el mejor soldadito del PRI. Algo francamente de pena ajena.

Se supone, desde luego, que la reforma energética iba a hacer entrar a las marcas estadounidenses pero por alguna razón eso no ha pasado y entonces el precio de los combustibles, que supuestamente estaría calculado de acuerdo a una fórmula, al aplicarse, esta daría el nuevo precio. En la fórmula en cuestión están los impuestos especiales, el IVA, el costo de la gasolina, el transporte, el valor del peso vs. dólar, etcétera. Pero curiosamente, toda esta fórmula no la sabe aplicar nadie más que el secretario de Hacienda, el cual podría decirnos a todos cómo se hace el cálculo y todos podríamos saber de qué tamaño será el siguiente gasolinazo.

Pero no, el gobierno pone fecha al gasolinazo pero lo inhibe. Y entonces ahora explica que mueve el valor de los impuestos a la gasolina para que el precio se mantenga exactamente igual que antes, aunque antes dijo que eso no se podía hacer porque afectaría a los programas sociales. Y ahora es más gracioso aún, porque salió un inepto funcionario del gobierno a decir que eso de mover los impuestos en los combustibles es "práctica internacional común", ajá. Es claro que ante la respuesta ciudadana en todo el país, no quieren enfrentar más enojo porque podría ser peor. Me queda clarísimo que el gobierno sabe eso, y entonces, por segunda ocasión, ha decidido (aunque se confirma en un par de horas después de haber escrito esto), que no habrá cambios en los combustibles pero ojo, tampoco los van a bajar un centavo siquiera.

El asunto es que este problema del precio de la gasolina es una papa caliente. El gobierno de pronto se dio cuenta que la cosa se puede poner fea si aumentan la gasolina aunque sea un centavo. La gente redoblará su esfuerzo, cerrará gasolinerías, carreteras, habrá más saqueos, etcétera y todo esto se le puede ir de las manos al gobierno más fácilmente de lo que imaginan. Por ello tal vez, deciden simplemente mantener el precio buscando que la gente vea que las cosas no cambian a ver si disminuye la presión ciudadana.

Pero este gobierno no ve más allá de sus narices. Eventualmente tendrá que ponerle un nuevo precio a la gasolina y es claro que no será a la baja. ¿Y entonces? ya veremos lo que pasa, porque es de una obviedad pasmosa que el antecedente de las protestas podrá escalar y el que menos quiere que pase eso es el gobierno.

El gasolinazo es como en ajedrez la frase de Aron Nimzowitsch: "Es más fuerte la amenaza que su ejecución". El escenario actual es interesante porque habla de un gobierno inepto, que decide implementar medidas para liberar el precio de los combustibles (haciendo esto un año antes de lo programado originalmente), y ahora enfrenta un espantoso temor porque nadie esperaba la respuesta de organizaciones, ciudadanos, de la gente en general. Habrá que estar al pendiente de lo que ocurra en las siguientes semanas.

Wednesday, February 08, 2017

Trump, su supuesto muro y lo que podría pasar


Entró Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos y desde el día uno empezó con una serie de decretos por demás absurdos. Firmó uno en donde se impedía la entrada a personas de siete países musulmanes y lo único que generó fue una serie de protestas en los aeropuertos. Un juez federal echó para atrás semejante decreto y aunque Trump y secuaces buscan que se cumpla, lo más probable es que la ley falle en su contra.

Pero hay más: en estos primeros días se supone que Trump se reuniría con nuestro flamante gabinete de políticos en el poder, en donde está el aprendiz Videgaray y desde luego, nuestro galán presidente que lo único que sabe hacer a medias son sus lamentables discursos que nadie cree (más que él y su conjunto de lamebotas). Pero empezó la guerra tuitera de declaraciones entre Trump y nuestro "preciso". Y mientras el gringo decía que México pagaría por el muro, Peña le contestaba que "ni madres". La cosa se puso harto intensa y Trump entonces tuiteó que si Méxiquito se negaba a pagar, no tenía caso reunirse... Y no se reunieron.

Vamos, es claro que Trump de diplomacia no entiende porque ese señor toda la vida ha sido un empresario y está acostumbrado a girar órdenes y que estas se cumplan, aunque sean absurdos. Además, por años a Trump le ha gustado estar en los medios y hasta en la entrega de Oscares salió una vez cantando con una actriz. Se le ha visto en la lucha libre peleándose contra los monigotes gringos que ahí actúan y en ocasiones ha salido mal parado, pero eso es lo que es Trump, un verdadero "showman" que claramente no está entiendo en donde está sentado en estos momentos. Y eso no lo afirmo yo, sino todo el mundo.

Y hablando del muro que quiere construir Trump, se ha calculado que costaría entre 20 mil millones a 25 mil millones de dólares. Pero a Trump se le olvida que una vez construido el supuesto muro, habrá que darle mantenimiento y eso costará una muy buena cantidad de millones. En términos reales, poner un muro en los 2 mil kms de frontera no parece ser siquiera víable. Y pudiesen los estadounidenses poner esa cantidad, que es el presupuesto de la NASA de un año, pero la construcción enfrentará todo género de problemas y además, para colmo, no detendrá a los inmigrantes. Así pues, Trump actúa con su idea del muro siguiendo la máxima del viejo maestro del ajedrez, Aaron Nimzowitsch, que decía, "la amenaza es más fuerte que la ejecución" y debe quedar claro que para poder hacer el muro tendrá que pedir permiso a su congreso que podrá discernir sin muchas dificultades que es invíable y repito, no solamente por la magnitud de la obra, sino porque este muro no detiene nada realmente.

Yo no sé muy bien cómo es que el presidente ordena semejantes barbaridades y se siguen al pie de la letra. Pareciera que las leyes de los Estados Unidos permiten que un personaje como Trump se erija de dictador y cualquier babosada que se le ocurra la haga decreto y todos la acaten. Y eso en general no es así. En un país organizado como los Estados Unidos hay un sinfín de reglamentos, leyes y procedimientos que se siguen. Trump está ya enfrentando demandas por xenofobia, por violar la propia Constitución de su país con sus arranques y órdenes ejecutivas que no son más que caprichos de un señor que repito, no sabe todavía en qué lugar está sentado.

Es más, la sociedad civil estadounidense ya empieza a reaccionar y habrá que ver si Trump sigue en esta postura, porque de ser así mi bola de cristal hace suponer que el señor será removido de su cargo en un juicio político porque parece ser incapaz de ser la cabeza del país más poderoso de la Tierra. Habrá que darle tiempo al tiempo, pero es claro que no es México, sino todo el mundo, quien está con los pelos de punta ante cada puntada del señor Trump.

Vamos a ver cómo se desarrollan las cosas... El futuro será emocionante, sin duda.

Sunday, February 05, 2017

Software para estudiar táctica



Ya he dicho más de una vez que el ajedrez es un lenguaje. El GM Bent Larsen decía incluso que era “un lenguaje marcado por la agresión”. Y la realidad es que el símil es muy interesante porque explica además las razones por las cuales los ajedrecistas aficionados no parecen progresar. Pensemos que queremos aprender un idioma. Encontraremos muchas dificultades como adultos porque en la eventuales clases hallaremos que nos recetan un sinfín de reglas gramaticales, además de un vocabulario que va creciendo día y a día y que no terminamos por dominar. No podemos pues recordar todas estas nuevas palabras y sus respectivos significados.

Pero ¿qué pasa cuando alguien –de adulto incluso– se va a vivir a un país donde se habla otra lengua que no es la materna? Poco a poco el recién llegado empezará a notar que ciertas frases dicen algo en particular. Hallará con cierto tiempo de escuchar a otros y de analizar el entorno donde ocurren ciertas oraciones, lo que éstas significan y poco a poco, empezará a balbucear algunas frases. Con más tiempo viviendo en ese país terminará por entender primero lo básico pero probablemente su vocabulario se incrementará porque estará usando palabras que forman las oraciones que se dicen y que tienen una lógica en las reglas, que aunque el extranjero no conozca pero que probablemente intuya. Así, pasarán los años y es probable que nuestro personaje termine por poder desenvolverse en ese idioma que al principio era extraño pero que ya le es familiar. Y sí, no llegará a ser Shakespeare (si se trata del idioma inglés), pero podrá hablarlo con fluidez.

En ajedrez pasa algo parecido: tenemos un lenguaje que tiene ciertas reglas características y una serie de maniobras tácticas y estratégicas que bien podrían ser consideradas como las oraciones y frases del lenguaje. Si vemos muchas partidas de ajedrez, observaremos que muchas maniobras se repiten. Los patrones, de lo que ya he hablado en este blog, ocurren una y otra vez y entonces el cerebro, de forma misteriosa, empezará a sacar conclusiones sobre cierto tipo de jugadas y qué debe hacerse en ese caso.

Esto último sería equivalente a leer en un idioma diferente al materno o bien, escuchar a otros hablar cotidianamente en ese lenguaje extranjero. Poco a poco el cerebro de quien escucha empezará a entender las expresiones y lo que estas significan. Pasa pues lo mismo en el ajedrez. Por ejemplo, en el mate de Greco, la maniobra típica del sacrificio de dama para encerrar al rey enemigo y matarlo en una esquina ya es tan conocido, ya es tan patrón ganador, que una vez que se ha visto no se olvida más y podemos usar ese recurso si se da la oportunidad, es decir, para expresarlo como si fuese un idioma extranjero, diríamos una frase típica que encierra una idea conocida.

Entonces, a partir de lo que hemos dicho anteriormente, ¿cómo podemos hacer crecer nuestro entendimiento sobre este lenguaje que es el ajedrez? Pues ya lo hemos dicho: hay que ver muchas partidas. Esto es equivalente a leer libros en un idioma extranjero, tratando de entender cómo se hilan las frases, cómo se conectan las palabras, cómo se generan entonces las expresiones de las ideas. Pero muchas veces ver muchas partidas implica revisarlas de principio a fin, donde quizás muchas de las fases de un encuentro no resultan particularmente atractivas y solamente un par de ocasiones tenemos partidas emocionantes de principio a fin. Por suerte hay una idea que puede servir para ayudar a que el ajedrecista vaya generando un vocabulario más amplio de maniobras e ideas tácticas sin necesidad de revisar todas las posibles partidas.

Hablamos de estudiar libros que tengan ejercicios de táctica, en donde normalmente aparecen diagramas y se indica quién juega y si gana o empata. Algunos periódicos y publicaciones ponen este tipo de problemas en sus páginas pero obviamente, por mero problema de espacio, no puede poner muchos ejercicios. Entonces lo que necesitamos es precisamente libros con posiciones tácticas a resolver. Los hay y muchos. Fred Reinfeld recopiló, por ejemplo, 1001 combinaciones y sacrificios brillantes y 1001 combinaciones de mate, en donde para el tiempo en el que los hizo, fue un trabajo monumental. Hoy, sin embargo, contamos con programas que no sólo nos pueden presentar problemas de táctica a resolver, sino que además, nos pueden ir calificando nuestros avances.

El mejor programa que conozco en este sentido es el CT-ART (Chess Tactics Art), de la empresa convekta (www.chessok.com). El software, que corre en la PC o incluso en el teléfono Android, permite hacer más de 4000 ejercicios de táctica y el sistema lleva el rating que uno va adquiriendo de acuerdo a cuantos ejercicios solucione. Igualmente el programa ayuda al usuario cuando éste se traba y no encuentra la solución. Vamos, es el asistente ideal para aprender las maniobras tácticas, lo que regresando al símil del lenguaje, es como aprender las frases más significativas del lenguaje llamado ajedrez, para ponerlas en práctica cuando se pueda, como ocurre con los idiomas, que hay frases que podrán decirse en ciertas ocasiones en particular.

CT-ART 6.0 cuesta unos 25 dólares (5 dólares para el teléfono) y si el ajedrecista hace ejercicios cotidianamente verá cómo su fuerza se incrementa. Del cómo el cerebro empieza a crear este catálogo de posiciones, de patrones ganadores, es un misterio, pero no importa no saber cómo es que funciona esto, sino saber simplemente que funciona.

Hay que decir que como en un idioma, si se quiere aprenderlo hay que practicarlo. Así, habrá que jugar torneos y ver cómo nos va. Igualmente,  no se espere ser campeón del mundo después de haber visto 100 ejercicios. Se necesitan miles de ejercicios y disciplina para hacerlos. Sin embargo, si esto se hace con el deseo de superar el nivel de juego, ya vamos por un buen camino y no tengo que prometerle nada, porque he visto los avances de los jugadores muchas veces cuando trabajan en su táctica. El éxito llegará siempre y cuando se aplique, trabaje con dedicación y todos los días. No hay pues secreto para jugar bien ni método especial para jugar bien. Lo único que se requiere es trabajar todos los días en su ajedrez.