Wednesday, September 26, 2018

De la envidia



Dice la Wikipedia (2012): La envidia (del latín invidia) es aquel sentimiento o estado mental en el cual existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que tiene el otro, sea en bienes, cualidades superiores u otra clase de cosas. Y si hablo de esto es porque estoy notando que por alguna razón, ahora parece que hay mucha gente que me es hostil, que me insulta, que busca difamarme incluso. Me explico.

Estoy en Facebook y recibo el mensaje del usuario Armando Castro, que vive en Mérida aparentemente. A eso de las 12 de la noche, quizás un poco más tarde, me dice: "Hola", para continuar con un "eres un fanfarrón". Me sorprendo un poco y le pregunto por qué me dice eso. Me contesta con un mensaje poco claro sobre que he jugado varias veces en el Carlos Torre, un torneo de ajedrez que se hace en diciembre cada año y que se llena de grandes maestros. Le indico que siempre he jugado el Torre mal y que, efectivamente, nunca he sacado premio. Le aclaro que no soy un profesional del ajedrez y que juego y estudio porque me gusta, pero que no me dedico a eso (claro, si me dedicara y nunca sacara un premio pues sería poco menos que lamentable y tal vez hasta criticable). Y entonces el Sr. Castro me dice: "Todos en Mérida saben que eres un fanfarrón" y remata: "todos en la República lo saben". Vaya, parece que el Sr. Castro ha hecho una encuesta a nivel nacional para saber si soy o no un fanfarrón. Le pregunto qué le molesta, si le he hecho algo. Me contesta que no, pero eso no me quita lo fanfarrón. Decido entonces bloquearlo. No puedo creer que alguien se haya molestado en querer platicar conmigo por Facebook para insultarme. Le digo que voy a bloquearlo y me contesta con un "fanfarrón".

Y esto lo achaco al canal de YouTube que ha empezado a tener éxito. Estamos acercándonos a los 100 mil suscriptores, una meta que hace un tiempo parecía imposible para un canal de ajedrez pero sorprendentemente, parece que ha caído bien en el gusto de los amantes del juego ciencia. José Antonio Pontón, con quien grabo, hace mucho trabajo de edición y apoya para que todo esto empiece a funcionar, pero parece que la envidia de algunos es inevitable y entonces expresan su molestia como el siguiente mensaje que me llegó a uno de los videos:


Este mensaje no lo entiendo. Si yo veo un contenido pésimo no sigo más ese canal. ¿Por qué alguien se molesta en escribirme eso? La respuesta es simple: por alguna razón le da envidia. Y les diré algo, quizás sea justificable envidiar algo queuno no puede tener, por ejemplo, imaginemos que yo quisiera un Lambourghini (cosa que no quiero en el mundo real). Claramente no puedo hacerme en esta vida de un coche de ese precio porque quizás ni siquiera lograse juntar ese dinero en mi vida. Pero envidiarme porque tengo un canal en YouTube cuando cualquiera puede hacer lo mismo, me parece sorprendentemente raro.

Cuando veo estas muestras de molestia y enojo me doy cuenta que si yo, que tengo un canal con apenas 100 mil suscriptores, soy blanco de toda clase de insultos, no sé qué sentirán los "influencers" o los "youtubers" con millones de suscriptores, ya sea el Werevertomorro, Yosstop o Luisito Comunica, entre otros.

Creo que la envidia es uno de los peores sentimientos de los seres humanos. Envidiamos lo que no podemos ser porque no queremos hacer el mínimo esfuerzo para hacerlo. Si hablamos de ajedrez, apuntamos las fallas de los grandes maestros en sus partidas porque eso nos da un sentimiento de superioridad tal vez, mostrando los fatídicos errores de los que nadie se salva y que -desde luego- los "engines" de ajedrez muestran casi al instante. Pero eso nos hace feliz, disminuye a lo mejor nuestra envidia que es de pena ajena.

En fin, no quería dejar pasar esta reflexión. Así las cosas en este mundo de la comunicación instantánea y del Internet.

Monday, September 24, 2018

¡Me saqué un premio en Twitter!





Forward Chess es un programa, una app como se dice ahora, que bien puede catalogarse como un lector de libros elctrónicos para dispositivos móviles, iOS y Android, así como para Mac OS y Windows. La idea de la plataforma es involucrar a las editoriales de manera que pasen sus libros en papel a este nuevo formato, buscando así que los lectores comiencen a entender que este tipo de libros interactivo es tal vez la mejor manera de estudiar ajedrez. La app -hay que decirlo- permite al usuario mover las piezas en el tablero electrónico, intentar sus propias variantes e incluso, analizar con Stockfish, probablemente el programa de ajedrez de código abierto más fuerte del planeta.

Pues bien, si hablo de esto no es por la idea de la app, que ya de por sí es buena, sino porque me he ganado un libro de Dvoretsky llamado "la tragicomedia en el final", el cual ya está en el formato de la app de Forward Chess. Debo agregar que la app es gratuita, pues el chiste es que la gente compre sus libros en este formato realmente.




Así que ya me he comunicado con estos amigos de Forward Chess y pronto hablaré de la app ya cuando me ponga a trabajar y estudiar con ella. Me siento contento, porque en general nunca me saco nada en rifas, sorteos y concursos.

Saturday, September 22, 2018

Cosas que no entiendo (II)



Este país es kafkiano en un sinfín de situaciones y me parece que la mayoría de los que vivimos en México ya asumimos muchos comportamientos y no nos preguntamos nada, aceptando incluso injusticias evidentes.

Por ejemplo, acabo de ir a Playa del Carmen, el cual es un sitio con unas playas paradisiacas, con el tradicional azul del mar de Cancún y una arena blanquecina fina e impresionante. Sin embargo, debido al sargazo las playas están llenas en la costa por esta alga y nadar incluso en el mar así no parece ser una buena idea. Sin embargo, se tienen kilómetros de playa y bien que mal uno puede tomar el Sol cual lagartija por algún tiempo (bloqueador incluido).

El problema es que al llegar a la playa, encontramos que sí, hay kilómetros de ésta, pero está concesionada a los hoteles de la zona. En la mayoría de ellos tienen camastros y sombrillas, las cuales son para uso de los clientes de dichos hoteles. Si usted osa acostarse en alguno de esos camastros notará que no pasa mucho tiempo hasta que llega un empleado y les indica que ahí es propiedad del hotel y por ende, no puede uno estar ahí. La única solución es alquilar una sombrilla, por unos 300 pesos (todo el día), y acostarse en la arena (o encima de la toalla que un lleve).

Y la realidad es que esto es un comportamiento por demás injusto para cualquier turista. Si las playas son de México y no pueden ser propiedad privada, entonces el gobierno da permiso (y seguro cobra por ello), para que los hoteles puedan disponer de esos espacios en beneficio de sus negocios. Muy bien, pero ¿por qué el gobierno no exige a estos hoteles que aparten una zona para los turistas aunque no sean del hotel y desde luego, provean de camastros y sombrillas? Misterio. Porque en el régimen de las cosas, las playas no son de los mexicanos, sino de los hoteles que han logrado que el gobierno en turno les concesione esos espacios. Así, la única manera de usar esos espacios es -hoy por hoy- el alojarse en esos hoteles que tienen la concesión de las playas.

La pregunta obligada es: ¿Qué se puede hacer ante esto que es un abuso en contra de los turistas en general?

Wednesday, September 19, 2018

Cosas que no entiendo



Recientemente fui a Playa del Carmen a dar una plática en el Planetario Sayán, dirigido por Roberto Rojo. La visita fue fenomenal. Nos trataremos muy bien y todos terminamos muy contentos. El regreso, sin embargo, tuvo algunos detalles, uno de ellos fue que por ser 16 de septiembre, cerraron el aeropuerto de las CDMX por 5 horas, de las 9 am a las 2 pm. Así, nuestro vuelo se retrasó unos 50 minutos. Nada grave quizás, pero finalmente ¿qué necesidad del gobierno de hacer esto?

Pero más allá de esto, en el vuelo de la empresa "Volaris", que es una línea aérea de bajo costo, ya no sirven el mínimo refrigerio . Ni cacahuates, ni refrescos ni jugos. ¡Nada! Y realmente no entiendo la razón. Digamos que para ahorrarse costos la empresa de aviones decide no dar comida. Muy bien, que no dé nada y listo, total es un vuelo corto. Con eso se ahorran toda la logística de los alimentos en los aviones. Pero lo curioso es que en el avión puedes comprar diversos alimentos y bebidas y se pagan dentro del avión. Más aún, Volaris "vende" dentro del avión asientos "Premium"(que son un poco más amplios), por trescientos pesos. Todo esto me parece lamentable pues por una parte, las aeromozas se convierten en "tenderos" pero a 20 mil pies y por otra parte, no se evita la logística de la comida en el avión.

Más aún, pienso que toda esta idea de no dar ni siquiera refrescos y un "snack" es ridícula. Vamos, mi lógica es simple: tengo un vuelo lleno (260 personas). Si les cobro 100 pesos de más en el boleto de avión le incluyo un refresco y unos cacahuates minúsculos que me salen como empresa como en 20 pesos máximo. ¿Ganancia neta? 5 veces el costo... Bueno, quitemos otros 10 pesos para quien provee a Volaris de este servicio. La cuestión es: ¿Por qué no aprovechar que se tienen 260 personas cautivas y cobrarles estas bebidas y cacahuates?  Y es que además, aparte de no dar nada y querer cobrar a precios exagerados en la "tiendita en el aire", uno siente el abuso y la comercialización de todo, los asientos, un refresco, un cuernito relleno de chocolate, una sopa ramen o una baguette. Y en el fondo uno percibe que sólo importa el negocio y no la satisfacción del cliente pues total, el servicio siempre está lleno.


Otro asunto que me ha tocado vivir últimamente (se ha repetido un par de veces) es el llegar al banco (particularmente Santander), para informarme "que no hay sistema". Y entonces rematan con: "pudiese llegar en unos 10 a 15 minutos". O sea, de acuerdo al empleado del banco, aunque no haya gente en el banco y no tenga que hacer cola, debo esperarme 10 o 15 minutos al menos a ver si regresa el sistema... ¿Y si no regresa? Problema del cliente. Y de nuevo, ¿cómo se compensa al cliente? De ninguna manera y vamos, ni una disculpa. Eso me pasó en el Banco Santander que está dentro de la Tienda UNAM, frente al Instituto de Investigaciones Antropológicas. Cabe decir que si, por ejemplo, se va la luz, es la CFE la culpable -la cual tampoco hace nada en favor de sus clientes- pero en ese caso el banco no tiene manera de corregir la dificultad. Pero que falle su sistema y no haya ningún tipo de sistema de respaldo, de backup, me parece poco menos que absurdo.

Y no sé qué se pueda pedir a modo de satisfacción del cliente o en compensación por el pésimo servicio o porque se les cae el sistema pero es claro que el Banco no siente tener ninguna obligación para con los clientes. Y como nota personal apunto que en el Internet Chess Club, cuando fallan los servidores, aunque sea un par de horas, los administradores compensan a los usuarios con una semana gratuita en este club virtual de ajedrez.  Y esto finalmente es entender que los negocios funcionan precisamente por la existencia de los clientes y no es buena idea no tenerlos contentos.

En fin, dos ejemplos de cómo se le trata a los consumidores en México. Lo dejo para el registro.

Tuesday, September 11, 2018

De sistemas de desempates en ajedrez y una idea interesante



En los torneos de ajedrez muchas veces es necesario desempatar cuando dos o más jugadores hacen, por ejemplo, la misma puntuación. La manera más justa quizás sería que jugaran entre ellos, pero claramente esto en ocasiones no es posible simplemente por tiempo, porque se acabo la competencia, etcétera.

Lo más justo sería el que los que han empatado jugaran entre sí, pero esto tiene sus propios inconvenientes. Por ejemplo, si empatan los jugadores A, B y C en primer lugar, entonces podrían jugar un desempate. Supongamos que A le gana a B y B le gana a C. Podríamos pensar que lo lógico es que A le gane a C, pero ocurre muchas veces que C le gana a A. Entonces ¿Quién es el mejor?

Por esto, se han creado una serie de sistemas de desempate, en donde hay algunos que son muy populares y se aplican en torneos cerrados de round robin, es decir, de todos contra todos. Uno de los mas usados se le denomina "sonneborn-berger" y consiste en sumar todos los puntos que hicieron los rivales de un jugador a los que éste les ganó, la mitad de los puntos de los jugadores con los que empató y ningún punto de los jugadores con los que perdió. Así, si por ejemplo, el jugador A le ganó al jugador B, que hizo 5 puntos, empató con el jugador C que hizo 5 puntos (se le da la mitad, es decir 2.5), entonces su desempate será de 7.5. Si el jugador B le ganó al jugador C, que hizo 5 puntos, pero perdió contra alguien que hizo 4 puntos, entonces su desempate sería de 5 puntos.

Desde luego que este esquema tampoco es infalible. Por ejemplo, muchas veces en los torneos abiertos, en las primeras rondas, los jugadores que ganan esas competencias enfrentan jugadores débiles o irregulares. Entonces en un desempate llamado "harkness", se quitan los puntos del rival que hizo más y el jugador que hizo menos. De esta manera digamos que se toma un promedio más justo.

Otro esquema que se usó en México es el acumulativo Topete, en honor a su inventor, el Ing. Topete, que por muchos años fue el dirigente de la Federación de Ajedrez de nuestro país y que era un gran tipo. En este caso, Topete decidió aplicar la siguiente idea. Supongamos que el jugador A gana la primera partida, la segunda partida y pierde a tercera. El jugador B, en cambio, pierde la primera partida y gana las dos siguientes. En este esquema acumulativo, el jugador A tendría 1 punto después de la primera ronda, 2 puntos en la segunda ronda y se quedaría con 2 puntos en la tercera ronda. Esto se suma y daría 1 + 2 + 2 = 5. En cambio, el jugador B tendría 0 puntos después de la primera ronda, 1 punto al ganar la segunda partida y 2 puntos al ganar la 3a partida. Y si sumamos sus scores acumulados tenemos: 0 + 1 + 2 = 3. Dicho de otra manera, valdría más ganar las dos primeras partidas que empezar con una derrota. El problema de este esquema de desempate es que beneficia a los jugadores más fuertes.

Pero algo es claro, no existe un sistema de desempate justo y en ocasiones en las competencias se utilizan diferentes criterios, por ejemplo, si jugaron dos rivales entre sí, que hubiesen empatado entre ellos, entonces se podría aplicar quién le ganó a quién. Y si empataron se podría aplicar un criterio para favorecer al que empató con negras.

Lo interesante entonces viene aquí. El ajedrecista Darío Muñoz me platicó su sistema de desempates. Para ello tomó los resultados de la Copa Sinquefield, que se llevó a cabo en Estados Unidos hace unos días y en donde Caruana, Carlsen y Aronian, empataron en el primer puesto. De acuerdo a unas extrañas reglas de ese torneo, si empataban tres el primer lugar, iban a eliminar ¿por sorteo? a uno de los tres para que los dos restantes jugaran un desempate. Carlsen se quejó e impuso su opinión como Campeón Mundial. Eventualmente no hubo desempates y se declaró campeón de la copa a los tres jugadores.

Pero de acuerdo a la idea de Darío, pudo haberse desempatado usando su curioso procedimiento. Lo que hace Darío Muñoz es ver cada partida de cada jugador y contar cuantas casillas dominó l blanco en toda la partida, así como cuantas casillas dominó en total el negro en toda la partida. Al final saca un promedio dividiendo el resultado final entre el número de jugadas. Su sistema llamado IDE (Índice de Domino de Espacio). Si la partida la ganó alguien -digamos el blanco, se le suman todos los puntos del dominio de casillas de blancas y negras. Si hubiesen empatado, cada jugador se queda con sus casillas dominadas. Si se pierde, toda la puntuación del jugador que perdió pasa al que ganó.

Muñoz confeccionó esta tabla:


Dar click para hacerla más grande

(los colores indican: VERDE es triunfo; ROJO es derrota y AMARILLO es empate).

En este esquema de desempate, Carlsen hubiese ganado por menos de 4 décimas. Sin embargo, aquí los jugadores no podrían buscar llegar a un resultado específico (como ocurre con otros sistemqas de desempate), porque éste se basa en un índice de dominio de casillas y todo esto está fuera de las posibilidades de los jugadores de calcular.

A Darío le dije que revisaría su idea. Sin embargo le mencioné que hiciese el ejercicio de los desempates por los métodos comentados y que son los tradicionales. ¿Llegará al mismo resultado?