Tuesday, March 26, 2019

Una idea interesante para mejorar radicalmente su ajedrez




Una interrogante que alguna vez se hacen los ajedrecistas es por qué cuesta tanto trabajo mejorar en ajedrez? Los jugadores del noble juego estudian libros, van a torneos, hacen ejercicios de táctica, se cansan de tratar de entender los terriblemente difíciles finales de torres y peones. Compran información, ven videos, se hacen de libros electrónicos, de monografías de aperturas concretas, etcétera. Gastan una ingente cantidad de tiempo en tratar de desentrañar los secretos del juego ciencia y pocos lo logran. ¿Qué hace falta entonces para mejorar?

Aunque esta nueva idea pudiese no servir para todos he aquí de qué se trata: Lo que debe hacer un jugador para mejorar es intentar el “método del pájaro carpintero”, y este consiste en hacer 1000 ejercicios de táctica en un mes. Descansar unos días y repetir la resolución de los ejercicios, pero en 15 dís máximo. DE nuevo, descansar unos días y repetrir la misma tarea, pero en una  semana y finalmente, después de un descanso de un par de días, realizar una vez más los mismos ejercicios, pero en unas 24 horas, de ser posibles, seguidas.

Suena extraño, pero la idea detrás del método es ésta: el subconsciente de los seres humanos gobierna nuestras acciones automáticas. Si vamos en un auto, conduciéndolo, y de pronto se nos cierra otro vehículo, no tendremos tiempo de dar “el volantazo” para esquivar la posible colisión si es que lo racionalizamos. En ese instante de peligro el subconsciente “toma el control”, por decirlo de alguna manera, y da le volantazo para esquivar el golpe. Este acto “reflejo” es consecuencia de la experiencia que un conductor tiene al volante. Piénsese cuando el lector comenzó a manejar un automóvil. Sus primeras veces deben haber sido complicadas. Habrá incluso pensado que los demás autos iban demasiado rápido. Pero con el tiempo, la práctica constante al conducir, de pronto ya lo hace en forma automática y puede ir escuchando la radio, platicando con el copiloto y hasta comiendo algo.

Y es que el conocimiento ya se introdujo en el subconsciente. Cabe decir que en la medida que uno crece, el acceso al subconsciente empieza a limitarse, hay menos neuroplasticidad y para poder aprender algo hay que trabajar mucho más. Hay que decir que el mecanismo para meter información al subconsciente es simple: se basa en la repetición. Si uno repite por un tiempo determinado una y otra vez los mismos datos, eventualmente el cerebro los procesará y de alguna manera los hará propios, alojándolos en el subconsciente.

Si regresamos al ajedrez, observaremos que los creadores de este método, de Axel Smith y Hans Tikkanen, parecen estar convencidos que de esta manera, en un lapso de unos seis meses, se pueden hacer progresos notables, incluso para llegar a ser grandes maestros.

Hay que decir, sin embargo, que este método no es para todos: requiere de mucho trabajo personal y de mucho tiempo y en la mayoría de los casos, las personas no tienen tiempo o tal vez no tienen ganas de trabajar tantas horas seguidas en ajedrez. Pero bueno, sea como sea, la idea es original y a nadie se le había ocurrido antes. Habrá que ponerla en práctica y verla con la experiencia propia, amén de ver a otros jugadores que hayan puesto en la práctica este esquema. Mientras tanto, ahí está la idea, ahora falta confirmarla.

Sunday, March 24, 2019

De la crítica a la lapidación



Vivimos tiempos interesantes. Hoy todos nos sentimos con derecho a criticar todo lo que hace el gobierno de López Obrador. Gracias a las redes sociales, Facebook, Twitter, parece que todos podemos expresar nuestras opiniones sobre cualquier tema aunque lo desconozcamos en total. Pero pensemos lo que pasó en el sexenio pasado, no muy lejos de éste que lleva poco más de 100 días de gobierno.  Con toda franqueza (y sin buscar en Google, por favor), ¿quién me dice el nombre del titular de Conacyt del sexenio de Peña? ¿Quién me muestra los errores cometidos por el Conacyt en el otorgamiento de apoyos, becas, estímulos, etcétera? Posiblemente nadie, porque se fijaban ciertas reglas de operación y Conacyt tenía un director que mientras medio cumpliera con lo que se esperaba de él, no pasaba nada. No hacía mucho ruido y seguía la máxima de que "calladito se veía más bonito".

López obrador nombró a la Dra. Elena Alvarez Buylla para que fuese la siguiente directora del Conacyt en esta "flamante" cuarta transformación (sea lo que sea lo que significa esto). Y la nueva directora ha tenido que lidiar con problemas que en el pasado simplemente hubiesen sido inexistentes. Por ejemplo, el subdirector de comunicación resultó ser un personaje con carrera trunca pero cursando el tercer semestre de una segunda carrera. Y las críticas no se hicieron esperar logrando que el susodicho renunciara a su puesto.

Pero este no ha sido el único caso. Otra funcionaria del Conacyt tenía una licenciatura en moda (?) y desde luego, fue puesta en la picota de las redes sociales. Hasta donde entiendo, fue removida de su cargo. Hoy aparece el caso de la directora de Comunicación Estratégica del Conacyt, Cristina Pouliot Madero, que fue señalada en redes sociales luego de que se descubriera un blog en el que se dice creyente de la “astrología, revoluciones solares y los tránsitos”.


Cristina Pouliot Madero

Pero analicemos el caso: Cristina Pouliot Madero es doctora en biblioteconomía. Vamos, tiene un doctorado y por ende, se asume, que tiene un rigor de acuerdo a su nivel académico. Es decir, la doctora no tomará (o no debería) tomar decisiones sin meditarlas. Finalmente está en comunicación estratégica de Conacyt y al final del día en su chamba tiene que informar de las estrategias que tomará la institución, es decir, ella no está más que para comunicar dichas estrategias.

Pero además, de esto, si la doctora Pouliot cree en la astrología, está en su derecho. Si tiene una página web, si ha dicho que cree en la astrología académica (sea lo que sea lo que esto significa, muy su problema. Si sus creencias no interfieren con su puesto, ¿por qué criticarla? Y entiendo, se supone que el Conacyt está la gente de ciencia que no cree en esas patrañas como la astrología, sí, pero pensemos un poco. ¿Habrá gente en Conacyt que crea en Dios? ¿Por qué no criticamos con la misma vehemencia a esos funcionarios que trabajando en Conacyt, creen en Dios, que finalmente tampoco se considera en los afanes de la ciencia? ¿Por qué creer en la astrología es reprobable pero en Dios no? ¿Quién decide qué creencia es la válida?

No faltará quien me diga que la astrología está demostrada como una teoría falsa, llena de patrañas y mentiras, y en el caso de Dios, pues simplemente no sabemos. Y yo les diría que si es así, si no tenemos la mínima idea de qué es Dios, ¿nada más por eso entonces vale esa creencia? En mi opinión, cada quien puede creer en lo que mejor le plazca y mientras no interfiera con su trabajo, pues no hay que criticar. Las creencias finalmente, están en un plano privado y no público, aunque haya gente que diga a los cuatro vientos que cree en la astrología, en Dios o en Messi.

Pero entonces observo el siguiente fenómeno: quienes critican la designación de la Sra. Pouliot buscan a toda costa lapidarla. No basta la crítica sino, como dice un amigo: "hay que chingársela". Es decir, critiquemos abiertamente la designación en cuanto medio podamos. Hagamos que la doctora en cuestión se sienta avergonzada y entonces renuncie, y busquemos a alguien a modo para que estemos más contentos todos. Porque en serio, la idea es destrozar a la mujer porque sus creencias son descalificables, aunque las creencias sobre Dios sean indemostrables. Así, erijámonos de jueces supremos y digamos a la gente qué debe creer y qué no. Y definamos creencias que son válidas mientras que descalificamos las que se nos antojen.


Paola Villareal

Y ahí les va un dato para aquellos que quieren seguir criticando al nuevo Conacyt, en lugar de ver la oportunidad de que la institución mejore: la nueva directora de ciencia de datos es Paola Villareal (@Paw en Twitter), que además, conozco en persona. Ella es una programadora sin educación académica formal. Para más de uno esta es una mala elección considerando que habrá más de un doctor que es capaz de lidiar con estos temas. Pero les diré algo más: Paola es una estupenda programadora y además, ha ganado una distinción (y una beca), del MIT. Así que no, no tiene ni la licenciatura pero hasta el MIT ha aplaudido su trabajo y la ha hecho acreedora a un premio. ¿Entonces? Después de saber esto, ¿hay que quitarla de ese puesto? ¿o no?

Ahí se los dejo a la reflexión.

Saturday, March 23, 2019

Los resultados del mal gobierno citadino



Yo tengo que viajar en Metro con mucha más frecuencia que antes. La razón es que hace un par de años vendí el "bachoco", un chevy blanco, y eventualmente empecé a usar la red de transporte público: camiones, metrobús y Metro.

En los últimos años en particular, el deterioro del transporte colectivo por excelencia, el Metro, ha sido evidente. Mancera, si mal no recuerdo, subió a 5 pesos el boleto del Metro y alegó que de esta manera se tendrían recursos para mantenerlo funcionando. Cabe decir que el gobierno de la Ciudad de México siempre ha salido con el dramático anuncio del subsidio al Metro, que para cuando subió "dos pesitos", se suponía que el costo real de cada boleto era de 13 pesos.

Y el deterioro se observa en cada estación: cajas donde venden los boletos que no parecen estar en condiciones óptimas. Oficinas de operadores que se ven semi-abandonadas, sucias, sin suficiente luz y nunca con el eprsonal que ahí debiese estar. Pero no me crean, vayan y súbanse al Metro para que vean ustedes directamente esta realidad.

Y creánme, puedo entender que el Metro es un organismo gigantesco, pero se hacen más de 2 millones de viajes por día, lo que equivale -sólo en boletaje, unos 10 millones de pesos diarios. En un mes son 300 millones. Y sí, es tan grande la red del Metro que probablemente este dinero no sea suficiente, pero parecew evidente que este problema de las escaleras es producto del robo en despoblado y a la corrupción. Hoy, prácticamente todo organismo del gobierno citadino requiere de miles de millones para rescatar todo lo que se ha abandonado por falta de mantenimiento. ¿Por qué ahora pasa esto? Porque claramente los recursos no se han aplicado, porque en los últimos años los gobiernos en todo el país han visto al ciudadano como un cliente y lo han tratado de exprimir para llenarse los bolsillos. No es gratuito el hecho de tanto gobernador ladrón.

De acuerdo con Milenio, las fallas en las escaleras eléctricas se debe a la antigüedad y la falta de mantenimiento, (de acuerdo con el STC). La vida útil de unas escaleras es de aproximadamente de 25 años, en total, el Metro cuenta con 468 escaleras eléctricas aproximadamente. Y notas periodísticas han informado que se requieren unos 800 millons de pesos para restaurar el funcionamiento de todas las escaleres mecánicas del STC Metro. Así las cosas.

Monday, March 11, 2019

Una sociedad de opiniones, casi siempre desinformadas



Gracias a Internet hoy en día la interacción humana es más cercana, pero la promesa de ser la sociedad de la información parece estar equivocada.

Cuando apareció Internet, los medios empezaron a hablar de lo que iba a ser la “sociedad del conocimiento”. Gracias a las tecnologías de la información, las brechas culturas se minimizarían, se tendría un panorama más amplio del saber, etcétera. Pero todo esto no pasó y quien afirme esto ahora se expone al ridículo. Hoy lo que tenemos es una sociedad de opiniones.

No es la primera vez que se critica esto. Ya Umberto Eco decía que Internet le había dado voz a una sarta de estúpidos. Las redes sociales le dan derecho a hablar a legiones de idiotas -decía- que eran los que hablaban en los bares y reuniones, pero no incidían estas opiniones en las sociedades. Hoy se sienten con derecho a hablar como si fuesen líderes de opinión. Y como Eco diría: “esta es la invasión de los necios”.

Bajo la premisa de que todos debemos ser iguales, las redes sociales y prácticamente el todo en Internet, nos permiten estar al tú por tú con cualquiera. Ahora todos tenemos derecho a opinar aunque esto sólo sirva para llenar las redes de opiniones intrascendentes que simplemente contaminan (o esconden) la información importante.

Dice Manuel Gil Antón, del Colegio de México, en una discusión sobre la reforma educativa de México: “Menos parloteo y más silencio para oír a los que saben”. Y esta frase bien podría aplicarse a muchísimos ámbitos. Por ejemplo, hoy en día hay herramientas para publicar cualquier información incluso escribir libros sin necesidad de pasar por consejos editoriales con los subsecuentes rechazos. Hoy cualquiera puede publicar lo que quiera pero esto implica que no hay calidad en todas estas expresiones publicadas. Vamos, que no hay quien pueda valorar qué tiene valor y qué no, pues las redes inundan todos los temas. Y entonces, no escuchamos al que sabe, porque no guardamos silencio y porque pensamos que debemos expresar nuestra opinión siempre.

Un detalle interesante es cómo las personas se expresan en las redes sociales. Por ejemplo, encuentran un tema que les parece polémico y sin decir más, se lanzan con opiniones antagonistas pero que en la mayoría de los casos no tienen sustento. Y cuando se les pide que den fuentes para apoyar sus dichos, se molestan, indican que ahí está Google si te interesa buscar, etcétera. Vamos, que muchos internautas creen que sus opiniones son la verdad absoluta y por ende, no pueden ponerse en tela de juicio y por eso, la cantidad de malos entendidos.

Curiosamente, muchos internautas -para hacer valer sus argumentos- inventan noticias falsas. Y esto tiene que ver con la vertiente de agredir políticamente al enemigo público para mostrarlo como inepto o incapaz. Y aunque estas notas falsas, estas “fake news”, son descalificadas rápidamente, mucha gente no tiene ni interés ni investiga al respecto. Se queda con la primera opinión que lee.

Y sí, no todas las historias son de una verdad absoluta, pero como no nos embarcamos en una investigación siquiera mínima sobre nada, entonces caemos en la tiranía de la opinión, en donde las redes sociales incluso pueden hacer mofa del que no está de acuerdo con las mayorías. Un ejemplo claro es cuando un personaje público se expresa contra la homosexualidad, por ejemplo. Las redes sociales le caen encima con toda la violencia del mundo, aunque ese personaje haya emitido su opinión a la cual desde luego derecho.

A veces me pregunto para qué sirve tener acceso a la información literalmente en la punta de los dedos (sólo hay que entrar a Google). El grueso de la población no tiene el mínimo interés por cultivarse. Vivimos en esta sociedad “light” donde además de las comidas bajas en grasas y calorías, también tenemos opiniones “light”, sin ninguna clase de sustento, muchas veces apoyadas por las fake news y entonces, entramos en un circulo vicioso: tenemos el gran poder que nos da Internet pero lo usamos solamente para banalidades, para mentir, para sentirnos superiores y perfectos y además, de una ética intachable. Cosa que en el mundo real nos damos cuenta que es una farsa. ¿O no?