Saturday, December 21, 2019

Que siempre no se suicidó la estudiante del ITAM




Hoy leo en Proceso una nota, en donde la madre de la chica fallecida que estudiaba en el ITAM, afirma que su hija no se suicidó, sino que murió de un ataque epiléptico. E indica la nota: La joven mantenía ocultos sus padecimientos para “que fuera tratada con las exigencias y compromisos de cualquier persona”. "Sin embargo, y pese a que se encontraba en continuo tratamiento, Fernanda sufrió un ataque debido “al gran estrés al que se encontraba expuesta por los estudios y a la sensible pérdida de su abuela en meses recientes".

Bueno, entonces aclaremos que el ITAM no pareciese tener culpa en este asunto, aunque más adelante la madre de la chica dice: "Sobre su situación en el ITAM, explicó que Fernanda decidió estudiar ahí “por su alto nivel de exigencia académica”, pero su enojo permanente “era la forma burlona y humillante que algunos maestros tenían hacia los alumnos. Desde el primer día la amenazaron con la espada de Damocles, de que no llegaría a graduarse", indicó y asegura que el día que murió, "Fernanda salió llorando de un examen de derecho por la humillación recibida por uno de sus maestros. Esta situación fue un detonante para el ataque que sufrió mi hija".

No me queda muy claro algo: un maestro la humilló ¿y eso fue el detonante para el ataque sufrió su hija? ¿Es en serio? Porque este juicio de valor es muy, pero muy subjetivo. Vamos, que es claro que la estudiante padecía algún trastorno y no veo que pueda afirmarse lo que la afligida madre dice. No veo manera de probar esto.

Pero hay un punto: si la alumna fue humillada desde el primer día que entró a la carrera, ¿por qué no denunció esto a las autoridades universitarias? ¿Por qué lo permitió? No lo entiendo. Y me remitiré a algunas notas que leí en Facebook, aunque no sé si estas son lo suficientemente serias. Una de ellas dice que un profesor le dijo que la mitad del grupo reprobaría, y se lo dijo al alumnado en su primera clase. ¿Es eso una amenaza? No lo sé. Yo les advierto a mis alumnos lo mismo, porque a pesar de que no hago exámenes y que califico con tareas, la mitad de los alumnos no las entregan. Entonces les advierto de este fenómeno, buscando reducirlo (pero sin éxito). No veo ninguna humillación a nadie en plantear esta problemática porque ante todo yo como profesor respeto a mis alumnos y espero el mismo respeto de ellos a mi persona. Entonces de nuevo, ¿qué califica como humillación a un alumno? No lo sé.

Pondré un ejemplo que se da en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Se informa de pronto que un profesor fue acusado por alguna alumna de acoso, y en algún momento incluso, a dicho profesor le rescindieron el contrato por este motivo. No sé si había pruebas contundentes pero el hecho es que un maestro de una asignatura fue eliminado de la planta de profesores de la facultad por este supuesto acoso. Si la alumna lo acusó porque está situación se dio, hizo bien, pues estas acciones no se pueden tolerar. Si lo acusó por puntada, porque el profesor la reprobó, o porque la idea le salió de quién sabe dónde, pues no sé, entonces habría que ver los argumentos de cada parte antes de que las autoridades de la facultad tomasen una decisión.

Y el punto es éste: no se puede afirmar que la exigencia académica es un detonante para el suicidio de un alumno, como tampoco puede considerarse muy objetivo el decir que la estudiante fallecida le dio un ataque de epilepsia después de que un profesor la humilló -supuestamente- en un examen.

Y les seré totalmente sincero: nunca he visto a ningún profesor actuar para humillar a nadie. Puedo ser un caso único, pero en la Facultad de Ciencias de la UNAM no parece existir esta situación. ¿O sí? Si alguien tiene información al respecto, escríbame a morsa@la-morsa.com.

Friday, December 20, 2019

Una estupenda novela: "Tardes quietas de Jazz y madera"



Dice  la Enciclopedia de la literatura en Mexico: "Hugo Roca Joglar: Cronista autodidacta comexicano. Es supervisor musical y editorial de la Orquesta Sinfónica de Minería. Desde 2015 publica quincenalmente crónicas urbanas en el diario Milenio. Autor de dos libros y de la columna sobre música “Vibraciones”, que se publica en el suplemento cultural Laberinto, del periódico Milenio. Ha colaborado en Ruleta Rusa, Opción, Punto de Partida, Replicante, Nexos y Pauta. Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de crónica. En España, ganó el Premio Paco Rabal 2014 de periodismo cultural. En 2015, fue merecedor del primer lugar del concurso de ensayos Iberrutas. Trabajó para el periódico Reforma como cronista de viaje. Fue becario del programa Prensa y Democracia 2013 de la Universidad Iberoamericana (uia) y miembro del comité de selección en la edición 2015".


Hugo Roca Joglar

Y si hablo de este escritor es porque tuvo la amabilidad de mandarme su libro llamado "Tardes quietas de Jazz y madera", el cual trata de una ajedrecista mexicana que es la mejor jugadora que tiene el país.  Lorca -así se llama el personaje- lucha como mujer en un ambiente de hombres. El ajedrez resulta un juego masculino y hasta machista y esto no es una ficción, sino que en muchas ocasiones se ha considerado que las mujeres no pueden llegar a jugar tan bien como los hombres, aunque esto sólo se eliminará cuando una mujer llegue a ser la Campeona Mundial absoluta, es decir, en hombres y mujeres.

Pero me estoy desviando. La narración de Roca gira alrededor de esta ajedrecista de 17 años, notable, que tiene que luchar contra decisiones de sexo para ser o no elegida para ir a un torneo internacional de ajedrez. Y entonces la narrativa se va por el camino del feminismo de la protagonista, de su yo interno dentro y fuera del tablero, en donde tiene que enfrentar toda clase de burlas y sarcasmos por simplemente ser mujer que juega al ajedrez, y que además, lo juega tan bien, que incluso en algún momento de la novela, es invitada a jugar el Torneo de Candidatos, la antesala para retar al Campeón Mundial.

Roca Joglar es un estupendo escritor. Su narración atrapa y quieres seguir leyendo. Además, debo reconocer que se nota que de ajedrez entiende más que el promedio, porque no hay exageraciones ni ridículos anuncios de "jaque mate", que sólo se ven en propaganda o películas hechas por ignorantes del juego ciencia y en donde ciertos estereotipos están presentes.

En algunos pasajes de la trama, habla de haber jugado con un gran maestro ucraniano apodado Chucky. Aparentemente está bosquejando a Vassily Ivanchuk, "Chucky", un jugador excepcional pero que la protagonista hace un diagnóstico que parece correcto: su estilo no lo podrá llevar al título mundial porque Chucky es como un niño, que se admira de muchas cosas pero que se cansa de las cosas de los adultos. Vamos, podía ver a Ivanchuk, en esa descripción.

Habla también del Campeón del Mundo, un noruego, que tiene un apellido parecido al de Carlsen, aunque en la novela este personaje no está caracterizando necesariamente a Magnus Carlsen, aunque le da cierto tono de ser peculiar, como bien podrían serlo cualquiera de los campeones mundiales.

Y habla además de un jugador, el más talentoso, de México, que perdiese la cordura y en Estados Unidos se desnudara y se fuese a la jaula de los monos de un zoológico. La historia, aunque no es estrictamente como en la novela, narra realmente esa acción de Carlos Torre, el mejor jugador mexicano de todos los tiempos, que se desnudó en un autobús en la quinta avenida, y que comía 15 helados de piña por día. Como sea, salpica el autor de la novela con estos detalles que plantea un ajedrez mexicano y mundial sui generis, pero que sin duda tiene visos de ser real, aunque repito, todo esto es parte de los escenarios de la novela y digamos que todos los hechos parecidos son mera coincidencia.

Pero más allá de estos detalles, Hugo Roca Joglar hace de Lorca un personaje entrañable. Pinta su vida entre cuadros blancos y negros, entre las inconsistencias de las mujeres en muchos temas, en donde la contradicción está presente, así como el hecho de que el ajedrez es más que cálculo, y le asigna colores, y los colores significan un aburrido empate o una gran victoria.

Gran novela sin duda. Hugo demostró su capacidad para narrar con pulcritud, con emoción, metiéndose en temas como el feminismo a ultranza, el machismo despiadado y todo desde la perspectiva del ajedrecista. Realmente es notable su trabajo y espero saber más de su obra en el futuro. Enhorabuena.

TARDES QUIETAS DE JAZZ Y MADERA
Hugo Roca Joglar
Editorial Tandaia
isbn 978-84-17986-33-9
208 pág. 

Wednesday, December 18, 2019

Librerías Gandhi: el "Amazon región 4"



Hablamos coloquialmente de "región 4" cuando queremos indicar el pésimo trato que se nos da como consumidores cuando tenemos un problema en este país con algún comercio, o cuando compramos algo que se descompone y que nos hacen difícil el resolver la dificultad. Hablamos pues de región 4 a partir de la idea de los creadores de los DVD, que hicieron regiones, 1 para EEUU y 4 para Latinoamérica, y en donde, desde luego, los DVDs región 1 no podían verse en un lector de DVD región 4. Así, los creadores de contenidos en EEUU podían discriminar qué películas o videos ponían en algún país. Hoy en día, ya con los lectores multiregión la medida no tiene sentido, pero quedó como una frase para indicar lo penoso que es el comercio muchas veces en nuestro México.

Y si hablo de esto es porque el otro día quise comprar un par de libros en la página de las librerías Gandhi. Elegí los productos con cierta dificultad, porque su buscador es bastante malo pero en fin. El caso es que cuando tenía mi compra en "mi carrito virtual", decidí darle click a la opción de pagar. Me pidió la página datos como mi nombre, mi correo electrónico, dirección... pero ¡ay! las cosas fallaron ahí. En el campo "Colonia" no me dejaba escribir nada y como el dato era fundamental para la compra, no me dejaba continuar y no podía omitirlo. Después de unos 20 minutos en todo este proceso me fastidié y cerré la página.

Curiosamente al rato recibí un correo de las librerías que decía: "¿No se te olvidaron unos libros? #espregunta" y después había la siguiente imagen:



Decidí contestarles diciendo que su sistema era una porquería, que no me permitía alimentar el campo "colonia" y que por eso no terminé la transacción. El siguiente correo de ellos fue con la petición de que les mandara una captura de pantalla con el problema. ¿Cómo? ¿Se supone que todos los clientes de Gandhi saben hacer esta captura de pantalla? ¿Así funciona su soporte técnico? Pero lo hice, les mandé la captura de pantalla y aproveché para decirles que el lector electrónico Kobo que me regalaron, no se podía encender. Igualmente reclamé un libro electrónico que nunca pude leer, nunca, pero que me lo cobraron a 180 pesos y que jamás me quisieron regresar el dinero, porque una vez que yo ya tenía acceso al libro, podía piratearlo y pues no, por eso -para empezar- no me iban a regresar nada.

Me molesté pero tenía cosas más importantes que hacer. Ahora, con este nuevo inconveniente con Gandhi, pues decidí ver si aún se podía hacer algo.

Hay que decir que la comunicación con librerías Gandhi por correo electrónico es penoso, sobre todo con quienes se suponen están para ayudar a los clientes. Les escribí y como no me contestaban, les volví a escribir para decirles que si ya no me iban a contestar o esperaban que se me olvidara el problema. Entonces respondían. Pero lo tenía que hacer esto una vez si y otra también, porque jamás contestaban a menos que los tratara mal, indicándoles que no era posible que actuaran así con un cliente molesto.

Finalmente, en una de sus respuestas, me dijeron que el dinero del libro electrónico, 180 pesos, no me lo iban a regresar. Que el Kobo, como fue un regalo no tenía garantía, pero que como son buena onda, me iban a ayudar a resetearlo. Les contesté que si me iban a mandar las instrucciones del manual para ese efecto, que se ahorraran palabras: ya lo había probado todo sin ningún éxito. Finalmente les pedí hablar con su gerente de ecommerce para arreglar el problema y explicarles por qué son un Amazon región 4.

Al día siguiente me hablaron. Me habló una chica cuyo nombre ya olvidé. Me escuchó. Al final de todo lo que le dije, explicándole que cuando compro un libro electrónico no es para piratearlo como cree su gente de soporte al cliente, sino que es para leerlo, e incluso haciendo énfasis que "los malos no leen", entonces ella me dijo que 1. el Kobo había sido un regalo (de ellos mismos) y que no tenía garantía ya, así que bien podía tirarlo, aunque no lo dijo con esas palabras. 2. Me daría un certificado por mis 180 pesos de un libro que compré en el 2016 y que jamás siquiera pude abrir.

Para mí es claro que si Gandhi quiere ser el "Amazon mexicano", no tiene idea de cómo se trata a un cliente ni siquiera ve la manera de satisfacer su problemática. Por ejemplo, no me dieron un reembolso del dinero, porque dinero que entra ya es de ellos, sino que en el mejor de los casos, el certificado que me dan es para que compre con ellos. En fin, lamentable esa actitud con ellos. porque para colmo, hablamos de 180 pesos, menos de 10 dólares. Eso es miserable.

Y compárenlo con Amazon. Uno compra un libro electrónico y termina uno de dar click en el botón de comprar y ya está en tu Kindle o en la computadora. Si uno tiene un problema porque el envío no llegó y reclama, Amazon muchas veces puede regresarte el costo del envío, por "el sufrimiento que te causaron". Una amiga reclamó un producto que compró, que no era lo que había imaginado. Cuando le preguntaron la razón de la devolución dijo ella: "es que soy una idiota, no entendí que ese producto no era lo que yo quería". Quien le atendió le dijo: "no se preocupe... Y le regresaron su dinero y le regalaron el producto".

Y estoy seguro que si uno intenta una segunda vez de aplicarles el truco, Amazon lo sabrá y no será tan amable. El punto es que Amazon parte del hecho de que el cliente tiene un problema y quiere una solución y te está hablando con la verdad. No quiere sacarte ventaja, simplemente quiere su producto, su libro y que no le quiten su tiempo. No quiere piratearles nada (ya hay suficiente piratería en la red si se busca). Y eso es servicio al cliente. Gandhi sigue sin darse cuenta que una mala reseña se multiplica por 10. Así, pensar que pierden un cliente no les importa, parece, pero cuando se multiplique esto por las malas opiniones, por lo mal que hacen las cosas entonces recién cambiarán su actitud.

Yo creo que el problema está en la idiosincracia del mexicano, que está acostumbrado a ser abusado por los comerciantes, porque sino, el consumidor abusará de ellos. Así funcionan las aseguradoras en este país. Uno se compra un seguro y cuando paga todo son buenas caras, pero cuando el seguro tiene que pagar al asegurado, la hace difícil, se tarda más de la cuenta, pide consulta con sus médicos para ver si los procedimientos que les hicieron al asegurado debe pagarlos o no, etcétera. Y simplemente hacen todo esto porque siempre piensan mal del cliente, que según su particular óptica, quiere potencialmente engañarlos.

Así las cosas. Al menos recuperé 180 pesotes (aunque sea en mercancía deGandhi), que me robaron desde el 2016.

Saturday, December 14, 2019

De suicidios y sociedad



Hace pocos días se supo que en el ITAM, una institución de educación superior, con sede en la Ciudad de México, una alumna se suicidó debido a la gran presión académica por parte de la escuela ya para terminar el semestre. El asunto no sólo fue una muy mala noticia, sino que los alumnos del ITAM están ahora cuestionando por qué no hay un psicólogo de planta en la institución y las razones por las cuales parecen ignorar apoyo psicológico a los alumnos.

Después de las noticia, el ITAM ahora dice tener un esquema para tratar con esta problemática porque desde luego, un suicidio no es un asunto que deba verse como natural y que, finalmente, la exigencia académica no puede ser de tal grado que ponga en esta triste circunstancia a algún alumno como salida a sus problemas escolares.

Los alumnos del ITAM, hasta donde entiendo, han hecho un paro -no sé por cuanto tiempo- de las actividades escolares. En una asamblea pública y abierta, han ido contra el director de la institución y evidentemente, las muestras contra el funcionario han sido aplaudidas.

Pero seamos francos: es muy difícil saber cuándo un alumno va a pasar por una problemática de suicidio. Vamos, no es algo común y es claro que quien decide quitarse la vida tiene algunas dificultades que posiblemente externó pero que ni amigos, familiares y profesores, lo notaron. ¿Qué hacer? ¿Pudo haber salvado la vida esa joven de haber existido un departamento de apoyo psicológico en el ITAM? Difícil de responder. Sin embargo, de haber existido esa opción, quizás no estaríamos lamentando esta muerte.

Lo curioso del asunto es que las quejas se van sobre el nivel académico y la exigencia que el ITAM parece imponer, el cual, de acuerdo a los ahora quejosos alumnos, es tremenda y por ende, la presión en los estudiantes llega a extremos del suicidio. Dicen, peor no me consta, que este es el cuarto estudiante que se quita la vida en dicha institución. ¿Será?

La pregunta es si la exigencia académica de verdad tiene que ver con la posibilidad de que los alumnos tomen la puerta falsa. Yo no lo creo. De hecho, pienso que la exigencia del ITAM no es mayor o menor a la que me tocó vivir en la Facultad de Ciencias, que me obligó en su momento a trabajar muy duro, sin pensar además de que todo este estudio que estaba realizando sería suficiente para aprobar las materias y la exigencia de esta facultad de la UNAM. Vamos, que sí, es exigente pero jamás pensé ni remotamente el quitarme la vida porque no entendía cálculo o porque temía reprobar Variable Compleja, por ejemplo.

Dicho de otra manera: estudiar una carrera universitaria no es algo sencillo. No es la preparatoria en donde las cosas son mucho más fáciles. En la Facultad de Ciencias de la UNAM si uno no estudia una asignatura al menos 15 días antes del examen, las probabilidades de reprobar el parcial se acercan a uno. Así, la experiencia muestra que la mayoría de los estudiantes reprueban en los primeros semestres al menos algún parcial sacando cero de calificación. Así me pasó a mí y así le ha pasado a incontables compañeros y alumnos. Y no sé de ninguno que se haya quitado la vida por ello. A riesgo de repetirme: una carrera profesional es mucho más difícil que las escuelas anteriores.

Y les cuento una historia terrible personal: yo tuve un alumno que hacía tesis de licenciatura conmigo. Trabajamos prácticamente un año en su trabajo escrito. Daba clases en la Facultad y le gustaba. Además, había conseguido un buen trabajo en una empresa dedicada a cómputo. La última vez que lo vi llegamos al acuerdo que bastaba pulir un par de detalles de su tesis, hacer las conclusiones, que ya estaban bosquejadas, e iniciar trámites para titularse. Todo fantásticamente bien. Pero un sábado a las 12 de la noche recibí un WhatsApp de su "roommate" indicándome que mi tesista había fallecido en un accidente. Ese mensaje no me dejó dormir siquiers. Días después me enteré que mi alumno se suicidó. Se tiró desde una ventana desde un sexto piso.

¿Podría alguien haber evitado esta muerte? ¿Alguien que trabaja duro en su tesis, que da clases, que se consiguió un trabajo interesante y que le satisfacía, de pronto se arrojó al vacío y se mató. ¿Quién pudo prever esto? ¿Podría la UNAM haber tenido un departamento de psicología para ayudar a este alumno? No creo, porque al menos en un año jamás hubo un comentario sospechoso, que dejase la idea de que el tesista traía algún problema serio de depresión. Hasta bromeábamos diciéndole que tenía que recibirse ya porque queríamos fiesta.

Así las cosas. Yo no creo que el ITAM sea una institución de una presión académica exagerada. Vamos, hasta tengo dos sobrinos que estudiaron en dicha institución y se graduaron. No me acuerdo haberlos escuchado quejarse por la exigencia académica. Por ello pienso que tratar de repartir culpas por la muerte de una estudiante, y apuntar con índice de fuego al ITAM, es exagerado y fuera de proporción. La muerte de esta estudiante es lamentable, pero así como los alumnos le reclaman a la institución académica, habría que reclamarle en la misma medida a los parientes, a los padres, hermanos, tíos y mejores amigos de la víctima. ¿O qué, ninguno de ellos tiene culpa alguna que compartir?

Es claro que el suicidio no es un tema común en la vida de las personas y evidentemente, hay que tomar acciones, pero culpar a las instituciones porque es fácil echarle la culpa a alguien (en este caso una persona moral), porque el suicidio de una alumna es algo que no debería ocurrir, es trivializar el tema.

Friday, December 13, 2019

La cloaca abierta



Cuando se abre un registro de la calle, una coladera, una cloaca, el hedor es lo primero que notamos. Y ahora, con la captura del exsecretario de seguridad pública del gobierno de Felipe Calderón, hallamos el mismo fenómeno. Los Estados Unidos decidieron capturar a Genaro García Luna, por sus nexos con el narcotráfico, con el crimen organizado y con cuanta cosa le sigan encontrando.

García Luna fue el artífice de supuestamente la gran policía que México debería tener, pero aparentemente el narcotráfico tuvo más fuerza y lo compró a base de grandes sumas de dinero. Eso al menos es lo que ahora se dice, pero en realidad, ya más de una persona habría mostrado qué clase de personaje es García Luna y de sus nexos con la delincuencia.

Anabel Hernández, desde el 2006, tiene un libro en donde se habla de la profusa investigación que hizo a este personaje. El diputado Fernández Noroña, que cada vez me cae peor, pues sus racionales argumentos los cambió por loas al régimen de la 4T, pase lo que pase en ella, tuvo los pantalones de decirle a García Luna, más de una vez, que era nefasto para el país y que además, era un asesino. Yo nunca he visto esta cantidad de acusaciones y a un acusado que ni cambia su gesto ante los ataques de Noroña.



Hay que reconocer que Fernández Noroña es valiente y no muchos habrían actuado así.

Hoy García Luna está preso en los Estados Unidos y más allá de que lo sentencien por el crimen o crímenes que sean, sus acciones finalmente embarran a Felipe Calderón, que quiere siempre regresar a la política mexicana, y para ello se inventa la creación de partidos políticos nuevos, encabezada por su mujer Margarita Zavala. Esta captura no le beneficia en nada, evidentemente, y los tuits, porque no sabe hacer otra cosa Calderón, en donde aclara que él no sabía nada de las actividades criminales de su subalterno, son tomadas como increíbles en el mejor de los casos.

A un personaje como García Luna, si es que es tan malo como dicen, y si recibió tantos sobornos del narcotráfico, será fácil probarle sus delitos, congelarle millonarias cuentas, etcétera, a menos que tuviese millones de dólares bajo el colchón. Como sea, los funcionarios de los gobiernos pasados seguirán siendo nota en la política pública de nuestro país en donde -cabe decirlo- nadie ha sabido gobernar ni actuar adecuadamente a las necesidades del país.

Pero vamos a ver qué pasa con este señor Genaro García Luna. Será interesante ver a quién embarra. Por lo pronto, la cloaca está abierta.

Tuesday, December 10, 2019

Un embajador ladrón



Ricardo Valero era el embajador de México en Argentina hasta hace unos días. Está suspendido de su cargo hasta que se termine la investigación sobre el presunto robo a una librería en Buenos Aires, en donde quiso llevarse -sin pagar, desde luego- un libro de unos 10 dólares. Cabe decir que el embajador gana 234 mil pesos, unos 12,000 dólares al mes, aproximadamente.

Y habría que preguntarse qué puede motivar a un señor de más de 70 años, que tiene un sueldazo, a actuar así. ¿Quizás fue una cuestión de sentir la adrenalina de robar porque su trabajo es aburrido? ¿Se le ocurrió nomás? ¿Qué puede motivar a alguien a robar un libro? Es realmente inconcebible considerando la trayectoria de este señor.

Pero el problema, más allá de esto, es el doble discurso del Peje. Por un lado, dice que no tolerará desvíos, corrupción, ni acciones como la que cometió el embajador. Pero por otro lado lo quiere defender y se inventa una historia que le pasó al propio Peje en Gandhi. Desde luego, si con eso quería cubrir al embajador que finalmente, muestra cómo quiere esconder el libro entre su periódico, pues no tiene defensa posible.

He aquí un video en donde se muestra no sólo la estupidez del embajador, sino de su jefe, el presidente de México, López Obrador, que lo defiende en un caso que es obvio, un intento de robo por demás idiota.




Pobrecito Peje, que no le llega agua al tinaco, para decirlo coloquialmente. Bastaba con decir: "El embajador cometió un feo error. Robar es inadmisible siempre, y no hay forma de minimizar el acto del Sr. Valero. Lo que haremos es destituirlo del servicio público y que además, haremos que enfrente su responsabilidad ante la justicia".

¿Por qué no hizo esto? ¿Qué le debe el Peje? ¿O actuó así porque es un señor mayor? De verdad que México está cada vez más de no creerse.

Wednesday, December 04, 2019

La psicosis de los feminicidios



Las noticias, los comentarios de las redes sociales, el Internet en ebullición, sobre la noticia de un posible secuestro de una mujer de 30 años al abordar un taxi en Tlalpan. El hermano de la víctima pide ayuda por Twitter. El tema se viraliza y el temor de un nuevo feminicidio aparece. Y este ha sido el tema dominante en las redes sociales en las últimas semanas. Ahora todos los días salen notas, videos, testimonios, etcétera, de mujeres amenazadas, golpeadas o incluso muertas, a manos de algún ser innombrable que no respeta la vida de una dama.

Y entonces el asunto de Karen Espíndola se vuelve noticia de primera plana. En la mañana del día siguiente, sin embargo, se anuncia que la chica desaparecida por 16 horas ha regresado a su casa. No hay datos de la autoridad. No se sabe qué pasó realmente ni cómo es que regresó la mujer por sus propios medios. ¿La secuestraron? ¿La quisieron violar? ¿Escapó quizás de sus captores? Nada se sabe porque la Policía capitalina está llevando las indagaciones y no quiere entorpecer el asunto.

Con el tema de los feminicidios en boca de todos, la desaparición de una mujer siempre da al peor de los escenarios. Sin embargo, Grupo Imagen presentó apenas hace unos minutos, unos videos en donde se ve que la mujer desaparecida en realidad estuvo de juerga hasta las 4 de la mañana. Los videos muestran que es la chica desaparecida y además, son del bar donde se encontraba. ¿Entonces?

Da la impresión que todo fue un montaje de la mujer porque quería seguir en la pachanga pero su hermano, que no sabía nada, pensó que su pariente estaba en peligro. Y entonces "la balconeó". Eso explicaría que la chica llegara en un taxi a su casa en la mañana y además, que no quiera hablar.

Y más allá de la reacción para evitar un delito, hay que reconocer que hay una psicosis sobre el tema de los feminicidios. Y ahora parece que todos los hombres son malos, perversos, que están esperando cualquier momento para atacar y matar a la siguiente mujer que se les aparezca en su camino.

Pienso que los medios dejarán apagar la noticia. Se olvidarán de ella porque claramente la chica desaparecida no lo estuvo y ella lo sabe, por lo que mejor no dar la mínima declaración. Aún así, la reacción de la ciudad, de las redes sociales es interesante pero en serio, seamos cautos antes de andar suponiendo lo peor ante una noticia como la que fuimos enterados ayer en Twitter. No ayuda en nada hacer este numerote para terminar concluyendo que lo que pasó es que Karencita estaba de fiesta...