Hoy tuve algunos asuntos que arreglar en la Máxima Casa de Estudios. Tuve que ir por diferentes partes del campus de Ciudad Universitaria y me admira la infraestructura que "nuestra Universidad" (como hubiese dicho el desaparecido y querido Doctor Jaime Litvak), tiene. Eas increíble la cantidad de edificios, de direcciones, de trabajo que en la UNAM se hace todos los días.
Pero si quieren constatarlo directamente, dénse una vuelta por ejemplo, al Centro Cultural Universitario. Empezando por la Sala Nezahualcóyotl, por ejemplo, que no le pide nada a ninguna sala de conciertos en el mundo, lo que tenemos es fantástico. Cuando he ido a dicha sala y sentado esperando al intérprete en turno, veo el escudo de nuestra UNAM en relieve en una de las paredes de la misma, no me queda más remedio que reconocer el orgullo que me hace ser de esta universidad. Y la razón de esto quizás es porque la Universidad Nacional Autónoma de México da a manos llenas. Por ejemplo, entré al doctorado y por ese simple hecho, tengo derecho y acceso a una beca. Pasa lo mismo en la maestría. Lo repito pues, la UNAM da a manos llenas.
Hace un par de años fui a la Feria de Posgrados de la Ibero. Hablé con una doctora, encargada del doctorado en ciencias e ingeniería. Antes que nada, me dijo lo que costaban esos estudios (unos 250 mil pesos -para pagar en unos tres o cuatro años). No me habló de planes de estudio, nada. De hecho, antes de pasar a cualquier otro tema, me dijo que el año anterior no habían aceptado a ningún alumno. Después supe la razón: no hubo quien pagase esas cantidades que pide la Universidad Iberoamericana. Y desde luego, hay un programa de becas, pero en el mejor de los casos se otorga solamente el 80% y está supeditado a que una empresa "patrocine" al alumno que quiere realizar esos estudios. Entiendo que así pasa en las escuelas privadas, sí, pero algo me queda claro: la Ibero no da a manos llenas, es más, quita a manos llenas.
Pero no se me malinterprete. Di unos 14 años clases en las licenciaturas de la Ibero y me dejó un buen sabor de boca algunos buenos estudiantes. No todo es malo o nefasto, pero claro, contra un presupuesto como el que tiene la UNAM, pues quedan a deber. Entiendo que no es culpa completa de la Ibero pero en el fondo esta universidad es un negocio, como puede haber muchos.
Sigo entonces: hoy vi a mi asesor del doctorado y estuvimos discutiendo algunas ideas de lo que he escrito en este primer capítulo de mi trabajo. Me tuvo un par de horas dándome indicaciones. El Dr. Ortega -mi tutor- tiene otros cinco o seis alumnos a los cuales les dirige sus trabajos de maestría y doctorado y a a cada uno de ellos les da muchas horas de su tiempo academico. "De gente bien nacida es agradecer los beneficios que recibe", decía Cervantes, y en este caso agradezco a la UNAM, estoy obligado. Me siento muy contento de ser parte de ella.
