Hace un par de días se inició la venta del nuevo teléfono de a empresa Apple, el iPhone Dúo, el cual aparte de ser el más costoso de la compañía, también es la primera incursión en la categoría de los teléfonos que se doblan, los "foldables". Apple había presentado en alguna de sus conferencias magistrales, semanas antes, este nuevo teléfono, y la gente aparentemente se volvió loca por las innovaciones presentadas. Es cierto que la empresa de la manzana, por muchos años, ha sido el líder de la innovación tecnológica, amén de ser una empresa que diseña con muy buen gusto, todos sus equipos. Apple, de hecho, ha decidido no estar con el porcentaje más alto de cómputo, que lo tiene Windows, con más del 80% el mercado. Sin embargo, Apple, con sólo el 16% es una de las compañías más redituables en el planeta.
A mí me llama mucho la atención la expectativa de hacerse de un iPhone Dúo, porque su costo, unos 2 mil dólares, lo ponía entre uno de los móviles más costosos del mercado. Pontón, con quien grabo los videos de ajedrez en YouTube, me dijo: "vas a ver que se va a agotar el Dúo el mismo día que salga a la venta". Y vaya que se agotó. Hubo mucha gente que quería este "oscuro objeto del deseo", y se quedó a dormir y a apartar su lugar para que cuando se abriese la tienda de la manzana, en ese instante ya estuviese comprando su nuevo juguete.
El problema empezó unas horas después de la venta del Dúo. Los nuevos compradores notaron problemas. Teléfonos Dúo que aparentemente, se rompía la pantalla a pesar de sólo haberlo abierto y cerrado una docena de veces. Marca en medio del dispositivo que se veía de forma evidente, a pesar de que Apple había dicho que esto se había cuidado para hacer el doblez casi imperceptible.
Con el paso del tiempo hubo más reclamos: las cámaras no son tan buenas como en los modelos anteriores (que no son foldable). Gente que reportó que el teléfono se trababa y que solamente se podía reiniciar, y para colmo, gente que indicó que esa característica de tener dos aplicaciones corriendo simultáneamente era poco menos que inútil. En suma, el ídolo del mercado estaba experimentando un rechazo generalizado al objeto que semanas antes los hacía salivar. Hoy muchos buscan regresar el iPhone Dúo porque ya lo vieron, ya lo sintieron en sus manos, y cuando surgieron los problemas, pues no les gustó -considerando el alto costo de estos dispositivos.
Quizás sea una lección que deberíamos aprender. Muchas personas estuvieron dispuestas a invertir más de 2000 dólares por un teléfono. Llámenlo ganas de ser de los pocos que pueden presumir este tipo de dispositivos, o bien, sentirse por encima de los demás, o tal vez probar lo que Apple tenía que decir sobre la tecnología de los teléfonos que se doblan. No importa las razones, pero todos estos fanáticos de la manzana se han llevado un chasco. El teléfono se veía bien, pero ya para producción parece que Apple no hizo las pruebas suficientes y el resultado no está a la vista de todos, sino en las manos de los que lo compraron, pensando que su felicidad iba a depender una vez más de tener el nuevo dispositivo de Apple. Y se han llevado una decepción espantosa.
He visto a los influencers que ya quieren regresar el teléfono novedoso, que de pronto se les acabó el amor por la marca. Y es que fueron víctimas (como todos, en otros casos), de la publicidad. De creernos que tener un teléfono con el logo de la manzana nos iba a ser diferentes. Y no. NO fue nadie diferente. El teléfono, tan valorado en este mundo moderno, es sólo eso: un teléfono. Poner todas tus esperanzas en este iPhone Dúo sólo mostró la manipulación de la que henos sido objetos por tanto tiempo. Tal vez con este episodio entendamos donde está lo que es verdaderamente valioso.






















