México se cuece aparte. Hace unas pocas semanas se supo que
Marcelo Ebrard había mandado a su hijo, en la pandemia, al Reino Unido, a hacer
estudios de posgrado. Eso no tendría nada de malo. El problema es que el hijito
del funcionario había usado la embajada de México en el Reino Unido como su
estancia los seis meses que estuvo n dicho país. A Ebrard le preguntaron en la
mañanera y en su cinismo habitual, el político dijo que no veía nada incorrecto
en su acción, a menos que la preocupación de un padre por un hijo0 sea la
cuestión. Dijo que la exembajadora, Josefa González Blanco, le ofreció la
embajada (¿a poco es su casa?), para que el vástago de Ebrard viviera allá, a
costo del erario, desde luego. Esta exembajadora es la misma cretina que una
vez quiso que la dejaran abordar un avión a pesar de que había llegado tarde al
vuelo y detuvo la aeronave "por orden presidencial" para poderlo
abordar. A la postre, renunció a su cargo, en ese entonces en la semarnat, enel sexenio de amlo.
A pesar de las críticas, de incluso una denuncia contra
Ebrard (por parte del PAN), por peculado, es decir, por usar bienes de la
nación para asuntos personales, al secretario no le va a pasar nada. Se supone
que el organismo de anticorrupción y buen gobierno, analiza el tema y a decir
de Sheinbaum: "si no hay legislación al respecto, no se cometió ninguna falta
y que, en todo caso, habría que crear la legislación correspondiente".
Pero se le olvida a Sheinbaum que la legislación existe: El artículo 221 del
Código Penal Federal sanciona al servidor público que promueva actos de otro
funcionario para obtener beneficios económicos para sus descendientes. El
peculado también asoma, porque el artículo 223 castiga el uso de bienes y
recursos públicos en beneficio de terceros. Así entonces, tanto la exembajadora
como Ebrard, son culpables de peculado.
¿Qué va a pasar? Nada. Ya nos olvidamos porque Rocha Moya es
el que está ahora en el ojo del huracán. Y este país es así. ¿Se acuerdan del
General Cienfuegos? ¿Lo juzgaron en México después de repatriarlo? No. Está muy
contento viviendo su vejez en el país. Los gringos lo soltaron quizás asumiendo
que en México lo juzgarían. Nada de eso pasó. Hasta le dieron una medalla.
La cuestión será si Rocha Moya termina siendo el eslabón más
débil en esta cadena de beneficios de unos pocos, de políticos corruptos y de
alianzas con el crimen organizado. Bajo el argumento que en México nunca pasa
nada, hasta esto se olvidará.