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Tuesday, November 28, 2017
¿Quieres publicar tu libro?
Ya mis cuatro lectores sabrán que he escrito algunos libros, todos de ajedrez, aunque he escrito también de otros temas. El asunto es que cuando uno escribe y quiere que alguna editorial le publique su libro, encuentra dificultades de todo tipo. He aquí mi guía informal sobre este asunto:
Lo primero es ubicar una editorial ad hoc para la publicación de la obra. Para ello hay que considerar que las editoriales tienen nichos de mercado específicos y la mayoría los aclara. Por ejemplo, el Fondo de Cultura Económica no publica libros de autoayuda, o de astrología, por mencionar dos tópicos populares de algunas editoriales.
Una vez que se tienen las potenciales editoriales, el siguiente paso es contactar a los editores para mandar la obra a revisión por parte de ellos. Ha muchas editoriales que hacen este paso sencillo: lleva uno el manuscrito y se los deja para su evaluación. Cabe decir que hay que ser pacientes porque no necesariamente la editorial dará una respuesta al autor enseguida. Pueden incluso pasar un par de meses. Si en unos dos meses no se tienen noticias de la editorial sobre el asunto, entonces vale la pena hablarles para saber qué pasó.
Hay que decir que muchas editoriales quieren revisar obras completas, terminadas. No quieren avances porque se tienen muy malas experiencias al respecto, por ejemplo, que se le dice al autor que su libro va por buen camino y entonces éste pide anticipos para terminar la obra y después o no la termina o simplemente desaparece o peor aún, el resultado final deja de ser atractivo para la editorial que piensa que la obra ya terminada no es publicable. Por ello, si quiere publicar, tenga la obra terminada y lista para ser evaluada por las editoriales.
Si la respuesta es afirmativa, entonces ya hablará de los términos del contrato. En el modelo de negocios de la editorial más tradicional, ésta ofrece entre 5% y 10% al autor sobre libro vendido. Cabe señalar que el precio de venta no siempre es el mismo por lo que si al autor le dan el 10% y vendió 100 libros, cuyo precio oficial de venta es de 300 pesos, debería recibir 3000 pesos de regalías, y eso a veces no ocurre porque la editorial muchas veces vende más barato para precisamente, colocar los libros.
Hay otros modelos de negocios en las editoriales, el cual está ya de moda en nuestro país. Se trata del "Vanity Printing", el cual es un sistema en donde el autor paga el libro (papel y tinta), por 1000 a 2000 ejemplares. Las editoriales en este modelo de negocios hacen la evaluación de lo que tiene que pagar el autor y esto puede ser de alrededor de 100 mil a 200 mil pesos. El trato es entonces, por ejemplo, con la editorial Rodrigo Porrúa (que no tiene nada que ver con la Editorial Porrúa), es que toda la ganancia va al autor hasta que recupera su inversión. Una vez logrado esto, entonces la editorial y el autor van a 50% en las ganancias. El truco aquí es que la editorial imprime en sus talleres los libros y cobra por ese trabajo, aunque se compromete a distribuir el libro del autor. Rodrigo Porrúa tiene incluso un espacio en la televisión de paga los sábados en la mañana, en donde entrevista a los autores que entran en este mecanismo.
Otra editorial, Endira, hace las cosas diferentes aunque el modelo de negocios se parece. La idea aquí es que el autor tiene que comprarle a la editorial, a precio al público, 200 o 250 libros y entonces, el autor tiene que ver cómo los coloca. Mientras tanto, la editorial se encarga de la distribución y de la promoción. Aquí, hasta donde he visto, no se habla de regalías pero, si después de que el autor colocó sus volúmenes y quiere más, puede comprarlos con 40% de descuento. Esto equivale entonces a desembolsar (para el autor), entre 60 mil y 75 mil pesos, considerando un precio por libro de 250 a 300 pesos.
El "vanity printing" es un modelo que permite a muchos autores publicar sus obras, aunque tienen que patrocinar de alguna manera la edición, pero el modelo se basa en que para todo autor, su obra es magnífica y merece ser publicada. El problema es que los sellos editoriales que funcionan bajo este esquema no tienen muchas veces una gran distribución o pueden garantizar (aunque digan lo contrario), la promoción de la obra del autor. Y el autor difícilmente puede reclamar nada porque no es un auditor que está persiguiendo cada evento o situación donde la editorial debería hacer promoción.
En mi opinión, los autores la tienen difícil, porque claramente las editoriales buscan irse con autores consagrados y esto simplemente los hace un lado. Sin embargo, hay una opción que quizás suene razonablemente interesante. Se trata de lidiar con una imprenta que pueda trabajar a bajos volúmenes. Pedirle a un autor que patrocine 1000 o 2000 ejemplares a veces sale de los presupuestos de los escritores, por lo que editoriales como Groppe Imprenta, por ejemplo, pueden ser una opción interesante. Ellos (debe haber otras imprentas que trabajan de forma parecida, cuestión de investigar) permiten que cualquiera imprima mínimo 20 ejemplares de su obra. Uno manda el manuscrito, el formato que quiere, el tipo de portada, y la imprenta manda un presupuesto. Aunque no tengo los datos a la mano, más o menos cada libro (dependiendo de la cantidad de hojas, portada, etcétera), puede salir entre 200 y 300 pesos, aproximadamente. Entonces el autor puede gastar unos 6000 pesos para recibir sus primeros 20 ejemplares y ver si los coloca. Si tiene éxito, puede pedir otros 20 y así puede quizás incluso autofinanciarse. Y sí, no tendrá jamás la distribución de su obra en las grandes librerías en todo el país, pero poco a poco puede uno irse colocando. Digamos que es un primer paso.
Por cierto, hay una alternativa más, y es la publicación de los libros electrónicos. Amazon es una estupenda plataforma y tiene mucha información de cómo hacer libros para el sistema Kindle. Si le cuesta trabajo entender algunos detalles, hay muchos libros en Kindle (que cuestan uno o dos dólares), que lo llevan de la mano en el desarrollo de la formación de un libro para Amazon.
El problema es que tampoco parece ser una opción en donde se puedan vender muchos libros, aunque es claro que dependerá de muchos aspectos: el tema a tratar en el libro, el costo que el autor quiera ponerle, etcétera. Yo hice la prueba y vendí unos 25 ejemplares nada más. Pero no llegué siquiera a la cantidad mínima para que Amazon me extendiera el cheque con las regalías correspondientes. Así que es un camino complicado el querer vivir de escribir y además, de hacerlo en las plataformas de los "e-books".
Hay que aclarar que todo lo expuesto aquí es mi experiencia y opinión personal. Quizás a alguien le haya resultado el usar una editorial con un modelo de negocios específico. Me gustaría saber lo que piensan los lectores. Gracias.
Friday, February 24, 2017
Cuando hay dolo
En el artículo pasado hablé de mi experiencia en la Editorial Rodrigo Porrúa, la cual usa un modelo de negocios que básicamente puede definirse como de "vanity printing", un esquema que muchas editoriales estadounidenses han usado. La idea básica es que el autor paga la edición de 1000 o 2000 ejemplares, en los talleres de la propia editorial, y entonces ésta se encarga de organizar las presentaciones para que el autor pueda empezar a darse a conocer y recuperar el gasto de la impresión de su obra. En este modelo de negocios, cuando el autor recupera la inversión, entonces las utilidades van al 50%, lo cual en ese sentido es mejor trato que el que da cualquier editorial con el modelo tradicional, pero a cambio la editorial simplemente no arriesga y más aún, se hace de trabajo porque el autor le paga a los talleres de la propia editorial la confección de su libro.
Después del maltrato del cual fui objeto, quedé con el vicepresidente del Grupo Rodrigo Porrúa, que tendríamos una cita el martes pasado. Quedamos a las 12 del día en sus oficinas. Llegué con todo el tiempo del mundo y a las 12 estaba esperando que me recibiera, pero Zozer Santana no había llegado. Me dijeron en la entrada que me avisarían cuando llegara. Esperé unos 45 minutos y encontré a Patricia Quinn. Entonces le comenté que tenía cita con Zozer y ella me dijo que no había llegado porque estaba muy ocupado atendiendo otros asuntos. Le informé a la Sra. Quinn que yo también estoy muy ocupado y que aún así llegué al compromiso pactado y que me parecía una falta de respeto del vicepresidente que no llegara a la cita acordada.
Le expliqué a la Sra. Quinn todo el catálogo de -en el mejor de los casos- medias verdades que me habían recetado para tratar de meterme en este negocio del "vanity printing". Se disculpó de no haber aclarado desde antes el modelo de negocios usado. Se disculpó sobre la actuación de la impertinente y grosera persona que me atendió ara ver qué pensaba de la cotización que me habían mandado.
El Sr. Santana llegó, me saludó y pensé que me atendería pronto, pero no, se fue a sus oficinas, supongo, y después, por medio de la Sra. Quinn me dijo que estaba muy preocupado por tenerme ahí esperando, pero no me atendió. Le dije a la Sra. Quinn que el trato que se me dio simplemente no puede ser y que lo que menos me importaba ya era que el libro se publicara. Ella me indicó que habría la posibilidad de buscar patrocinios porque aseguró que mi libro era estupendo. Pero la verdad no le creo nada. Me pidió que reconsiderara el tema y que ella se movería para hacer las cartas a diferentes instituciones que pudiesen patrocinar mi obra. Después de todo esto, y sin haber sido atendido en la cita a la que fui, me despedí de la Sra. Quinn a la una y media de la tarde. Y por cierto, hasta el día de hoy ni una llamada para reagendar la cita, nada. No hay el mínimo interés finalmente.
Pero he aquí que un usuario llamado "Redes Porrúa", escribió un comentario al respecto del primer artículo que escribí, que dice a la letra:
"Después de leer su historia con Grupo Rodrigo Porrúa, lamentamos que haya vivido tan mala experiencia, pero nos gustaría aclararle que esa empresa nada tiene que ver con Porrúa y los 117 años que la respaldan. Rodrigo Porrúa del Villar no es y nunca ha sido accionista, apoderado ni trabajador de Librería o Editorial Porrúa. Sus actividades no son una división de nuestra empresa, no es parte de la familia y simplemente se vale del buen prestigio que su apellido tiene en el mundo de los libros para atraer clientes y obtener beneficios. Grupo Rodrigo Porrúa es una empresa de reciente creación (2015) y tenemos un proceso en su contra ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) porque no queremos que siga manchando nuestra reputación. El compromiso que tenemos con la cultura es real y 117 años de historia, 75 sucursales y colecciones emblemáticas como Sepan Cuantos y Biblioteca Jurídica Porrúa lo avalan".
Es decir, el Grupo Rodrigo Porrúa no tiene nada que ver con la Editorial Porrúa. ¿No sería conveniente aclararle a los autores esto desde un principio? Porque sí, puede haber otra editorial que contenga el apellido Porrúa, pero al menos para mí es claro que hay dolo en no decir que no tienen nada que ver con la emblemática editorial.
Si uno entra a la página del Grupo Rodrigo Porrúa, podrá ver la siguiente leyenda...
¿La editorial más grande e importante de México? Podría pensar si se tratase de la Editorial Porrúa, pero como indica el comentario a mi blog, la famosa Editorial Porrúa no tiene nada que ver con este grupo. Me parece que este grupo saca provecho de la fama de la auténtica Editorial Porrúa.
Pero por si fuera poco, he aquí un video del mismo grupo, en donde se nos hace creer que esta editorial es finalmente parte de la Editorial Porrúa, cosa que no es cierta:
A mí me queda claro pues que hay dolo. Así las cosas.
Friday, February 17, 2017
Modelos de negocios y la vanidad humana
Hace un par de semanas me hablaron de la editorial Grupo Rodrigo Porrúa. Me habló Patricia Quinn, quien me dijo que uno de los libros que propuse en su promoción de cazadores de talentos había pasado los filtros básicos y querían publicarlo. Quedamos en vernos personalmente y por cuestiones de trabajo sólo pude ir a las oficinas una semana después. Ahí la Sra. Quinn me indicó las condiciones de la publicación de la obra, las cuales son que yo pague la producción del libro y que la editorial se encargarían de hacer las presentaciones del libro, etcétera. Se supone que en el trato está que todas las ganancias serán para mí hasta que recupere la inversión de la producción del libro y que después de eso iremos al 50% en las ganancias del mismo.
Entiendo el modelo de negocios y le dije que esperaría a la cotización, la cual finalmente me la mandaron por correo electrónico. En los siguientes días me habló Vanessa (o Valeria), no me acuerdo del nombre exacto, para darle seguimiento al asunto. Le expliqué por teléfono que sería lo más franco posible. Le informé que me parecía costosa la cotización porque no estoy en un momento de gastar una cantidad que me es muy superior a lo esperado (el tiraje mínimo son mil libros, a todo esto). Aparte de esto había otro cargo bastante oneroso para ser publicado como e-book y otro más que no entendí, que era de una cantidad similar, pero que era para estar en algo que en la editorial llaman "realidad aumentada". Estos dos últimos rubros no tienen ninguna explicación al autor.
Le expliqué a la srita. que me habló que además, en el fondo, me sentía engañado. Cuando le hablan a uno de un sello editorial como Porrúa, uno quizás asume que la editorial se interesa por publicar mi libro, pero en el modelo de negocios, que no se aclara en el proyecto de cazadores de talentos explícitamente desde el principio, (es decir, desde antes de que se manden las obras a análisis por parte de la editorial), el autor debe pagar la producción del libro. Eso es como si yo le dijera a usted lector que tiene pinta para ser locutor o locutora y lo invito a mi empresa que hace televisión. Y usted va, pero cuando va a aparecer le digo: ah, pero te aviso que tú tienes que pagar la producción. Nosotros ponemos lo demás, la infraestructura, y vas a salir en la TV, vas a ser famoso, etcétera. Es un poco deshonesto, es un poco como engañar, ¿no? Enganchan al autor con la potencial idea de publicarle su libro pero a la hora de la hora le informan que uno tiene que pagar por ello.
Pero créame, entiendo perfectamente el modelo de negocios de esta promoción. La editorial arriesga menos y esperan que el libro se venda para que eventualmente, cuando el autor recupere el gasto que hizo, puedan ambos ir a un porcentaje en utilidades mejor que en las propuestas tradicionales.
Y entiendo también que mucho se mueve por la vanidad del autor. Todo autor quisiese ser publicado y hay algo de ego y vanidad en el asunto. En mi caso ya no tengo ese problema porque ya me han publicado antes cuatro libros (todos de ajedrez, sí, y éste libro es de física). Pero comprendo que si un sello de la calidad de Porrúa le hace una propuesta así, no es tan fácil decir que no.
Por otro lado, me temo que me siento engañado, le comenté a la que me habló por teléfono, porque la Sra. Quinn me dijo primero, vía telefónica, que había pasado por varios filtros, empezando por 15 mil propuestas de libro. Después en la plática que tuvimos personalmente me dijo que eran 11 mil propuestas. No le creo esos datos. Entiendo que quiere venderme la idea, pero no me está diciendo la verdad.
Y es fácil probar que la Sra. Quinn exageró. Supongamos que había 11,000 propuestas de libro. Supongamos que tienen 110 personas para revisarlos (que desde luego no tienen tanto personal). Eso correspondería a cada uno de esos revisores el ver 100 libros y decidir si valen la pena o no. Por supuesto que pueden no pasar muchos por estar mal escritos o tener faltas de ortografía desde la página uno y entonces el revisor los descarta. Supongamos que se queda con la cuarta parte de los 100 libros. Ahora tendrán en total 2750 obras por revisar. Una labor titánica de todas maneras. Por eso no le creo a sus cifras alegres.
Más aún, comentó la Sra. Quinn que una autora (de una novela juvenil de aventuras, me parece), en su primera presentación había vendido 600 ejemplares de su obra. ¿Pues a qué foro/local la llevaron en donde cupieran 1000 personas quizás? Tampoco le creo ese dato. Lo siento. Me parece todo exagerado porque quiere que le entre al negocio que me han planteado.
Otro asunto es que Valeria, o Vanessa (?) me dijo que la editorial colocaba sus libros en muchísimos lugares. Lo que no dice y que le indiqué, es que muchas veces pueden mandar cientos de libros a muchas librerías, pero están a consignación, asunto común en esta industria hasta donde entiendo. En consecuencia, si ponen 500 libros míos en diferentes sitios no es garantía de que se van a vender. Normalmente se tienen devoluciones y en muchas ocasiones son mayoritarias. Así, poner N libros en tiendas comerciales, librerías, puestos de periódicos, etcétera, no significa que esos libros se den por vendidos y como dije, de hecho la mayoría se regresan, dato que no dicen explícitamente.
Y les explico a mis cuatro lectores: yo escribí un libro sobre la naturaleza del tiempo, es de física y no se va a vender como novela ni como libro de autosuperación. Aunque esté muy bien escrito (yo soy el autor y al autor siempre le complace su propia obra), no soy Stephen Hawking y su "Breve Historia del Tiempo". Pero yendo a los números, que probablemente que yo pudiese recuperar la inversión va a llevar muchos meses, sino es que años. Una vez McGraw Hill me dijo que un libro que escribí sobre Inteligencia Artificial me lo publicarían si podía asegurarles 500 ejemplares vendidos, cosa que le dije que no podía asegurarles nada. Por ende, no se publicó. Y lo entiendo, la industria editorial es un negocio y no es un asunto de caridad.
Todo eso se lo dije a la srita. que me habló, pero no le gustó. Me dijo entonces que qué bueno que le decía eso porque ya no perderían el tiempo conmigo. Me dijo que me estaban dando una oportunidad única cuando ese concepto para colmo es falso. En todo caso son los autores los que le dan a las editoriales esa oportunidad única de que les publiquen sus materiales porque sin libro no hay editorial, punto. El libro es pues la materia prima. Pero eso, la grosera que me atendió no lo entiende.
Lo que me dijo la impertinente empleada de Porrúa es un insulto a mi persona además de ser un insulto a mi calidad de autor potencial en dicha editorial. Le dije que buscaría sacar cita con el Sr. Rodrigo Porrúa porque a mí (ni a nadie), se le puede dar el trato que se me dio. La grosera que me atendió me dijo que me estaban dando la oportunidad pero que qué bueno, porque autores no le faltaban.
Yo me pregunto ¿Así trata a sus potenciales autores la editorial Porrúa? Para la srita que esperaba que le dijera que sí a todo, pues como no le gustó, de pronto, de ser un prometedor autor resulté deleznable. De ser un brillante escritor pasé a ser parte de la basura, desechable, total tienen lista de espera de autores. Yo no puedo creer que se me dé ese trato. No puedo creer que se me digan medias verdades (o peor aún, mentiras), sobre la realidad de recuperar la inversión y el hecho de que todo esto no me lo indicaron antes de que les mandara el libro para su revisión.
Por cierto, cuando le pedí el nombre a la que me atendió, ya no me lo quiso dar y me colgó el teléfono. Ahí tiene el trato que recibí.
Pero sin afán de hacer demasiado largo el asunto, debo decirles que en este modelo de negocios el autor puede aparecer en el sello de Porrúa (o quizás otro), si escribe más o menos sin faltas ortográficas evidentes y si tiene el dinero para pagar la producción del libro. No se trata pues de si el contenido del libro es bueno. Mi libro es de física, sobre el tema de la naturaleza del tiempo, asunto nada fácil de explicar y en que me llevé dos años en escribir. ¿Hubo en ese análisis de mi obra un diagnóstico de algún físico que siquiera hubiese hojeado mi obra? No. No hay nada de eso.
Y mi punto es que las editoriales en el modelo tradicional de negocios, cuando ven a un autor prometedor, apelan para que dicha editorial arriesgue y publique el libro porque el autor lo merece, porque su obra tiene cierto valor, etcétera, y no porque el autor va a pagar la obra para que entonces se publique.
He pedido cita con el vicepresidente de la editorial y lo veré el martes que viene. Vamos a ver qué me tiene que decir. Seguiremos informando.
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