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Saturday, January 30, 2021

Izzi, el tercer mundo y el servicio al cliente

 


Ayer volvió a fallar el servicio de Internet que tengo, llamado IZZI. Como pasaban las horas y no se reestablecía y además, considerando que ahora con la pandemia usamos mucho más la red de redes, hablé a la empresa. Me contestó una grabadora que decía algo como esto: "sí, sabemos que hay dificultades con su conexión a Internet. Estamos trabajando en ello". Así que colgué y esperé a que se arreglara. 

Mientras tanto, en el teléfono estaba navegando por Twitter y pensé que habría alguna manera de comunicarles mi descontento a Izzi por su pésimo servicio (no es la primer vez que falla). Halle @ayudaizzi, la cuenta que supuestamente sirve para apoyarte en estos casos. Sí, una cuenta en Twitter como la que tienen muchas empresas para apoyar a sus clientes en Estados Unidos. Les escribí pero no hubo respuesta. Volví a escribirles y esperé respuesta. Nada. Poco tiempo después les escribí diciéndoles que como siempre, nomás tienen una cuenta de esta naturaleza para satisfacer la expectativa de los clientes en problemas, pero que claramente era un cuento. 

Esto surtió efecto. Me contestaron y me indicaron que estaban trabajando en el problema y que se resolvería a la brevedad. Ah, como me enferma esa frase. ¿Qué es "a la brevedad"? ¿Cuánto tiempo significa eso? Son de esas frases prefabricadas que no sirven de nada, que no solucionan nada y que quien las dice cree que da respuesta a la problemática. Entonces les escribí indicándoles que no insultaran mi inteligencia, que esa frase no decía nada y que quería hablar con alguien responsable, que diera respuestas reales. Entonces silencio absoluto en Twitter.

Seguí escribiendo al respecto, indicándoles lo poco profesionales, lo mentirosa que es su cuenta de ayuda y además, quería saber cómo me iban a compensar el tiempo que no tengo conexión. Después de una serie de tuits acusándolos de lo que son, unos ineptos, me contestaron. Me pidieron incluso que llenara una encuesta de satisfacción (???). Ya molesto volvía pedir hablar con alguien que me diera explicaciones y soluciones. Eventualmente se comunicó un supuesto funcionario de más grado en Izzi pidiéndome que les dejara reestablecer el sistema y después revisaríamos mi queja. Le contesté que eso no tenía sentido porque sabían perfectamente cu+al er le problema. Con respecto a compensarme, solamente lo hacían si el servicio se interrumpía al menos 24 horas.

En fin, era tarde3 y me fui a dormir. Al día siguiente ya había Internet, pero no había respuestas. Así que les escribí. Me contestó AnaS preguntándome si mi servicio se había reestablecido, como si hubiese sido un fallo menor. Le informé que eran patéticos y que quería hablar con alguien para presentar una queja formal contra el trato que se me dio, contra el insulto a mi inteligencia, contra la nula respuesta y el desinterés para arreglar nada.

No me contestaron, entonces empecé a poner mensajes indicando que @ayudaizzi ante el reclamo de cualquiera se quedan callados. Finalmente me contestó ese personaje del día anterior y cuando le preguntaba algo, se quedaba callado por minutos, vamos, como si se hiciese una plática entre una persona normal y el peje, que tarda minutos en hilar una frase. Finalmente y para mi sorpresa, me habló por teléfono. Me indicó que no quería que como cliente estuviese enojado. Le volvía decir que el servicio que prestan es ininterrumpido y si falla, deben responsabilizarse y compensar a los clientes. Me debe haber escuchado enojado porque me propuso bajarme a la mitad la cuota a pagar el mes que viene. Le dije que no le creía nada pero bueno, al menos tuvieron que enfrentar a un cliente descontento.

Y le comenté que el problema de Izzi es que se siente primer mundo pero actúa con prácticas del tercer mundo, donde el cliente es un cero a la izquierda. Miren, en el Internet Chess Club, cuando fallan sus servidores, inmediatamente dan una semana gratuita a todos los usuarios por las molestias que esto les ocasionó. El cliente es su razón de ser y buscan que estén contentos. No hay que pedir compensación (los de Izzi me decían que hablara para pedir la compensación cuando esto debería ser automático). Igualmente le dije al de Izzi que vea cómo actúa Amazon. Si por ejemplo, pides un libro y no te llega y reclamas, Amazon buscará compensarte y muchas veces propone quitarte el costo del envío, por el sufrimiento que te causó la espera. Es casi un asunto que se hace automáticamente. El cliente es importante y lo tratan bien porque de él viven.

Y le platiqué al de Izzi, que aguantó mi regaño y mi mala leche, que Gandhi hace lo mismo que ellos. Se sienten del primer mundo pero su infraestructura es de quinta. Ya he mencionado cuando compré un libro electrónico que nunca pude leer. Ya mencioné el via crucis que pasé para que meses después exigiera mi dinero pidiéndoles que me quitaran de todas sus listas de correos y de cualquier contacto conmigo. No ayudan, no sirven, no buscan satisfacer al cliente, sólo quieren vender. Y en el blog tengo algunos mensajes de otras personas que han tenido la misma desagradable experiencia con los libros de Gandhi. Y al de Izzi le decía: "compra un libro electrónico en Amazon. Das click en comprar y ya lo tienes en tu dispositivo o computadora". Eso es servicio, eso es el primer mundo, no la basura de servicio que nos da Gandhi o Izzi, entre otras.

Me parece que Izzi tiene un problema: su infraestructura de comunicaciones debe ser malísima. La solución será la de irse a Telmex, que al menos es un monstruo en esos términos. Lo que queda claro es que hay que quejarse, hay que aprender a exigir nuestros derechos. No hay que dejarse porque si los clientes no actuamos, las empresas nunca nos trataran como merecemos. Que conste.

Monday, May 30, 2016

Gandhi y su lamentable sistema de venta de libros electrónicos


Dice la Wikipedia: "La expresión primer mundo actualmente hace referencia a aquellos países que han logrado un muy alto grado de desarrollo humano (IDH), disfrutan de los más altos estándares de vida posibles, gracias a una buena distribución de la riqueza, sanidad, esperanza de vida y calidad de los servicios. Existe una gran correlación entre países con este tipo de status y el hecho de que posean instituciones democráticas robustas". Y me centraré en la "calidad de los servicios" a través de un ejemplo en México:

Compré un libro en Gandhi.com.mx, librerías de prestigio desde que tengo noticias. En esas librerías la cafetería era muchas veces un club de ajedrez y backgammon. Muchos ajedrecistas importantes del país se daban cita en las instalaciones de Miguel Angel de Quevedo. Pero eso fue antes. Hubo una remodelación y la cafetería dejó de ser punto de reunión de los ajedrecistas (ahora se reúnen en el Juglar, para quien le interese) y evidentemente crecieron en su oferta de libros, CDs, DVDs, etcétera. Gandhi es más que una librería y la cantidad de cosas que venden es la prueba de ello. Pero regreso al punto:

Compre un libro a través de la página electrónica de Gandhi. Era un libro-e, un libro electrónico, no en papel, el cual me costó 180 pesos. Nada para alarmarse. Me llegó un correo a mi cuenta agradeciendo mi pago y diciéndome que podía empezar a leer prácticamente de forma inmediata mi compra, descargando un programa llamado Kobo. Pues eso hice y empezaron las dificultades. Se supone que con la cuenta que uso en el sitio web de Gandhi podía reconocerme el sistema Kobo y así empezar a disfrutar de la lectura pero no se pudo. No reconoce mi clave ni mi nombre de usuario.

Hablé entonces a soporte de Gandhi y una persona me atendió muy amablemente. Me dijo qué pasos seguir para instalar Kobo, cosa que volví a hacer asumiendo que a lo mejor me habría equivocado en algo, pero no. Todo fue como cuando uno instala alguna aplicación en la computadora. Entonces me dijo que le diese click en una opción y ahí me pidió mis datos, que no reconoció. El que me ayudaba, vía telefónica, dijo que una opción era entrar a ka página de Gandhi y "resetear" mi contraseña. Lo hice así y no hubo problemas, pero al tratar de nuevo darme de alta en Kobo para disfrutar "inmediatamente" de mi libro comprado, ¡ay! No se pudo. No me reconoció la clave y/o la cuenta. Lo intenté varias veces y ¡ay de nuevo! ahora me bloqueó la cuenta por intentarlo más de cinco veces.

Ya francamente molesto le dije al que me ayudaba, que repito, lo hacía de muy buena manera, que su sistema era una porquería. Que yo me dedicaba a cómputo y que si yo no podía echar a andar el sistema, qué esperanzas de que alguien sin experiencia pudiese hacerlo. Hizo mutis. 

Entonces el de soporte me dijo: "le voy a pedir me mande la pantalla en donde aparece el mensaje de error" y la envíe a el cliente@gandhi.com.mx. Le daremos respuesta por el mismo medio.

Han pasado más de 24 horas y no tengo respuesta alguna. Y he aquí el problema: entiendo que Gandhi ha buscado una alianza con esta empresa Kobo, para repartir sus libros electrónicos. Gandhi no manda un PDF porque asumen que como nadie respeta, el que haya comprado el PDF en cuestión seguramente lo va a andar regalando a todo el mundo. Entiendo sin embargo que quieren proteger su inversión y de alguna manera hacen difícil el pirateo de libros. Muy bien, pero ese esquema no es transparente al usuario que legítimamente compra un libro. No, tiene que padecer un sinfín de problemas y no puede leer su libro inmediatamente, como alude la propia empresa en el correo que mandan cuando uno ha pagado la compra.

Y compárenlo con el servicio que da Amazon. Compren un libro electrónico en esa empresa. No han acabado de dar click y ya lo tienen en su biblioteca virtual. Ya se puede leer. Es cierto que hay que instalar el Kindle reader, pero esto se hace una vez y se identifica uno a la primera y sí, ya puede uno leer la compra que de inmediato está en nuestro espacio virtual.

Vender libros electrónicos, hacerle al vendedor eficiente como ocurre en Estados Unidos, es un mito en nuestro país. No funciona, hay que perder no sé cuantas horas para tratar de poder instalar su paquete para leer los libros y repito, no funciona. En serio, el primer mundo no es anunciar la posibilidad de vender libros electrónicos, es dar un servicio de verdad, es hacer que las cosas funcionen. De hecho, el libro se compró el 17 de abril y no he podido ni ver la portada en el lector de Kobo. Esa es la triste realidad de lo lejos que estamos de los servicios del primer mundo.