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Sunday, December 04, 2016
El tiempo en la física, ¿una ilusión?
Ilya Prigogine, en su libro "¿Tan sólo una ilusión?", habla del intercambio de cartas entre Einstein y uno de sus amigos íntimos, Michele Besso, en donde este último, al final de su vida, estaba cada vez más preocupado por la filosofía, la literatura, por todo lo que crea el significado de la vida humana. Le preguntaba constantemente a Einstein sobre la irreversibilidad y éste le contestaba pacientemente una y otra vez que estaba hablando de una ilusión, suscitada por condiciones iniciales improbables. Cuando Besso murió, su amigo escribió una última carta a manera de obituario: "Michele me ha precedido de poco para irse de este mundo extraño. Eso no tiene importancia. Para nosotros, físicos convencidos, la diferencia entre pasado y futuro no es más que una ilusión, aunque sea tenaz".
¿Pero es el tiempo una ilusión? ¿Cómo podemos pensar así si tenemos recuerdos del pasado y nos ocurren nuevas cosas cuando llegamos a algún futuro? ¿Por qué no tenemos recuerdos del futuro? ¿Qué dice la física al respecto de este tema? Porque independientemente de que sea el tiempo algo para discutirse en los círculos filosóficos, parece fundamental tratar de entender de qué se trata el tiempo en el mundo real.
Isaac Newton, uno de los grandes genios de la física de todos los tiempos, creador del cálculo diferencial e integral (que él llamaba cálculo de fluxiones), había construido el edificio de la mecánica clásica de manera determinista. Si se sabía la velocidad y posición de una partícula, podía calcularse su pasado y su futuro en cualquier momento. Jean-Pierre Laplace, por ejemplo, coincidía con esa afirmación. Cuando le presentaron a Napoleón su libro sobre la mecánica celeste, éste le dijo que no mencionaba a Dios en su obra, a lo que Laplace le respondió: “Señor, no necesito esa hipótesis”.
Pero el determinismo se acabó cuando se empezó a estudiar el calor. Y entonces los grandes de esa época, Clausius, Carnot, Boltzmann, postularon la que eventualmente se llamaría “la segunda ley de la termodinámica”, la cual nos mostró que hay procesos que no son reversibles. Un proceso irreversible en realidad nos es inclusive más cotidiano que en el estudio del calor. Si se rompe un vaso, éste no se “des-romperá” espontáneamente, es decir, no regresará al estado que tenía antes de romperse. Si hacemos una hamburguesa ya no podemos regresarla a ser carne molida cruda. Algo pasó en el camino y la termodinámica es la ciencia que nos explica que hay procedimientos que solamente tienen una dirección.
Y gracias a la termodinámica sabemos entonces que hay procesos en donde había algo y después de realizar ciertas acciones, tenemos algo nuevo, algo que cambió, que se transformó y que además, no podemos revertir. Y entonces lo que tenemos es una dirección privilegiada en estos procesos. A esto se le llama la flecha del tiempo y la prueba era una cantidad termodinámica llamada entropía. ¿Es real entonces el tiempo? ¿Es una ilusión? ¿Acaso lo que Einstein afirmaba a su amigo, una ilusión suscitada por condiciones iniciales improbables, estaba equivocado? El propio Einstein nos mostró incluso que el tiempo no era inmutable y que dependía del observador. Nos enseñó en la teoría especial de la relatividad que, dependiendo de la velocidad a la que alguien fuese (cercana a la velocidad de la luz), el tiempo propio podría ser diferente al de un observador.
Pero más aún, en la teoría general de la relatividad incorporó a la gravedad y llegó a una asombrosa conclusión: el tiempo pasa más lentamente en entornos donde la gravedad es mayor. Así, un reloj en la tierra se mueve más lentamente que uno que esté en el edificio más alto del planeta. Claro que las diferencias son casi imperceptibles, pero una cosa es cierta: todas las predicciones de Einstein se han cumplido y se han demostrado experimentalmente una y otra vez.
La gravitación resulta pues un tema muy importante y nos lleva a tener que buscar la flecha del tiempo más allá de nuestra cotidianidad. Y entonces tenemos que hablar de agujeros negros, de la gravedad en ellos, del tiempo que existe en estos objetos celestes (si es que existe). Y de pronto ya estamos a escalas imposibles de imaginar para el ser humano, y hablamos del universo y de sus peculiaridades, y hablamos de gravedad infinita, de masas de miles de millones la del Sol, entre tantas cantidades que simplemente son imposibles de entender siquiera. De repente surgen muchas dudas y hasta pensamos que tal vez Einstein se equivocó y sí, el tiempo físico no es una ilusión, sino una realidad.
Como el tema me parece fascinante, trabajé sobre el mismo casi dos años completos. Pongo a disposición de los lectores de unocero un pequeño libro sobre el tema (de forma gratuita).
Veremos en las siguientes páginas una historia muy emocionante, en donde las más grandes mentes de la física se han involucrado para intentar responder a la pregunta de si el tiempo existe realmente. Hawking, Einstein, Newton, Boltzmann, Laplace, Barbour, Penrose y muchos otros físicos dan sus argumentos, exponen sus pruebas, dudan también e incluso se retractan de lo dicho.
Descárguenlo del siguiente enlace (100 descargas o una semana el enlace activo): https://spaces.hightail.com/receive/0M4it/bW9yc2FAbGEtbW9yc2EuY29t
Saturday, March 22, 2014
El ridículo escándalo de la gravedad repulsiva
Cuando estudiaba en la prepa tuve un gran maestro de física, un chavo que estudiaba en la facultad -de apellido Gómez Cabot- si no mal recuerdo. (Creo que su nombre de pila era Sebastián). Tengo muy presente aún una clase en donde estaba hablando de gravitación y entonc es hice una pregunta que me costó mucho formular: "¿qué provoca la gravedad?". Gómez Cabot me contestó: "nadie sabe". La respuesta me sorprendió porque esperaba que esta pregunta tenía que ya haber sido respondida por la física. Por cierto, este maestro de la prepa falleció en un accidente automovilístico. Creo que ni siquiera había terminado la carrera de física.
Y sí, la gravedad es un misterio, Newton halló incluso una de las ecuaciones fundamentales de la interacción de esta fuerza después de que -supuestamente- le cayera una manzana en la cabeza. Desde luego que esto es tan falso como cuando se dice que James Watt, de niño, veía la tetera echar vapor de aire y le dijo a su madre: "cuando sea grande haré una máquina que funcione con vapor". La realidad es que la máquina de vapor ya había sido inventada antes de que Watt naciera. Sin embargo, el propio Watt la hizo más eficiente. En cierta medida cumplió pero me queda claro que la anécdota es apócrifa.
La cuestión es que por unos 400 años la gravedad ha sido estudiada desde muchos ángulos y el fenómeno no parece tener una teoría universalmente aceptada. Einstein propuso la existencia de las ondas gravitacionales pero como las ondas eléctromagnéticas parecen tener comportamientos de partículos y/o de ondas, de acuerdo a los diferentes experimentos que se hagan, podríamos suponer que hay partículas de gravedad, las cuales llevan el nombre de gravitones.
La física, en estos días, nos ha dado un resultado maravilloso. Se ha hallado a través de la detección de las supuesta sondas gravitacionales, que el Universo está en expansión. Es una nota que yo vería aún con cuidado porque de ser cierto, merece al menos el Premio Nobel, así como ocurrió con el descubrimiento del Bosón de Higgs. Pero ya los medios han hecho mucho ruido al respecto. Vamos a ver si se corroboran estos nuevos hallazgos que bien podrían ser el preámbulo para nuevas investigaciones y un mejor entendimiento de este misterioso lugar en donde vivimos.
En este sitio: https://www.dropbox.com/s/34c7rb803s4zcjv/Tesis.docx hay un trabajo de tesis, presumiblemente de un estudiante de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, llamado "Gravedad Repulsiva generada a través de la energía cinética rotacional", que presenta Alejandro Enrique Gallardo Enríquez y cuyo director es el Ingeniero Jesús Roviroza López, cuyo curriculum parece ser éste.
La tesis, si se echa un vistazo, parece una mala broma y carece de toda la seriedad mínima que un trabajo de licenciatura exige. Raro es que un asesor como el que supuestamente dirige este trabajo, haya permitido al estudiante poner cosas como la siguiente en su tesis:
"Por todo lo descrito y considerando el patrón establecido de desarrollo de la Física, se requiere llevar a cabo un experimento de constatación, el cual en caso de funcionar (como indica la lógica matemática sustentada en el Teorema de Pitágoras), implicaría una modificación a la Ley de Gravitación Universal y por ende un rompimiento de paradigma de 327 años que provocaría un impulso exponencial en la Ingeniería Automotriz y Aeroespacial, además del Primer Premio Nobel de Física para la UNAM, para México y para Latinoamérica".
Además, pensemos un poco: la ley de la gravitación universal es tan precisa que no se ha hallado caso que la refute. El modelo funciona perfectamente bien y en 327 años, si atendemos a la cuenta del desafortunado tesista, no ha necesitado ser cambiada para nada. Vamos, que una cosa es hacer una especulación científica válida y otra es jugar a hacerse el físico con ínfulas de Premio Nobel.
He leído que la Facultad de Ingeniería ha cancelado temporalmente el examen de este personaje y que además, el instituto de Astronomía ya ha salido a declarar que las ecuaciones de esta supuesta tesis son un absoluto absurdo.
Habrá que ver cómo termina todo este episodio pero me queda claro que la UNAM debe poner orden en este rubro. La tesis, aunque sea de licneciatura, es el trabajo más importante que hará un estudiante de ese grado. La tesis del que se quiere recibir de ingeniero no tiene ni pies ni cabeza y da la impresión -si uno es de sangre ligera- que es al menos una mala broma.
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