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Monday, April 30, 2018

El misterio de los niños prodigio



Cuando se habla de niños superdotados, o genios, se mencionan tres ramas en donde destacan: música, matemáticas y ajedrez. Si tuviésemos que considerar qué es lo común en estos tres temas, probablemente tengamos que identificar estos con lo que son los lenguajes que transmiten ideas. "El ajedrez es un lenguaje marcado por la agresión -una discusión", habría comentado alguna vez el GM danés Bent Larsen. La música es sin duda un lenguaje que expresa un sinfín de emociones y que para más asombro, los seres humanos han hallado la manera de escribir y conservar para las futuras generaciones. La matemática es un lenguaje con una notable capacidad de abstracción

Y entonces si hay niños que de pronto se vuelven brillantes en grado sumo en estas artes/ciencias habría tal vez que explicar esto por un desarrollo avanzado en el área cerebral del lenguaje. Es probable que un niño que aprenda a hablar desde muy pequeño, por encima de la media para este tipo de acciones, tenga ciertos talentos que bien podrían convertirlo en un superdotado o por decir lo menos, en un chico brillante.

Sin embargo, aunque esta teoría parece ser suficiente para explicar la genialidad entre los niños, no necesariamente es cierta. Tenemos el caso de las niñas Polgar, tres mujeres que fueron enseñadas en el arte del ajedrez desde pequeñas, pues su papá, psicólogo y didacta, tenía la teoría de que se podía llegar a la excelencia en cualquier actividad si se tienen los estímulos adecuados desde una edad muy temprana. Curiosamente el ajedrez se convirtió en el medio por el cual Zsuzsa, Sofía y Judit, emprenderían sendas carreras como ajedrecistas de alto nivel. Zsuzsa llegaría a campeona mundial femenil, Judit se convertiría en la mejor jugadora de todos los tiempos, compitiendo al tú por tú con los hombres y venciéndolos en muchos casos, incluso a Garry Kasparov. Sofía fue quizás la que no destacó tanto, pero también se hizo gran maestra y además, tiene el récord de uno de los desempeños más sobresalientes en un torneo abierto, aplastando a sus contrarios grandes maestros. Esto ocurrió en Roma, en 1989, en lo que se denominó "el saqueo de Roma", en donde la jovencita húngara de 14 años hizo 8.5 puntos de 9 posibles, logrando un desempeño de 2735.3. Hasta el 2006 fue el mejor resultado de una mujer en un torneo abierto, es decir, donde compiten indistintamente hombres y mujeres.


Las hermanas Polgar

Papá Polgar educó a sus hijas en casa. Les puso entrenadores adecuados a cada etapa de su desarrollo. Las niñas no fueron a la escuela pero las autoridades húngaras les obligaron a tomar los exámenes de la escuela básica y los aprobaron sin dificultad. Lazslo Polgar puede sentirse orgulloso porque por una parte, demostró su teoría y por otra, parece decirnos que "el genio no nace, se hace". Para confirmar su argumentación Polgar dice: "tener una niña superdotada hubiese sido notable... ¿Pero tres?".


Papa Polgar escribió un libro: "Criar genios", el cual -después de muchos años- se puede conseguir gratuitamente en español. He aquí el enlace.

Y si vamos a la música, podemos asombrarnos con los niños que a los 10/11 años dominan el terriblemente difícil instrumento que es el violín. No se puede creer que un chiquillo de tan corta edad pueda atacar obras por demás notables y que lo haga con decisión y soltura, como puede verse en el siguiente video:


Chloe Chua

La violinista de escasos 10 años es Chloe Chua, de Singapur, quien ha sido una estudiante de violín en la Academia Nanyang para talentos jóvenes en la sección de cuerdas. Ella empezó a estudiar el instrumento a los cuatro años. Ha ganado un número importante de competencias musicales, la última en la Competición Menuhin, en honor a otro niño genio de violín en su momento.


Yeduhi Menuhin

Pero si eso les parece poco asombroso, vean a esta pequeña (que no he podido identificar quién es), que con unos cinco años toca así el piano:



Sin duda hay un elemento importante: la práctica constante, la disciplina y una pasión desbordada por el arte en el que se trabaja. Esto parecen probarlo estos prodigios que desde pequeños demostraron sus amplísimas capacidades.

Con respecto a las matemáticas, también hay prodigios que desde muy pequeños mostraron amplísimas capacidades. Stanislam Ulam, por ejemplo, escribe en su libro "Aventuras de un Matemático": Cuando tenía cuatro años estaba viendo en el piso un tapete oriental que tenía una serie de patrones visuales dibujados. Recuerdo a la figura de mi padre, alto como una torre, parado a mi lado, que sonreía. Él sonríe –comenta Ulam– porque piensa que soy un niño pequeño pero yo sé que estos son patrones curiosos. Ulam indica que probablemente éstas no fueron sus palabras exactas, pero dice: yo sentí que –definitivamente– sabía algo que no sabía mi padre. Tal vez incluso sabía más al respecto que él.


Stanislam Ulam

Pero hoy hay genios matemáticos increíbles. Tristan Pang (nacido en el 2001), empezó a leer independientemente y a hacer matemáticas de nivel secundaria a la edad de dos. Hizo el examen de matemáticas: Cambridge International Examinations IGCSE maths y logró una calificación de A*, logrando el 97% de los resultados correctos, todo esto a la edad de 9 años. A los 11 tomó los Cambridge A level exams y logró A*. Inició sus estudios universitarios en la Universidad de Auckland y creó una plataforma de aprendizaje en línea a la edad de 12 años. ¿Quién puede superar esta genialidad?


Saturday, August 05, 2017

El secreto del éxito en ajedrez



Todos los ajedrecistas queremos jugar mejor, triunfar en nuestras partidas, ganar premios, ser reconocidos en el arte del ajedrez, etcétera. Pero la realidad es que la mayoría no llega a cumplir sus sueños. ¿Cuál es la razón? ¿Falta de talento? ¿De motivación? ¿De un entorno adecuado? Puede ser que haya una serie de elementos para llegar a jugar un gran ajedrez, pero finalmente parece ser una cuestión de esfuerzo personal. Tal vez todo tenga que ver con un trabajo contínuo, sistemático, disciplinado. Es difícil llegar a hacer algo bien si uno no pone todo su empeño para lograrlo. Y el ajedrez tiene -como muchos otros artes y ciencias- esta dificultad. La Diosa del ajedrez, Caissa, es muy celosa, y no permite distracciones ni desinterés, el cual se paga con la derrota.

Tenemos el caso de grandes ajedrecistas que empezaron muy jóvenes y que alcanzaron el títulode gran maestro siendo quinceañeros. Podríamos hablar de talento en extremo porque la meta está muy alta, pero pudiese ser que no lo estuviese tanto si se hace un trabajo cuidadoso. Un ejemplo de ello lo tenemos en las hermanas Polgar, quienes las tres, llegaron a los grandes niveles de ajedrez. Una de las razones es que su padre, Laszlo Polgar, decidió educarlas desde pequeñas bajo la teoría que trabajando sobre un tema, las chicas podrían llegar a ser excelentes en ese tema. El papá Polgar demostró sus asertos no con una de sus hijas, sino con las tres. Y por ahí se dice que está el libro llamado “Educando genios”, del propio Laszlo Polgar, aunque parece eludir todos los intentos de encontrarlo por Internet para adquirirlo.

Susan Polgar, la mayor de las hijas, logró ser gran maestra y campeona mundial. He aquí sus palabras sobre el secreto de su éxito en ajedrez: “Se me pregunta con frecuencia ¿cuál es el secreto para el éxito en ajedrez? ¿La respuesta? Trabajar más duro e inteligentemente que los otros competidores. Cuando yo jugaba, mientras otros dormían, yo entrenaba. Mientras otros iban al cine, yo entrenaba. Mientras otros se iban de vacaciones, yo entrenaba. Mientras otros iban a conciertos, yo entrenaba. Mientras otros salían con amigos, yo entrenaba. Mientras otros iban a clubes nocturnos y discotecas, yo entrenaba... No sólo entrenaba en el tablero de ajedrez. Hacía todo lo posible para mejorar mi capacidad física. No fumo, no bebo, no tomo drogas. Trato de comer sanamente y hago diligentemente ejercicio.

¿Los resultados? Me convertí en la mujer #1 en el ranking mundial a la edad de 15 años y me mantuve entre las tres primeras por 25 años. Fui la primera mujer en hacer el título de gran maestro (entre los hombres). Primer jugador, hombre o mujer, que gana la triple corona (el mundial de rápidas, de blitz y el campoenato clásico). Gané al menos dos medallas en cada olimpiada, totalizando 5 de oro, 4 de plata y 1 de bronce y tuve 56 partidas sin perder.

¿Tenía yo talento “natural” para el ajedrez? No realmente. Pero lo logré gracias a mis hábitos para trabajar, enfocarme en lo que quería y en la disciplina. Y ahora yo repito el mismo proceso como entrenadora. “Es fácil. ¡Cualquiera puede hacerlo!”

Notables las palabras de Susan Polgar. Muhammad Alí, Cassius Clay, lo habría puesto más brevemente: “Entrena cuando ellos duermen. Estudia cuando ellos se divierten. Persevera cuando ellos descansan. Entonces vive lo que ellos sueñan”.

Que quede para la reflexión.