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Saturday, March 08, 2025

La contradicción en la educación


Cada cierto tiempo sale en los medios algún académico connotado que es entrevistad acerca de la educación. Habla dicho sujeto de algo que le parece increíble, por decir lo menos: y es que de acuerdo a su criterio, la educación de los alumnos se sigue haciendo como hace más de 100 años.  Vamos, si tenemos multimedia, computadoras, pantallas gigantes, pizarrones inteligentes, etcétera, ¿Por qué seguimos enseñando a los alumnos en un salón con pizarrón, gises y bancas, con un profesor que dicta cátedra mientras los pupilos toman notas y hacen preguntas eventualmente? Parece inconcebible que en pleno siglo 21 sigamos enseñando así a las siguientes generaciones.

Podría argumentar ante tal opinión de muchas maneras. Por ejemplo, no importa si se tienen sistemas multimedia, pantallas gigantes o inteligencias artificiales para que nos ayuden a enseñar. Si un alumno no tiene interés, ningún elemento que se le proporcione podrá cambiar su negativa al aprendizaje. En palabras de Benjamín Franklin: «Si me lo dices, lo olvido; si me lo enseñas, recuerdo, si me involucras, aprendo». Así de simple es la educación.

Pero hay algo que siempre me deja pensando que en todo el argumento del académico que reniega del salón de clases y de los métodos tradicionales, es que de ellos salen las personas que piensan, que se convierten precisamente en estas personas que rechazan el viejo modelo. Porque... ¿Cómo pueden pensar en que la educación no funciona si ellos salieron de ese modelo educativo? Porque finalmente estos académicos no usaron ni Internet, ni IA, ni multimedia, ni proyectores o pizarrones inteligentes. Nada de eso. Salieron de esas aulas que en este momento les parecen obsoletas. Viven pues una contradicción que ni siquiera saben de ella, pero que no les permite entender nada en el fondo.

Así que no tomo en cuenta a estos académicos orgánicos (que no sé qué significa pero que lo decía a cada rato AMLO para descalificarlos). Todas sus opiniones, todas sus ideas revolucionadas parten del antiguo modelo educativo que, aunque parezca un vejestorio, sigue enseñando al final del día lo más importante, a saber pensar por uno mismo.


Wednesday, August 04, 2021

Del cómo la política cambia a los seres humanos


Es bien sabido que la política mexicana es bastante miserable. Los que se dedican a esto, a convertirse en funcionarios, presidentes municipales, diputados, senadores e incluso llegar a la presidencia de la República, en general son percibidos como "vivales", como personas que han encontrado un estupendo modus vivendi (los salarios siempre son altos), y en donde en muchos casos (no todos), los políticos se vuelven cínicos, mentirosos y además, de memoria corta. Olvidan sus promesas de campaña o bien, cuando llegan al poder, ni se acuerdan de ellas.

Les pongo un ejemplo: Cuando estaba Ebrard de Gobernador de la Ciudad de México, hizo los segundos pisos. Para convencer al respetable, puso letreros que indicaba que habría un carril confinado en el periférico que tendría transporte público gratuito ejecutivo. Es una pena que no le haya tomado una foto a semejante promesa que, desde luego, Ebrard se olvidó de cumplir y hoy en día ni quien se acuerde.

Claudia Sheinbaum, por ejemplo, estudió en la Facultad de Ciencias de la UNAM y hasta hizo un doctorado. Sin embargo, pareciera que la formación crítica que obtuvo en Ciencias se le ha olvidado o quizás nunca la adquirió. Es evidente que le besa los pies a su presidente, López Obrador, y lo que hace la mano hace la tras. Si el peje dice que hubo trampa en las elecciones, ella sostendrá lo mismo. Si indica que Morena sigue siendo maravilloso partido político, ella secundará esta moción y así hasta el hartazgo. Y entonces la Sheinbaum debe haber cambiado sus valores por lo que la política le da, lo cual le parece sin duda atractivo: dinero, poder, exposición mediática, para mencionar algo de lo que los políticos adquieren. Se le ha olvidado la visión crítica. Se empieza a distorsionar la verdad y empiezan las medias verdades hasta que son evidentes mentiras. ¿No me creen? Va un caso: ¿No se supone que se haría un sesudo estudio para saber las causas de la tragedia del Metro? ¿No se suponía que los resultados se darían y entonces habría culpables a los cuales se les podría fincar responsabilidades? ¿No se suponía que en la 4T son diferentes? Pues no. Después de 5 meses del accidente del Metro no hay nadie que pague ninguna culpa, ningún responsable. Nada. Lo bueno es que ellos son diferentes...

Pero nada de eso importa. Los 26 muertos, los más de 100 heridos son simplemente daños colaterales y además, la gente no tiene memoria, olvida, y por ello qué más da. Y miren, tan es así que Marcelo Ebrard no tiene ningún sentimiento de culpa por haber sido el responsable directo de la línea 12 del Metro, de las prisas por inaugurar y por ende, de los errores cometidos en la construcción de la línea porque el gobernador de la ciudad tenía que pararse el cuello con su gran obra. Hoy muchos -como yo- lo consideramos en gran medida el responsable de esta tragedia, pero como es un miserable, él está puestísimo para la carrera presidencial del 2024. Vamos, su vanidad, sus ansias de poder, su capacidad de ser un lamebotas y decirle al presidente "misión cumplida", porque llegaron las vacunas, habla de su actitud mezquina, egoísta, en donde -repito- los errores que mataron a 26 personas en el Metro son daños colaterales que se olvidarán. Él lo sabe bien.

Y finalmente, hablando de vacunas, reportan que en Ciudad Universitaria, en el módulo de vacunación que está en el estadio olímpico, frente a Rectoría, hay personas con altavoces que agradecen a AMLO y a Sheinbaum que haya traído las vacunas. ¿Perdón? ¿Qué, acaso las compraron ellos? ¿No las compró el pueblo de México? Ellos son los encargados de que el país funcione, no para aplaudirles algo que estaban obligados a hacer... ¿Y saben por qué? Porque la salud pública es una obligación del Estado y más aún, no es renunciable. Y si han hecho su trabajo es su obligación, que para eso llegaron a esos puestos, para servir al país, no para promoverse políticamente. No hay nada qué aplaudirles.

El siguiente video (minuto 1:40 aproximadamente), puede verse la nota respectiva sobre este descarado acto proselitista que está fuera de lugar totalmente. 


Ya no pienso en lo que pueda decir el presidente que tenemos, porque saldrá con una de sus puntadas o hará menos lo miserable del caso. Pero Claudia Sheinbaum debería aclarar esto y además, evitar que se siga haciendo promoción de su persona como si por ella es que llegaron las vacunas. Claramente es un acto de campaña anticipado, porque la Sheinbaum -ya me quedó claro- no piensa ya como científica, ya le ganó la vanidad de la política, ya se transformó, ya es miserable en todos sentidos. No sirvió la formación crítica que se alimenta cotidianamente en una Facultad como la de Ciencias. Vamos, la UNAM fracasó en la educación que se le dio a la ahora gobernadora de a CDMX.

Tuesday, September 23, 2014

Sobre los teléfonos celulares


La telefonía celular lleva ya muchos años de existencia y desde el primer teléfono que sacaron, que parecía un ladrillo, a los modernos teléfonos inteligentes que ahora tenemos, han pasado muchas cosas y se han desarrollado nuevos negocios que nadie antes habría imaginado. Por ejemplo, los teléfonos se convirtieron en los asistentes personales, como la Palm en su momento, con la diferencia de que este último dispositivo no tenía manera de comunicarse con el exterior. Y sí, hubo dispositivos Palm que podían conectarse a Internet de forma primitiva pero ya era tarde, los teléfonos inteligentes habían llegado y Palm desapareció (bueno, fue vendida a Hewlett-Packard, que parece ser hizo una pésima compra de donde nunca pudieron sacar provecho, empezando por WebOS, un poderoso sistema operativo móvil que terminó por convertirse en código abierto y en donde -parece- habrá quedado como un interesante trabajo lamentablemente perdido).

Hoy en día los teléfonos inteligentes abundan. Los hay de gama baja, media y alta, y desde luego, las diferencias entre estas categorías tiene que ver con qué hardware y software tienen los diferentes aparatos. Sin embargo, ya prácticamente todos los teléfonos inteligentes tienen acceso a una tienda virtual. Los tres competidores parecen ser iOS, Android y Windows Phone (en ningún orden en particular), y el éxito de algún teléfono depende no sólo de su construcción y sus materiales, sino de que las empresas que los fabrican den soporte, tengan una amplia tienda de apps que puedan comprarse o descargarse gratuitamente, para facilitar las posibilidades de lo que pueden hacer con el teléfono.

Debido a que los teléfonos modernos se pueden conectar a Internet directamente, empezamos a ver que el teléfono es una computadora portátil, con tanta memoria como muchas computadoras de escritorio, que permite en la palma de la mano hacer maravillas. Es interesante notar que las llamadas por celular cada vez son menos, mientras que los mensajes en modo texto han crecido exponencialmente. Algunas cifras indican que el número de mensajes mandados en Estados Unidos por mes ha crecido enormemente, de 14 mil millones en el año 2000 a 188 mil millones en el 2010, de acuerdo a una encuesta del Instituto Pew y además, no se ve que este número vaya a decrecer o estabilizarse. La revista Time dice que los norteamericanos entre los 18 y 29 años mandan y reciben un aproximado a 88 mensajes de texto por día, comparado con 17 llamadas de teléfono. Esto decrece con la edad, pero incluso en personas mayores a 65 años, se tiene una razón de 5 menajes por 3 llamadas. Aparentemente quienes más "textean" son los jóvenes. Por alguna razón prefieren escribir en sus tecladitos de sus teléfonos a hablar por voz con alguien ¿Será quizás esta la razón por la cual la interfaz por voz sigue sin ser utilizada masivamente? ¿Será que a la gente le gusta escribir más que hablar?

Pero más allá de esto, es interesante ver algunas de las reacciones de las personas que utilizan un celular. Estaba yo en el avión de ida a San Francisco, cuyo viaje -desde la Ciudad de México (iba a poner CDMX que tan de moda está)- es de 3:45 hrs. nada más. Cuando aterrizamos en Estados Unidos y el avión se detuvo, el Capitán indicó que podían usarse los teléfonos celulares. Inmediatamente todos a mi alrededor encendieron sendos teléfonos y empezaron a ver si tenían mensajes o en su defecto, entrar a Facebook. ¿Por qué? ¿A poco todos estos personajes necesitaban ver urgentemente los mensajes que por 3:45 hrs. no pudieron ver? Me pareció muy curioso, porque después de esta actitud, algunos dejaron sus celulares porque no hallaron mensajes o querían mejor tomar sus maletas y salir del avión.

Otro caso que vi fue en el regreso a la ciudad de México. Un joven connacional, sentado a mi derecha, al otro lado del pasillo, prendió su teléfono desde que se sentó en su asiento y estaba como hipnotizado tratando de resolver un Sudoku. El joven no apagó su teléfono como indicó el Capitán, al momento de salir de San Francisco. Las azafatas pasaron varias veces por el pasillo y no le dijeron nada. Obviamente eso de que los teléfonos celulares pueden interferir con las comunicaciones internas del avión es un viejo mito que ya nadie cree y pienso que en algún momento, pronto, esta restricción de apagar los aparatos electrónicos al despegar u aterrizar, desaparecerá de la práctica aeronáutica comercial. Pero regresando al asunto, era muy interesante ver al joven aquel con la vista concentrada en la pequeña pantalla de su teléfono por no sé, una hora completa.

Y no se crea que quiero hacer una apología sobre los celulares, ni el re-educar a los adultos a que saquen sus teléfonos con medida o sensatez y que no lo tengan que ver para todo. Es claro que estar comunicados e informados ahora es mucho más factible por la existencia de estos dispositivos y pienso que cada quien debe saber cómo racionalizar su uso. Porque miren, entrar cada cinco minutos a ver qué nueva tontería han puesto en Facebook o ver cada 40 segundos si tengo algún mensaje en espera, resulta cada vez más ridículo, pero cada quien debe ser libre de hacer lo que le plazca finalmente. De hecho, esas iniciativas de que en comidas o cenas en restaurantes se pongan los celulares apagados y el primero que lo levante paga la cena resultan hasta infantiles. En mi opinión, el celular moderno da muchas más alternativas que hablar por teléfono, para estar informado, para tomar videos o fotos, y el satanizarlo tampoco me parece buena idea. Tal vez lo que pasa es que en el mundo hay mucha gente que tiene la idea de que tiene que re-educar a todos a su alrededor, como si fuésemos niños chiquitos, ¿o no?

Friday, May 30, 2014

Extraña paradoja

Se habla de que la educación en nuestro país es desastrosa, pero curiosamente, quienes dicen eso fueron educados en este sistema. ¿Cómo pueden personas tan mal preparadas tener esos criterios para establecer que la educación en México es tan deficiente?

Monday, July 23, 2012

Para recuperar la fe en la humanidad

Ayer veía el coche de mi hermano, un jetta que le costó unos tres años pagarlo, el cual tiene un rayón en el cofre, aparentemente hecho quizás con una llave. Le pregunté que si había visto el rayón y me dijo: "sí, estacioné en la calle el coche y un imbécil sin más, pasó y me lo rayó". No puede ser -pensé. A mí, un par de años atrás, me golpearon el cofre del "bachoco" (el chevy blanco), en el estacionamiento del Centro Comercial Altavista. Yo no estaba cuando pasó eso pero evidentemente el automóvil culpable (probablemente una camioneta), se fue sin importarle el golpe que le propinó a mi auto.

Cuando veo estos eventos mi fe en la humanidad desaparece. Vamos, que se supone que si vivimos en comunidad y tenemos reglas de convivencia, también éstas nos obligan a ciertas actitudes. Pero la naturaleza humana no parece ser así y no por motu propio la gente hará las cosas bien. Si puede huirá de una escena en donde hizo algo mal, o actuará de mala fe si ve que puede pasar como anónimo. En Internet esto es el pan de cada día. Hay muchos internautas que insultan y agravian mientras puedan ser anónimos. Jamás dan la cara. Les falta educación y en el fondo son unos cobardes. Mi punto es que refleja una actitud despreciable de la humanidad, en donde los seres humanos parece somos capaces de la peor de las bajezas si nadie se da cuenta de lo que hicimos.

Y esto viene a cuento porque el sábado pasado fui con Pilar a ver Valiente, la última produción de Disney/Pixar y como siempre, la calidad de las animaciones, una historia simple pero bien llevada, amén de muchos recursos para una producción estupenda, la hacen una candidata a irla a ver. Yo creo que no hay que perdérsela.

Pues bien, estaba a punto de entrar a la sala cuando vi en el piso alfombrado una caja rectangular, negra, del tamaño de un teléfono celular. La levanté y sí, era un iPhone que desde luego, a alguien se le cayó al entrar a la sala. Cuando apreté el botón de encendido hallé que el teléfono tenía una llamada perdida de alguien cuyo nombre era "Julia". Guardé el teléfono y me senté en mi butaca a ver la película. Supuse que en algún momento el dueño o dueña del teléfono llamaría a ver si alguien le contestaba el mismo para regresárselo. Nadie llamó, aunque vibraba de vez en cuando. Después supe que eran notificaciones de Facebook.

Terminó la película y como nadie llamaba, a sugerencia de Pilar, decidí entregarlo a la gerencia del cine. Debe ser fatal perder el celular (con todos los contactos, con acceso a los correos, al Facebook, al Twitter del dueño/a) porque amén de lo que cuesta un iPhone, la información -pienso- vale mucho más que el propio hardware.

Recuerdo aquí la historia de un buen amigo, ajedrecista y lector de mi blog, el "ruso" Markina, que me contó cuando halló un reloj en la calle, y al llegar a casa se lo mostró a su mujer. Según entendí, el reloj parecía haber sido desechado. Su mujer le dijo que tenía que haberlo regresado (¿a quién? eso es otra historia), porque sin importar las circunstancias, no era de él. Lección uno para recuperar la fe en nosotros mismos, me parece.

Así que espero que quien perdió el teléfono finalmente lo recupere. Para mí fue simplemente mi granito de arena, en un intento para recuperar la fe en la humanidad.

Monday, January 16, 2012

¿Por qué es difícil que los niños se interesen por la ciencia

El Dr. Michio Kaku es un físico teórcio, autor de libros de gran venta en los estados Unidos (bestsellers), y un divulgador de la ciencia. Él es el co-fundador de la teoría del campo de las cuerdas  (una rama de la teoría de cuerdas), y continúa la búsqueda de Einstein por unir las cuatro fuerzas fundamentales de la Naturaleza en una sola teoría unificada.

Me robo de la página de la física Úrsula Bernal Cataño (que estudió en la UNAM), el siguiente video que puso en su página de Facebook. Me queda claro que el argumento que presenta en el mismo el Dr. Michio Kaku es más que contundente: