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Tuesday, May 29, 2018

El lenguaje parece que tiene estructura de árbol



Hace tiempo pensé que el lenguaje podría definirse como una lista simplemente ligada (http://la-morsa.blogspot.com/2013/08/el-lenguaje-es-una-lista-ligada.html). La idea era simple. Puedo escribir, por ejemplo: "la pelota es azul", pero no puedo poner: "azul es pelota la", es decir, hay un orden (las reglas gramaticales), que permiten saber qué va primero y qué va después. Eso hace que podamos entendernos. Los niños, cuando van empezando a hablar, cometen errores en su manera de decir las cosas porque simplemente desconocen que hay ciertas reglas o bien, que existen verbos irregulares cuya conjugación cambia. Es pues común corregir estos errores en los infantes.

Pero el otro día escribía un mensaje desde mi teléfono celular, y encontré que el sistema hace algo muy interesante: cuando escribo una palabra, por ejemplo "buenas", el sistema del teléfono me pone las siguientes palabras: "noches", "tardes", noticias", "madrugadas", "vibras", "intenciones", entre otras. Algunas de ellas no hacen sentido, por lo que las he omitido, pero si nos fijamos, el programa de predicción de texto busca finalmente las palabras que deben seguir a la palabra "buenas".

No sé de dónde habrá salido esta idea, pero es interesante. Vamos, no escribo: "buenas tránsito", ¿verdad? Y esto hace pensar que de nuevo, como en el artículo de este mismo blog que ya mencioné, el cerebro va armando un lenguaje con una estructura que s de un árbol de múltiples ramas y nodos, es decir, no es tan simple como un árbol binario, pero que no es tampoco imposible de crear con algún lenguaje de programación. De hecho, el sistema que tengo en mi teléfono hace precisamente esto.

Me parece que la idea es buena y voy a ver si puedo armar un subconjunto usando un diccionario que tengo de palabras, que viene de un proyecto en Linux. Si tengo algo pronto, lo presentaré en este mismo puedo armar un subconjunto usando un diccionario que tengo de palabras, que viene de un proyecto en Linux. Si tengo algo pronto, lo presentaré en este mismo

Saturday, November 05, 2016

¿Y si todos somos espiados?


Estamos sin duda en la era de la información. Hoy, por ejemplo, una página web no sólo sirve para presentar la información que le queremos dar al mundo, sino que nos puede servir para conocer quiénes nos visitan, por cuanto tiempo, qué paginas de nuestro sitio web observan, etcétera. Y estos datos pueden ser útiles para vender, por ejemplo. Imaginemos que vendemos automóviles y hacemos algunas promociones. De las direcciones IP de quienes se interesen en las mismas bien podrían informarnos su nivel económico de alguna manera. Si por ejemplo, las direcciones vienen de servidores de la UNAM, podríamos pensar que nuestros potenciales clientes son profesores, alumnos o trabajadores de la Máxima Casa de Estudios. Todo esto podríamos suponerlo, con cierto grado de certeza, sin siquiera preguntarle nada a quien entre a nuestra página.

Thursday, December 24, 2015

La FIDE invalida el título de un Gran Maestro por tramposo



El 14 de abril de este año que está por terminar, escribí en este mismo blog de un gran maestro que había sido sorprendido haciendo trampa en un torneo. El GM georgiano, Nigalidze, se estaba ayudando de un programa en su teléfono celular para derrotar a otro gran maestro, un homónimo de quien fuese campeón mundial, Tigran Petrosian. Nigalidze fue suspendido del torneo y su caso pasó a la Comisión de ética de la Federación Internacional, FIDE, la cual ha dado un veredicto sin precedentes.

La comisión ha anunciado la sanción contra el GM Gaioz Nigalidze, de Georgia, por hacer trampa en el torneo abierto de Dubai, que se llevó a cabo este año, en el mes de abril. Se encontró a Nigalidze culpable de violar la claúsula 2.2.5 del código de ética de la FIDE y fue sancionado a no poder participar en ningún torneo oficial de la Federación Internacional por tres años y además, se le revocó su título de gran maestro.

La investigación empezó después del incidente ya comentado de la sexta ronda del torneo abierto de Dubai. En ese momento el GM tramposo fue expulsado del torneo. Nigalidze más adelante aceptó su culpa y voluntariamente se retiró de todos los torneos desde abril de ese año.

La comisión de ética consideró que el hacer trampa es una ofensa muy seria. Las guías anti-trampas adoptadas por recomendación de la FIDE eran 3 años de no poder participar en ningún torneo y hasta 15 años por una segunda ofensa, aunque estas recomendaciones estarán sujetas a revisión próximamente.

Dado que la ofensa fue cometida por un ajedrecista profesional, actual campeón nacional y en un torneo de alto perfil con premios en metálico sustanciales, la Comisión de Ética le impuso la pena de un veto de 3 años de participacuón como jugador en cuaqluier evento rankeado por la FIDE. El veto terminará el 5 de septiembre del 2018.

Además, a Nigalidze -como ya comentamos- se le revocó el título de Gran Maestro sobre la base de poca dignidad de un jugador con el máximo título que la FIDE otorga. Sin embargo, el título de Maestro Internacional (que consiguió en el 2009), no se le revoca por su arrepentimiento y conducta cooperativa en la investigación.

Seguramente la medida hará que aquel que crea que puede hacer trampa pues ya se  ha creado un importante antecedente. Creo que la FIDE se había tardado. Perder el título de GM, que cuesta tanto trabajo, debe ser terrible. No sé si Nigalidze pueda volver a realizar las normas correspondientes para re-obtener el título. Pienso que su acción es lamentable y que la FIDE debió haberlo expulsado del ajedrez de por vida. Nigalidze no es un chiquillo. Su castigo es, en mi opinión, muy bien merecido.

Wednesday, August 12, 2015

Mi nuevo teléfono, un HTC Desire 626s




Hace apenas unos días se me acabó el contrato de mi celular con Telcel. Empecé entonces a recibir las llamadas de la empresa para que lo renovara y de hecho, que me cambiara a otro plan porque el que tenía ya no se comercializaba. La cuestión es que finalmente ayer pude ir al Centro de Atención a Clientes y por el mismo precio que pagaba antes tengo tres números gratis, Internet ilimitado para Facebook, WhatsApp y Twitter, así como 1 GB de datos. Además, me dieron un nuevo teléfono HTC Desire 626s, el cual tiene una pantalla más grande, funciona con Android y lo mejor, no tuve que pagar nada por él pues "se pagó" con los puntos que ahbía acumulado en los 18 meses pasados.

Este teléfono HTC es notable: sus dimensiones son 146.7 c 70.9 x 81. mm. Usa un Nano-SIM y tiene una pantalla capacitiva táctil con 16M de colores. Su pantalla es de 5 pulgadas, con una resolución de 720x1280 pixeles (unos 294 ppi de densidad). Es multitáctil. Usa Android Lollipop v5.1 con algo que se llama HTC Sense 7 UI. Su chipset es un Qualcomm MSM8909 SnapDragon 210.

Es interesante sabere que el CPU es un quad-core (cuatro núcleos), de 1.1 GHz, Cortex A7. Tiene un GPU Adreno 304 y tiene una ranura SD para una tarjeta de hasta 200 GB. Trae además una cámara de 8 MP, 3264 x 2448 pixeles de resolución, autofocus, con flash LED.  Puede grabar video a 720p en treinta cuadros por segundo.. Aparte tiene una segunda cámara de 2MP, 720p. Desde luego tiene WiFi y un microUSB 2.0.

Me parece increíble tanto poder de cómputo en un dispositivo tan pequeño. Empezaré a probarlo pero se ve bueno, sólido y muy funcional.

Tuesday, September 23, 2014

Sobre los teléfonos celulares


La telefonía celular lleva ya muchos años de existencia y desde el primer teléfono que sacaron, que parecía un ladrillo, a los modernos teléfonos inteligentes que ahora tenemos, han pasado muchas cosas y se han desarrollado nuevos negocios que nadie antes habría imaginado. Por ejemplo, los teléfonos se convirtieron en los asistentes personales, como la Palm en su momento, con la diferencia de que este último dispositivo no tenía manera de comunicarse con el exterior. Y sí, hubo dispositivos Palm que podían conectarse a Internet de forma primitiva pero ya era tarde, los teléfonos inteligentes habían llegado y Palm desapareció (bueno, fue vendida a Hewlett-Packard, que parece ser hizo una pésima compra de donde nunca pudieron sacar provecho, empezando por WebOS, un poderoso sistema operativo móvil que terminó por convertirse en código abierto y en donde -parece- habrá quedado como un interesante trabajo lamentablemente perdido).

Hoy en día los teléfonos inteligentes abundan. Los hay de gama baja, media y alta, y desde luego, las diferencias entre estas categorías tiene que ver con qué hardware y software tienen los diferentes aparatos. Sin embargo, ya prácticamente todos los teléfonos inteligentes tienen acceso a una tienda virtual. Los tres competidores parecen ser iOS, Android y Windows Phone (en ningún orden en particular), y el éxito de algún teléfono depende no sólo de su construcción y sus materiales, sino de que las empresas que los fabrican den soporte, tengan una amplia tienda de apps que puedan comprarse o descargarse gratuitamente, para facilitar las posibilidades de lo que pueden hacer con el teléfono.

Debido a que los teléfonos modernos se pueden conectar a Internet directamente, empezamos a ver que el teléfono es una computadora portátil, con tanta memoria como muchas computadoras de escritorio, que permite en la palma de la mano hacer maravillas. Es interesante notar que las llamadas por celular cada vez son menos, mientras que los mensajes en modo texto han crecido exponencialmente. Algunas cifras indican que el número de mensajes mandados en Estados Unidos por mes ha crecido enormemente, de 14 mil millones en el año 2000 a 188 mil millones en el 2010, de acuerdo a una encuesta del Instituto Pew y además, no se ve que este número vaya a decrecer o estabilizarse. La revista Time dice que los norteamericanos entre los 18 y 29 años mandan y reciben un aproximado a 88 mensajes de texto por día, comparado con 17 llamadas de teléfono. Esto decrece con la edad, pero incluso en personas mayores a 65 años, se tiene una razón de 5 menajes por 3 llamadas. Aparentemente quienes más "textean" son los jóvenes. Por alguna razón prefieren escribir en sus tecladitos de sus teléfonos a hablar por voz con alguien ¿Será quizás esta la razón por la cual la interfaz por voz sigue sin ser utilizada masivamente? ¿Será que a la gente le gusta escribir más que hablar?

Pero más allá de esto, es interesante ver algunas de las reacciones de las personas que utilizan un celular. Estaba yo en el avión de ida a San Francisco, cuyo viaje -desde la Ciudad de México (iba a poner CDMX que tan de moda está)- es de 3:45 hrs. nada más. Cuando aterrizamos en Estados Unidos y el avión se detuvo, el Capitán indicó que podían usarse los teléfonos celulares. Inmediatamente todos a mi alrededor encendieron sendos teléfonos y empezaron a ver si tenían mensajes o en su defecto, entrar a Facebook. ¿Por qué? ¿A poco todos estos personajes necesitaban ver urgentemente los mensajes que por 3:45 hrs. no pudieron ver? Me pareció muy curioso, porque después de esta actitud, algunos dejaron sus celulares porque no hallaron mensajes o querían mejor tomar sus maletas y salir del avión.

Otro caso que vi fue en el regreso a la ciudad de México. Un joven connacional, sentado a mi derecha, al otro lado del pasillo, prendió su teléfono desde que se sentó en su asiento y estaba como hipnotizado tratando de resolver un Sudoku. El joven no apagó su teléfono como indicó el Capitán, al momento de salir de San Francisco. Las azafatas pasaron varias veces por el pasillo y no le dijeron nada. Obviamente eso de que los teléfonos celulares pueden interferir con las comunicaciones internas del avión es un viejo mito que ya nadie cree y pienso que en algún momento, pronto, esta restricción de apagar los aparatos electrónicos al despegar u aterrizar, desaparecerá de la práctica aeronáutica comercial. Pero regresando al asunto, era muy interesante ver al joven aquel con la vista concentrada en la pequeña pantalla de su teléfono por no sé, una hora completa.

Y no se crea que quiero hacer una apología sobre los celulares, ni el re-educar a los adultos a que saquen sus teléfonos con medida o sensatez y que no lo tengan que ver para todo. Es claro que estar comunicados e informados ahora es mucho más factible por la existencia de estos dispositivos y pienso que cada quien debe saber cómo racionalizar su uso. Porque miren, entrar cada cinco minutos a ver qué nueva tontería han puesto en Facebook o ver cada 40 segundos si tengo algún mensaje en espera, resulta cada vez más ridículo, pero cada quien debe ser libre de hacer lo que le plazca finalmente. De hecho, esas iniciativas de que en comidas o cenas en restaurantes se pongan los celulares apagados y el primero que lo levante paga la cena resultan hasta infantiles. En mi opinión, el celular moderno da muchas más alternativas que hablar por teléfono, para estar informado, para tomar videos o fotos, y el satanizarlo tampoco me parece buena idea. Tal vez lo que pasa es que en el mundo hay mucha gente que tiene la idea de que tiene que re-educar a todos a su alrededor, como si fuésemos niños chiquitos, ¿o no?

Friday, May 02, 2014

Más solos que nunca


Hace muchos años, una tarde estaba jugando en una Apple II con mis amigos en un juego de Pinball (escrito por Bill Budge, de Electronic Arts). Podían jugar hasta cuatro personas (cada quien en su turno) y esa tarde pasamos un muy buen rato. Nos retamos a ver quién era mejor, mostramos nuestras torpezas y habilidades en el juego y reímos de buena gana cuando nos equivocábamos. Nos asombrábamos cuando alguien demostraba más habilidad que los demás y hacía muchos puntos. Fue una tarde entretenida, por decir lo menos.

Sin embargo, un par de días después me senté yo solo a jugar el Pinball de Budge. Era el mismo juego pero por alguna razón no me pareció tan divertido. Y hasta estaba jugando mejor que el otro día, pero algo faltaba. Y entonces caí en la cuenta de que faltaban los amigos. La diversión no estaba en sí en el juego, sino en el compartirlo con otros. Y sí, puede sonar cursi, pero es la verdad: el juego era divertido porque había amigos y reíamos todos y la pasábamos bien. Compartíamos pues.

Y todo esto es una reflexión porque hoy en día el teléfono celular ha permeado tanto en nuestras costumbres que no podemos dejar de sacarlo en todo momento. No sé, es que quizás llegue un correo que estoy esperando, o bien, tal vez alguien actualizó su estado en facebook y entonces me estoy perdiendo de lo que está diciendo. Más de una vez respondí a quien me cuestionaba sobre cuanto tiempo pasaba frente al monitor de la computadora solo que realmente no lo estaba, pues a través de las redes sociales estaba en contacto con tanta gente que de hecho, era ridículo pensar que estaba solo.

Pero hoy he visto el video de Gary Turk y creo que mi opinión ha cambiado. A manera de verso Turk hace una interesante reflexión sobre estos tiempos del teléfono móvil omnipresente. Podemos estar en una reunión, con amigos, pero no faltará la extraña necesidad de sacar el teléfono y revisar los mensajes pendientes. Como si estos se fuesen a ir. Ahí estarán de hecho, aunque no los veamos. ¿A cuenta de qué esta extraña adficción a la información banal? (porque muchas veces no tiene ninguna importancia los mensajes que nos llegan).


Y Turk dice cosas como estás: "Tengo cuatrocientos amigos en Facebook y los veo a diario a través de la red social pero no me conocen. No saben nada de mí ni sé realmente nada de ellos. No nos vemos a los ojos. Somos un nombre en la pantalla". Y me parece que da en el clavo. Miremos hacia arriba en lugar de ver hacia abajo las pantallitas de nuestros teléfonos. Eso puede esperar. Quizás haya que hacer un esfuerzo al principio, pero más allá de si es una falta de educación ver el celular cuando uno está en una comida, por ejemplo, disfrutemos la compañía, intercambiemos opiniones, ríamos juntos y vaya, hasta quizás nos enamoremos. Ver la pantalla, indica Turk en su video, elimina incluso algunas oportunidades que quizás no se den una segunda ocasión. Y aunque desde luego, el video podría considerarse exagerado, dice muchas verdades que me parece, deberíamos considerar.

Por eso, esta necesidad creada la voy a empezar a eliminar de tajo. Sólo veré mis mensajes en el teléfono cuando no haya nadie a mi alrededor. No sustituiré la alegría de los hermanos, amigos y parientes que quiero por estar atento a lo que dicen en las redes sociales que, en general, es absolutamente irrelevante. Sugiero pues que ustedes hagan lo mismo.

Tuesday, February 04, 2014

Mi nuevo teléfono, un Motorola Razor D3


Apenas hace un par de días fui al centro Telcel. Mi idea era cambiar de plan de datos (creo que me excedí en mis necesidades de estar conectado a Internet) y por otra parte, ver si podía cambiar de teléfono, que en principio, se supone que debería tener esta opción gratuita. Y no me equivoqué. Resulta que pude sin dificultades cambiar el contrato y hacerme de un nuevo celular. Antes tenía el Samsung Galaxy Young, el cual tenía hasta 2 GBytes de memoria y Android.

Este teléfono tiene las siguientes características:

  • Red: 3G
  • Dimensiones: 119.3 x 59.8 x 9.8 mm
  • Peso: 102 gr.
  • Pantalla: Capacitiva (400 x 800) ~233 densidad de pixeles por pulgada
  • Protección de la pantalla: Gorilla Glass
  • Ranura para tarjeta de hasta 32 GB
  • Bluetooth
  • WiFi
  • MicroUSB 2.0
  • 4 GBytes de memoria interna
  • Cámara de 8 MPixeles (3264 x 2448)
  • Flash LED, autofoco
  • Video (720p)
  • Cámara secundaria (1.2 MPixeles)
  • Radio FM
  • Procesador Dual Cre de 1.2 GHertz, Cortex A9
  • Batería no removible
  • Android Jelly Bean

Todo esto sobrepasa mis expectativas. La verdad es que estos teléfonos ya sn prácticamente las computadoras de bolsillo. Vamos, que 1.2 GHz de velocidad y un dual core. Es impresionante la tecnología actual.

Thursday, October 10, 2013

¿Necesitamos un nuevo teléfono?


Hoy en día es claro que los teléfonos celulares son casi omnipresentes, están en todos lados, son casi en ese sentido como Dios, que supuestamente está en todas partes. Así, cualquier actividad cotidiana enfrenta mucha gente que revisa constantemente su teléfono esperando quizás recibir alguna buena noticia o bien, entretenerse viendo las ocurrencias que otros ponen en las redes sociales como Twitter o Facebook. La realidad es que la telefonía celular dio un paso magistral al incluir conexión a Internet y eso, probablemente, ha disparado el gusto del consumidor a estos artefactos que son un sinfín de programas que hacen todo género de cosas, además de poder hablar por teléfono.

Pero esto viene a cuento porque ayer fui a la radio, al programa que transmite la Universidad Iberoamericana (unoceroradio), en el 90.9 del FM, si mal no recuerdo, y en donde José Antonio Pontón, con José Méndez, hablan de tecnología, de la que enfrentamos diariamente.

Pontón abrió el programa hablando de un nuevo teléfono, un Xperia, si no me equivoco, y dijo que ese teléfono podría quizás salir de la inercia de los consumidores, que más o menos cambian sus teléfonos cada 18 meses (año y medio). De acuerdo a Ponton, este nuevo teléfono, por sus características, quizás podría tenerlo dos e incluso tres años. Méndez le decía que el cambio de teléfonos se debe a que los nuevos modelos corren más rápido y tienen probablemente más prestaciones, con respecto a los anteriores. Y en eso estaba la discusión cuando en mi fuero interno me preguntaba: ¿Pero de verdad necesitamos cambiar el teléfono móvil cada ano y medio? Porque si es cierto lo que dice Méndez, es evidente que sí, los nuevos dispositivos siempre serán mejores que los anteriores, más rápidos, las aplicaciones se ejecutarán más eficientemente, sin duda... Pero ¿cuántas aplicaciones realmente usamos en los teléfonos? Porque es cierto, hay un sinfín de juegos, por ejemplo Candy Crush o Angry Birds, que la gente los baja pero eventualmente se cansa de ellos y deja de jugar. Entonces muchas veces tenemos aplicaciones y programas que bajamos una vez, lo corrimos un par de veces y no lo tocamos más. Entonces, ¿necesitamos que el nuevo teléfono sea más rápido? ¿Como para qué?

Quizás estoy perdiendo algún punto en esta discusión, la cual tiene que ver probablemente con el consumismo al cual somos sometidos porque si uno tiene un plan con la telefónica, al año y medio nos cambian el teléfono de forma "gratuita", ¿no? ¿Y quién le hace al feo a un nuevo teléfono, con nueva pantalla, sin rayones, sin mácula?

De alguna manera el teléfono móvil, el celular como decimos en México, se ha convertido en un artículo que en algunos casos es para usarlo y en otros para presumirlo. Por eso hay toda clase de precios en estos artefactos que en esencia, deberían servir para comunicarnos, pero que hoy en día sirven hasta como cámaras de video. La pregunta es ¿necesitamos todos estos avances cada año y medio? ¿Necesitamos un iPhone dorado de metal o una versión en plástico? ¿necesitamos de verdad que sea el teléfono contra agua o que tenga una cámara de 20 megapixeles incorporada? ¿en serio necesitamos todo esto? ¿Cuándo? me pregunto, esto se convirtió en necesidad.

Monday, March 05, 2012

Un teléfono pésimo: el ZTE Racer


Hace unos meses me regalaron un teléfono ZTE racer. Yo tenía un Nokia (con sistema operativo Symbian) y ahora el ZTE usaba Android. Sonaba buena la idea de este nuevo juguete. Así que fui a Telcel, pedí que mi número lo trasladaran al nuevo teléfono y que además, me hiciesen un plan de datos. Había uno de unos 500 MBytes al mes, y como mi hermano me había dicho que nunca los megabytes alcanzan, pensé que esta cantidad -para empezar y probar- era más que suficiente.

Esa misma tarde/noche, ya tenía teléfono Android. Me puse a cargar los teléfonos más frecuentes. Entré en el Android Market y me hice de algunas aplicaciones (todas de ajedrez además de Angry Birds). Fui feliz entonces. Más adelante descubrí que el teléfono tienen una aplicación que es un radio FM. Nomás había que ponerle unos audífonos y listo. Y fui feliz por segunda vez. Ahora cuando salgo en el auto puedo escuchar la radio porque el bachoco no tiene radio.

Pero he aquí que hace dos o tres días no parecía poderme comunicar con nadie. Me encontré que el teléfono me pintaba un nuevo icono que eran unos audífonos. Se me hizo raro porque no estaban conectados. Luego mi hermano Juan me dijo que estaba en un modo donde solamente vía los audífonos podía escuchar las llamadas. Una especie de "manos libres". ¿Cómo deshabilitarlo? Misterio. Me armé de paciencia y entré a buscar en la red. Hallé el manual de mi teléfono. Ni una sola mención a ese iconito. Me metí a los ajustes, a la configuración. Revisé menú por menú, revisé opción por opción y nada. El icono de los audífonos de plano se mantenía ahí, incólume a pesar de mis esfuerzos. Entonces saqué la pila y se la volvía a poner al teléfono 12 horas después. El icono, como el dinosaurio de Augusto Monterroso, seguía ahí. Decidí entonces hacer un reset general salvando previamente mis datos a otro dispositivo. Tuve que hacerlo a mano. Ninguna app de Android pudo hacerlo. Salvada la información di un reset general, pero el iconito de esos audífonos, que ya empiezo a odiar, sigue ahí.

Llevé ayer el teléfono a telcel, pero resulta que como no me lo dieron ellos (fue un regalo que me hicieron), no hay historial y entonces ¿qué creen? Nada se puede hacer. La opción que me dieron es que me meta en un plan alternativo y me den algún teléfono. Quizás esa sea lo que debo de hacer, porque de verdad, es ridículo tener un teléfono que no escucho cuando suena (a menos que use audífonos).

Así entonces, meses después del ZTE Racer encuentro que es una porquería. La cámara de fotos y video es patéticamente mala. Su calidad es de verdad infame. Android fue en general una experiencia sensata en estos sistemas operativos móviles, pero por ejemplo, la pantalla resistiva del telefonito ZTE puede ser una verdadera pesadilla.

Con toda esta experiencia mi siguiente paso es cambiar de teléfono. Buscaré que sea Android pero al menos con pantalla capacitiva porque la del ZTE es una porquería. En realidad, lo lamentable es que este teléfono no te hace la vida más fácil, sino que te la complica innecesariamente y la verdad, ya no soy feliz así.

Sunday, February 12, 2012

Un bonito regalo


Ayer me regalaron un muñequito del robot Android, el cual es una figura decorativa con la imagen del robot/logotipo que da nombre al sistema operativo móvil de Google. Llevaba tiempo buscando esta figura y la había pedido a amigos que iban a Estados Unidos a las ferias de cómputo, pero con poco éxito. Finalmente un amigo me trajo el encargo hecho y además, me lo regaló. Maravilloso.

La empresa que los produce es Dyzplastic.com y hacen esta imagen en todos sabores y colores. Han encontrado un nicho de mercado y si usted es amante de la tecnología, o si le caen bien los de Google, tarde que temprano querrá hacerse de este muñequito para adornar el escritorio donde tiene la computadora.

La gente de Dyzplastic los hace en materiales diferentes, incluso algunos brillan en la noche. Los hay para pintarlos de acuerdo a sus gustos y hay incluso algunos con temas culturales. Por ejemplo, hay una serie de dragones chinos y otra con la figura de android como calaverita de Posadas.

Simpático asunto, pues. Ahora tendré que completar mi colección con alguna figura de los Angry Birds, otro tema popular en estos días.

Monday, September 05, 2011

De teléfonos celulares, sistemas operativos móviles, internet y demás parafernalia


Hoy en día las grandes telefónicas en nuestro país venden un sinfín de teléfonos móviles, desde los más elementales hasta los más sofisticados. El mercado de la telefonía se ha hecho verdaderamente gigantesco y la tecnología que posibilita estar conectado con otros sin necesidad de un cable físico, nos permite además acceder a las red Internet, a conectarse a las ya fastidiosas "redes sociales", aparte de tener acceso a un sinfín de programas de acuerdo al "Android Market" o la tienda "App"de Apple, etc., dependiendo -desde luego- de qué equipo de teléfono tengamos.

Para poder acceder a estas maravillas modernas no basta con comprar un teléfono de los que denominan inteligentes, sino que hay que ir con la teléfónica y "comprar" un "plan de datos", que nos permitirá por lo pronto, conectarse a internet y hacerse desde 250 megabytes en adelante por mes, además de tener una serie de minutos para llamar por teléfono. Estos planes ofrecen todo género de combinaciones y es cuestión de preguntar sobre las opciones y así tener de dónde elegir.

Pues bien, cuando me regalaron mi nuevo teléfono, con el sistema operativo Android, entendí que necesitaba un plan de datos y en su momento me apersoné en una tienda de Telmex para contratar dicho plan. Finalmente salí con uno que tiene 500 Mbytes de datos y 60 minutos de llamadas. Todo por unos 535 pesos ya con iva incluído/mes. Me habían advertido más de uno, que no desestimara la cantidad de megabytes, porque una vez que uno tiene un plan de datos, y acceso a Internet, entonces literalmente "se chupa" muchos miles de megabytes y nunca parece alcanzar.

Los primeros días, con mi nuevo teléfono Android, fueron para familiarizarme con el teléfono. Bastaron un par de horas para comprender la mayoría de las funciones. Entré al Market Place de Android y bajé las clásicas aplicaciones que me son indispensables:  las del ajedrez. Digamos que las cosas estuvieron bien y normales.

Pero he aquí que Pilar me pide mi novísimo teléfono porque quiere entrar a su correo por un teléfono que tienen en su cuenta de Yahoo!. Saco mi poderoso ZTE y entramos al navegador de la red. Entra a Yahoo! y halla la información que quería. Habrá estado conectada, navegando entre sus mensajes, unos 10 muinutos. c uando me regresó el teléfono éste estaba calientito, calientito. No quiero decir con esto que me quemara las manos o que fuese peligroso incluso tocarlo. No, simplemente noté que después de acceder a Internet, el teléfono se calienta considerablemente.

Así, hallé que entrar a las redes sociales, a leer los mensajes de correo, a hacer algunas actividades en las redes sociales, resulta poco menos que impráctico. La verdad es que con el tamaño de pantalla que tienen estos dispositivos, resulta hasta idiota conectarse contínuamente a Twitter o Facebook. Y si a esto le añadimos que el teléfono sube su temperatura inusualmente -insisto, no al grado de quemar por supuesto, pero sí me resulta incómodo- pues como que me parece hasta falsa toda esa promoción que hacen las telefónicas para que nos hagamos de un  plan de datos y estemos conectados a las redes sociales, como si esto realmente fuese una necesidad.

Yo creo que iré de nuevo a Telmex a cambiar mi plan de datos al más económico, que creo es de 349 pesos o por ahí. Porque ni uso tanto Internet (este mes fue de unos 39 Mbytes/mes), y la verdad, si entro a Facebook o Twitter, lo hago desde mi casa, en una pantalla de tamaño razonable, por mencionar una de las virtudes que veo en mi máquina de escritorio.

El otro día hablando con un fuerte jugador de ajedrez, éste me decía que él usaba la conexión de su teléfono al correo, porque le parecia imprescindible, esté donde esté, poder consultar los mensajes de correo. Yo creo que no es tan necesario, aunque -evidentemente- todos tenemos diferentes necesidades.

En fin, aquí dejo mi experiencia con todo este asunto de los teléfonos poderosos, con sistemas operativos como Android, con la urgente necesidad de poderse conectar vía estos dispositivos, a internet. La verdad creo que nos han estado queriendo vender la idea de la gran necesidad de estar conectados a la red todo el tiempo, para ver nuestro correo, para ver qué dicen en las redes sociales, para poder buscar información instantáneamente, etc. Y lo peor, es que les hemos comprado esta idea.

Tuesday, July 19, 2011

Mi nuevo teléfono celular

Me acabo de hacer de un nuevo teléfono celular, que tiene Android 2.1 como sistema operativo y promete ser mejor que el Nokia que aún tengo. Para sacar ventaja de este nuevo equipo necesito un plan de datos, es decir, hablar con el "carrier", en este caso Telcel, para contratar un plan de datos y así poder entrar a Internet y así sacarle el jugo que tiene este equipo.

Su pantalla es resistiva, que a diferencia de la capacitiva, hay que presionar sobre la misma con más ímpetu que cuando se tiene una pantalla capacitiva como la del iPad o iPod Touch. No lo he activado aún porque como tuve un problema con mi tarjeta de crédito, la cual bloquearon porque algún amigo de lo ajeno pagó servicios internacionales con la misma, pues hasta que no tenga otra tarjeta de crédito, que debe estar por llegarme, no puedo ponerme en campaña para echar a andar este equipo.

He aquí una reseña reciente de este modelo:


La realidad es que no tener acceso a Internet en el teléfono a estas alturas parece convertirme en un ente obsoleto, cuantimás que trabajo en cómputo y que mucho tiempo la paso frente a la computadora. En fin, ya veremos las virtudes de este simpático teléfono que no, no es un iPhone ni un Blackberry de los más costosos, pero que para como uso yo el teléfono, me parece que se acopla perfectamente a mis necesidades.