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Thursday, March 01, 2012

Casi tres meses y sin respuesta por parte de la delegación Benito Juárez


El 10 de diciembre del 2011 hubo un sismo en la ciudad de México y me encontraba eb el teatro María Thereza Montoya. En el momento del movimiento telúrico se fue la luz y salimos los que acudíamos a un concierto, alarmados y a oscuras. Las puertas de emergencia estaban cerradas con candado. Lo que pasó lo puse aquí.

Escribí al delegado de Benito Juárez, Mario Palacios, quien dio respuesta a mi carta electrónica indicando que se aplicarían a resolver el asunto. Puede verse aquí los resultados de mi carta y de las gestiones de la delegación: absoultamente nulas. No se ha hecho nada.

Insistí y me enteré que el Sr. Alfredo González Barrada, de Prevención del Delito, ya había hecho los oficios para tramitar las puertas, luces de emergencia, guías luminosas para el piso, alarma, etc. Después de eso este señor me dijo que ya a él no le competía el resto del trámite. Hablé entonces con Desarrollo Social y me dieron una cita en donde el Sr. Fernando Flores me atendería. Fui a la dichosa entrevista en donde el funcionario aceptó que es un asunto que hay que arreglar. Me dijo que me escribiría a mi correo o me hablaría a mi teléfono cuando hubiese avances, los cuales -me indicó- deberían ocurrir antes de que acabara febrero. Bueno, pues febrero acabó y nada. Así que hace un par de días le escribí al  Sr. Flores, de desarrollo social, de la menconada delegación. He aquí mi carta:

Fernando,

han pasado 15 días desde que me recibió en su oficina y no sé nada sobre el asunto de las puertas de emergencia en el teatro Montoya. Le recuerdo que se está acabando febrero y según me dijo el asunto se arreglaría antes de acabar el mes. Espero de verdad que no me esté dando el avión, como se dice
coloquialmente y que se tomen las medidas de seguridad que como ya le dije, y estuvo de acuerdo, son prioritarias.

Le recuerdo también que si esto sigue dilatándose (vamos para tres meses del sismo), me obligará a ir a los medios y a la contraloría para denunciar la falta de interés y lo que resulte, porque se hagan las cosas que se tienen que hacer. Le aviso respetuosamente que no me olvido del asunto y que me
cansa que se me ignore buscando esperar que me harte del asunto. 

Le informo también que los hago responsables directamente a usted y al sr. delegado si ocurre algún siniestro en dicho teatro. No puede ser que siga sin resolverse esta situación.

Atentamente, 

ccp. Mario Palacios (delegado)

Unos días después me contestaron de la cuenta del delegado y su texto dice:

Buenos días.

Manuel López Michelone.


En atención a su correo en el que solicita las medidas de seguridad mínimas
para el Teatro Montoya, me permito informarle que nuevamente se canalizo esta situación directamente a la Dirección General de Prevención del Delito y Protección Civil, en específico con el Director General el Lic. Ángel Luna, así como a la Dirección General de Desarrollo Social, en específico con el Lic. Emilio Martínez, para que en breve le informe y le den respuesta a su solicitud.

Asimismo, le informo que se encuentra a su disposición la LINEA BJ 12 09 07
07, que con gusto le seguiremos atendiendo. 

La realidad es que todo esto es una burla. A tres meses del sismo, casi, no se ha hecho nada. Nomás "me dan el avión", "se pasan la bolita" y parece que nadie se puede hacer responsable de esto. Así que tomé acciones y presenté mi queja a la Contraloría, la cual me debe dar respuesta en una semana, aproximadamente. Ya veremos qué dicen ahí.

Mientras tanto le contesté al delegado de Benito Juárez:

 Sr. Mario Palacios Acosta,

Agradezco su mensaje pero en vista de la burla a mi queja, a la falta de atención, al hecho de que nadie se hace responsable y  todos se "pasan la bolita" pero nadie hace nada, Le aviso de la manera más atenta que he puesto mi queja en la Contraloría. Igualmente estoy ya en contacto con los medios de comunicación para dar a conocer la falta de atención, el desaseo y la falta de interés de ud., de la delegación a su cargo,  por algo tan elemental como son las medidas de seguridad en el teatro en cuestión y que nos atañe a todos, porque finalmente la vida misma está en juego, y más aún si consideramos que los sismos no avisan y que vivimos en una zona altamente telúrica.


No puede ser que van a ser tres meses del sismo y a la fecha no se hayan tomado las medidas necesarias. Repito que lo hago a usted responsable directamente si ocurre una desgracia en dicho teatro. Igualmente son responsables los de desarrollo social que incluso tres semanas después de entrevistarme con el sr. Fernando Flores, en donde aceptó que el asunto merece atención prioritaria, no ha hecho nada y aunque me dijo que le daría seguimiento al asunto, no ha contestado a mis mensajes. Así pues, los hago responsables directos en este asunto porque desde el día 11 de diciembre del 2011 que les alerté al respecto.


En verdad -y se lo digo con todo respeto- estoy cansado de sus burlas, de sus tácticas dilatorias, de ignorar el problema del teatro Teresa Montoya. Es vergonzosa su actitud.


Atentamente, 

Así las cosas. Seguiremos informando.

Monday, August 01, 2011

¿Correrán la misma suerte los libros que la música?


De un par de años a la fecha, el incremento de libros que pueden hallarse en formatos como PDF o DejaVú parece estar incrementándose cada vez a ritmos más acelerados. Sin duda tiene muchas ventajas tener libros en formato electrónico. Por una parte, ocupan cero espacio físicamente, se pueden ver con ilustraciones en color -pues las editoriales no tienen que imprimir en muchas tintas como en el caso del libro en papel- y además, cuestan menos ya que no hay costos de impresión.

Sin embargo, la industria editorial pensó -aparentemente- muy bien cómo iniciaría esta aventura de pasar a formatos electrónicos sus libros y no tener que lidiar con la piratería que se ve por ejemplo, en la música. No importa qué hayan hecho los de la industria musical en estos años para contener el fenómeno de copiado de música. Simplemente no lo han podido contener. Quizás la mayor dificultad resida, precisamente, en que la industria disquera no se quiere acoplar a los tiempos modernos y quiere seguir ganando los dinerales que ganaba antes de que llegaran los iPods, los reproductores de música electrónica y desde luego, el formato mp3, que comprime los archivos musicales casi sin perder calidad o mejor dicho, sin que los que escuchan la música noten esa pérdida en la fidelidad.

Pero regresando al tema que nos ocupa, la industria del libro electrónico empezó realmente cuando las grandes tiendas por Internet decidieron sacar un lector de libros en ese formato. Fue Amazon que con su Kindle, empezó esta revolución editorial. Cabe decir que los lectores de libros electrónicos ya existían desde hace años, pero por alguna razón no habían tenido éxito. Cuando salió el Kindle, tal vez la diferencia es que Amazon ya tenía cientos de miles de títulos en formato electrónico para venderlos. Ya había pues una tienda con muchísimos contenidos. Eso es, en mi opinión, lo que dio el gran brinco para que la gente empezara a adquirir el Kindle y a comprar libros en formato electrónico.

Amazon pensó, evidentemente, en todas las posibilidades. Uno puede hacerse de un libro electrónico para el Kindle teniendo este dispositivo y una tarjeta de crédito. La conectividad 3G del lector de Amazon permite descargar en un par de minutos cualquier libro que uno compre en su tienda virtual. Sin embargo, ese libro no puede ser copiado a otro Kindle. El fabricante ha tomado medidas para asegurarse que solamente el dispositivo que uno compró pueda leer los libros que se compraron para éste. De esa manera, la tecnología evitaba el pirateo de los libros. De hecho, estos pueden respaldarse en otros medios y aún así, no se pueden copiar a otro dispositivo que no sea el que fue dispuesto originalmente para estos libros. ¿Cómo hace Amazon cuando uno quiere cambiar de dispositivo, digamos por una nueva versión del lector electrónico, para permitir que mis libros comprados puedan ser leídos en el nuevo juguete? No lo sé, pero de seguro esto también está contemplado.

Es importante señalar que Amazon permite, además, la lectura de libros en formatos populares como PDF y DejaVú, que pueden ser cargados al lector sin ningún problema. Pero estos libros en estos formatos probablemente vienen de otras fuentes y no de Amazon, que tiene su propio formato para libros electrónicos.

No obstante todas estas medidas de seguridad, el ingenio de la gente sobrepasa todas las protecciones habidas y por haber. Por ejemplo, se está notando una tendencia a escanear los libros físicos y vía algún programa especializado, "pegar" las páginas escaneadas para así formar el libro completo. Hay también dispositivos físicos que permiten el escaneo rápido de los libros (lo cual es en esencia tomarle foto a cada página y después pegar todo en un archivo), página por página en el orden correcto. Como un ejemplo de esto, entren a 4shared.com y en la caja de búsqueda escriban la palabra "PDF". Observarán decenas de miles de libros que ya están a disposición de cualquiera, en forma gratuita. Es interesante hacer notar que esta labor de escaneo de libros, por parte de individuos que simplemente quieren poner a disposición un libro de forma gratuita (ignorando, desde luego, los derechos de autor, entre otras cosas), requiere de tiempo y esfuerzo. Hay libros muy mal escaneados que francamente no valen la pena, pero poco a poco empieza a notarse que los libros electrónicos que pueden hallarse en la red, son cada vez mejor escaneados e incluso, algunos parecen que salieron directamente del "output" que se entrega para la impresión a las editoriales.

Además, están saliendo una serie de dispositivos para escanear libros que en mi opinión, sería importante tener en las bibliotecas públicas, por ejemplo. (La foto que ilustra este artículo muestra el Book Saver Book Scanner, de la empresa Ion se ve fantástico).

Amazon vende ahora más libros electrónicos que en papel. Sin embargo, aunque esta tendencia siga, hay mucha gente que le gustan los libros tradicionales, aunque ocupen más espacio. Las ventajas del libro en papel son muchas, pero la principal es que se puede usar sin necesidad de tener ningún otro dispositivo más que la mente y los ojos. No importa si no hay luz. No hay que temer demasiado a que se moje (como podría ser el caso del Kindle), y además, si no lo usamos, lo podemos guardar por el tiempo que sea, que cuando lo abramos, estará dispuesto a ser leído de nuevo (con el libro electrónico habrá que buscarlo en los respaldos, ver si el medio en el que respaldamos sirve y sino, ir a Amazon o la editorial que lo haya vendido y decirle la dificultad, etc.).

Yo pienso que los libros electrónicos sufrirán la misma suerte que la música mp3. A la larga no habrá manera de contener el intercambio y la subsecuente piratería. Me es curioso ver que en cada industria se toman pasos para proteger la propiedad intelectual y siempre termina sucumbiendo a la piratería, la cual viola todos los candados y elimina todas las protecciones.