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Tuesday, October 18, 2022

Los que vienen a salvar a México


Este país es casi predecible. Cada seis años se monta un espectáculo que si no fuera tan cotidiano, pensaríamos que es grotesco. Se trata de los "tapados que se destapan", las "corcholatas" en la jerga moderna de López Obrador. Lo que parece curioso es que este evento ha llegado antes de lo esperado y me parece que la razón principal es que el presidente ha polarizado, ha hecho politiquería de todo y ha dejado al país en la zozobra cotidiana. Se inventó obras faraónicas que tienen dudosísimos resultados y con sus mañaneras, se ha encargado de descalificar a todos los que piensan diferente a él. Por alguna razón que no entiendo, el presidente cree que todo lo hace bien y si lo atacan sino todos, la mayoría de los medios, es porque son los conservadores, neoliberales, fifís, etcétera, que no quieren la transformación del país. No hay en el discurso de López Obrador una sola vez que acepte un error. No Él sabe cómo hacerlo. Él es perfecto. No voy a volver a abundar en la ineptitud de este presidente.

Lo que me sorprende en realidad es la cantidad de personajes que quieren ser presidente de este país: Sheinbaum, Ebrard, Monreal, Fernández Noroña, Adán Augusto López y Lilli Téllez, entre otros. Ahora todos se sienten presidenciables, particularmente el impresentable de Noroña, que vive una de sus fantasías más curiosas de los últimos tiempos.

Pero analicemos un poquito a alguno de los candidatos: Claudia Sheinbaum es una Dra. en física que empezó a meterse en la política, le gustó, se sometió a los vaivenes de los poderosos líderes político, como AMLO, y ante la eventual promesa de ser la candidata de MoReNa a la presidencia de la República, se somete a la narrativa oficial del presidente. Vamos, una científica como Sheinbaum, ha perdido todo rigor científico. Ahora le besa los pies a Andrés. 

Otra potencial candidata, Lilly Tellez, hasta donde entiendo, era una periodista que se hizo política. De acuerdo con la Wikipedia: "en las elecciones federales de 2018 fue postulada por Morena como integrante de la fórmula de la Cámara de Senadores por Sonora junto a Alfonso Durazo Montaño,6​ ganando con el 46.64 % de lo votos. Asumió el cargo en la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión el 1 de septiembre de 2018". Y parece que le gusto el quehacer político y ahora quiere la silla presidencial.

Y ahora, de pronto, sale una nueva candidata, ahora del PRI, el partido político más aborrecido por los ciudadanos: Claudia Ruiz Massieu, que es una abogada y que incursionó desde hace muchos años en la política. De acuerdo con la Wikipedia: "abogada y política mexicana, miembro del Partido Revolucionario Institucional. Fue diputada federal en la LXI Legislatura del Congreso de la Unión de México. Fue designada como coordinadora de Derechos Humanos y Transparencia en el equipo de la transición presidencial del entonces presidente electo Enrique Peña Nieto. Fue titular de la Secretaría de Turismo, formando parte del gabinete del presidente Enrique Peña Nieto​ y también secretaria de Relaciones Exteriores". Y ahora ¿qué creen? Otra persona más que quiere ser presidente para salvar a México y llevarlo de una buena vez al primer mundo, del cual no vemos ni la sombra.

Y más allá de que estas pre-candidatas son mujeres todas, lo que me parece más interesante es este extraño interés por competir en las elecciones para presidente en el 2024. ¿De verdad entienden lo que esto significa? ¿Qué pasará por sus cabezas para pensar que cada una de ellas es capaz de resolver los graves problemas de este país? ¿Quién se quiere ganar la rifa del tigre? ¿En qué momento, por ejemplo, Claudia Ruiz Massieu pensó: "creo que quiero ser presidente. Sí, yo sí sé cómo hacerlo y cómo hacer que este país regrese al camino del crecimiento... Sí, ésa soy yo"...

Pero hagamos un ejercicio mental: supongamos que un partido político -el que sea- lo propone a usted, lector/lectora, que sea el precandidato a la presidencia de este país. ¿usted aceptaría? Si dijese que acepta, ¿cuál sería su principal razón? En caso de negarse, ¿qué argumentaría? Me llama mucho la atención estos destapes porque nos pueden decir que lo hacen por su amor a México (dixit Sheinbaum), aunque en realidad me parece que lo hacen porque estar en el poder siempre es una meta fundamental de todo político. Yo no creo desde hace mucho en estos "patriotas". Todos se observan como monedas falsas de 3 pesos.

Saturday, March 05, 2022

¿Quién quiere ganarse la rifa del tigre?


Querer ser presidente de México es algo que le quita el sueño a más de un político en nuestro país. Es sin duda el escalón mayor al que se puede llegar y claramente hay muchos con aspiraciones presidenciales. Por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador estuvo más de tres veces buscando la presidencia. Le ganó Fox, Calderón y Peña. Finalmente logró la silla presidencial y se hubiese esperado que en tantos años de lucha, López Obrador hubiese reconocido lo que habría que hacerse para hacer de México un país víable.

Pero no pasó. López Obrador ha eliminado un sinfín de programas sociales. Ha repartido dinero en programas clientelares, ha iniciado obras faraónicas como el Nuevo Aeropuerto Felipe Angeles, desechando el de Texcoco y por ende, el costo de esta obra cancelada asciende, según el propio gobierno, a unos 450 mil millones de pesos (se calculaba que el NAIM en Texcoco costaría 300 mil millones). 

Pero no voy a seguir hablando de los dislates de nuestro presidente, que francamente demuestran que le quedó grande la silla. Se ha perdido el propio López Obrador la posibilidad de cambiar realmente a México. Aquí lo que quiero hacer es concentrarme en los que le siguen, los supuestos candidatos a la presidencia en el 2024. Están Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal. Otros candidatos (seguramente Ricardo Anaya), aparecerá formalmente en su momento. Y todo esto sin contar otros políticos que les encantaría llegar a la presidencia.

¿Pero dónde está el atractivo de ser presidente? La idea generalizada y que se comunica a los ciudadanos es que cada candidato ama este país y quiere lo mejor y más aún, sabe cómo hacerlo. Y entonces la gente vota por aquel que aparentemente tiene las mejores intenciones, aquel que no roba, que no miente, que no traiciona, porque cree en la bondad de su propuesta. Lo lamentable es que al final del día todo esto es un cuento. Los políticos que quieren ser presidentes buscan el poder político y el dinero. Porque miren, tener acceso a las cuentas públicas y gastar en los proyectos que considere aquel que gane la presidencia, es siempre atractivo ¿o no?

No encuentro otra explicación. México se ha convertido en un país invíable. Entre la corrupción gubernamental, entre la casa gris del hijo de AMLO, o el dinero que recibieron sus hermanos en época electoral, por decir apenas unos cuantos eventos, es claro que AMLO ha mentido una y otra vez sobre la supuesta desaparición de la corrupción en nustro México. Pero hay más, la delincuencia organizada ya controla de facto muchos territorios del país y en un imperio de terror imponen su ley. Y entonces salen fusilamientos de 17 personas, matanzas aquí y allá, las cuales prácticamente ya ni se investigan porque los culpables jamás serán detenidos y porque precisamente, el narco domina gran parte del país.

Y entonces, teniendo un país cuya viabilidad es cada vez menor, ¿quién se quiere lanzar de presidente? ¿para qué? ¿qué podrá arreglar en seis años o al menos no lo dejará en peor estado? Tal vez lo que anima a todos estos políticos es la vanidad, la de sentirse poderoso por seis años, por no ser contradecido jamás en ninguno de sus juicios si se es el presidente, aunque haga puras tonterías. Sino es así, no entiendo qué puede mover a una persona a querer un puesto político de esta magnitud.

Y debo reconocer que -evidentemente- a mí la política me parece asquerosa en muchos sentidos, pero quizás esto no es el sentimiento de las mayorías. Cuando en México se hacen una serie de elecciones, salen un montón de candidatos que, o han visto un buen negocio entrarle a ser alcalde de una delegación, o de un municipio, o de un Estado, etcétera, o bien, sueñan con la absurda idea de que ellos sí saben cómo sacar a México de su marasmo. A la hora de la hora lo que terminamos teniendo es una serie de badulaques que se sienten importantes y que no trabajan por México, aunque se llenen la boca de palabras a favor de nuestro país.

Ganarse la rifa del tigre es exactamente lo que significa convertirse en presidente. Y pueden los ganadores entrar con muchas ganas y deseos de cambiar al país, pero a la larga o a la corta, se enfrentan a un país de corrupción imposible de erradicar, de un narco cada vez más fuerte y poderoso y una serie de intereses creados que no se pueden deshacer.