Cada gobierno de México tiene una extraña manía de querer recabar datos de los ciudadanos. Para hacer esto, hace algunos años se decidió implementar la credencial de elector con fotografía, en donde además aparecerían los datos de cada ciudadano en edad de votar. Para forzar a darse de alta en este nuevo padrón, en muchas instituciones públicas y privadas (por ejemplo, los bancos), decidieron no aceptar la licencia de conducir, aunque ésta se obtenía en las oficinas de la Policía. Típico de esta país bananero en donde la institución que supuestamente es la autoridad, no tiene siquiera valor probatorio para que un ciudadano se identifique. Hoy la credencial para votar, "el INE", es prácticamente es el documento de identificación oficial de los mexicanos. Vamos, en una Universidad española, en donde di una serie de asesorías, me pidieron -para pagarme- que les mandara mi INE. No9 querían aceptar mi pasaporte. ¿La razón? Este documento caduca y el INE.
Ahora el gobierno tiene como ocurrencia un registro más sofisticado, el del CURP biométrico, en donde hasta fotografía del iris quieren tomar. El otro es el hacer que quienes tienen un teléfono celular, se den de alta en un registro para así evitar tanta extorsión telefónica. Para supuestamente hacerlo fácil, se puede realizar este trámite en línea. Se necesita identificarse con el INE o Pasaporte), tener CURP además de una "prueba de vida", que es tomarse una selfie con el teléfono.
Quise hacer el trámite para ya salir de dificultades (no hacerlo puede implicar que le quiten a uno la línea o se la bloqueen), pero a pesar de tener todo lo que me pedían, no funcionaba su sistema. Ponía mi teléfono y se congelaba la página. Lo intenté varias veces. No funcionaba nada. Hablé a Telcel (*111) y eventualmente un asesor me dijo que la página estaba saturada. Le dije entonces que valiente sistema. Siendo Telcel el proveedor de Internet más importante del país, era increíble que no pusieran un ancho de banda razonable para lidiar con esta situación. Pero el asesor no me contestó más y me colgó.
El punto es simple. Nos han malacostumbrados a un internet funcional. ¿Cuántas veces que queremos entrar a Google falla? ¿O a YouTube? Vamos, hasta es noticia mundial cuando se cae WhatsApp. Y este es el punto: estos sistemas tienen un ancho de banda que hace prácticamente imposible que se saturen los sistemas. Eso no lo hemos aprendido. Parece ser que el departamento de computación de Telcel no entiende la razón de ser de un ancho de banda suficiente.
Y como diría la frase de Cinépolis, que dfa nombre a este artículo: "Qué fácil es acostumbrarse a lo bueno". El problema es que vivimos en México y esto no se aplica porque aquí nadie sabe. Se hacen tontos o simplemente n o les importa. Por eso este país no sirve. Por eso es tan bananero.
