Friday, January 11, 2019

Cuando Kasparov ignoró el sacrificio griego



La sexta partida del primer match entre Deep Blue y Kasparov, en donde el representante humano venció a la máquina por 4-2, presentó en la sexta partida una posición muy interesante, que no es otra cosa que el patrón del regalo griego, el cual se da cuanedo el alfil blanco ataca h7, la dama está en d1 y un caballo se encuentra en f3. Además, puedeo (o no), existir un peón blanco en e5. Pero veamos la partida. Cabe decir que ésta era la última y la anterior Kasparov había ganado.

Garry Kasparov - Deep Blue IBM
Philadelphia, PA USA (1996.02.17) sexta partida

1. Nf3 d5 2. d4 c6 3. c4 e6 hace su aparición una defensa semieslava 4. Nbd2 Nf6 5. e3 c5 Deep Blue abre el juego en una variante curiosa, en donde las negras han perdido un tiempo jugando antes c6. 6. b3 Nc6 7. Bb2 cxd4 8. exd4 Be7 9. Rc1 O-O 10. Bd3 Bd7 11. O-O Nh5? Deep Blue parece haber perdido el acceso a su libro de aperturas. El caballo se va a una casilla que, además, no está defendida. 12. Re1 Nf4 13. Bb1 Bd6 14. g3 Ng6 15. Ne5 Rc8 16. Nxd7 Qxd7 17. Nf3 Bb4 18. Re3
19. h4!? Kasparov siente que su posición da para un fuerte ataque. -la dama y el alfil en esa maquinita típica, parece darle ventaja. Nge7?  (19... dxc4 20. bxc4 Be7 era la recomendación en esta posición.) 20. a3 Ba5 



21. b4 (Kasparov consideró  21. Bxh7+ Kxh7 22. Ng5+ que es el patrón del sacrificio griego, pero el Campeón humano decidió tomar un enfoque más pragmático debido a que Deep Blue podía calcular 150 millones de jugadas y quizás podría encontrar una defensa al conocido sacrificio. Pudo haber seguido 22...Kg6 (22... Kh6 23. Nxf7+Kg6 24. Nxd8 Rxd8 25. b4 Bc7 26. Qg4+ Kf7 27. Rce1 e5 28. Qxd7 Rxd7 29. dxe5Ke6 30. Rd3 con ventaja ganadora) 23. Qd3+ Nf5 24. g4 dxc4 25. gxf5+ exf5 26. bxc4 con ventaja decisiva) 21... Bc7 22. c5 Kasparov tiene una posición muy cómoda. Tiene espacio y ningún riesgo. Re8 23. Qd3 g6 24. Re2 Nf5 25. Bc3 h5 26. b5 Deep Blue empieza a quedarse con menos espacio. Nce7 27. Bd2 Kg7 28. a4 Ra8? este tipo de jugadasn muestra que Deep Blue no sabe a ciencia cierta cómo seguir. (28... a6 29. bxa6? bxa6 30. Qxa6 Ra8 31. Qb5 Nc6 y las negras tienen ya más acción con sus piezas.) 29. a5 a6? horrible situación para la máquina. 30. b6 Bb8 (30... Bd8 31. Ne5 Qc8 32. c6 Nxc6 33. Nxc6 bxc6 34. Bf4 Qb7 35. Be5+ Kg8 36. Bc2 Rc8 37. Ba4 Rf8 38. Rec2 ganando) 31. Bc2 Nc6 32. Ba4 Re7 33. Bc3 Ne5? un truco táctico pero inútil. 34. dxe5 Qxa4 35. Nd4 Nxd4 36. Qxd4 Qd7 37. Bd2 Re8 38. Bg5 Rc8 39. Bf6+ Kh7 40. c6! Kasparov termina con autoridad la partida.} bxc6 41. Qc5 Kh6 42. Rb2 Qb7 43. Rb4! y la máquina se rindió. (nO 43. Qe7?Qxe7 44. Bxe7 Bxe5 y la torre blanca quedó atacada.) 1-0

Probablemente Kasparov hizo bien al no entrar en el cálculo de variantes. La partida la ganó de manera convincente y la "supremacía humana" aún estaba a salvo.

Sunday, January 06, 2019

Cuando nos hacen creer que somos únicos e irrepetibles



Hoy la tecnología está en toda partes. Los teléfonos celulares inteligentes parecen ser casi cotidianos y el acceso a Internet es casi omnipresente. Y a partir de ahí, las empresas que fabrican teléfonos celulares o que hacen apps, buscan ser parte del consumidor de formas que la mercadotecnia parece dictar.

Por ejemplo, yo tengo una computadora PC con sistema operativo Windows. Es el sistema más usado en el mundo y la base instalada es del 84%, aproximadamente, probablemente más. Hay quien tiene una computadora Macintosh, de Apple, sistema que no rebasa el 16% de base instalada en todo el planeta. Pero la mercadotecnia de Apple les ha hecho creer que cada Macintosh es una especie de máquina portentosa, infalible, hermosa, sin problemas de ninguna clase. Pero más aún, les han hecho creer a esos consumidores que son únicos e irrepetibles y que tienen no una computadora, sino todo un "ecosistema" formidable que nunca falla y que cuando falla, es culpa del usuario.

Y entonces ocurren discusiones casi bizantinas en las redes sociales sobre qué sistema operativo es mejor y en muchas ocasiones se llegan a los insultos. Y mientras unos hablan de que su sistema tiene mucho más software que el del antagonista, este último habla de la calidad de los productos que adquiere que sí, son costosos, pero "yo los valgo", terminan por concluir.

Y así, de pronto, hallamos que estas discusiones sin sentido se trasladan al ámbito de los celulares. Y Apple, por ejemplo, que ha logrado consumidores cautivos a los que se les puede vender todo y que son capaces de hacer cola una semana antes de que se venda el nuevo teléfono en la tienda de la manzana, apelan a que los iPhone son mucho mejores que cualquier otra marca e incluso no falta quien dice que "le puse un teléfono Android a mi hija y a la media hora lo dejó de usar por inservible" y linduras de esta naturaleza. Y todo es parte de esta propaganda que los mercadólogos han trabajado intensamente y que muestran estos resultados.

Y si no lo creen, estimados lectores, vean el siguiente video en donde la empresa Payless, que vende zapatos en Estados Unidos a precios muy económicos, se inventaron una tienda sofisticada, poniendo precios a esos zapatos por precios 1800% más costosos. Invitaron a YouTubers e influencers que cayeron en la trampa, que se creyeron toda la trampa montada. Cuando se les dijo la verdad a los que habían adquirido "sofisticados" zapatos, cuando se trataba de zapatos de bajo costo, no lo podían creer. Los hicieron quedar en ridículo aunque como consolación, les regalaron los zapatos adquiridos.



Y el ejemplo es interesante porque nos muestra cómo actuamos y cómo somos. Y por eso tenemos cines platinum y cines para el peladaje, o colas de banco para los mortales con dinero de los mortales y colas para los clientes premier, en donde su dinero parece que es de otro mundo. Y es por eso que la gente paga no sé cuanto por ir, muchas veces, a la premier de una película,  la alfombra roja, y verla antes que los demás, y con tantita suerte, salir en los medios como "invitado de honor", cuando en el fondo los mercadólogos están vendiendo "status", categoría, exclusividad, que no son más que adjetivos calificativos para que la gente crea que es especial.

Y es por eso que me sigue llamando la atención cuando recibo un mensaje que dice: "Enviado desde mi iPhone", casi marca registrada de Apple, aunque con ese mismo criterio también me han llegado mensajes que dicen: "enviado desde mi Windows 10", cosa que hasta me da más risa. Pero he ahí el punto: ¿en qué momento fue más importante el dispositivo con el que se manda un mensaje que el mensaje mismo? ¿En qué momento nos creímos todas estas babosadas que la mercadotecnia nos hace creer casi a diario? Explíquenme.

Thursday, January 03, 2019

Los pobres millonarios



Ya inició hace 34 días el nuevo gobierno y más allá si llegó el Mesías salvador de México o si nos va a convertir en la nueva Venezuela, me gustaría más bien tratar el tema del matrimonio de Peña con la Gaviota, Angélica Rivera.

Su relación, televisiva y mediática, dejó ver que la Gaviota es una mujer ambiciosa y de pronto hizo una fortuna que nadie más en Televisa pudo hacer. Y me acuerdo de la Gaviota cuando empezó en un programa de videos musicales. Una chica muy guapita que estaba incursionando en la farándula local mexicana. Eventualmente la artista en potencia empezó a destacar y finalmente fue protagonista de algunas novelas. Se casó con el hermano de Verónica Castro, tuvo no sé cuantas hijas y de pronto pasó… Le presentaron a Peña Nieto y ella se enamoró por completo, dejando a su anterior marido. No voy a juzgar esto último pues está en el ámbito de lo privado, pero la cosa es que se divorció e hizo N trámites extraños para poderse casar por la Iglesia Católica, anulando así su anterior matrimonio. Vamos, quería empezar de cero con Peña. Y su boda fue todo un espectáculo. La actriz con el futuro presidente. Linda combinación.

Pero esos tiempos se acabaron y se acabó el sexenio, y se acabó Peña Nieto, personaje al que ahora ni las moscas le hacen el mínimo caso. Si antes era el mandamás, si para cada cosa que decía alguien estaba atento tomando nota, ahora no hay quien le eche un lazo. Su fama, su carisma, su galanura, todo, desapareció porque dejó de ser el presidente. Y pienso que debe ser un golpe terrible que de pronto no te haga caso nadie pero bueno, así pasa con este puesto de presidente de México.

A cambio de esto, Peña Nieto y probablemente la Gaviota, se hicieron de mucho dinero.  No lo sé de cierto pero si los gobernadores robaban, que él y su mujer no lo hicieran no suena como lo más probable. Y ya salió información de TVNotas, un pasquín lamentable, indicando que la Gaviota había comprado una mansión de 63 millones de pesos en California, aunque horas después la propia Gaviota, en alguna de sus redes sociales, desmentía esto, indicando que la casa era rentada por el padre de sus hijas para su trabajo… Vaya usted a saber.

Pero a lo que voy, imaginemos un día en la vida de la Gaviota con Peña, si es que siguen juntos. Imaginemos que se levantan, se bañan y desayunan… ¿Y después? ¿Leerán el periódico? ¿Comentarán las noticias? ¿Verán “Venga la Alegría”, un penoso programa matutino de TV Azteca? ¡O verán a Loret de Mola despotricar acerca del Peje? ¿Qué harán?… Difícil que lean porque a Peña no le gusta leer y eso lo sabemos de cierto. ¿Y la Gaviota leerá? No lo creo, no parece muy interesada en la lectura.
Quizás se ocupen de sus hijos pero no resulta probable, porque ya son casi todos adultos. Entonces ¿qué harán hasta la hora de la comida? ¿Se sentarán a verse las caras? ¿Se conectarán a Internet a las redes sociales para ver memes? Es un misterio.
Llega la hora de la comida y la Gaviota y Peña seguramente comerán algo que le habrán hecho más de una cocinera. Beberán quizás vino, comerán viandas gourmet, no sé de qué podrán hablar. Tal vez la Gaviota le diga que vio un vestido muy bonito en el “mall” en donde vivan. Peña podrá contestarle que vaya y se lo compre. ¿Por qué no? Y entonces la Gaviota podrá disponer de chofer y quizás “guaruras” e irá a comprar la ropa que le gustó. Y tal vez compre joyería, zapatos, qué sé yo, todo lo que algunas mujeres quieren tener en cantidades industriales. Y como puede tenerlo, no tiene que soñar con ello, basta desplazarse a la tienda donde vio lo que quiere y comprarlo.

Y llegará a su casa y le modelará su vestido nuevo al que no es “la señora de la casa”, como una vez dijo Peña Nieto. Y bueno, ya se está haciendo tarde y hace hambre. Cenarán, verán la televisión, acaso una película en Netflix, y se dormirán.

Y es que con todo ese dinero que deben tener, no tienen que preocuparse del futuro ni de ellos ni de las siguientes generaciones. Tienen una especie de lámpara de Aladino, que la frotan y obtienen el deseo que quieren. Van y lo compran. ¿No quisieron las hijas de Peña/Gaviota ponerse un tatuaje y trajeron a través del avión presidencial al mejor tatuador de los Angeles? Todo se puede en el mundo de la Gaviota y Peña. La mujer que ganó tan bien en Televisa y su marido, que ahorró sus pesitos de su sueldo, que no pudo gastar porque el Estado le pagó seis años de mantenimiento para él y su prole.

Y llega el otro día… ¿Qué harán nuestros personajes? Tal vez piensen en viajar pero ¿viajar? ¿con el peladaje? No. Peña debe tener amigos con aviones privados, desde luego. Pero ¿viajar? Si ya viajaron todo lo que quisieron… ¿Entonces? Un misterio de estos pobres millonarios.

Porque miren, yo sé que todos quisiésemos tener el dinero a manos llenas, el futuro asegurado, para poder tal vez dedicarnos sin la problemática del subsistir, al tema que más nos guste. Pudiese ser que a alguno de mis cuatro lectores le gustaría ser pintor, o caricaturista quizás, o ajedrecista, ¿por qué no? Pero hay que trabajar, hay que ganarse la vida. Si tuviésemos tanto dinero como Peña y su Gaviota, bien podría uno dedicarse de tiempo completo a la actividad que más nos gustase, que tal vez podría ser incluso escribir un libro. Pero no estamos en esas condiciones y quienes lo están, como la Gaviota y Peña, viven una vidas anodinas, sin ningún afán intelectual. Ella seguramente siempre se verá despampante y él será el galán que todas las mujeres quieren en su colchón. Pero no van más allá de esa imagen glamorosa, que no tiene esencia, que es un cascarón que no protege nada porque no hay nada internamente.

Por eso, millonarios pobres, pobres millonarios que nada son en realidad más que papel moneda. Que no les interesa nada más que lo superfluo, pero que en el fondo son sólo figuritas bonitas que a la larga a nadie le importan. Y como ya no son nadie en México y en el mundo, viven las vidas más tristes y penosas de la Tierra.

Y en su superficialidad no lo saben, aunque no entiendan por qué tienen ese sentimiento de que algo les falta. De verdad, pobres millonarios.