Es claro que este sexenio ha sido sobre un solo hombre, el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien hizo la gira del adiós, acompañado de Claudia Sheinbaum pero en donde él era siempre el protagonista. Se sabe que dejar el poder no es fácil y tenemos declaraciones anteriores, como la de Felipe Calderón, quien declarara en una entrevista (cuando ya se terminaba su sexenio), que si fuese por él, le encantaría seguir siendo presidente. Y cómo no. Finalmente de él emanan todas las órdenes y además, en este sistema presidencialista, la palabra del comandante supremo de las fuerzas armadas es casi palabra divina. Se decía en la época que el PRI mandaba que cuando el presidente preguntaba la hora, la respuesta era: "la que usted diga, sr. presidente".
Pues AMLO fue el presidente más priísta de la historia. Regresó al agrio sabor del poder de un solo hombre. Aquí solamente había una opinión, la de él, la que era siempre verdadera y que no admitía diferencias. Vamos, cuando se le ocurrió al presidente hacer la megafarmacia, porque como él admitió, fue una ocurrencia, nadie fue capaz de decirle que era un proyecto invíable. Se hizo el capricho presidencial y la megaobra surte 9 recetas por día y ojo, no surte recetas con medicamentos controlados, por ejemplo. El chiste le costó al país unos 2 mil millones de pesos y más allá de eso, no resolvió nada.
López Obrador, a diferencia que los presidentes anteriores, no empezó a hacerse menos cuando se tuvo presidente electo. Antes, los presidentes salientes hacian mutis y simplemente esperaban la ceremonia de cambio de poder para irse al silencio. Pero esto no podía ocurrir con López Obrador que hasta el último día firmó decretos, como dotar de una pensión a los familiares de los niños que murieron en la Guardería ABC en el sexenio de Calderón. ¿Por qué hizo esto? Porque tenía que hacer algo hasta el último minuto. Porque además, es fácil dotar de pensión a quien se le ocurra con dinero ajeno. Porque para usar el dinero de otros es único. Así fue este sexenio, el de una sola opinión, el de un solo hombre y desde luego, si fuese por él seguramente se querría quedar porque, ¿A quién no le gusta que lo alaben todo el día?
Mañana 1 de octubre entrega la banda presidencial a Sheinbaum y supuestamente AMLO se jubila y se va a su rancho en Palenque. Pero como es un mentiroso crónico, mucha gente no cree que efectivamente se retire. Y peor aún, hay muchas voces que dicen que Sheinbaum será la marioneta de López Obrador y que él va a seguir mandando en este país. Yo quiero creer que Claudia Sheinbaum es más inteligente que este ridículo presidente de la 4T y tendrá que demostrar que viene con sus propias ideas. Si sigue el guión dictado port el tabasqueño pues vendrán seis años más de pan con lo mismo.
Hoy, en esta última mañanera, el presidente rifó su reloj entre los periodistas asistentes (¡qué gran detalle!). Cantó Eugenia León y AMLO se emocionó todito. ¡Qué espectáculo más conmovedor! Es que se va el mejor presidente que ha tenido este país le hacen ver todos sus lamebotas. Y todo esto ocurre cuando Acapulco está en una crisis espantosa, donde escasea el agua y la comida, por culpa del huracán John. O bien, con una guerra que lleva 3 semanas en Culiacán, en donde mueren decenas de personas de manera violenta por día y en donde el gobierno estatal está inerme a las acciones de los grupos delictivos. Vamos, hasta el militar encargado de la región indicó que no pueden hacer nada hasta que los gupos antagónicos dejen la violencia. Pero eso no es comparable con esta emotiva despedida. Se va López Obrador, ¿Qué hay más importante?
López Obrador se va dejando los puntos más importantes del país sin cumplir: seguridad, salud y educación, por ejemplo, están en un nivel alarmante. Las megaobras han resultado hasta ahora con pérdidas y no se ve que esta tendencia cambie pronto. Generó una crisis en el poder judicial que aún no puede darse por concluida. La economía creció 0.8% en promedio, aunque la promesa de este mentiroso fue de 4% anual. La inflación se desbocó yel súper-peso se fue a la basura en pocas semanas gracias a las pésimas decisiones de este presidente.
Pero todo esto es poco frente al amor de quienes lo van a extrañar, de aquellos que creen que este presidente cambió la faz de este país para mejor, aunque las cifras hablen de lo contrario. Y créanme, después de 3 elecciones me parece que AMLO falló en saber qué hacer cuando eventualmente ganase. Satisfizo su sed de poder, pero no resolvió los grandes problemas nacionales. Falló de manera vergonzosa y ahora quieren tapar el Sol con un dedo queriendo aplaudirle en esta secuela de homenajes ridículos de un vanidoso.
Yo espero que de verdad se vaya. Le deja a Sheinbaum un paquetazo que consta primero, sacudirse a este mesías tropical para que obtenga la legimitidad como presidente. Segundo, que empiece por resolver las crisis que este lamentable sujeto no pudo. La tiene difícil. Vamos a ver si puede.



