Monday, January 20, 2025

El fantasma Benito ataca de nuevo



Yo no creo en fantasmas ni en los eventos paranormales. Desde luego que hay cosas que no tienen una explicación científica o racional muchas veces, pero de ahí a interpretar la realidad con base en nuestros prejuicios, pues nos hace equivocarnos sobre algunos eventos que observamos.

Por ejemplo, cuando sale Maussán en alguna de sus emisiones, en donde muestra videos de supuestos platillos voladores, de entrada ya les asigna propiedades que se saca "de la manga", literalmente. Puede decir que el objeto que se ve en el cielo parece tener luces de colores, que se mueven con cierta frecuencia y que podrían ser mensajes alienígenas para nosotros. ¿Neta? Vamos, cuando sacó el video de una chica en helicópterto, en las Torres Gemelas de Nueva York, en donde aparece un objeto volador, Maussán aseveró que bien podría ser un aviso extraterrestre de que atacarían y destruirían a las mencionadas torres.  Lo peor del asunto es que el video se hizo en el planeta Tierra, por terrícolas, el cual era un promocional de la televisora ScyFi, el cual pueden ver aquí:


Pero si hablo de esto es porque me han pasado dos sucesos realmente curiosos a los cuales no les encuentro explicación. Va el primero: estaba una mañana a punto de calentar en una cazuelita de metal (que tiene incluso tapa), un poco de agua. (la imagen (al inicio del artículo), muestra una cazuela parecida a la que uso). 

Pues bien, pongo la hornilla y empieza el agua a calentarse. Pienso en la tapa y discurro al respecto: "no, no voy a tapar la ollita porque si lo hago, ¿cómo sé que ya está el agua a punto de hervir?". Entonce tomo una taza y cuando volteo a ver la olla, ésta está tapada. ¿Cómo es posible? Me puse a pensar que quizás lo hice inconscientemente pero no. Estaba muy consciente cuando pensé que no iba a tapar la ollita. ¡Me sorprendí! Le comenté a Pilar el asunto y no supo qué decirme. Entonces le dije: "esto lo hizo el fantasma Benito", a reserva de una mejor explicación.

Pero hoy en la mañana, estaba a punto de desayunar y tenía ya un huevo duro listo para zampármelo. Había puesto de nuevo, en la mencionada ollita, otra vez agua para calentar. No tape la olla en cuestión. Me acerqué al fregadero y por encima de éste le echaba sal a mi huevo duro. El agua se estaba calentando y pensé en ese momento: "voy a apagar el agua mientras me como mi huevo...", pero después me dije a mí mismo: "no, mejor la sigo dejando calentarse un poco más mientras termino con el huevo". Pero para mi sorpresa, cuando termino de comer, volteo a la olla y está apagada. ¡Y me sorprende! Mi primera reacción es que no encendí la hornilla, pero sí que lo había hecho. El agua estaba caliente. Le comenté entonces a Pilar: "el fantasma Benito atacó de nuevo". Y agregué: "puedo asegurarte que no apagué yo la hornilla".

Todo esto que narro es porque me intriga saber si alguno de ustedes les ha pasado cosas parecidas. Los leo.



Thursday, January 09, 2025

¿En términos reales?




Enero amaneció como antes de la 4T, llena de aumentos en diferentes rubros. A diferencia del gobierno de López Obrador, que durante seis años evitó en gran medida los aumentos de impuestos, el gobierno del segundo piso de la 4T regresó a la práctica común (para ellos), de aumentar a inicio de año,un sinfín de bienes y servicios, entre los que se cuentan refrescos, tabaco y gasolina.

Estos impuestos nuevos afectan en mucha medida la economía familiar. Por ejemplo, en México fuman aproximadamente 26 millones de personas. Este impuesto les afecta directamente. Y que conste, el tabaquismo es un problema de salud pública que mata a unas 44 mil personas al año. Bajo ese argumento, este impuesto buscaría desincentivar el consumo del tabaco. Peor es el caso de los refrescos y bebidas saborizadas.  Se calcula que cada mexicano toma unos 150 litros por año y se conoce que unas 24 mil personas mueren por causas asociadas al consumo de bebidas de gas y saborizadas.

Con respecto a la gasolina, es evidente que este es uno de esos productos poco elásticos, eso quiere decir que nos guste o no lo consumimos, aunque no tengamos vehículo automotor. Vamos, todo lo que se transporta a las tiendas se hace en general en vehículos que utilizan gasolina y eso, desde luego, está incluido en el precio final al consumidor. No sirve de nada dejar de adquirir gasolina porque lo que no compremos hoy lo vamos a necesitar mañana. Por eso es un producto muy poco elástico pues para colmo, no hay muchos sustitutos al mismo por su escasez, por su falta de infraestructura (como la energía eléctrica).

Po ello, el aumento a la gasolina siempre genera inflación. ¿Y qué es la inflación? Un fenómeno en donde lo que ayer comprábamos a N pesos, hoy lo compramos a N+X pesos. El problema es que cuando hay inflación, no ganamos automáticamente más dinero. La consecuencia es simple: todo sale más caro.

La gasolina en México es básicamente un monopolio del Estado. Aunque han entrado algunas marcas extranjeras a proveer servicios de venta de combustibles, éstas usan de hecho, gasolina de Pemex. Vamos, British Petroleum no trae su gasolina desde el Reino Unido para venderla aquí. Simplemente se la compra a Pemex. Y bueno, siendo un monopolio, el gobierno fija los precios como se le antoja. La gasolina en México cuesta alrededor de 23 pesos (la magna) y la Premium unos 25 pesos. Este precio por litro ya considera el costo de producción, de distribución y la ganancia. Pero además de eso, el gobierno le pone un impuesto por litro, que es de unos 5 pesos, el llamado ieps. Así, la gasolina sale 5 pesos más cara solamente por tener que pagar este impuesto a cada litro de gasolina. En México se consumen 535 mil barriles de gasolina por día. Si cada barril son unos 159 litros, entonces en el país se consumen 85,065,000 litros, multiplicando por 5 pesos por litro, tenemos: 425,325,000 pesos, es decir, que en un año, por este solo impuesto, el gobierno recibe 155,243,625,000pesos (155 mil millones de pesos, monedas más o menos). Así que cada vez que le suman un punto porcentual a este impuesto, el gobierno recibe toneladas de pesos. Y qué bueno que el gobierno tenga recursos pero hay algunos puntos a considerar:

  1. Como en toda economía, incluso la casera, los seres humanos no etiquetamos rigurosamente los ingresos. Digamos que sí, cierto dinero es para pagar renta, luz, etcétera, y esto mismo parece pasar con este impuesto a la gasolina. ¿A dónde va? No lo sabemos con certeza. 
  2. El aumento, dice la presidente, se hace en términos reales con la inflación, es decir, si la inflación en el país es de 5%, el aumento al ieps va de acuerdo a esto, es decir que para Sheinbaum (porque lo ha dicho), la gasolina no sube, se mantiene al precio que tenía, pero en términos reales.

Todo esto es absurdo. El punto (2) sería cierto si los mexicanos ganáramos ese 5% de inflación. Pero no lo ganamos. Y entonces “en términos reales”, la gasolina nos sale más cara. Y vayamos a términos nominales. Nunca antes se había pagado la gasolina a 26 pesos. Eso significa una sola cosa: un aumento en el bien que es la gasolina.

Y entiendo que el gobierno tiene una narrativa de la cual no quiere salir porque simplemente no le conviene. Para todos los gobiernos de este país, México siempre va de maravilla. AMLO solía decir que la gente estaba feliz, feliz, feliz. Y puedo entender que no se quieran dar malas noticias porque a nadie le gustan. Pero seamos realistas: el presidente y su gobierno están para sacar este país adelante y si hay que apretarse el cinturón, tiene que haber argumentos para ello. Pero eso no lo dicen porque al pueblo bueno y sabio no le conviene una narrativa de dificultades.

La cuestión es ¿por qué sube entonces el impuesto a la gasolina? Porque el Estado necesita recursos, los cuales deberían administrarse muy cuidadosamente. Pero no, aquí se les ha ocurrido dar becas y pensiones a todo aquel que eventualmente pueda votar por este tipo de gobierno. El problema es que el dinero se acaba y nunca alcanza. Suena fenomenal que el gobierno apoye a la ciudadanía con estas pensiones, las cuales llegarán (de acuerdo a Sheinbaum) a un billón de pesos anuales. 

Así las cosas en México.