Tuesday, July 11, 2023

El desastre del transgénero


Internet es sin duda una maravilla en cuanto que cualquiera puede expresar libremente sus ideas. Es un estupendo caldo de cultivo para discutir desde lo más banal hasta lo más bizarro. Y eso -yo creo- es bueno, porque se enriquece el conocimiento a partir de las polémicas que se generan en la red.

Pongamos un ejemplo, el lenguaje inclusivo, que es una idiotez, cobró fuerza porque en las redes sociales se habló mucho de ello en algún momento. La idea de que por ejemplo, el español (el castellano), es patriarcal, misógino, sometedor del sexo débil, etcétera, hizo que surgieran muchas personas que trataban de impedir el masculino en las frases. Por ejemplo, decir "Qué listo eres" mejor se dice "Que liste eres". Y así surgieron otras discusiones, sobre el hecho de querer adoptar "presidenta" en lugar de decir "presidente". Y para hacer el caldo más gordo, teníamos ejemplos ridículos como "estudiantes y estudiantas" o "cantantes y cantatas", etcétera. Y creo que ha bajado la fiebre por este tema. Y sí, el idioma es algo vivo, pero tampoco las cosas cambian porque alguien piense y le dé connotaciones machistas a algunas cosas que se dicen normalmente.

Y con las personas transgénero está pasando algo así: resulta que si alguien (hombre), se siente mujer, tenemos todos que respetar su sentir. Y como el género es una construcción social, dicen, entonces si alguien de un género se autopercibe como del sexo opuesto, todos debemos aceptar sin discusión y tratar a esa persona como si fuese del género que dice ser.

Y miren, por mí que se perciban como mujeres, hombres, radios de transistores o plantas. Por mí adelante. Nada más que yo no tengo porqué tratar a una persona en esas condiciones nomás porque esa persona así se auto-percibe. Pongo un ejemplo: si me disfrazo de radio de transistores, ¿soy un radio de transistores? No, no lo soy. No tengo porqué seguirle la corriente a alguien que cree que es un radio. Así de simple. Y ojo, no pienso ser grosero con aquella persona que se sienta del sexo opuesto al que nació, nomás que no me pida que le trate como alguien de un género que no es. Seré respetuoso con dicha persona, pero no pienso conceder más allá del respeto nomás porque esa persona se auto-percibe en algo que no es.

Hay muchos ejemplos al respecto, pero pensemos: si llega una mujer transexual al urólogo, ¿le revisará la próstata? Digo, porque eso ocurre con los hombres que van a consulta con los urólogos (en general). Aunque ese hombre vaya vestido de mujer al urólogo, se maquille, se comporte como mujer, etcétera, bien sabemos que no es una mujer. Y esto es un hecho, más allá de lo que cada quien se autoperciba. 

Pero vayamos más lejos, ¿el hecho de auto-percibirse como mujer hará que dicha persona vaya a hacerse un papanicolau? ¿O irá a revisión de sus órganos sexuales femeninos (que no tiene)? Y como dicen en algún popular video, ¿si encuentras a una mujer trans accidentada, y te dice que está teniendo un aborto, le vas a creer?

Y todo esto es lo que en EEUU está pasando, en donde las discusiones sobre el aceptar o no al transgénero se están convirtiendo en un cagadero. Una nadadora, por ejemplo, empató el primer lugar de una competencia con un nadador hombre, que se auto-percibe como mujer. La pregunta es: ¿No es injusto para las nadadoras mujeres? Y se ponen casos hipotéticos que muestran lo absurdo del tema: Imaginemos que Mayweather se auto-percibe como mujer. ¿Debe competir en el boxeo femenino? ¿No sería darle demasiada ventaja sobre sus oponentes que son mujeres genéticamente? El asunto va más allá: Si hay hombres que se auto-perciben como mujeres compiten en jusdtas femeninas, ¿para qué hacer la diferencia de género? Pues que desaparezcan las competencias entre mujeres (u hombres) nada más. 

Hay en Estados Unidos personajes que están dispuestos a polemizar al respecto. Ben Shapiro es uno de ellos y aunque ciertas posturas de su persona no me gustan, creo que en este tema tiene razón. En un debate con quien fuese antes un medallista olímpico, Bruce Jenner, y que ahora es mujer trans, amenaza a Shapiro con golpearlo por no gustarle las ideas que expresa.



Y si dije que es un cagadero es porque lo es. De pronto, la evidencia biológica no vale porque el género, dicen los que creen en las personas transexuales, es una construcción social, y como hay que respetar esto, hay que hacerles toda clase de concesiones. Sin ir más lejos, en la Facultad de Ciencias de la UNAM ya hay baños unisex. Hay ciertamente más privacidad, pero esto resuelve la pregunta ¿a qué baño debe ir una mujer trans? ¿al de hombres o al de mujeres?

Yo soy de la opinión que toda esta discusión ha traspasado los límites razonables. Ahora tenemos casos de adultos que se auto-perciben como niños de 4 años, o incuso hay una estadounidense que se auto-percibe como una discapacitada, etcétera. Ya esto se está volviendo ridículo. Creo que por ejemplo, en el caso de las competencias internacionales, las mujeres trans (que eran hombres), simplemente no deben competir en eventos femeninos por la disparidad natural de fuerzas. Esto lo debe regular las federaciones internacionales de las diferentes disciplinas. Pero más allá de eso, lo que me parece es que estamos pasando por alto las virtudes de cada género, hombre o mujer. Ser hombre tiene una serie de virtudes, y ser mujer tiene otra serie de virtudes también. ¿Por qué auto-percibirse como algo que no puedes ser? ¿Por qué desdeñar tu naturaleza maravillosa 8seas hombre o mujer)?

Friday, July 07, 2023

La simple verdad de la política


 Antiguamente los carteles en las calles con rostros de delincuentes manifiestos ofrecían recompensas; hoy en día piden votos. La cita la hallé en Twitter. Me parece que esta cita pinta de cuerpo entero la política mexicana. Vamos, quien crea que cualquier candidato en realidad quiere mejorar al país, que tiene un plan para que México ingrese al primer mundo, que sabe cómo acabar con el narcotráfico, etcétera, pues sólo califica como ingenuo, por decir lo menos.

La realidad es simple: la política es un gran negocio. No se necesita preparación alguna. Tal vez lo único que importe es ser arrogante, cierto don de habla y tener las agallas de pelearse al más bajo nivel en la Cámara de Diputados. Porque al final del día todos queremos ganar unos buenos pesos para vivir mejor, y la política de este país da esa oportunidad. Pero no me crean, esperen a que llegue ya la etapa electoral y veremos cuanto personaje que ni en sus casas los conocen, mostrando felices rostros en anuncios espectaculares y en la lámina de los camiones así como pendones en los postes de electricidad. Y todos estos candidatos -heroes desconocidos- sí saben qué hay que hacer en este país. La realidad es otra y todos lo sabemos. 

Los políticos se reparten el país en cada elección. Hay dinero y por ello siempre habrá quien quiera hacerse de esos billetes. ¿Y el país? ¿Qué país? Eso sin duda no importa y hoy por hoy, en México, menos.