Ya hablé de la promoción de los Bisquets de Obregón, en donde se trataba de acertar cuántas pelotas cabían en un automóvil Mazda. Había 8 coches en juego y la empresa cumplió mostrando públicamente los folios de los que ganaron. Muy bien, nada más que no dijeron ni el número de pelotas que había en el auto ni las cifras de los que apostaron. Por ejemplo, ¿ganaron todos acertando el número exacto? ¿O sólo se acercaron? Creo que ese dato deberían darlo.
Aparte de ello, la empresa declaró dato confidencial la cantidad de pelotas que había en el automóvil. ¿A cuenta de qué? Vamos, que ese debería ser un dato público porque y como participante, bien podría corroborar mi apuesta y por cuantas pelotas me equivoqué. Me enteré de que la cantidad de pelotas era un dato confidencial cuando pedí informes a la empresa.
Pero ¿por qué sería un dato confidencial? Es como si compro un boleto de lotería y la institución avisa por medios públicos que ya alguien se ganó la lotería, pero que el número ganador se mantendría en la confidencialidad. Cualquiera diría que es un absurdo. Pues bien, así actúa Bisquets de Obregón en su promoción.
Hay sin embargo, otro punto complicado. Cuando uno "apostaba" cuántas pelotas debería haber en el auto, llenaba un boleto con la apuesta y los datos de quien apostaba. El boleto tenía una parte que se recortaba y era la prueba de la apuesta hecha. Los boletos participantes se ponían en una urna que estaba en cada restaurante de la cadena. No obstante este mecanismo, ningún boleto tenía la fecha en la que se había hecho la apuesta. Y curiosamente, la empresa que organizaba la promoción, indicaba que en caso de empate, se vería quién habría metido su apuesta antes. Pero eso no es posible, porque los boletos no contemplaban la fecha de la apuesta. ¿Entonces? ¿Si hubo más de 8 personas que llegaron a la cifra correcta? ¿A quién eliminaron? Misterio. Y es por eso que pusieron la cifra de pelotas totales en la confidencialidad. Porque si lo hubiesen hecho público (ese dato), entonces tendrían que haber lidiado con algún participante que podría decir que él acertó a la cifra correcta y que no apareció como ganador. De hecho, no se me ocurre ninguna otra idea por la cual se pondría ese dato en la secrecía.
Pero yo ya tomé las primeras acciones, que son denuncia ante la Profeco lo amañado del concurso. Tengo dos denuncias, una contra la empresa de "marketing" y otra contra Bisquets de Obregón. En caso de que no procedan, iré a la siguiente instancia, la legal, por fraude.
Curioso me parece que Bisquets de Obegón no contesta ya mis mensajes por Facebook. Eso es una falta de respeto y un ejemplo de lo que no se debe hacer cuando se tiene un negocio. Ignorar a los clientes no es la mejor estrategia. Quizás creen que se me va a olvidar y tal vez apuestan a esto. Pues se equivocan. No me conocen.





























