Thursday, December 22, 2016

Como en un día de furia



Una película de 1993, protagonizada por Michael Douglas, habla de un personaje que en un día particular las cosas le salen muy mal y entonces la ira se apodera de él. En un momento de la película el protagonista (que se ha hecho de un armamento debido a un incidente anterior en el mismo filme), entra a comprar un desayuno a un restaurante de hamburguesas. Pero ya es más de las 12 del día. Douglas entonces -ya enfurecido- saca un arma y me parece dispara al techo del restaurante. Finalmente me parece que pide una hamburguesa pero cuando se la dan, no se parece en nada a la foto de la suculenta comida que se ve desplegada en el restaurante. Eso, desde luego lo enfurece más.

¿Y cómo no va a ser para enfurecer a cualquiera? La publicidad nos ha mostrado por décadas una serie de engaños que aceptamos sin pestañear. Por ejemplo, alguien en la India quiso demandar a la empresa que hace los desodorantes AXE porque en la publicidad de los mismos se presenta a alguien que se aplica dicho desodorante y las mujeres caen rendidas a sus pies. A este pobre hombre no le caían ni rendidas las moscas.

Y puede parecernos gracioso que alguien crea a pie juntillas la publicidad. Todos sabemos que es poco probable que el aplicarnos una loción, un desodorante, o lo que sea, nos va a hacer automáticamente más atractivos o peor aún, al punto en donde las mujeres enloquecen y que desean estar con el personaje ungido con semejante desodorante.

¿Pero es para reírse? Quizás no. En México me parece, hace un tiempo la ProFeCo (Procuraduría Federal del Consumidor), dijo que los anuncios de juguetes tenían que tener mesura y no promover cosas que no fuesen ciertas. La imaginación infantil puede creer lo que ve en la televisión -en un anuncio de un juguete- que bien puede estar hecho con animaciones, efectos especiales, etcétera, con la mera intención de hacer el producto atractivo y vendérselo a los niños que obviamente, se lo pedirán a sus respectivos padres. Pero a lo que apelaba la ProFeCo es a evitar la publicidad engañosa.

¿No debería prohibirse en la medida de lo posible esta publicidad que engaña con dolo al consumidor sin importar que sea éste un niño o un adulto? Porque miren, ayer compré unas galletas de avena Quaker. Obsérvese la portada de la caja:


Dé click en la imagen pata hacerla más grande


Mmhh, se ven apetitosas las galletas pero vean la siguiente imagen: es lo que realmente viene en los paquetines de 4 galletas:


Dé click en la imagen pata hacerla más grande


No hay en ninguna de las galletas reales esos trozos de chocolate que se ven en la foto de la caja. Y puedo apostar lo que quieran que no importa que abra cualquier paquetito de los que vienen, ninguno se verá ni remotamente como la foto de la caja donde vienen esas galletas. Esto es simple y llanamente un engaño. ¿Se vale? ¿Es obvio que lo que muestra la caja no será lo que veremos? Y yo sé que no es el único caso y que a lo mejor es muy común, pero ¿por qué tenemos que aguantar estos engaños diariamente?

Yo creo que el siguiente paso es ir a denunciar a Quaker en la ProFeCo y su publicidad engañosa.  Me parece que si no hacemos nada, si pensamos que es lo "normal", que siempre será así, las cosas no van a cambiar. Seguiremos informando.




Saturday, December 10, 2016

Del moribundo Teletón



Como cada fin de año, Televisa transmite el Teletón, un evento en donde se trata de pedir dinero vía donativos a particulares, a empresas, a quien se deje, para construir centros de rehabilitación en diferentes estados de la República. En esta ocasión hablamos de la edición #20 de este evento de recaudación.

Teletón empezó hace unos 20 años y tuvo una buena acogida del respetable. Cada año se captaba más dinero y se llegó a un promedio de unos 450 millones de pesos cada año. Con ello, la Fundación Teletón construía CRITs (Centros de Rehabilitación Infantil Teletón) y hoy en día hay 25 centros. No siendo suficiente el tratar con la rehabilitación, la Fundación Teletón entonces empezó a hablar de ayuda a los niños autistas y con cáncer.

Pero en 2015 algo pasó: la meta era lograr 474,143,221 + 1 peso y solamente se juntaron 327,267,551 pesos, lo que equivale a una disminución del 69% de acuerdo con la Wikipedia. ¿Qué ocurrió? Aparentemente hubo una serie de acontecimientos que hicieron que las personas dejaran de donar. Por una parte, el flamante presidente Peña Nieto fue descubierto con lo que se llamó el escándalo de la casa blanca, un inmueble que supuestamente compró su esposa por más de 80 millones de pesos. Eso al mexicano no le gustó nada. Y aunque el gobierno haya hecho circo y maroma para que eso quedara como un acto fallido pero no un acto de corrupción, quedó evidenciado que Peña es tan ladrón como cualquier otro político mexicano (con sus honrosas excepciones que supongo, deben existir).

Y entonces en ese malogrado Teletón salió Carlos Loret de Mola a regañar a los que no donaban como antes. Y si esto fuera poco, se echó la culpa a las redes sociales que sistemáticamente protestaron contra este evento apelando a que la gente dejara de donar. Se insistió que en esa campaña de Facebook y Twitter se decía que Televisa dejaba de pagar impuestos, que todo era un negocio del consorcio, etcétera. Cabe decir que ante la falta de donativos, la página del Teletón entonces puso maneras para que cada donante pudiese sacar su recibo para deducir impuestos, cosa que anteriormente había "olvidado". Y cabe señalar que yo mismo en algún momento pedí que pusieran los estados financieros en la página del Teletón, pues era un asunto público. Al principio me contestaban pero después quien regenteaba la parte de los correos hacia la Fundación dejó de contestarme.

Teletón entonces entendió que había una crisis de credibilidad y que además, gracias a Internet, la gente ya no estaba dispuesta a creerles nada. Fernando Landeros, el presidente del Teletón México, salió a decir que todo era mentira y que esta campaña sistemática contra el Teletón era francamente abominable, porque además era falsa. Lo curioso es que este señor no creo pueda explicar quién armó semejante campaña contra la Fundación en las redes sociales. Y no podrá explicarlo porque nadie generó semejante campaña. Es más bien la percepción que se tiene del Teletón y su mejor expresión la podemos ver en las redes sociales.

Landeros y Co. entonces diseñaron para este último Teletón, el del 2016, una serie de videos en donde sale el personaje del "Vítor", en su microbús, diciéndole a la gente que done para el Teletón, pero una pasajera le dice que no, que se roban todo. Entonces el popular personaje les dice: "les voy a explicar la neta, y verán que todo eso que han dicho del Teletón es mentira", y entonces salen cápsulas que insultan la inteligencia del más pendejo. Sale Landeros (sin llorar esta vez, porque lo hace a cada rato), diciendo que Teletón no quiere sustituir a las labores a las que el gobierno está obligado. Pero se le olvida decir que eso es precisamente lo que está haciendo. Y se enreda en una serie de argumentos que son fácilmente refutables pero claro, no hay antagonista que le diga que deje de decir mentiras. Y así se va yendo la transmisión del Teletón. De pronto aparece el Vítor y ante la queja de que no hay transparencia en el manjeo del dinero, el personaje manda a otra cápsula, explicando que no es cierto. [1]

Pero en mi opinión, el Teletón está mal desde sus raíces. Pretender hacer un modelo de negocios en donde el funcionamiento de los CRITs dependan de los donativos anuales es absurdo. ¿A poco pensaron que le iban a sacar 450 millones de pesos cada año a la gente? No se puede pretender crear centros de rehabilitación hasta llegar a 25 si no se tiene claro un modelo económico sustentable. Y eso es lo que ahora está pasando con el Teletón. Por una parte, las redes sociales han llegado a convencer de lo tramposo del esquema. Ya no convence sacar en la televisión a los niños discapacitados y llorar con ellos en un acto lacrimógeno e indigno de quien sufre una discapacidad. Ya la gente se ha hartado de Ferriz de Con diciendo al respetable: "móchense" y ni los alegatos y regaños de Loret tienen ya efectos. La gente está realmente cansada de que le saquen dinero de todas las maneras posibles.

En mi opinión, el mecanismo del Teletón se desgastó. Le vieron la cara a los mexicanos por años y ahora, ante la posibilidad real de no poder juntar las cantidades millonarias que lograban, han "abierto sus puertas" a todo aquel para que conozca, valore y entonces vea la gran labor que hacen los CRITs. Pero ya es tarde, es un esquema moribundo, mal planeado, que califica con todas las agravantes de ley, premeditación, alevosía, ventaja y traición. En eso se resume lo que es ahora el Teletón y pienso que si acaso lo mantienen un año más, pero claramente este esquema está moribundo y no hay quien lo salve.

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Notas:

[1] Hay críticas fundadas además sobre la exención de impuestos, los donativos, etcétera. Vale la pena echarle un ojo a la página de la Wikipedia.

Wednesday, December 07, 2016

Espacio desperdiciado en un contenedor lleno de pelotas



Muchos de los concursos que hay hoy día es el acertar cuántas pelotas caben en un coche último modelo de cierta marca en particular. Alguien me ha preguntado por Internet al respecto, considerando que he participado en este tipo de concursos y que me he acercado bastante al resultado correcto, aunque no lo suficiente como para ganar.

La pregunta ocurre cuando se trata precisamente de pelotas en un contenedor que contiene un volumen específico. Este sería el caso general y la cuestión específica es cuánto espacio se desperdicia. Hay varias formas de hacer este cálculo. Supongamos que tenemos una espera dentro de un cubo. Digamos que el radio de la esfera es de 4 cms. Así, si tomamos el cubo, el volumen se expresará como lado x lado x lado, es decir, lado^3. Si consideramos la imagen (ver enseguida, más abajo)


con un radio de 4 cms, tenemos que cada lado es de 8 cms. Entonces, 8^3 = 512 cms cúbicos. Esta cantidad es el volumen de un cubo en donde dentro del mismo hay una esfera que toda todas las paredes del mismo.

Ahora bien, ¿cuál es el volumen de la esfera nada más? La fórmula es:

Vol esfera = (4/3) (pi) (radio^3) 

Por lo que, tomando radio = 4 cms, tenemos que el volumen de la esfera es 268.08 cms cúbicos. Esto quiere decir que la esfera ocupa 52.34% del total del cubo. El espacio desperdiciado es 243.92 cms cúbicos, es decir 47.64%

Si colocamos en una caja cada pelota como en la figura siguiente:



tendremos que se desperdicia 47.64% exactamente.

Sin embargo, en los concursos de acertar cuántas pelotas caben en un auto, no se acomodan las mismas, simplemente se echan dentro de la cabina del auto hasta llenar todo el espacio habitable. (ver siguiente figura).



Esto implica que se desperdicia menos espacio. ¿Cuánto menos? Como es algo que tiene que ver con el azar, habrá algunas pelotas que quedan entre las intersecciones de otras mientras que habrá pelotas que estén de frente a otras como si fuesen espejo. Sin ir demasiado lejos en estas especulaciones, mi aproximación (a ojo de buen cubero), es que se desperdicia algo así como el 50%. No he hecho los cálculos necesarios por dos razones, porque no sé muy bien por dónde empezar y además, porque creo que hay un factor al azar que no me permite la precisión que quisiese. Sin embargo, el número que doy suena razonablemente bueno, quizás con una incertidumbre del 0.5% para arriba y para abajo.





Sunday, December 04, 2016

El tiempo en la física, ¿una ilusión?



Ilya Prigogine, en su libro "¿Tan sólo una ilusión?", habla del intercambio de cartas entre Einstein y uno de sus amigos íntimos, Michele Besso, en donde este último, al final de su vida, estaba cada vez más preocupado por la filosofía, la literatura, por todo lo que crea el significado de la vida humana. Le preguntaba constantemente a Einstein sobre la irreversibilidad y éste le contestaba pacientemente una y otra vez que estaba hablando de una ilusión, suscitada por condiciones iniciales improbables. Cuando Besso murió, su amigo escribió una última carta a manera de obituario: "Michele me ha precedido de poco para irse de este mundo extraño. Eso no tiene importancia. Para nosotros, físicos convencidos, la diferencia entre pasado y futuro no es más que una ilusión, aunque sea tenaz".

¿Pero es el tiempo una ilusión? ¿Cómo podemos pensar así si tenemos recuerdos del pasado y nos ocurren nuevas cosas cuando llegamos a algún futuro? ¿Por qué no tenemos recuerdos del futuro? ¿Qué dice la física al respecto de este tema? Porque independientemente de que sea el tiempo algo para discutirse en los círculos filosóficos, parece fundamental tratar de entender de qué se trata el tiempo en el mundo real.

Isaac Newton, uno de los grandes genios de la física de todos los tiempos, creador del cálculo diferencial e integral (que él llamaba cálculo de fluxiones), había construido el edificio de la mecánica clásica de manera determinista. Si se sabía la velocidad y posición de una partícula, podía calcularse su pasado y su futuro en cualquier momento. Jean-Pierre Laplace, por ejemplo, coincidía con esa afirmación. Cuando le presentaron a Napoleón su libro sobre la mecánica celeste, éste le dijo que no mencionaba a Dios en su obra, a lo que Laplace le respondió: “Señor, no necesito esa hipótesis”.

Pero el determinismo se acabó cuando se empezó a estudiar el calor. Y entonces los grandes de esa época, Clausius, Carnot, Boltzmann, postularon la que eventualmente se llamaría “la segunda ley de la termodinámica”, la cual nos mostró que hay procesos que no son reversibles.  Un proceso irreversible en realidad nos es inclusive más cotidiano que en el estudio del calor. Si se rompe un vaso, éste no se “des-romperá” espontáneamente, es decir, no regresará al estado que tenía antes de romperse. Si hacemos una hamburguesa ya no podemos regresarla a ser carne molida cruda. Algo pasó en el camino y la termodinámica es la ciencia que nos explica que hay procedimientos que solamente tienen una dirección.

Y gracias a la termodinámica sabemos entonces que hay procesos en donde había algo y después de realizar ciertas acciones, tenemos algo nuevo, algo que cambió, que se transformó y que además, no podemos revertir. Y entonces lo que tenemos es una dirección privilegiada en estos procesos. A esto se le llama la flecha del tiempo y la prueba era una cantidad termodinámica llamada entropía. ¿Es real entonces el tiempo? ¿Es una ilusión? ¿Acaso lo que Einstein afirmaba a su amigo, una ilusión suscitada por condiciones iniciales improbables, estaba equivocado? El propio Einstein nos mostró incluso que el tiempo no era inmutable y que dependía del observador. Nos enseñó en la teoría especial de la relatividad que, dependiendo de la velocidad a la que alguien fuese (cercana a la velocidad de la luz), el tiempo propio podría ser diferente al de un observador.

Pero más aún, en la teoría general de la relatividad incorporó a la gravedad y llegó a una asombrosa conclusión: el tiempo pasa más lentamente en entornos donde la gravedad es mayor. Así, un reloj en la tierra se mueve más lentamente que uno que esté en el edificio más alto del planeta. Claro que las diferencias son casi imperceptibles, pero una cosa es cierta: todas las predicciones de Einstein se han cumplido y se han demostrado experimentalmente una y otra vez.

La gravitación resulta pues un tema muy importante y nos lleva a tener que buscar la flecha del tiempo más allá de nuestra cotidianidad. Y entonces tenemos que hablar de agujeros negros, de la gravedad en ellos, del tiempo que existe en estos objetos celestes (si es que existe). Y de pronto ya estamos a escalas imposibles de imaginar para el ser humano, y hablamos del universo y de sus peculiaridades, y hablamos de gravedad infinita, de masas de miles de millones la del Sol, entre tantas cantidades que simplemente son imposibles de entender siquiera. De repente surgen muchas dudas y hasta pensamos que tal vez Einstein se equivocó y sí, el tiempo físico no es una ilusión, sino una realidad.

Como el tema me parece fascinante, trabajé sobre el mismo casi dos años completos. Pongo a disposición de los lectores de unocero un pequeño libro sobre el tema (de forma gratuita).
Veremos en las siguientes páginas una historia muy emocionante, en donde las más grandes mentes de la física se han involucrado para intentar responder a la pregunta de si el tiempo existe realmente. Hawking, Einstein, Newton, Boltzmann, Laplace, Barbour, Penrose y muchos otros físicos dan sus argumentos, exponen sus pruebas, dudan también e incluso se retractan de lo dicho.

Descárguenlo del siguiente enlace (100 descargas o una semana el enlace activo): https://spaces.hightail.com/receive/0M4it/bW9yc2FAbGEtbW9yc2EuY29t