Friday, May 31, 2024

Sobre las elecciones del 2 de junio del 2024


Ya estamos a punto de terminar, como país, este insufrible circo de la política en México. El gasto más que excesivo de nuestra supuesta democracia puede verse en la cantidad de carteles de los infinitos candidatos que sí saben cómo sacar al buey de la barranca. Y desde luego, prometen cualquier cantidad de barbaridades, la mayoría simplemente imposibles de cumplir. Pero es así este espectáculo en donde se descalifican mutuamente, se siente cada candidatos (al puesto que sea), como el más maravilloso y como siempre, nos prometen que tendremos finalmente un futuro como país. Veremos pues la luz al final del túnel.

La realidad es que nos daremos cuenta con los años que no será posible cumplir la gran promesa de entrar al primer mundo, de convertirnos en un país en serio, no una caricatura bananera y que, finalmente, este país está condenado a todas las miserias humanas porque en México se simula que se trabaja, se simula que se hacen obras, se simula un sistema de salud como el Dinamarca, o una refinería novísima que quién sabe cuándo va a refinar algo o bien, un tren que va más lento que los autobuses que cumplen esas rutas. Y ni hablar de un aeropuerto también muy nuevo que de plano sigue vacío, amén de estar muy lejos, o bien, de esta estrategia de seguridad de "abrazos, no balazos", que mandó a la tumba a unos 180 mil mexicanos de manera violenta... perdón, como dijo AMLO, "no hay más violencia, hay más homicidios".

Pero todo lo anterior no importa. Se pronostica que ganará Sheinbaum fácilmente y ya los periodistas conservadores aclaman que AMLO no se irá, que estará detrás de la silla presidencial, dictándole a la presidente lo que hay que hacer y decir. Yo no creo que esto vaya a pasar, porque finalmente Sheinbaum podrá ser muchas cosas, pero tonta no es. Y lo interesante aquí es que si AMLO se retira -como ha dicho- entonces el líder del movimiento desaparecerá y como no hay nadie que tenga ese empuje, entonces MORENA empezará a debilitarse. 

Y si se va AMLO, si de verdad se retira, se acabó el liderazgo y de pronto MORENA no tendrá una guía directriz, como la que tuvo al país por seis años con López Obrador y su particular manera de gobernar la cual, sea dicho de paso, se parece mucho al anquilosado priísmo en donde una sola persona tomaba todas las decisiones en México, en donde una sola persona decidía (el dedazo), a su sucesxor (en este caso Claudia Sheinbaum) y en donde además, este único personaje se pasa las leyes por el fundillo un día sí y otro también.

Mi pronóstico es que este "segundo piso de la cuarta transformación" se mantiene como la narrativa del día, pero cuando AMLO ya no pinte en el panorama, mantener este discurso será mucho más difícil. Y tan lo será que dudo que pueda MORENA continuar ganando las elecciones presidenciales. Si gana Sheinbaum este 2 de junio, será porque Xóchitl Gálvez no pudo ser una opositora adecuada, y porque el gobierno apoyó con todo a Sheinbaum y se olvidó de la democracia, del piso parejo, de todo lo que nos ha costado construir en nuestra incipiente democracia y que gracias a AMLO, se ha ignorado olímpicamente.

Yo pienso que Claudia Sheinbaum será la primera mujer presidente de este país, pero no por ser una candidata ideal, sino porque no hay competencia y ya expuse mis razones. Platicamos después del 2 de junio.


Monday, May 13, 2024

Murió Willy de Winter


Cada país tiene sus héroes locales y el ajedrez no es la excepción. Recordemos por ejemplo al ingeniero Alfonso Ferriz Carrrasquedo, quien por años mantuvo un club de ajedrez por la colonia Santa María la Rivera, y del cual salieron algunos jugadores que llegaron a jugar muy bien, incluso internacionalmente. También tenemos a su hijo, “Poncho” Ferriz, quien se dedicó por muchos años a la difusión del ajedrez en el país y que incluso tiene una institución educativa “EsNAJ” (escuela nacional de ajedrez), la cual siguen manteniendo los hijos de este último pues Poncho falleció en la pandemia.

Otro gran personaje, animador constante en cuanto torneo había, fue el Maestro Internacional Willy de Winter, políglota, dedicado profesionalmente a los idiomas, aunque su pasión fue toda la vida el juego ciencia, el cual falleció el día 12 de mayo en la tarde (domingo), a la edad de 91 años. La noticia es realmente muy triste porque el ajedrez mexicano pierde uno de sus personajes más pintorescos, que además, apoyó de todas las maneras posibles a ajedrecistas, organizaciones y clubes. 

Creo conocí a Willy en el desaparecido Club Pomona (hace más de 50 años), el cual abría sus puertas los martes y los viernes. Jugué algunos torneos ahí y Willy cada viernes, sin falta, llevaba un boletín de una o dos cuartillas, el cual se repartía a todos los que acudíamos al club. Se llevaba cuenta de los resultados de los torneos locales, de las noticias más relevantes del mundo del ajedrez, etcétera. 

En algún momento Willy estuvo en la televisión hablando de ajedrez (en el noticiero nocturno de Zabludovsky), comentando las partidas del match Fischer contra Spassky, que se llevaba a cabo en 1972 en Islandia. Muchos años después apareció en la televisión en el programa sabatino de Saldaña, en donde con una serie de colegas notables de las letras, hablaban de idiomas, expresiones, definiciones, etcétera. Era un apasionado de los palíndromas e incluso escribió un par de libros sobre el tema. El  incansable Willy estaba en todo y mi explicación a esto la hallé cuando una vez me dijo: “el cansancio es ficticio”. Willy era el ejemplo perfecto de esto.

Con Willy de Winter jugué muchas partidas. Me ganó algunas de manera brillante. Recuerdo vivamente una de ellas, la cual duró unas cinco horas y en donde se dieron un sinfín de posibilidades complicadas. En algún momento estuve meditando una jugada unos 40 minutos, en una posición crítica. Willy se aplicó igualmente y era claro que nos estábamos jugando el todo por el todo. Fue una larga partida que finalmente terminé ganando a un Willy que se jugó todos sus recursos hasta el último momento. Era un luchador increíble y sabía que en ajedrez las posibilidades y recursos siempre se presentan. Nunca fue un rival fácil.


Cuando cumplió 89 años se organizó un torneo en su nombre, el cual –curiosamente– el propio Willy patrocinaba. Era una justa entre amigos que se destrozaban en el tablero, pero que al final del evento festejábamos todos con un Willy feliz, porque él era para el ajedrez, o para decirlo en términos populares, ya Willy no se pertenecía, pertenecía al ajedrez.

Willy hizo mucho por el ajedrez mexicano y siempre de forma desinteresada. La existencia de clubes, revistas, actividades ajedrecísticas, etcétera, se le deben directamente a él aunque no le gustase que se supiese. Si debo quedarme con algo, recordaré una de sus frases más famosas. “La vida es una insípida interrupción del ajedrez”. Todo está dicho. Descanse en paz.

Wednesday, May 08, 2024

De candidatos a presidentes

 


Se dice frecuentemente que los seres vivos nacen, crecen, se reproducen (no siempre) y mueren. Y esta frase bien podría aplicarse a diversos dominios, por ejemplo, el de la política. A mí me llama la atención poderosamente este asunto de querer ser presidente de la República. Estrictamente es ganarse la rifa del tigre pero en fin, dicen que sarna con gusto no pica, para seguir con estas frases populares. 

Soy de la idea que los políticos se forman con el tiempo, pasando de puesto en puesto, desde los más bajos en jerarquía hasta aquellos en donde ya pesan sus decisiones y además, se vuelven incluso personajes reconocibles por la ciudadanía. Y entonces me parece, los que entran a puestos públicos quizás empiezan desde un nivel relativamente bajo pero poco a poco, se van ganando la confianza de sus superiores, ascienden y de pronto ya están cerca de la punta de la pirámide (o al menos eso creen) y de pronto, les entran las ganas de postularse para puestos de más responsabilidad. Y ojo, para esto hay centenares de puestos en la política, los cuales le dan a los futuros candidatos elegidos la posibilidad de acceso a dinero, a poder, a prebendas, etcétera.

Y entiendo que como dice el slogan de Cinépolis en los cines VIP que tienen: "qué fácil es acostumbrarse a lo bueno". Y desde luego que no hay ser humano que se queje de tener más ventajas, más acceso a bienes y servicios, vamos, a una vida más cómoda. Y eso pasa en México con los políticos que de pronto, ven que son el mandamás en muchas situaciones. Se hace lo que ellos indican, se atiende todo lo que dicen y además, tienen un conjunto de personas que resuelven y satisfacen todas sus necesidades. Y esta es probablemente una de las razones para darnos cuenta la cantidad de años que se mantienen los mismos políticos de siempre. Y no importan banderas, colores o ideas políticas. Hay que estar en la jugada y la prueba de ello puede verse en políticos como Bartlett, Porfirio Muñoz Ledo (qepd), entre muchos otros.

Es claro que una de las motivaciones es el dinero que se puede ganar en la política. Por ejemplo, diputados y senadores ganan cantidades enormes y además, se les otorga un aura de que votan por las mejores decisiones que deben aplicarse en el país. Todos son ciervos de la nación, todos nos dicen que sólo piensan en el pueblo (y con AMLO, en el pueblo bueno) y que ya no se pertenecen a sí mismos. Es la nación la que ha creado esta pléyade de personajes que están dispuestos a sacrificarse por el bien de la patria. Pero más allá de esta ironía simple, es evidente que el motivador es el dinero. Y les pongo un ejemplo: Cuando Ebrard quería ser el candidato de Morena a la presidencia, en alguna entrevista le preguntaron la cantidad de dinero que ganaba. No quiso decirlo abiertamente, pero indicó que él necesitaba unos 3 millones de pesos por año para vivir. Esto significa unos 250 mil pesos al mes. Y si comparamos con el promedio nacional en salarios, veremos que no sobrepasa los 17 mil pesos al mes, es decir, 204 mil pesos anuales, ni un mes de lo que necesita este lamentable personaje de la política mexicana, que ahora se arrrastra por los caminos que le pone Morena Y Sheinbaum, porque no quiere salirse de este bonito juego. El dinero es un aliciente extraordinario, que compra voluntades y orgullos. Ahí está este Marcelito Ebrard como ejemplo.

Pongamos entonces el caso de la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum Pardo, quien comenzó siendo alcaldesa para pasar después a ser quien gobernara la Ciudad de México para finalmente, probablemente gracias al dedazo del presidente, a ser la candidata a la presidencia de este país. Claudia estudió física, hizo la respectiva maestría y un doctorado. ¿Nunca pensó en que ser candidata a la presidencia es meterse en una problemática increíblemente compleja? ¿Quién le habló al oído y le convenció que ella era la que podría sacar a este buey de la barranca? ¿Estaremos ante la posibilidad de un gobierno que de verdad no sea la simulación que fue el de AMLO? Y eso me lleva a la pregunta: ¿Por qué fracasan todos los gobiernos en este país? ¿Por qué el que llega a la silla presidencial simplemente termina siendo un desastre (tarde o temprano)?

Yo creo entender lo que pasa. Cuando un ciudadano se vuelve candidato, entonces sabe que puede prometer todo lo que se le antoje, particularmente en donde hay más carencias a resolver. Si el sistema de salud pública no te atiende, vete a un hospital privado y el gobierno te lo pagará, dice Xóchitl Gálvez. Pero bien sabemos que esta promesa nunca será cumplida porque nunca habrá dinero para ello. Y regresando a Ebrard, cuando se estaban haciendo los segundos pisos del periférico, hizo carteles y mantas que indicaban que habría transporte ejecutivo gratuito en los seggundos pisos, asunto que por supuesto, nunca ocurrió. Pero regresando al asunto, prometer no empobrece y los candidatos en turno prometerán a la ligera lo que se les antoje. La excandidata del PAN de hace unos años, cuyo nombre no quiero recordar, decía que repartiría iPads a todos los alumnos de las escuelas públicas. Ajá. A ese nivel llegan a veces las promesas de muchos candidatos. Aquí en la CDMX no sé qué candidato a ser gobernador de esta megalopolis, indicaba que atacaría el problema del agua, nuevas tuberías, un sistema extrardinariamente eficiente de distribución, etcétera. Promesas y más promesas 

Pero bueno, eventualmente llega alguien a la silla presidencial, como hizo López Obrador, que desde su quasi-eterna candidatura, reprochaba lo mal que hacían todos los anteriores presidentes. Vamos, aparte de Salinas estaba Fox, Calderón y Peña, que nos iba a llevar, decía el peje, "al despeñadero". Y en cada entrevista AMLO sabía cómo sacar adelante a este país. Y cuando ganó la presidencia, esa noche hizo un bonito discurso en donde se prometía un nuevo México. Y les diré algo: AMLO actuó como todos los estudiantes que hemos entrado a la UNAM. Al sabernos aceptados en la Máxima Casa de Estudios, pensamos que le echaríamos todas las ganas, que incluso veríamos cómo adelantar materias y trataríamos de acabar en menos tiempo que el que da la Facultad para estudiar la licenciatura. Y nos creemos la idea de que después de las clases estudiaríamos  cada tarde para reforzar lo que vimos, etcétera. Vamos, seríamos los alumnos perfectos e ideales. Pero esto choca contra la realidad, contra los tiempos disponibles, que son menos (pues uno se traslada de la escuela a la casa y viceversa, al menos). Y entonces vemos que tenemos vida social, que no todo es estudiar y para remate, llega el primer mes y nos recetan la primera tanda de exámenes en donde nos muestran que no somos esos brillantes estudiantes, esas maravillosas mentes. Y nos reprueban. Vamos, entramos con las mejores intenciones pero como le escuché decir a Juan José Arrreola alguna vez: "de buenas intenciones está empedrado el infierno".

Y es que cuando llega alguien a la silla presidencial se le olvida, o no sabe, o pretende no saber, que ya hay muchos intereses creados. Para colmo, es evidente que no se puede cambiar un país de la noche a la mañana. No pueden cambiarse usos y costumbres de un día para otro. No puedes dejar de entender las limitaciones de recursos del Estado considerando la enorme problemática en un sinfín de rubros.

Y eso por eso que fallan los presidentes. Porque todo lo hacen mal o a medias, incluso el sistema presidencialista donde una sola persona puede tomar las decisiones en cuanto tema se le ocurra, no ayuda en nada a mejorar al país. Así tenemos a AMLO inventándose una megafarmacia la cual resultó inútil y que dos mil millones de pesos después se demuestra como una absurda idea, por no decirle estúpida idea). Y a donde volteemos encontramos estas espantosas deficiencias: un sistema de salud pública rebasado, en el cual AMLO se le ocurrió decir desde hace un par de años que lo reconstruiría y que sería mejor que el de Dinamarca. O que su estrategia de abrazos y no balazos era la adecuada. Vamos, acaba de mencionar en su show mañanero que hay menos violencia pero más homicidios. Traducción, para el presidente hoy se matan a las personas sin violencia, con cariño o no sé cómo. Vaya dislate del presidente.

Termino: yo espero que quien llegue resuelva un solo problema pero que lo haga bien. ¿Es la seguridad? Adelante ¿Es el sistema de salud? Vamos. ¿Es la educación? Perfecto. Tratar de resolver todos los problemas no da resultado. Yo ya, ante este país que se cae a pedazos, sólo pido se resuelva un problema bien y para siempre. ¿Es mucho pedir?

Sobre el comportamiento emergente

 


El estudio de la Naturaleza es fascinante. Las leyes que gobiernan el universo en el que vivimos están siendo descubiertas y modificadas en la medida de lo que vamos aprendiendo de los fenómenos naturales. Por ejemplo, Newton definió la fuerza de gravedad en el siglo 15 y no fue hasta el siglo 20 que Einstein redefiniría a la gravedad, quitándole la propiedad de ser una fuerza. En esos términos, vivimos 500 años estudiando a la gravedad de la forma equivocada. De ser una fuerza es ahora una distorsión del espacio-tiempo.

 Por ello no es de sorprenderse ver en fenómenos naturales comportamientos notables, que merecen ser estudiados. Y es así como vamos tratando de comprender (muchas veces sin lograrlo), cómo funcionan las cosas. Y pensando en esto, imagínese un gas en un contenedor. Sabemos hoy que las partículas del gas se mueven dentro de dicho espacio contenido y pegan contra las paredes del mismo, El movimiento de dichas partículas es azaroso y además, se dan choques entre las partículas. Podemos cambiar la velocidad con las que chocan estas partículas calentando el gas, por ejemplo. Y lo que ocurre es que estas partículas se mueven entonces más velozmente.

 Y una vez que tenemos esta información, ya sabemos algo sobre los gases que de alguna manera ya no cambia. Sin embargo, considérese un grupo de pájaros que vuelan en conjunto casi organizado de manera poco usual.

 


Más de uno podría esperar que hubiese una especie de pájaro líder, que llevase el control de las acciones. Pero esto es una visión anticuada y además, fácil de demostrar como falsa. Imaginemos que hay un pájaro líder, ¿cómo se enteran los pájaros que están suficientemente lejanos, de las órdenes que deben cumplir? De hecho, hoy sabemos que este comportamiento es llamado “emergente”, es decir, nace de la existencia de una estructura compleja en donde el todo es mayor que las partes. Este comportamiento inusual se presenta en otros fenómenos, como aquel en donde una serie de metrónomos se sincronizan cuando se ponen estos en una mesa movible ligeramente:

 


El efecto es notable. Emerge esta sincronía que se está observando en una serie de fenómenos y en donde la cual no surge por una unidad supervisora, sino por seguir reglas ciegas, lo que lo hace sorprendente.

 En los autómatas celulares (una y dos dimensiones), en la llamada “hormiga de Langton”, surgen comportamientos inesperados los cuales, hoy hemos definido, son parte de muchos procesos en los sistemas complejos. Y aunque no sabemos cómo o por qué emergen, es evidente que nos muestran una cara nueva de lo que la Naturaleza tiene dentro de su chistera.

 


Pero la primera pregunta a resolver es qué es un sistema complejo. De acuerdo a la Wikipedia: “Un sistema complejo está compuesto por varias partes interconectadas o entrelazadas cuyos vínculos crean información adicional no visible ante el observador como resultado de las interacciones entre elementos”.

 Y continúa: “En contraposición, un sistema «complicado» también está formado por varias partes, pero las relaciones entre estas no añaden información adicional. Nos basta con saber cómo funciona cada una de ellas para entender el sistema. En un sistema complejo, en cambio, existen variables ocultas cuyo desconocimiento nos impide analizar el sistema con precisión. Así pues, un sistema complejo, posee más información que la que da cada parte independiente. Para describir un sistema complejo hace falta no solo conocer el funcionamiento de las partes, sino conocer el funcionamiento del sistema completo una vez relacionadas sus partes entre sí”.

 La definición no nos dice mucho porque cuando se habla der variables ocultas pues entramos en el terreno de la especulación. Vamos a suponer que existan estas variables ocultas. ¿No pueden dejar de serlo y mostrar lo que son? ¿Si las variables ocultas se mantienen así, cómo podremos alguna vez entender estos comportamientos emergentes?

 Y esto me hace pensar en cómo medir la complejidad de un sistema llamado “complejo”. Pienso en una computadora moderna... ¿Es complejo o simplemente complicado? ¿Por qué no surgen comportamientos emergentes en las computadoras pero sí ocurren en fenómenos (con reglas tan simples), como los autómatas celulares? ¿Qué define pues la complejidad? ¿Cómo podemos medirla? ¿Qué la caracteriza?

 Tomemos otro ejemplo: la mente humana. ¿Cómo puede ser que pensemos, que tengamos ideas nuevas, que produzcamos este fenómeno del pensar de formas diferentes unos con otros si finalmente todos los seres humanos viven dentro del entorno de las reglas de la física y química? Soy de la opinión que el pensar es un comportamiento emergente. Curiosamente parece haber grados en el mismo. Muchos animales no tienen la misma capacidad que los seres humanos para pensar y es por eso que nos denominamos a nosotros mismos homo sapiens. ¿Será que nuestro sistema es complejo, más complejo que el de otros animales?

 La ciencia de la complejidad trabaja constantemente en estos temas. Sin embargo, da la impresión de ir muy a la ciega en las posibles conclusiones que sacan. Yo empezaría por tratar de definir y medir la complejidad. Creo que ese sería el primer paso a dar.

Dawkins y los cambios acumulativos en la evolución natural


Richard Dawkins es un biólogo evolucionista muy popular y famoso. Es autor de varios libros, entre ellos "El gen egoísta" (1976), en donde popularizó la idea de la evolución basada en los genes.  Dawkins usa la definición de gen de George C. Williams como "aquello que se separa y recombina con frecuencia apreciable". Y a partir de ahí intenta mostrar que gracias a esta recombinación de los genes, se evoluciona y se tienen individuos más aptos. 

Podríamos decir que en su siguiente libro, "El relojero ciego" (1986), es una continuación de El gen egoísta, en donde Dawkins responde a una serie de críticas a sus teorías evolutivas a partir de la genética. Comienza discutiendo las ideas del teólogo William Paley (de 1802). De acuerdo a Paley, la vida, debido a su complejidad y perfección, es evidencia para creer en Dios. Es un mecanismo como un reloj, y los relojes son creados por relojeros. De hecho, Paley pone como ejemplo la complejidad biológica del ojo humano. Dawkins usa ese símil para argumentar que el supuesto relojero de la vida no planifica a largo plazo (porque es ciego). Argumenta que la vida, aunque compleja, no es perfecta. El propio ojo humano contiene una falta de eficiencia debida a la orientación de las células fotosensibles. El punto fundamental es cuando Dawkins indica: "La consecución de la complejidad se puede lograr mediante la acumulación progresiva de pequeñas modificaciones".

Pero... ¿es así? Dawkins no se conforma con sus argumentaciones, sino que pasa al terreno de la práctica para demostrar esta acumulación progresiva de pequeñas modificaciones que, en términos evolutivos, puede llevar mucho, pero mucho tiempo. Sin embargo, Dawkins plantea el conocido problema de los monos que ciegamente escriben en máquinas de escribir al azar, hasta que se produce -eventualmente- las obras de Shakespeare. Dice el famoso biólogo: "No sé quién fue el primero en argumentar que, dado un espacio de tiempo lo suficientemente largo, un mono que pulsara las teclas de una máquina de escribir de manera aleatoria llegaría a escribir todas las obras de Shakespeare. Obviamente, la parte crucial de esta hipótesis es 'dado un espacio de tiempo lo suficientemente largo'". Y agrega "De todas maneras, limitemos un poco la tarea del mono: supongamos que no tiene que escribir las obras completas de Shakespeare, sino simplemente la frase methinks it is like a weasel ('yo creo que se parece a una comadreja'). Pongámosle las cosas aún más fáciles: el mono dispondrá de un teclado más sencillo de lo normal, con sólo las 26 teclas correspondientes al alfabeto inglés (todas mayúsculas) y la barra espaciadora. ¿Cuánto tiempo le llevaría al mono escribir esta frase?" 

El ejemplo de Dawkins está diseñado para hacernos considerar la producción de una secuencia de 28 caracteres, asumiendo que cada uno de ellos es seleccionado aleatoriamente. El número de posibles secuencias, dado el alfabeto disponible, es de 27^28, o aproximadamente 10^40. La probabilidad de que el mono produzca una secuencia determinada es extremadamente pobre. Cualquier secuencia puede ser seleccionada como el objetivo, y todas ellas tienen la misma probabilidad de ser producidas que la secuencia objetivo de Dawkins, es decir, 'METHINKS IT IS LIKE A WEASEL'.

Dawkins entonces escribió un programa de computadora tratando de simular las condiciones impuestas: un simio informático que escribe azarosamente en un teclado limitado.  Este mono produce líneas de 28 caracteres al azar. Si pensamos así, probablemente le llevaría varias veces la vida del universo para llegar a la frase buscada.  Pero Dawkins ilustra así una concepción equivocada (pero muy común) de la evolución: que las secuencias de ADN y otros compuestos orgánicos como las proteínas son el resultado de una combinación aleatoria de átomos. Dice Dawkins: "Si la selección natural funcionara de esta manera, la probabilidad de que se formara una secuencia de aminoácidos concreta sería extremadamente reducida". La selección natural, agrega Dawkins, no funciona así, sino que procede en pequeños cambios cumulativos. Seguidamente, demuestra que el proceso de selección cumulativa conlleva una reducción muy considerable en el número de pasos necesarios para producir cualquier secuencia posible.

Y continúa el biólogo evolucionista: "Introduzcamos ahora una sutil diferencia en nuestro programa. El primer paso, al igual que antes, consiste en producir una secuencia aleatoria de 28 caracteres. Pero los pasos subsiguientes no consisten en producir más secuencias aleatorias. Más bien, cada paso produce varias copias de la secuencia anterior, pero con la posibilidad de que alguna copia no sea perfecta. A los errores de copia los llamaremos mutaciones. El programa examina las copias mutantes y selecciona la que se aproxime más a la secuencia objetivo 'METHINKS IT IS LIKE A WEASEL', por pequeña que sea la mejora".

Esto es -de hecho- el algoritmo genético de John Holland, el cual es en sí es un procedimiento para maximizar funciones. No sé si Dawkins lo sabía, pero su programa encuentra en unas 43 generaciones -siguiendo el procedimiento descrito- la frase buscada. Así que decidí escribir mi versión de la idea de Dawkins (apoyándome en la versión en Pascal descrita en https://rosettacode.org/wiki/Evolutionary_algorithm#Pascal), y lo puse a prueba. Es un programa escrito en Delphi 7 y encuentra la frase buscada en 798 generaciones, aunque ejecutando el programa en diferentes ocasiones, estos números cambian. 



Esta es una corrida del software:

BPMQDQWS ZRJYKYIVDGVTTULKDHZ

MPMHDQKS ZTJYS LIDGVT WEKDHL

MPTHDQKS ZTJIS LIKEVT WEKDHL

MPTHDQKS ITJIS LIKEVT WEADEL

METHDQKS ITJIS LIKEVT WEASEL

METHINKS ITJIS LIKE T WEASEL

METHINKS ITJIS LIKE T WEASEL

METHINKS IT IS LIKE T WEASEL

METHINKS IT IS LIKE A WEASEL

Dawkins concluye: "El tiempo necesario para completar la tarea es irrelevante. Si de verdad le interesa, le diré que la primera vez tardó la media hora que me lleva a mí almorzar. Algunos aficionados a la informática podrían pensar que esto es un tiempo excesivamente largo, pero eso es porque la primera versión del programa estaba escrita en BASIC, un lenguaje con una sofisticación mínima. Cuando lo traduje a PASCAL, el programa tardó once segundos en producir la secuencia objetivo. También es cierto que los ordenadores son considerablemente más rápidos que los monos, pero, de nuevo, esto no es relevante. Lo que importa es la diferencia relativa entre el tiempo que lleva producir METHINKS IT IS LIKE A WEASEL por selección cumulativa, y el tiempo que llevaría producir la misma secuencia, a la misma velocidad de computación, por selección no-cumulativa -aproximadamente un sixtillón de años. Esto equivale a un cuatrillón de veces la edad actual del Universo".

Puede asombrar a más de uno todo esto, pero para quien sigue contemplando la vieja idea de que los cambios en la evolución son azarosos, Dawkins nos muestra que no necesariamente es así.

A quien le interese el software, escríbame  a morsa@la-morsa.com y se lo mando a vuelta de correo electrónico.