Sunday, January 21, 2024

“No hacer daño”

 


 Si uno ve el mundo del ajedrez, notará que muchos padres de familia llevan a sus hijos a los diversos torneos que se organizan. Muchos de esos torneos se dan en categorías sub-8, su-10, sub-12, etcétera, y así los chicos pueden competir en condiciones más parejas de acuerdo a sus respectivas edades. Sin embargo, la edad en realidad es un parámetro para los niños “normales”, pero no para aquellos que son verdaderos prodigios del juego ciencia.

 Pensemos en Bobby Fischer, quien clasificó al Torneo de Candidatos con tan sólo 14 años y que unos trece años después jugaría (y ganaría), el Campeonato Mundial (1972) contra Boris Spassky, en el denominado “Match del Siglo”. Claramente Bobby era un prodigio para el juego ciencia e incluso creo recordar que Brady, el autor de “Profile of a Prodigy”, indica en su obra que en el club de ajedrez donde jugaba Fischer (antes de llegar a ser el gran jugador que fue), alguien sugirió que se le llevase a un psicólogo porque para muchos de los ajedrecistas, era un tipo raro, por decir lo menos. Sin embargo, nunca se produjo ninguna cita con ningún galeno pues alguien comentó que quizás eso podría cambiar el rumbo de su carrera y tal vez incluso, hacerlo desistir de seguir jugando al ajedrez. Tal vez lo mejor sería dejarlo ser y que siguiera su camino. Ya la vida se encargaría de lo que fuese a ocurrir.

 Y esto viene a cuento porque en mi plan para trabajar este año en ajedrez, y hablando esto con el MF Silvio Pla, que es todo un portento de estudio en diversas ramas del desarrollo neurológico, me dijo que había que hacerse, además del trabajo ya platicado, un “mindset”, es decir, una serie de pensamientos, de ideas y planes que formaran un marco de trabajo idóneo para mejorar. Pondré un ejemplo: Digamos que me propongo subir mi Elo en cada partida jugada. Eso se ve como meta en muchos jugadores ambiciosos, porque es claro que a mayor Elo, más chances de jugar en torneos más fuertes y con una oposición mucho más selecta. Pero en mi caso quizás sea mejor plan el intentar que cada partida sea -hasta donde se pueda- memorable, interesante. Por ejemplo, tal vez deba olvidarme de las propuestas de tablas y de seguir jugando, aunque mi contrario me lleve mucho Elo de ventaja. Eso parece un pensamiento para el “mindset” mucho más razonable para la idea del trabajo que ya estoy haciendo este año.

 Hay un libro llamado “Chess Improvement - It´s All in the Mindset”, de Barry Hymer y Peter Wells, los cuales basan todo su trabajo precisamente en el “mindset” adecuado que los ajedrecistas deberían tener. Y esto parte de la idea de Carol Dweck (“Mindset, la actitud del éxito”, editorial Sirio), la cual introdujo a la psicología hace ya años, la idea de los “midsets”. En este libro “Chess Improvement”, el prólogo lo escribe Henrick  Carlsen, el padre del mejor jugador del planeta, Magnus Carlsen, y dice algo que me parece fascinante: “Para mí, personalmente, el libro (de Hymer y Wells), es un tesoro de ideas útiles y anécdotas. Hay puntos que pueden ayudarme a mejorar como jugador de ajedrez, y hubiera sido un vehículo muy útil de metacognición mejorada si hubiera estado disponible durante 20 o más años, cuando mis hijos eran pequeños. Por otra parte, no todas las ideas habrían sido una revelación para Magnus y su enfoque intuitivo del ajedrez y aprendiendo que mi esposa y yo de alguna manera logramos no dañar o alterar significativamente (el desarrollo de Magnus). Si bien el marco general es muy útil para la mayoría de los entrenadores y padres, para los valores atípicos representados por la élite mundial del ajedrez generalmente hay cualidades individuales extremadamente fuertes que resultaron ser decisivas, incluso si más o menos desapercibido en ese momento – y el papel principal de los entrenadores y participantes. En mi opinión, esto es brindar una cuidadosa facilitación y “no hacer daño”.

 Aquí la idea de “no hacer daño” es más bien la de “no interferir” significativamente en el desarrollo del ajedrecista. Pero esto es un tema muy subjetivo. Pondré un ejemplo personal: cuando mi padre me vio interesado en el ajedrez, fue el mejor promotor. De pronto llegaba del trabajo con un nuevo libro, apoyaba siempre mi participación en torneos y le interesaba ver mis partidas. Por su trabajo y porque tenía otros cinco hijos, quizás por ello no pudo “interferir” mucho más en mi educación ajedrecística. Vamos, me dejó ser, ir a mi paso y jamás me presionó. ¿Hizo bien? Pienso que sí. Curiosamente tenemos otro caso, el del papá Polgar, que hizo que sus tres hijas llegasen a ser grandes maestras del juego, probando su teoría de que la excelencia es cuestión de preparación metódica desde muy pequeño. ¿Interfirió en el desarrollo de sus hijas? Probablemente sí. ¿Hizo bien? En mi opinión sí, aunque desde luego, esto está a debate.

 Cabe aclarar -regresando a los mindsets- que la idea de los mismos está lejos de ser la panacea y desde luego, es caldo de cultivo de un sinfín de libros de autoayuda, que en donde más se ayuda es a los autores de esos libros. Los mindsets pueden ser una interesante herramienta, pero la misma puede darse a interpretaciones equivocadas. Regresando a Bobby Fischer: en su mindset, Bobby soñaba con ser Campeón del Mundo. Era una de sus metas, de sus pensamientos recurrentes y entonces, más de uno lo habría tachado de ingenuo o loco. Y sin embargo, el tiempo le dio la razón a Fischer.

 Y la clave aquí es: Construyamos un “mindset” que no haga daño, que permita lograr las metas trazadas. ¿Podrá lograrse?

Monday, January 08, 2024

El problema de López Obrador como presidente


 

Andrés Manuel López Obrador buscó la presidencia en varias ocasiones y finalmente la obtuvo. Muchos achacan este resultado al hartazgo de la ciudadanía en general sobre el desempeño de los anteriores gobiernos. Los medios, por ejemplo, se encargaron de decirnos que el gobierno de Peña Nieto había sido el más corrupto de la historia moderna y nadie puso en tela de juicio esa afirmación. Y la realidad es que para muestra un botón: la casa blanca de la "Gaviota", la esposa del presidente en ese entonces, fue un escándalo de corrupción que mostró que hay dos tipos de personas en México: los políticos que se hacen millonarios desde el poder y los demás, los que trabajamos diario y que no tenemos estas cuentas que nos quitarían de trabajar por varias generaciones.

Faltando menos de un año para que acabe este gobierno de la 4T, podemos decir que este ha sido un mandato de un solo hombre, como en el más rancio priísmo. López Obrador ordena y las cosas se hacen. No importa si no hay estudios de viabilidad (la megafarmacia), o estudios sobre el impacto ambiental (el tren maya), entre otros. Y es que las ideas del presidente llevan la marca de la casa, que se refleja en el viejo que chiste que decía:

Presidente: ¿Qué hora es?

Sus ayudantes: La que usted diga, sr. presidente.

Y por eso sus obras son absurdas. La megafarmacia, que fue una ocurrencia presidencial como el mismo López Obrador declaró, será un fracaso. La refinería -que supuestamente iba a hacernos independientes de la importación de gasolina, no procesa una sola gota de dicho combustible. El sistema de salud como el de Dinamarca, como el de los países nórdicos, a pesar de que ha cambiado la fecha de inauguración de esta nueva etapa en la salud pública, pues simplemente no va. Y ya escribiré sobre mi experiencia en los hospitales del IMSS, a los que tuve que acudir hace menos de un mes. Lo que encontré es un sistema de salud rebasado, una falta de lo más elemental (agua y papel de baño, por ejemplo), y a menos que en Dinamarca tampoco haya papel y agua, pues dista el IMSS de tener un sistema de salud de primer mundo. Y ni hablar del fracaso en seguridad, la centena o más de personas que son asesinadas por día en el país y las masacres absurdas qe ahora están ocurriendo casi a diario.La política de "abrazos, no balazos" es otra peregrina idea que no tiene sustento, ni estudios realizados sobre si ha funcionado o no. Nunca hay nada. Todo se reduce pues a lo que nos receta López Obrador en las mañaneras.

¿Pero cuál es el verdadero problema? ¿Por qué el gobierno falla en todo? ¿Por qué no se dan los resultados esperados? La razón es simple: el presidente de nuestro país es un inepto. Como administrador en jefe de un país como México, nos ha fallado. Sus obras faraónicas no sirven y tampoco prometen mejoría ni a corto o largo plazo. Y es que solamente se hace lo que dice el mandatario. Se le ocurre la megafarmacia pero nadie le dice que la idea es absurda. Al contrario, ponen manos a la obra y al ratito están comprando una nave industrial (de la empresa Liverpool), por no sé cuantos miles de millones de pesos. Y eso sería lo de menos. Ahora el presidente insiste que se tiene un sistema para localizar las medicinas qeu se requieran y si no están en los centros de salud, se la llevaran a la persona con esa necesidad. Vamos, es una especie de Amazon a la mexicana (en lo que se refiere a logística), que colapsará a la primera de cambios. No hay forma que su megafarmacia funcione y todos lo sabemos. Es un fracaso anunciado de antemano.

Por ello, el problema de este país se reduce al poder que tiene una sola persona y que además es un inepto. Actúa improvisando siempre y por eso "la nave no va". Estamos detenidos en la ineptitud de las acciones de un ignorante e inepto en materia económica. El puesto de presidente en muchos sentidos es el puesto de un administrador, que debería poder usar los dineros del pueblo para que el país creciera. Pero esto no pasa en la 4T. Al contrario, el país es un desastre en seguridad, salud, energía, educación, aeropuertos, etcétera. Y quien no lo quiera ver pues es porque tiene una venda en los ojos. 

Tuesday, January 02, 2024

Misterios por resolver


Un fenómeno que ocurre en la vida de todo ajedrecista es la merma de su capacidad paras jugar bien en la medida que se hace mayor en edad. Jugadores del nivel de David Bronstein, quien perdiera un polémico match por el título mundial contra Botvinnik, en sus últimos años (quizás ya retirado), de ser un jugador de elite, llegó a tener en el 2006 un Elo de 2432, lo que equivale a la fuerza de un Maestro Internacional promedio. Desde luego que en ese entonces ya tenía 82 años. Tampoco podemos esperar que conservase un nivel de gran maestro de elite. Otro ejemplo: Víktor Korchnoi tenía 2499 puntos Elo en el 2016 (el año que murió), y eso que tuvo una de las carreras más longevas del ajedrez.

Hay muchos factores por los cuales merma la capacidad del ajedrecista. Probablemente la más importante es la motivación para seguir jugando en torneos. Por ejemplo, Garry Kasparov se retiraría del ajedrez profesional el 10 de marzo del 2005 cuando declaró que ya había ganado todos los torneos importantes en el mundo y además, que le frustraba la falta de organización en lo que se refería al título mundial. Así, el mejor jugador de todos los tiempos probablemente (tema en que se puede siempre polemizar), dejaba el duro ajedrez de torneos. Hay algo de falta de motivación para seguir en la brega.

Mis amigos del club Mercenarios, entre otros, incluso yo mismo, padecemos de este fenomeno. Hay en particular un fuerte Maestro FIDE que tiene ahora 1985 puntos Elo, cuando su nivel siempre estuvo por encima de los 2200 sin problemas. Yo voy de bajada y del último Elo que tuve, 2043, perdí como 39 puntos en la Copa Independencia hace un par de años. Es decir, estoy aún por encima de los 2000 puntos pero si sigo jugando, probablemente me haga bajar debajo de ese nivel.

Y hay que decir que esto es poco importante, pero pega en el ego de todos los ajedrecistas. Y tal vez en ese sentido, habría que pensar como Yusupov, que declararía que cuando se retiró, se liberó de esa carga pesada del Elo, el cual le permitía que lo invitaran a torneos o que pudiese clasificarse en los torneos de candidatos, etcétera. Por ello mismo, tal vez es el momento de olvidarse de la carga egocéntrica del Elo y simplemente jugar al ajedrez.

Pero hay algo que siempre pasa, el ajedrez siempre da margen para mejorar. Si uno estudia puede jugar mejor ¿verdad?... ¿Pero es así en el caso de los ajedrecistas con más de 50 años? La experiencia sugiere que la baja de nivel no puede detenerse y si acaso, hacerse más lenta. El Maestro Internacional Kenneth Frey, con más de 70 años todavía se defiende en su nivel ajedrecístico. Va bajando lentamente, pero como que ha logrado suavizar esa caída.

A mí se me ha ocurrido que sí, a cierta edad ya uno se cansa más fácil y tiene menos motivación, pero tal vez esto pueda revertirse. Por ejemplo, yo tengo en estos momentos poco tiempo para trabajar en ajedrez por mis labores académicas, pero sin embargo, tengo la idea de probar una teoría propia: trabajar algunas horas por día en ajedrez y jugar -digamos- la Copa Independiencia, en este 2024 y ver cómo me va. Para ello ya me hice un plan para estudiar con más sistema, método y disciplina, pero más aún, he empezado a pensar que aquí hay un tema a considerar: la neuroplasticidad del cerebro.

Sabemos que la neuroplasticidad se define como la capacidad biológica innata que tienen nuestras neuronas y redes neuronales para cambiar sus conexiones y función en respuesta a nueva información, desarrollo, estimulación sensorial o daño cerebral.

Un ejemplo notable es el de a bicicleta invertida, la cual fue diseñada para que dé vuelta al lado contrario del volante. El siguiente video explica el tema perfectamente y muestra cómo la neuroplasticidad de un niño permite que eventualmente pueda usar esta extraña bicicleta.


Los niños parecen tener mayor neuroplasticidad en sus jóvenes cerebros y eventualmente pueden lidiar con problemas que le lleva mucho más tiempo a los adultos resolver. Pero ¿habrá alguna manera de cambiar la plasticidad cerebral o ésta se pierde con los años? Hallé una decena de libros interesantes al respecto. Los hay desde la trivialidad de los libros de "autoayuda" hasta estudios académicos al respecto. Voy a empezar a leer y aquí en el blog iré poniendo mis hallazgos. Tal vez no todo está perdido y la baja en en el nivel del ajedrecista se puede revertir. Me convertiré pues en mi propio conejillo de Indias.